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Etiopía

La crisis de los refugiados: qué puede hacer el sector privado

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© Grupo del Banco Mundial

En el mundo hay actualmente unos 68,5 millones de personas que han sido desplazadas por la fuerza, de las cuales más de 25 millones se consideran refugiados. Casi el 85 % de estas personas son albergadas por países de ingreso bajo o mediano con recursos limitados, como Jordania, Etiopía, Uganda, Turquía y Bangladesh. Estos países enfrentan enormes desafíos para satisfacer las necesidades de los refugiados y continuar a la vez creciendo y desarrollándose.

Visité Jordania en 2014 y 2016, y me sorprendió la generosidad y la hospitalidad de este pequeño país de ingreso mediano, que aceptó la llegada de más de 740 000 refugiados que escapaban de la guerra de Siria y otros conflictos (y esa es solo la cantidad registrada oficialmente por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados). En 2017, en Jordania había 89 refugiados por cada 1000 personas, (PDF, en inglés) la segunda mayor concentración de todo el mundo. Sus servicios y su economía estaban sometidas a una enorme presión. Los propios refugiados se sentían frustrados por la falta de oportunidades para ganarse la vida.  

Por qué la tecnología alterará y transformará el sector agrícola de África... para mejor

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© Dasan Bobo/World Bank
© Dasan Bobo/Banco Mundial

La agricultura es crucial para alcanzar algunos de los objetivos más importantes de desarrollo de África. El sector es motor de la creación de empleo: Hoy en día, la actividad agropecuaria representa por sí sola cerca del 60 % del total del empleo en África al sur del Sahara, mientras que la proporción de puestos de trabajo de todo el sistema alimentario posiblemente sea mucho mayor. En Etiopía, Malawi, Mozambique, Tanzanía, Uganda y Zambia, se prevé que entre 2010 y 2025 el sistema alimentario sumará más empleos que el resto de la economía. La agricultura impulsa también el crecimiento inclusivo y sostenible, y constituye la base de un sistema alimentario que proporciona alimentos nutritivos, seguros y accesibles.

Los podcast y las redes sociales, vías para prevenir la violencia de pareja en los campamentos de refugiados somalíes en Etiopía

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Vista aérea del campamento de refugiados de Dollo Ado en Etiopía, donde según estimaciones viven 212 000 personas que han sido desplazadas como consecuencia de la guerra y la sequía.
© Samuel Tewolde.

El 30 % de las mujeres (i) en el mundo ha sufrido violencia física o sexual cometida por su pareja durante su vida. El predominio de la violencia contra la pareja es probablemente mayor durante las crisis humanitarias, (i) cuando las mujeres y las niñas, los hombres y los niños, son más vulnerables a la violencia en la familia y la comunidad, y en las situaciones de desplazamiento. De hecho, un creciente acervo de pruebas (i) indica que la violencia de pareja es la forma más común de violencia en situaciones humanitarias, pero que suele recibir menos atención que la violencia sexual infligida por terceros durante conflictos o crisis humanitarias.

La evidencia (i) apunta a una serie de factores que contribuyen al aumento de la violencia, en particular dentro de la familia, entre ellos el trauma del desplazamiento, la perturbación de las normas de género, las tensiones adicionales debido a la pérdida de medios de subsistencia y el aislamiento de los sistemas de apoyo comunitario y familiar. En análisis recientes de dichos datos (i) se señala que son escasas las pruebas sobre las intervenciones eficaces para prevenir la violencia de pareja en el contexto humanitario y se enfatiza la necesidad de desarrollar y evaluar intervenciones de este tipo para estos entornos.

Aumentar la resiliencia de los refugiados y ayudarlos a reconstruir sus vidas con dignidad

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© Dominic Chavez/World Bank

En el Día Mundial de los Refugiados, rendimos homenaje a los rostros de la resiliencia: madres, padres, esposos, esposas y niños, que huyeron de horribles circunstancias, y que continúan luchando todos los días para reconstruir sus vidas con dignidad.

