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Holy See (Vatican City State)

¿Alguna vez dijiste #SoyEmprendedor? ¡Comparte tu historia!

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El viaje en barco desde Port Elizabeth a Kingstown, en el país caribeño de San Vicente y las Granadinas, es un trayecto de una hora que los lugareños hacen varias veces al día. Durante uno de estos viajes cotidianos, el barco de Kamara Jerónimo, un joven pescador sanvicentino, se quedó sin gasolina aproximadamente a seis millas de la ciudad de Bequia,  lo que se conoce localmente como el "Canal de Bequia". Mientras esperaba ayuda, bajo el sol inclemente y en medio de fuertes ráfagas de viento, nació la idea de desarrollar un barco movido por energía solar y eólica. Poco después, la idea se convirtió en prototipo; el barco movido por tecnología "verde" estaba en el agua, y su joven creador –de apenas 20 años-  se convirtió en ganador de concursos internacionales de innovación y en un modelo a seguir para otros jóvenes del Caribe.

En México, Daniel Gómez, un joven ingeniero, dirige una compañía multimillonaria de bio-diesel, originalmente concebida como un proyecto de investigación para su clase de química en la escuela secundaria. Gómez y sus socios - Guillermo Colunga, Antonio López, y Mauricio Pareja - fundaron SOLBEN (Soluciones en Bioenergía) poco después de cumplir 20 años.

Aunque Daniel y Kamara tienen diferentes niveles educativos, comparten una habilidad importante: la capacidad de identificar un problema, desarrollar una solución innovadora, y llevarla al mercado. En otras palabras, ser un empresario, una opción de ser económicamente activo que parece estar funcionando. Y no solo para unos pocos.

Los jóvenes de 15 a 29 años representan más de un cuarto de la población total del mundo. En promedio, tienen niveles de educación superior, se casan y comienzan familias más tarde que las generaciones de sus padres. Además, son conocidos por tener –más que nunca- acceso a, y conocimiento de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

Los garífunas y su papel en el desarrollo de Honduras

Giorgio Valentini's picture


Hace 217 años llegaban los primeros afrodescendientes a Honduras.  Aquellos garífunas, unos 5.080, procedentes de la isla de San Vicente, desembarcaron en la isla de Roatán, hoy uno de los sitios turísticos más importantes del país.

Desde ese 12 de abril de 1797, la presencia garífuna en el país ha aumentado, y en la actualidad se estima que representan el 10% de los ocho millones de habitantes que tiene Honduras, según declaraciones del presidente de la Organización de Desarrollo Étnico Comunitario (Odeco), Céleo Álvarez, a la agencia EFE en abril de este año.

Si bien estas comunidades, descendientes de los esclavos traídos de África y los caribeños indígenas, han visto mejorar su situación en algunos aspectos, todavía existen retos pendientes. Para evaluar estos desafíos, participé el pasado 21 de agosto, en un evento para conmemorar el 3er aniversario de la Primera Cumbre Mundial de Afrodescendientes, que tuvo lugar en La Ceiba.