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Potenciar las habilidades socioemocionales de los estudiantes en México

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El número y el alcance de las intervenciones destinadas a promover las habilidades socioemocionales continúan aumentando. Foto: Curt Carnemark / World Bank

Las habilidades socioemocionales (también llamadas habilidades no cognitivas, del carácter o interpersonales) han ocupado recientemente el centro del debate (PDF, en inglés) sobre cómo mejorar los resultados educativos. Cada vez hay más pruebas (PDF, en inglés) de que estas habilidades son tan importantes como la inteligencia para determinar el éxito académico y profesional. Existen algunas evidencias que indican que las habilidades socioemocionales pueden potenciarse.

La senda del éxito del sistema educativo de Finlandia

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Cuando los estudiantes finlandeses obtuvieron en el año 2001 los puntajes más altos en la prueba del Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes (PISA) —pruebas de aprendizaje implementadas por la  OCDE, numerosas personas en el campo de la educación se sintieron intrigadas. ¿Cómo este pequeño país, que no se había caracterizado por lograr buenos resultados en el pasado, pudo situarse en la parte superior de la clasificación? Los mismos finlandeses se sorprendieron. Cuando los estudiantes finlandeses continuaron obteniendo puntajes por encima de lo esperado año tras año, educadores y líderes de todo el mundo comenzaron a ver al país como un ejemplo de lo que se debe hacer para crear sistemas educativos eficaces. No sólo los estudiantes logran sistemáticamente un alto desempeño, sino también las diferencias en el rendimiento académico entre alumnos y regiones son las más bajas en el mundo. Equidad con calidad.

La carrera docente: ¿Qué está haciendo bien la República Dominicana?

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Algo que distingue a los países con mejores resultados educativos es el valor que la sociedad le da a la profesión docente. El valor de la profesión docente se refleja en la relación entre el estado, la sociedad y el maestro, el apoyo que se le da a los profesores -incluyendo salarios razonables, la confianza que se tiene en ellos, y el reconocimiento de parte de la sociedad, de los padres y de los mismos docentes de la gran responsabilidad que tienen.

El director hace la diferencia

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Los directores tienen que lidiar con los desafíos personales y académicos de cientos de estudiantes. (Foto: Sarah Farhat / Banco Mundial)​


Todas las escuelas son distintas. No hablo del edificio, del número de estudiantes, ni del enfoque pedagógico que siguen. Hablo del espíritu de la escuela. Al entrar a un buen colegio, uno a veces ve que todo está bien organizado y limpio. Los estudiantes se ven ocupados, y al mismo tiempo, felices. No necesariamente se observa disciplina estricta, idealmente, uno ve un caos organizado.

Cuando una escuela funciona bien, en gran medida se debe a que existe un buen director. El buen director establece una visión y objetivos para la escuela, y puede hacer de ella un espacio efectivo de desarrollo profesional y personal para los maestros, y un espacio de crecimiento, creatividad y descubrimiento para los alumnos.

Lograr que una escuela funcione bien es una tarea extremadamente compleja. Requiere que el director se constituya en un líder pedagógico de decenas de profesores, observándolos en el aula, monitoreando permanentemente su desempeño con sus alumnos y en su contribución al trabajo institucional. Así podrá el director desplegar las capacidades de su cuerpo docente de manera efectiva y darles apoyo en lo que necesiten. Requiere lidiar con cientos de estudiantes y sus retos personales y académicos; y con los padres de familia de esos estudiantes, que tienen sus propias expectativas sobre la escuela. Además, debe lidiar con los retos burocráticos, administrativos y financieros para hacer funcionar la institución. 

Tarea pendiente: maestros que inspiren

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Jaime, con profesores que dedican sus vidas a la educación de alumnos con necesidades especiales en el Colegio de la Corporación Municipal del Campo Transitorio de Dharabi (Mumbai, India). (Photo: Marcela Gutierrez Bernal / World Bank)

El miércoles pasado se lanzó el Informe sobre el desarrollo mundial 2018: Aprender para hacer realidad la promesa de la educación. El mundo enfrenta una crisis de aprendizaje. En muchos países del mundo en desarrollo, los aprendizajes son insuficientes, las oportunidades de aprendizaje son desiguales, y el progreso es todavía muy lento. ¿Qué se necesita? Que los estudiantes lleguen a la escuela habiendo tenido una nutrición y un estímulo adecuado durante los primeros años de vida; escuelas bien administradas que generen un entorno conducente al aprendizaje; insumos adecuados para que esas escuelas operen de manera efectiva; y, lo más importante, maestros motivados y bien preparados.

