Syndicate content

Gabón

Corredores de coexistencia para reducir los conflictos entre los seres humanos y los animales silvestres

Claudia Sobrevila's picture
© Assam Haathi Project
© Assam Haathi Project 

En condiciones extremas, un ser humano puede sobrevivir tres minutos sin aire, tres días sin agua y tres semanas sin alimento. Para apoyar a una población mundial de 7500 millones de personas, se necesitan más recursos naturales esenciales lo que está causando deforestación, degradación y fragmentación de los hábitats, pastoreo excesivo y sobreexplotación.
 
En el intento por sobrevivir y prosperar, los seres humanos ya usamos el 38 % de la tierra del mundo para actividades agrícolas; además, hemos deforestado la tierra debido a la industria, la minería y la infraestructura, dejando como zonas protegidas menos del 15 % de la superficie terrestre mundial (i) para fines de conservación de la biodiversidad. Si hay tanta presión de los seres humanos en las zonas protegidas, ¿dónde pueden buscar agua y comida las poblaciones restantes de elefantes, grandes felinos y otras especies silvestres? (Comprensiblemente), una cosecha de maíz, un arrozal desprotegido o una vaca bien alimentada parecen irresistibles. Esta lucha por los recursos naturales —especialmente la tierra y el agua— es la raíz de los conflictos entre los seres humanos y la fauna silvestre.

¿Alguna vez dijiste #SoyEmprendedor? ¡Comparte tu historia!

Valerie Lorena's picture


El viaje en barco desde Port Elizabeth a Kingstown, en el país caribeño de San Vicente y las Granadinas, es un trayecto de una hora que los lugareños hacen varias veces al día. Durante uno de estos viajes cotidianos, el barco de Kamara Jerónimo, un joven pescador sanvicentino, se quedó sin gasolina aproximadamente a seis millas de la ciudad de Bequia,  lo que se conoce localmente como el "Canal de Bequia". Mientras esperaba ayuda, bajo el sol inclemente y en medio de fuertes ráfagas de viento, nació la idea de desarrollar un barco movido por energía solar y eólica. Poco después, la idea se convirtió en prototipo; el barco movido por tecnología "verde" estaba en el agua, y su joven creador –de apenas 20 años-  se convirtió en ganador de concursos internacionales de innovación y en un modelo a seguir para otros jóvenes del Caribe.

En México, Daniel Gómez, un joven ingeniero, dirige una compañía multimillonaria de bio-diesel, originalmente concebida como un proyecto de investigación para su clase de química en la escuela secundaria. Gómez y sus socios - Guillermo Colunga, Antonio López, y Mauricio Pareja - fundaron SOLBEN (Soluciones en Bioenergía) poco después de cumplir 20 años.

Aunque Daniel y Kamara tienen diferentes niveles educativos, comparten una habilidad importante: la capacidad de identificar un problema, desarrollar una solución innovadora, y llevarla al mercado. En otras palabras, ser un empresario, una opción de ser económicamente activo que parece estar funcionando. Y no solo para unos pocos.

Los jóvenes de 15 a 29 años representan más de un cuarto de la población total del mundo. En promedio, tienen niveles de educación superior, se casan y comienzan familias más tarde que las generaciones de sus padres. Además, son conocidos por tener –más que nunca- acceso a, y conocimiento de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

Por qué necesitamos contar los elefantes (y otros recursos naturales)

Julian Lee's picture

Elephants with Mount Kilimanjaro in the distance. Curt Carnemark / World BankA fines del año pasado, ministros y delegados de unos 30 países se reunieron en Botswana para debatir sobre cómo luchar contra el auge del comercio ilegal de marfil que está diezmando la población de elefantes en África.
 
La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, por sus siglas en inglés) calcula que solo en 2012, 22 000 elefantes fueron asesinados en África central y oriental. Camerún, la República Democrática del Congo, Gabón, Kenya, Tanzanía y Uganda son solo unos pocos de los países afectados por la caza furtiva de elefantes. El marfil obtenido de manera ilegal se utiliza para tallados ornamentales que sirven como símbolos de estatus, iconos religiosos y objetos de coleccionistas para compradores de Asia oriental, Europa y Norteamérica. Esto no es solo una cuestión de conservación. El crimen contra la vida silvestre es también un desafío del desarrollo y de la seguridad: socava la autoridad del Gobierno, fomenta la corrupción, aumenta el suministro de armas pequeñas y destruye valiosos recursos naturales. De modo que la cada vez mayor preocupación política que está recibiendo este tipo de delito —el primer ministro británico David Cameron será el anfitrión de la próxima cumbre en febrero— es una señal del compromiso de autoridades de alto nivel para abordar la crisis.

Que coman dinero

Shanta Devarajan's picture
Esta página en: English | Français

Este blog fue publicado originalmente en inglés aquí: "Future Development"

The Economist tiene un excelente artículo (i) esta semana acerca de darles transferencias de efectivo condicionadas o no condicionadas a los pobres para aliviar su pobreza.  Llamándolo “posiblemente la mejor pieza de periodismo sobre transferencias de efectivo que he visto hasta ahora”, Chris Blattman, (i) —uno de los investigadores cuya investigación ha aportado grano a este molino— se lamenta de que esta manera de escribir “tiende a hacer que el comité del Pulitzer se quede dormido en cama”.  Puede ser así, pero la idea es potencialmente transformadora.

Ya se estableció (i) desde hace algún tiempo que las transferencias de efectivo condicionadas para enviar a los niños al colegio o llevarlos a una revisión médica mejoran los resultados en salud y educación. Más recientemente, algunos estudios (i) muestran que las transferencias de efectivo no condicionadas podrían tener el mismo efecto. El trabajo (i) de Chris demuestra que darles efectivo a los jóvenes desocupados conduce a mayores ganancias de negocios que si se usara el dinero para realizar cursos de formación profesional para estas personas.