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Etiopía

Aumentar la resiliencia de los refugiados y ayudarlos a reconstruir sus vidas con dignidad

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© Dominic Chavez/World Bank

En el Día Mundial de los Refugiados, rendimos homenaje a los rostros de la resiliencia: madres, padres, esposos, esposas y niños, que huyeron de horribles circunstancias, y que continúan luchando todos los días para reconstruir sus vidas con dignidad.

En momentos en que el número de desplazados por los conflictos aumenta a máximos históricos, es fácil perder de vista los rostros detrás de las estadísticas. Pero, recientemente, ha habido un cambio radical en la manera en que el mundo está manejando esta crisis, poniendo a la gente en primer lugar, y haciendo posible que los refugiados trabajen o vayan a la escuela y lleguen a ser autosuficientes, que formen parte integral del desarrollo de los países anfitriones.

El agua y la guerra: la dinámica turbulenta entre el agua y la fragilidad, los conflictos y la violencia

Claudia W. Sadoff's picture
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Vea la infografía completa aquí. (i)

En los últimos dos años ha llovido muy poco en Somalia. Las consecuencias son trágicas y bien conocidas: pozos secos; ganado muerto; malas cosechas; migración; gran cantidad de personas que necesitan con urgencia asistencia humanitaria. La situación se repite en Yemen, Sudán, Kenya, Etiopía y Nigeria. Sin embargo, la falta de lluvias no es el único problema hídrico que causa estragos. Las inundaciones, las enfermedades transmitidas por el agua y los conflictos transfronterizos por los recursos hídricos pueden causar gran sufrimiento humano y perturbaciones en los sistemas políticos, económicos y ambientales.

Al tiempo que movilizamos rápidamente recursos para enfrentar el hambre, también debemos preguntarnos por qué la crisis hídrica se sigue produciendo. El agua siempre ha sido una fuente de riesgos. Siempre se han producido sequías e inundaciones, y con el cambio climático podemos esperar que estas sean más frecuentes y más graves. Pero las crisis de la magnitud que vemos hoy en los países afectados por la sequía no surgen solo de estos acontecimientos naturales: son producto de nuestro fracaso en la gestión de estos riesgos de larga data. Cuando las instituciones no se preparan, no pronostican o no responden a los riesgos relacionados con el agua, un pozo seco, un brote de cólera o una inundación pueden tener consecuencias mucho mayores en términos humanos, políticos y económicos.

Uso de modelos macro para hacer simulaciones del crecimiento del empleo

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Los modelos macro tienen el objetivo de monitorear mejor el aumento del empleo en toda la economía
derivado de las inversiones y las intervenciones del sector privado. Foto: Yang Aijun/Banco Mundial.


Estamos desarrollando modelos macro de simulación (i) para evaluar cómo las inversiones y las intervenciones podrían generar empleos. Después del estudio denominado “Jobs Study”, (PDF, en inglés) realizado por la Corporación Financiera Internacional (IFC) (i) —la entidad del Grupo Banco Mundial dedicada al sector privado— se creó la Alianza Let’s Work (i) para desarrollar, perfeccionar y aplicar herramientas de estimación de los efectos directos, indirectos e inducidos del empleo. Los modelos macro son una de estas herramientas.

Surge la esperanza para los más pobres del mundo en Myanmar

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Aung San Suu Kyi, state counselor and minister of foreign affairs for Myanmar, addresses an IDA 18 replenishment meeting on June 21, 2016. © Aung San/World Bank

Daw Aung San Suu Kyi, consejera de Estado de Myanmar y ganadora del Premio Nobel de la Paz, se dirigió a representantes de Gobiernos de países ricos y pobres durante una reunión realizada esta semana en Myanmar. En la ocasión, ella dijo que para reducir la pobreza y garantizar que todos se beneficien del crecimiento económico se debe poner especial atención a los problemas de la fragilidad y el conflicto, el cambio climático, la igualdad de género, la creación de empleo y el buen gobierno.
 
Suu Kyi habló al inicio (i) de una reunión de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo del Banco Mundial para los más pobres, (i) en la cual donantes, representantes de los prestatarios y directivos del Grupo Banco Mundial buscan formas para lograr estos objetivos. Señaló que los habitantes de Myanmar constituyen la verdadera riqueza del país, y que ellos necesitan ser apoyados de la manera adecuada.

Empleos, la vía más rápida para salir de la pobreza

Sri Mulyani Indrawati's picture
A worker at the E-Power plant in Port-au-Prince, Haiti. © Dominic Chavez/World Bank

Los buenos empleos son la vía más eficaz para salir de la pobreza. Investigaciones señalan (i) que el aumento de los salarios representa del 30 % al 50 % de la caída en los niveles de pobreza (i) durante la última década. Pero, en la actualidad, más de 200 millones de personas en el mundo están desempleadas y buscan trabajo, y muchas de ellas son mujeres y jóvenes. Una impresionante cantidad de 2000 millones de adultos, en su mayoría mujeres, permanecen fuera de la fuerza laboral en general. Además, demasiadas personas trabajan en empleos mal renumerados y poco calificados, y que aportan poco al crecimiento económico. Por lo tanto, para poner fin a la pobreza y promover la prosperidad compartida, necesitaremos no solo más puestos de trabajo, sino también mejores empleos a los cuales puedan acceder trabajadores de todos los estratos de la sociedad.
 
