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Bolivia

Sin mujeres empoderadas, las áreas rurales no tienen futuro

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Una familia beneficiaria de la comunidad de San José del Paredón (en Chuquisaca, Bolivia) celebra la instalación el nuevo sistema de riego.
Una familia beneficiaria de la comunidad de San José del Paredón celebra la instalación el nuevo sistema de riego. Foto: Gabriela Orozco / Banco Mundial

“Cuando la empresa no nos cumplió, le pusimos una multa. Tenemos que ser firmes con las empresas y con los proveedores, porque de lo contrario no cumplen. Así es como se saca adelante el proyecto”. Este testimonio me impresionó mucho cuando lo escuché de una mujer indígena en Bolivia, una mujer orgullosa de ser parte del comité directivo y de defender los intereses de la comunidad en el proyecto.

Bolivia tiene una historia de éxito fantástica que contar sobre cómo se alienta a las mujeres rurales a asumir el liderazgo en sus comunidades y organizaciones y cómo ellas y sus familias superan la pobreza.

El rumbo de Bolivia hacia la resiliencia urbana

Melanie Kappes's picture
A house after a flood in Bolivia. World Bank.

Imagine que vive en una ciudad que se inunda constantemente, e incluso durante semanas en algunas ocasiones, después de lluvias extremas.

Imagine que vive en esa ciudad inundada, donde usted y miles de sus vecinos deben encontrar un lugar donde quedarse hasta que el agua retroceda, y finalmente puede regresar a su hogar con el temor de encontrarlo destruido.

Así es la ciudad de Trinidad, ubicada en las tierras bajas amazónicas de Bolivia, y que sufre con frecuencia los embates de fuertes y prolongadas precipitaciones que provocan el desborde de ríos, lagunas y lagos, afectando a miles de familias.

En Bolivia, el 43% de la población vive en áreas de alto riesgo de inundación. Trinidad y otras ciudades ubicadas en tierras bajas experimentan inundaciones, mientras que, en La Paz, los frecuentes deslizamientos de tierra causan muertes y daños a viviendas e infraestructuras.

¿Qué pueden decirnos las imágenes satelitales sobre las ciudades?

Sarah Elizabeth Antos's picture

En los últimos años, el interés hacia las imágenes satelitales se ha vuelto cada vez más fuerte. Herramientas como Google Earth, drones y microsatélites han acaparado los titulares y reducido los precios. Los planificadores urbanos recurren cada vez más a datos obtenidos por teledetección para comprender mejor sus ciudades.
 
Pero el hecho de que ahora tengamos acceso a una gran cantidad de imágenes de alta resolución de una ciudad no significa que de repente tengamos idea de cómo esta funciona.
 

Trinidad desde el espacio: Usar imágenes satelitales para una mejor gestión urbana

Ana I. Aguilera's picture
Foto aérea de Trinidad, Bolivia. / Banco Mundial.

La primera vez que escuché de Trinidad fue hace 11 meses. A pesar de ser la décima ciudad más grande de Bolivia, confieso que no conocía de ella. El Ministerio de Planificación del Desarrollo (MPD) había encargado al Banco Mundial un estudio sobre ciudades intermedias en Bolivia y en mis primeras investigaciones aprendí que se trataba de una ciudad colonial, fundada en 1686 durante las Misiones Jesuíticas. Similar en su arquitectura y clima a las ciudades surorientales de mi natal Venezuela, por su ubicación y topografía es sumamente vulnerable a inundaciones que afectan a miles de familias y comercios cada año.

De Nairobi a Manila, los teléfonos móviles cambian las vidas de los pasajeros de los microbuses

Shomik Mehndiratta's picture


Cada día en todo el mundo, millones de personas se movilizan en microbuses. En muchas ciudades, la mayor parte de los viajes urbanos se realiza mediante este servicio de transporte, especialmente en África y América Latina. Los microbuses tienen distintos nombres (“matatus”, “dalalas”, “taxis minibuses”, “colectivos”, “diablos rojos”, “micros”, etc.), pero todos tienen una cosa en común: están sujetos a escasas normas, o prácticamente no son regulados en absoluto. Si bien los microbuses desempeñan un papel crucial en la vida diaria de muchos habitantes urbanos, existen diversas quejas respecto de los servicios, y estos reclamos han impulsado llamados en favor de reformas y mejoramientos en este ámbito. Una preocupación fundamental de los usuarios es la falta de información y visibilidad de los servicios. Tener que pagar por separado cada viaje afecta de manera desproporcionada a los pobres que se trasladan desde los barrios periféricos, y que suelen usar varios buses para llegar a su destino. Los vehículos son antiguos y, a veces, inseguros. Otra preocupación en materia de seguridad es el hecho que los conductores de los microbuses compiten por los pasajeros en lo que en América Latina se conoce como “la guerra del centavo”. Las personas que no usan los microbuses, los planificadores y las autoridades municipales también se quejan debido a la contaminación y los accidentes que provocan estos conductores, así como la congestión causada por el “muro de vehículos del transporte público” en las calles principales de las ciudades.

