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Etiopía

Poner fin a la pobreza significa cerrar las brechas que existen entre las mujeres y los hombres

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Una mujer cocina para su familia en un pueblo del Níger. Foto © Stephan Gladieu / Banco Mundial


Por primera vez en la historia, la cantidad de personas que viven en extrema pobreza ha bajado a menos del 10 %. El mundo nunca ha tenido metas tan ambiciosas en materia de desarrollo como sucede hoy. Luego de la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la firma del Acuerdo de París sobre Cambio Climático a fines de 2015, la comunidad mundial está ahora evaluando las mejores y más eficaces vías de alcanzar estos hitos. En esta serie de cinco partes, me referiré a lo que el Grupo Banco Mundial está haciendo y lo que estamos planeando realizar en áreas clave que son cruciales para poner fin a la pobreza a más tardar en 2030: buen gobierno, igualdad de género, conflicto y fragilidad, creación de empleos y, por último, prevención y adaptación al cambio climático.

En 2016, el mundo es un lugar mejor para las mujeres y las niñas que hace una década. Pero no para todas, y definitivamente no en todos los lugares: esto es especialmente cierto en los países más frágiles y más pobres (i) del mundo.

La desigualdad extrema es síntoma de una sociedad fracturada

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© Curt Carnemark/World Bank


La desigualdad es un problema que enfrentan todos los países, sean estos pobres, ricos, o de situación intermedia. Cierto grado de desigualdad puede ser un subproducto temporal del crecimiento económico cuando no todos avanzan al mismo ritmo y al mismo tiempo. Pero cuando la mayoría de la gente sufre un estancamiento económico y social, la desigualdad representa una verdadera amenaza para el progreso de las personas y de países enteros.

Por esta razón, la desigualdad elevada y persistente no solo es moralmente incorrecta, sino también un síntoma de una sociedad fracturada. Puede conducir a una pobreza generalizada, asfixiar el crecimiento y provocar conflictos sociales. Es por ello también que los objetivos del Banco Mundial no consisten únicamente en poner fin a la pobreza, sino además en promover la prosperidad compartida.

El camino hacia un futuro más ecológico

Jonathan Coony's picture

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La pregunta fundamental en el periodo previo a la Conferencia de las Partes (COP 21) sobre el cambio climático es: ¿dónde encontraremos las soluciones sobre el terreno —y las personas que las pondrán en práctica— para hacer realidad los nuevos objetivos en materia de políticas relacionados con el clima?

Un camino hacia un futuro “más ecológico” podría cruzar a través de Kikuyu Road en Nairobi, Kenya. En este lugar, Peter Chege dirige Hydroponics Kenya, una empresa pequeña pero en crecimiento, que está aumentando las nuevas soluciones agrícolas para los mercados locales. Sus sistemas permiten que los agricultores cultiven plantas sin la necesidad de usar suelo agrícola y consumen una cantidad de agua un 80 % menor que la agricultura tradicional. Estas técnicas sostenibles mejoran la capacidad de adaptación al clima y, al mismo tiempo, crean empleos a nivel local y fomentan la inversión a nivel regional.

Ciudades: La nueva frontera de la protección social

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Dominic Chavez/Banco Mundial


​Piense en esto: en el momento en que tomaba el desayuno esta mañana, la población urbana mundial aumentaba en unas 15 000 personas. Esta cifra se incrementará a 180 000 personas para el final del día y a 1,3 millones para el final de la semana. En un planeta con tanta cantidad de espacio, este ritmo de urbanización es como apiñar toda la humanidad en un país del tamaño de Francia.

En las ciudades vive la mayor parte de la población mundial, es donde se producirá cada vez más  crecimiento demográfico y donde pronto se encontrará la mayor parte de la pobreza.

Sea más listo: ¡Ponga en su bolsillo un mundo de datos sobre el desarrollo!

Nagaraja Rao Harshadeep's picture
Muchas conversaciones de sobremesa y discusiones amistosas se dirigen hacia un vacío de datos: “El problema es grande… ¡muy grande!”. ¿Cuán grande exactamente? Lo más probable es que su amigo no tenga la menor idea.

A menudo se dice que vivimos en una nueva era de los datos. Instituciones como el Banco Mundial, los organismos de las Naciones Unidas, la NASA, la ESA, las universidades y otras nos han inundado con una abrumadora cantidad de nuevos datos obtenidos meticulosamente en los países y a partir de estudios, u observados por el número cada vez mayor de ojos que hay en el cielo. Tenemos herramientas modernas como teléfonos celulares, que son más poderosas que los antiguos servidores que yo utilizaba cuando era estudiante universitario. Usted puede estar en zonas rurales de Malawi y todavía tener acceso a una pasable red de datos 3G.

 
Open data for sustainable development

¿Alguna vez dijiste #SoyEmprendedor? ¡Comparte tu historia!

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El viaje en barco desde Port Elizabeth a Kingstown, en el país caribeño de San Vicente y las Granadinas, es un trayecto de una hora que los lugareños hacen varias veces al día. Durante uno de estos viajes cotidianos, el barco de Kamara Jerónimo, un joven pescador sanvicentino, se quedó sin gasolina aproximadamente a seis millas de la ciudad de Bequia,  lo que se conoce localmente como el "Canal de Bequia". Mientras esperaba ayuda, bajo el sol inclemente y en medio de fuertes ráfagas de viento, nació la idea de desarrollar un barco movido por energía solar y eólica. Poco después, la idea se convirtió en prototipo; el barco movido por tecnología "verde" estaba en el agua, y su joven creador –de apenas 20 años-  se convirtió en ganador de concursos internacionales de innovación y en un modelo a seguir para otros jóvenes del Caribe.