¿Por dónde empezar? El crecimiento liderado por el sector privado y basado en la productividad es la piedra angular de la creación de empleos (i) en todos los países, pero es especialmente difícil lograrlo en los países más pobres del mundo. (i) Tres factores son esenciales para que el sector privado cree empleos más productivos para los pobres.

Los países más pobres enfrentan graves riesgos relacionados con el clima

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A man walks through a flooded rice field. © Nonie Reyes/World Bank

El agua marina aumenta en las costas de Bangladesh. (i) El suelo contiene mayor cantidad de sal (i) a medida que el mar invade la tierra. Como resultado de ello, los agricultores ven disminuir sus cultivos. Las comunidades se debilitan porque los adultos en edad de trabajar se van a las ciudades. Los peces de agua dulce desaparecen, provocando una reducción de la cantidad de proteína en las dietas de la población local. Y en la estación seca, las madres tienen que racionar el agua potable que dan a sus hijos para beber, llegando en algunas áreas a tan solo dos vasos al día.
 
El cambio climático, (i) por fin, está siendo tomado con seriedad en el mundo desarrollado, no obstante en general es visto como una amenaza futura que debe abordarse en los próximos años. Para las personas pobres en los países pobres, en particular aquellas que viven en las zonas costeras, los deltas de los ríos o islas, este problema es un peligro claro y actual y, cada vez más, una realidad que tiene una posición dominante.

Poner fin a la pobreza significa cerrar las brechas que existen entre las mujeres y los hombres

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Una mujer cocina para su familia en un pueblo del Níger. Foto © Stephan Gladieu / Banco Mundial


Por primera vez en la historia, la cantidad de personas que viven en extrema pobreza ha bajado a menos del 10 %. El mundo nunca ha tenido metas tan ambiciosas en materia de desarrollo como sucede hoy. Luego de la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la firma del Acuerdo de París sobre Cambio Climático a fines de 2015, la comunidad mundial está ahora evaluando las mejores y más eficaces vías de alcanzar estos hitos. En esta serie de cinco partes, me referiré a lo que el Grupo Banco Mundial está haciendo y lo que estamos planeando realizar en áreas clave que son cruciales para poner fin a la pobreza a más tardar en 2030: buen gobierno, igualdad de género, conflicto y fragilidad, creación de empleos y, por último, prevención y adaptación al cambio climático.

En 2016, el mundo es un lugar mejor para las mujeres y las niñas que hace una década. Pero no para todas, y definitivamente no en todos los lugares: esto es especialmente cierto en los países más frágiles y más pobres (i) del mundo.

La desigualdad extrema es síntoma de una sociedad fracturada

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© Curt Carnemark/World Bank


La desigualdad es un problema que enfrentan todos los países, sean estos pobres, ricos, o de situación intermedia. Cierto grado de desigualdad puede ser un subproducto temporal del crecimiento económico cuando no todos avanzan al mismo ritmo y al mismo tiempo. Pero cuando la mayoría de la gente sufre un estancamiento económico y social, la desigualdad representa una verdadera amenaza para el progreso de las personas y de países enteros.

Por esta razón, la desigualdad elevada y persistente no solo es moralmente incorrecta, sino también un síntoma de una sociedad fracturada. Puede conducir a una pobreza generalizada, asfixiar el crecimiento y provocar conflictos sociales. Es por ello también que los objetivos del Banco Mundial no consisten únicamente en poner fin a la pobreza, sino además en promover la prosperidad compartida.

El camino hacia un futuro más ecológico

Jonathan Coony's picture

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La pregunta fundamental en el periodo previo a la Conferencia de las Partes (COP 21) sobre el cambio climático es: ¿dónde encontraremos las soluciones sobre el terreno —y las personas que las pondrán en práctica— para hacer realidad los nuevos objetivos en materia de políticas relacionados con el clima?

Un camino hacia un futuro “más ecológico” podría cruzar a través de Kikuyu Road en Nairobi, Kenya. En este lugar, Peter Chege dirige Hydroponics Kenya, una empresa pequeña pero en crecimiento, que está aumentando las nuevas soluciones agrícolas para los mercados locales. Sus sistemas permiten que los agricultores cultiven plantas sin la necesidad de usar suelo agrícola y consumen una cantidad de agua un 80 % menor que la agricultura tradicional. Estas técnicas sostenibles mejoran la capacidad de adaptación al clima y, al mismo tiempo, crean empleos a nivel local y fomentan la inversión a nivel regional.

Ciudades: La nueva frontera de la protección social

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Dominic Chavez/Banco Mundial


​Piense en esto: en el momento en que tomaba el desayuno esta mañana, la población urbana mundial aumentaba en unas 15 000 personas. Esta cifra se incrementará a 180 000 personas para el final del día y a 1,3 millones para el final de la semana. En un planeta con tanta cantidad de espacio, este ritmo de urbanización es como apiñar toda la humanidad en un país del tamaño de Francia.

En las ciudades vive la mayor parte de la población mundial, es donde se producirá cada vez más  crecimiento demográfico y donde pronto se encontrará la mayor parte de la pobreza.


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