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Perspectivas para los flujos de remesas hacia países en desarrollo

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(Este blog también está disponible en Inglés)

 

 
Hay recuperación después de crisis financiera mundial pero seguirán habiendo riesgos

Acabamos de publicar las últimas perspectivas para los flujos de remesas (i). Se estima que los flujos registrados oficialmente hacia países en desarrollo lleguen a US$325.000 millones en 2010, lo que representaría un crecimiento del 6%. Esto marca una recuperación saludable con respecto a la disminución de 5,5% en 2009. Según las perspectivas del Banco Mundial para la economía del mundo, se prevé que  aumenten un 6,2% en 2011 y un 8,1% en 2012, hasta alcanzar los US$374.000 millones antes de 2012. (Obsérvese que ha cambiado la definición del Banco Mundial de países en desarrollo: Polonia, que se estima que recibió US$9.100 millones en 2010, ya no es clasificado como un país en desarrollo).

Sin embargo, estas perspectivas para los flujos de remesas están sujetas a tres riesgos clave: 

  • Primero, la recuperación económica en los principales países de destino de América del Norte y Europa no se muestra muy firme todavía. Existe el riesgo de que el ajuste fiscal en proyecto o ejecución en algunos de los principales países de destino pueda frenar la demanda agregada y el crecimiento económico, provocando altas tasas de desempleo que a su vez podrían reducir los ingresos y las remesas de los migrantes.
     
  • Segundo, las variaciones en los tipos de cambio y en los precios de los productos básicos pueden plantear riesgos imprevisibles para los flujos de remesas. Aunque la debilidad del dólar de Estados Unidos puede implicar mayores remesas en dólares desde Europa, también puede aumentar los precios en dólares de los activos y bienes en los países receptores de remesas (como India, México y Filipinas). 
     
  • Por último, existe el riesgo de que se profundicen los controles de inmigración en respuesta a las altas tasas de desempleo, afectando negativamente la migración y los flujos de remesas. En general, las políticas proteccionistas que frenan la circulación de mercancías y personas a través de las fronteras tienden a retrasar el ajuste a la crisis y a prolongar el proceso de recuperación. Esas políticas son también incompatibles con el fuerte aumento de la demanda de migrantes proyectada en las sociedades de rápido envejecimiento del norte.