En momentos en que el número de desplazados por los conflictos aumenta a máximos históricos, es fácil perder de vista los rostros detrás de las estadísticas. Pero, recientemente, ha habido un cambio radical en la manera en que el mundo está manejando esta crisis, poniendo a la gente en primer lugar, y haciendo posible que los refugiados trabajen o vayan a la escuela y lleguen a ser autosuficientes, que formen parte integral del desarrollo de los países anfitriones.

El agua y la guerra: la dinámica turbulenta entre el agua y la fragilidad, los conflictos y la violencia

Claudia W. Sadoff's picture
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Vea la infografía completa aquí. (i)

En los últimos dos años ha llovido muy poco en Somalia. Las consecuencias son trágicas y bien conocidas: pozos secos; ganado muerto; malas cosechas; migración; gran cantidad de personas que necesitan con urgencia asistencia humanitaria. La situación se repite en Yemen, Sudán, Kenya, Etiopía y Nigeria. Sin embargo, la falta de lluvias no es el único problema hídrico que causa estragos. Las inundaciones, las enfermedades transmitidas por el agua y los conflictos transfronterizos por los recursos hídricos pueden causar gran sufrimiento humano y perturbaciones en los sistemas políticos, económicos y ambientales.

Al tiempo que movilizamos rápidamente recursos para enfrentar el hambre, también debemos preguntarnos por qué la crisis hídrica se sigue produciendo. El agua siempre ha sido una fuente de riesgos. Siempre se han producido sequías e inundaciones, y con el cambio climático podemos esperar que estas sean más frecuentes y más graves. Pero las crisis de la magnitud que vemos hoy en los países afectados por la sequía no surgen solo de estos acontecimientos naturales: son producto de nuestro fracaso en la gestión de estos riesgos de larga data. Cuando las instituciones no se preparan, no pronostican o no responden a los riesgos relacionados con el agua, un pozo seco, un brote de cólera o una inundación pueden tener consecuencias mucho mayores en términos humanos, políticos y económicos.

Uso de modelos macro para hacer simulaciones del crecimiento del empleo

Camilo Mondragon-Velez's picture

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Los modelos macro tienen el objetivo de monitorear mejor el aumento del empleo en toda la economía
derivado de las inversiones y las intervenciones del sector privado. Foto: Yang Aijun/Banco Mundial.


Estamos desarrollando modelos macro de simulación (i) para evaluar cómo las inversiones y las intervenciones podrían generar empleos. Después del estudio denominado “Jobs Study”, (PDF, en inglés) realizado por la Corporación Financiera Internacional (IFC) (i) —la entidad del Grupo Banco Mundial dedicada al sector privado— se creó la Alianza Let’s Work (i) para desarrollar, perfeccionar y aplicar herramientas de estimación de los efectos directos, indirectos e inducidos del empleo. Los modelos macro son una de estas herramientas.

Surge la esperanza para los más pobres del mundo en Myanmar

Axel van Trotsenburg's picture

Aung San Suu Kyi, state counselor and minister of foreign affairs for Myanmar, addresses an IDA 18 replenishment meeting on June 21, 2016. © Aung San/World Bank

Daw Aung San Suu Kyi, consejera de Estado de Myanmar y ganadora del Premio Nobel de la Paz, se dirigió a representantes de Gobiernos de países ricos y pobres durante una reunión realizada esta semana en Myanmar. En la ocasión, ella dijo que para reducir la pobreza y garantizar que todos se beneficien del crecimiento económico se debe poner especial atención a los problemas de la fragilidad y el conflicto, el cambio climático, la igualdad de género, la creación de empleo y el buen gobierno.
 
