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Whānau Coalition Building: Intra-Group Relationality ≠ Best Practice Transferability

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Mejorar la vida de las personas no es solo proveer servicios. Este objetivo requiere la participación de las personas en el ámbito del desarrollo, demandando servicios y productos que agreguen valor a sus vidas y teniendo comportamientos conducentes a un mayor bienestar personal. La promoción de la salud y la prevención de enfermedades es un ejemplo concreto.

En un taller de evaluación del impacto en el VIH, que realizamos en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) en 2009, escuché a Nancy Padian, investigadora médica del Women’s Global Health Imperative (i) que presentó un análisis sistemático de ensayos de control aleatorios para probar la eficacia de las campañas de prevención del VIH.

En el estudio (i) se explicó cómo tres docenas de campañas de prevención del VIH no habían logrado cambiar el comportamiento sexual ni reducir la incidencia del VIH.

Esta presentación nos dio que pensar. El estudio descartó las campañas comunicacionales como un medio eficaz para cambiar las conductas y disminuir el ritmo de la epidemia del VIH.

Un examen más detenido reveló que las campañas carecían de historias inspiradoras, y se difundían a través de medios anticuados y poco interesantes, como carteles y folletos.

La pregunta que nos hicimos entonces fue: ¿podemos hacer esto de otra manera?