Y es que hoy, en el siglo XXI, con la revolución de las comunicaciones y la tecnología, el elemento esencial para lograr un aprendizaje efectivo en el aula sigue siendo el maestro. Como se discute en el informe, la tecnología puede facilitar el proceso de aprendizaje, ayudando, por ejemplo, a que en el aula estudiantes con distintos niveles de competencia tengan el estímulo que necesitan para avanzar. Pero esto simplemente complementa a un maestro que debe de saber utilizar la tecnología. 

Momento decisivo: La educación superior en América Latina y el Caribe

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Un estudiante universitario en Perú. (Foto: Dominic Chavez/Banco Mundial)

La educación superior está disponible hoy para más jóvenes en América Latina y el Caribe (ALC) que en cualquier otro momento en la historia de la región. Y aunque este aumento del acceso es un resultado positivo, no asegura la educación de calidad que los países necesitan para aprovechar este impulso. Los países deben ayudar a los estudiantes a maximizar su potencial, y lo pueden hacer creando programas diversos y de alta calidad que preparen a los jóvenes para ser exitosos en el mercado laboral. Nuestra búsqueda de crecimiento y prosperidad —y el futuro económico de la región— depende de eso.

Un buen sistema de educación superior no es un modelo único aplicable a todas las situaciones: debe tomar en cuenta los intereses individuales, las motivaciones, las habilidades innatas y la preparación académica. Necesita ser equitativo, de alta calidad y lo suficientemente diverso para reconocer que las distintas ocupaciones requieren programas de formación con duraciones diferentes: un programa de “ciclo corto” de dos años, similar a un “grado de asociado” en Estados Unidos (“grado de técnico”), podría ser suficiente para formar a un auxiliar administrativo, mientras que para otras profesiones, como ingeniero o arquitecto, es necesario completar un programa de licenciatura, que suele durar hasta cinco o seis años en la región.

Tres ingredientes para sostener una reforma educativa

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"Para que se lleve a cabo el aprendizaje y los valores sean cultivados en las aulas, los maestros y directores deben tener una mentalidad de excelencia", dice Jaime Saavedra
"Para que se lleve a cabo el aprendizaje y los valores sean cultivados en las aulas, los maestros y directores deben tener una mentalidad de excelencia", dice Jaime Saavedra, director senior de la Práctica Global de Educación del Banco Mundial. (Foto: Banco Mundial)


En casi todo el mundo en desarrollo, la inversión en educación se ha traducido en un aumento acelerado de la cobertura educativa. Pero en la mayor parte de los casos, esta inversión no ha tenido todavía un impacto importante en los aprendizajes. Más que una crisis de escolaridad, hoy en día enfrentamos una crisis de aprendizajes. A pesar de las notorias mejoras en países como Vietnam, Colombia o Perú, millones de niños salen de la escuela cada día sin saber leer un párrafo o hacer una resta simple de dos dígitos.

“Bootcamps”: aumentan las expectativas de las niñas en los campos de matemáticas, ciencia y tecnología

Juliana Guaqueta Ospina's picture
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A Laboratoria classroom in Peru
Laboratoria, organización sin fines de lucro que dirige cursos de seis meses para niñas de familias de bajos ingresos que enfrentan barreras para acceder a la educación superior. Foto: Laboratoria

Exposición “The Central Matter”: un análisis artístico de la subcultura de los ninis en América Central

Rafael de Hoyos's picture
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En su caminata diaria por el camino lleno de lodo que conecta su casa con la escuela, Beatriz canta una cumbia y sueña con ser una bailarina profesional. Sin embargo, pronto descubrirá que sus aspiraciones durarán poco. A los 14 años, Beatriz quedará embarazada y nunca más volverá a la escuela. En los seis años posteriores a su embarazo, tendrá que lidiar con un trabajo inestable y mal pagado, limpiando casas de personas ricas en la ciudad de Guatemala. A los 20 años, sin contar con las habilidades mínimas y un trabajo seguro, Beatriz tendrá poco control de su vida y su futuro no será muy halagüeño.

Desarrollo en la primera infancia: Una inversión inteligente para toda la vida

Keith Hansen's picture
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Photo Aisha Faquir / World Bank.

Desarrollo en la primera infancia: Un comienzo inteligente para las economías en crecimiento es el título de uno de los eventos que se realizarán durante las Reuniones de Primavera de 2016 del Fondo Monetario Internacional y el Grupo Banco Mundial, y que se transmitirá por Internet el 14 de abril desde las 16.30 hasta las 18.00, hora del este de Estados Unidos.

¿Escucharon alguna vez la frase “La desigualdad comienza en el nacimiento”? Es una de las afirmaciones más serias del ámbito del desarrollo, pero plantea un problema que ya tiene respuesta: el desarrollo en la primera infancia (DPI). No hay ninguna otra inversión en el desarrollo que genere tantos beneficios para las personas y para las economías como el DPI.

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