Suu Kyi habló al inicio (i) de una reunión de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo del Banco Mundial para los más pobres, (i) en la cual donantes, representantes de los prestatarios y directivos del Grupo Banco Mundial buscan formas para lograr estos objetivos. Señaló que los habitantes de Myanmar constituyen la verdadera riqueza del país, y que ellos necesitan ser apoyados de la manera adecuada.

Empleos, la vía más rápida para salir de la pobreza

Sri Mulyani Indrawati's picture
A worker at the E-Power plant in Port-au-Prince, Haiti. © Dominic Chavez/World Bank

Los buenos empleos son la vía más eficaz para salir de la pobreza. Investigaciones señalan (i) que el aumento de los salarios representa del 30 % al 50 % de la caída en los niveles de pobreza (i) durante la última década. Pero, en la actualidad, más de 200 millones de personas en el mundo están desempleadas y buscan trabajo, y muchas de ellas son mujeres y jóvenes. Una impresionante cantidad de 2000 millones de adultos, en su mayoría mujeres, permanecen fuera de la fuerza laboral en general. Además, demasiadas personas trabajan en empleos mal renumerados y poco calificados, y que aportan poco al crecimiento económico. Por lo tanto, para poner fin a la pobreza y promover la prosperidad compartida, necesitaremos no solo más puestos de trabajo, sino también mejores empleos a los cuales puedan acceder trabajadores de todos los estratos de la sociedad.
 
¿Por dónde empezar? El crecimiento liderado por el sector privado y basado en la productividad es la piedra angular de la creación de empleos (i) en todos los países, pero es especialmente difícil lograrlo en los países más pobres del mundo. (i) Tres factores son esenciales para que el sector privado cree empleos más productivos para los pobres.

Los países más pobres enfrentan graves riesgos relacionados con el clima

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A man walks through a flooded rice field. © Nonie Reyes/World Bank

El agua marina aumenta en las costas de Bangladesh. (i) El suelo contiene mayor cantidad de sal (i) a medida que el mar invade la tierra. Como resultado de ello, los agricultores ven disminuir sus cultivos. Las comunidades se debilitan porque los adultos en edad de trabajar se van a las ciudades. Los peces de agua dulce desaparecen, provocando una reducción de la cantidad de proteína en las dietas de la población local. Y en la estación seca, las madres tienen que racionar el agua potable que dan a sus hijos para beber, llegando en algunas áreas a tan solo dos vasos al día.
 
El cambio climático, (i) por fin, está siendo tomado con seriedad en el mundo desarrollado, no obstante en general es visto como una amenaza futura que debe abordarse en los próximos años. Para las personas pobres en los países pobres, en particular aquellas que viven en las zonas costeras, los deltas de los ríos o islas, este problema es un peligro claro y actual y, cada vez más, una realidad que tiene una posición dominante.

Poner fin a la pobreza significa cerrar las brechas que existen entre las mujeres y los hombres

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Una mujer cocina para su familia en un pueblo del Níger. Foto © Stephan Gladieu / Banco Mundial


Por primera vez en la historia, la cantidad de personas que viven en extrema pobreza ha bajado a menos del 10 %. El mundo nunca ha tenido metas tan ambiciosas en materia de desarrollo como sucede hoy. Luego de la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la firma del Acuerdo de París sobre Cambio Climático a fines de 2015, la comunidad mundial está ahora evaluando las mejores y más eficaces vías de alcanzar estos hitos. En esta serie de cinco partes, me referiré a lo que el Grupo Banco Mundial está haciendo y lo que estamos planeando realizar en áreas clave que son cruciales para poner fin a la pobreza a más tardar en 2030: buen gobierno, igualdad de género, conflicto y fragilidad, creación de empleos y, por último, prevención y adaptación al cambio climático.

En 2016, el mundo es un lugar mejor para las mujeres y las niñas que hace una década. Pero no para todas, y definitivamente no en todos los lugares: esto es especialmente cierto en los países más frágiles y más pobres (i) del mundo.


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