En México, Daniel Gómez, un joven ingeniero, dirige una compañía multimillonaria de bio-diesel, originalmente concebida como un proyecto de investigación para su clase de química en la escuela secundaria. Gómez y sus socios - Guillermo Colunga, Antonio López, y Mauricio Pareja - fundaron SOLBEN (Soluciones en Bioenergía) poco después de cumplir 20 años.

Aunque Daniel y Kamara tienen diferentes niveles educativos, comparten una habilidad importante: la capacidad de identificar un problema, desarrollar una solución innovadora, y llevarla al mercado. En otras palabras, ser un empresario, una opción de ser económicamente activo que parece estar funcionando. Y no solo para unos pocos.

Los jóvenes de 15 a 29 años representan más de un cuarto de la población total del mundo. En promedio, tienen niveles de educación superior, se casan y comienzan familias más tarde que las generaciones de sus padres. Además, son conocidos por tener –más que nunca- acceso a, y conocimiento de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

Por qué las redes de protección social son buenas inversiones

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A child beneficiary of the Productive Safety Nets Program (PSNP) in Sire District, Arsi, Ethiopia. © Binyam Teshome / World Bank


​Uno de los desafíos del desarrollo más difíciles que enfrentamos es cómo romper el ciclo de la pobreza. En particular, ¿cómo pueden los niños de las familias más pobres crecer para llevar vidas mejores que las de sus padres? Es una pregunta que todos los países quisieran contestar. Una de las mejores soluciones que tenemos nació en un país en desarrollo y ha sido replicada en todo el mundo.

Estoy hablando del programa de la red de protección social Oportunidades, de México. Fundado en 2002, Oportunidades fue uno de los primeros programas del mundo que vinculó el apoyo a los ingresos de las familias pobres con la asistencia a la escuela, las revisiones médicas y la nutrición de los niños. Poco más de una década después, Oportunidades ha conseguido mejorar las vidas de millones de las personas más pobres de México.

Solo se Erradicará la Pobreza para 2030 si el Crecimiento es Compartido

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Migrant workers cook a meal Si bien el mundo ha atestiguado una rápida reducción de la pobreza extrema en estas décadas, todavía queda un amplio trecho hasta alcanzar la meta de erradicarla para 2030. Las estimaciones más recientes indican que mil millones de personas (un 14,5 % de la población mundial) vivían por debajo de la línea de 1,25 dólares por día en 2011. Las proyecciones de 2030 señalan que quizá no se alcance el objetivo de pobreza global aun en las circunstancias más optimistas. Las estimaciones del Banco Mundial muestran que, incluso si los países en vías de desarrollo crecieran al ritmo que mantuvieron (con una velocidad sin precedentes) de 2000 a 2010, las cifras de pobreza solo podrían disminuir del 14,5 % de 2011 a un 4,9 % en 2030, lejos aún del fin de la pobreza. Estas proyecciones dan por sentado un crecimiento con distribución neutral, es decir, que los ingresos de todas las personas de cada país crezcan en la misma proporción, por lo que la desigualdad permanecería sin cambios. Como ocurrió anteriormente, el crecimiento general será un impulsor principal para reducir la pobreza en el futuro, pero el carácter inclusivo de tal crecimiento también desempeñará un papel fundamental.

Para combatir la desigualdad tenemos que eliminar las disparidades en la infancia

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Parece que todo el mundo está hablando de la desigualdad (i) en estos días y yo, por mi parte, estoy contenta de ver que este tema está siendo destacado durante los debates sobre el desarrollo.

Podemos analizar de varios modos la falta de igualdad, todos los cuales están relacionados. La desigualdad de resultados —que se expresa en las diferencias en los logros académicos, la evolución profesional, los ingresos, etc.— es una de las maneras más evidentes y que, en sí misma, no es necesariamente negativa. El premio al esfuerzo individual, a los talentos innatos y a las opciones de una vida mejor puede incentivar la innovación y el espíritu empresarial, y ayudar a impulsar el crecimiento.  

Retraso del crecimiento: El rostro de la pobreza

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A nivel mundial, 165 millones de niños menores de 5 años sufren de malnutrición crónica, también conocida como retraso del crecimiento, o baja estatura en relación con la edad. Gran parte de este daño ocurre durante el embarazo y los dos primeros años de vida. Esto significa que el niño no se ha desarrollado por completo y la situación es esencialmente irreversible: tendrá pocas esperanzas de alcanzar todo su potencial.

La evidencia nos dice que la malnutrición cuesta vidas, perpetúa la pobreza y frena el crecimiento económico. Ahora sabemos que casi la mitad de todas las muertes infantiles a nivel mundial se atribuye a la falta de una buena nutrición. He visto en mi propio país, Indonesia, cómo el retraso del crecimiento causado por este problema ha minado el futuro de muchos niños aún antes de su inicio. Los menores desnutridos son más propensos a tener un mal desempeño escolar  y abandonar la escuela que sus compañeros mejor alimentados, lo que limita sus ingresos en su vida adulta. Los datos de Guatemala muestran que los niños que tenían una buena nutrición antes de los 3 años están ganando casi un 50% más como adultos, y las niñas tuvieron una mayor probabilidad de tener una fuente independiente de ingresos y menos probabilidades de vivir en hogares pobres.


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