Se buscan: mujeres científicas (para alimentar al mundo)

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Hace algunos años, tuve la oportunidad de pasar un riguroso proceso de selección para obtener un puesto de investigador en una universidad alemana y logré llegar a la lista corta, la cual solo tenía una persona más. Se trataba de una mujer y, si bien ambos teníamos el mismo nivel de calificación, ella ganó la posición. La universidad optó por ella por sus excelentes referencias, pero también debido a una política institucional orientada a evitar toda clase de discriminación inconsciente en un proceso de selección: habiendo múltiples candidatos con igual nivel de calificación, se daría prioridad a las mujeres.
 
Queda mucho por hacer para aumentar la participación de las mujeres en la ciencia –sólo 28% de los investigadores a nivel mundial son mujeres.

Readaptación: una política de vivienda que salva vidas

Luis Triveno's picture
 USAID/OFDA, Auriana Koutnik/Flickr
Construcción de viviendas resistentes a terremotos en Perú. Imagen: USAID/OFDA, Auriana Koutnik/Flickr

Cuando un huracán, terremoto u otro desastre natural golpea a un país pobre, muchas veces las familias se enfrentan a una doble tragedia: la pérdida de seres queridos y de su activo más preciado (y muchas veces el único): su hogar. Tras el terremoto de magnitud 7,0 que azotó Haití en 2010, y mató a más de 260.000 personas, el 70% de las pérdidas de activos estuvieron relacionadas con la vivienda. 
 
Ecuador debe desembolsar miles de millones de dólares en costos de reconstrucción tras el terremoto de 7,8 en abril, que mató a 900 e hirió a casi 28.000 personas. Si Perú sufriese un terremoto de magnitud 8,0, alrededor del 80% de las pérdidas económicas potenciales estarían relacionadas con la vivienda.
 
Y si bien la furia de la naturaleza no distingue entre áreas urbanas y rurales, la mayor parte de las pérdidas causadas por un desastre se concentra en las ciudades, y afecta de manera desproporcionada a los pobres. Esto representa un gran desafío para los países de ingreso bajo y medio.
 
En América Latina y el Caribe, 200 millones de personas -1/3 de la población- vive en asentamientos informales, donde la mayoría de las viviendas no cumple con las normas de construcción y los seguros de vivienda son inexistentes. No debería sorprender que los distritos informales (es decir, los barrios más pobres) de la región sufran la mayor parte de las muertes relacionadas con los desastres naturales.
 
A pesar de esto, las políticas de vivienda orientadas a los pobres suelen enfocarse en ayudar a construir nuevas unidades, en lugar de readaptar las viviendas existentes para hacerlas más seguras (a veces ignorando el hecho de que suelen ser las construcciones, y no los terremotos, lo que mata a las personas).

Las políticas de vivienda que cambian las vidas de los latinoamericanos

Luis Triveno's picture

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Para mejorar el acceso a la vivienda en las zonas urbanas, desde los años ochenta varios países de América Latina han decidido apostar por los subsidios para la cuota inicial de la compra de una vivienda nueva. ¿Han funcionado? ¿Han llegado a las familias que más lo necesitan? ¿Podrán utilizarse para promover la renovación urbana que tanto necesitan nuestras ciudades?

Para responder estas preguntas e intercambiar experiencias, los funcionarios precisamente a cargo de diseñar e implementar políticas de vivienda en 8 países de América Latina (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, México, Paraguay y Perú) se reunieron recientemente en Washington DC con representantes del Banco Mundial, Cities Alliance, The Urban Institute y del Programa de Housing Finance de Wharton.

¿Cómo gestionar el sector de las industrias extractivas? ¡Hay un libro para ello!

Håvard Halland's picture

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© Cor Laffra
Foto: © Cor Laffra

Supongamos que usted es un ministro de Finanzas o un funcionario ministerial de un país donde recientemente se ha descubierto petróleo o minerales. ¿Qué medidas se deben tomar? O, si ya se está produciendo petróleo o minerales, ¿cómo se puede mejorar la gestión pública del sector de las industrias extractivas, que es un pilar de las economías nacionales en todo el mundo?

El proceso de planificación para el desarrollo de un sector complejo y poco conocido puede resultar abrumador. ¿Cómo se deberían determinar los objetivos en materia normativa del sector? ¿Qué principios económicos, contables y tributarios se deberían considerar? ¿Qué tipos de leyes y reglamentos necesitaría adoptar un Gobierno? ¿Qué funciones cumplirían diversos ministerios y organismos gubernamentales en la administración de estas leyes? ¿Cómo las consideraciones sociales, técnicas y ambientales encajan en este contexto? ¿Qué pasa con la inversión de los ingresos derivados de la explotación de los recursos, o el potencial de nuevos vínculos de la industria?


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