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Estados Unidos

El director hace la diferencia

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Los directores tienen que lidiar con los desafíos personales y académicos de cientos de estudiantes. (Foto: Sarah Farhat / Banco Mundial)​


Todas las escuelas son distintas. No hablo del edificio, del número de estudiantes, ni del enfoque pedagógico que siguen. Hablo del espíritu de la escuela. Al entrar a un buen colegio, uno a veces ve que todo está bien organizado y limpio. Los estudiantes se ven ocupados, y al mismo tiempo, felices. No necesariamente se observa disciplina estricta, idealmente, uno ve un caos organizado.

Cuando una escuela funciona bien, en gran medida se debe a que existe un buen director. El buen director establece una visión y objetivos para la escuela, y puede hacer de ella un espacio efectivo de desarrollo profesional y personal para los maestros, y un espacio de crecimiento, creatividad y descubrimiento para los alumnos.

Lograr que una escuela funcione bien es una tarea extremadamente compleja. Requiere que el director se constituya en un líder pedagógico de decenas de profesores, observándolos en el aula, monitoreando permanentemente su desempeño con sus alumnos y en su contribución al trabajo institucional. Así podrá el director desplegar las capacidades de su cuerpo docente de manera efectiva y darles apoyo en lo que necesiten. Requiere lidiar con cientos de estudiantes y sus retos personales y académicos; y con los padres de familia de esos estudiantes, que tienen sus propias expectativas sobre la escuela. Además, debe lidiar con los retos burocráticos, administrativos y financieros para hacer funcionar la institución. 

Nuestro sistema agroalimentario necesita información adecuada – ¿Cómo asegurar que eso suceda?

Diego Arias's picture
Photo: CIF Action/Flickr
Para la mayoría de la gente, ver el pronóstico del tiempo en la televisión es una actividad común, ocasionalmente divertida y sin riesgos.  ¡El meteorólogo hasta puede hacernos reír! Pero cuando el ingreso de una familia depende de la lluvia o la temperatura, el pronóstico es más que un programa informativo o entretenido.  La información puede ser la clave del éxito o del fracaso de un agricultor.  Los agricultores conocen los riesgos a enfrentar en el camino y entonces usan el pronóstico del tiempo y otros datos de precios, plagas y enfermedades, cambios en condiciones de crédito y regulaciones para planificar las fechas de cultivo, cosecha, venta, y el uso de insumos como fertilizantes y herbicidas para plantas, y vacunas y alimento para animales.

La disponibilidad y la calidad de dicha información de riesgos agrícolas son altamente importantes para los agricultores y el posible impacto de información puede resultar muy costosa, lo que resulta en decisiones erróneas y pérdidas de ingresos por parte del agricultor.  Los sistemas de información que no tienen fuentes confiables y/o tienen malos protocolos de procesamiento de datos, producen resultados en los cuales no se puede confiar.  En otras palabras, “basura que entra, basura que sale”.  La información es una parte integral de la gestión de riesgos agropecuarios, no solamente en el corto plazo para cubrirse contra eventos adversos, sino también en el mediano y largo plazo para adaptarse al cambio climático y poder adoptar prácticas resilientes.  Los programas de gestión de riesgos agropecuarios y de agricultura climáticamente inteligente (Climate Smart Agriculture en inglés) no tendrán mucho impacto a no ser que los agricultores puedan tener acceso a información confiable para la implementación de los cambios necesarios en el campo.

Invertir en sistemas de información de riesgos agropecuarios es una forma costo-efectiva de asegurarse que los agricultores – y otros actores de la cadena agroalimentaria – tomen las decisiones correctas.  Pero en una gran parte de los países, los sistemas de información de riesgos agropecuarios evidencian una gran falta de capacidad y escasez de financiamiento.  Por ejemplo, México, un país con un sector agropecuario importante, no tiene información de precios del mercado local de productos agrícolas como el maíz, y es por esto que un nuevo proyecto financiado por el Banco Mundial tiene como objetivo ayudar a resolver este problema.  Pero México no es el único.  Argentina acaba de resolver este problema, también con apoyo del Banco Mundial, con la creación de un Sistema de Información de Precios de Mercado para los 7 granos básicos.

¿Hacia dónde emigran los talentos del mundo?

Bassam Sebti's picture

"Somos una nación en que seis de nuestros científicos e investigadores acaban de obtener el Premio Nobel, y todos ellos son inmigrantes", dijo recientemente el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tras el anuncio de los ganadores de este galardón.
 
Esto generó mucho interés en internet, y ¿cómo podría no ser así?
 
La noticia no pudo llegar en un mejor momento. No se trata solo de inmigrantes en EE. UU. que han resultado ganadores del Premio Nobel. También el país ha sido señalado como uno de los cuatro países donde cada vez más viven los inmigrantes altamente calificados del mundo, de acuerdo a un nuevo documento del Banco Mundial. Los otros tres países son el Reino Unido, Canadá y Australia.

Visita de Michelle Obama: Grupo Banco Mundial se compromete a invertir USD 2500 millones en proyectos de educación que beneficien a las niñas

Donna Barne's picture
Michelle Obama en las Reuniones de Primavera 2016 © Banco Mundial

La primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, trajo su entusiasmo por el tema de la educación de las niñas y entregó un poderoso mensaje al público que repletó el atrio de la sede central del Banco Mundial poco antes del inicio de las Reuniones de Primavera, señalando que el apoyo a la educación de las adolescentes es fundamental porque es una de las inversiones más inteligentes que un país puede realizar.

Ella se dirigió a la audiencia apropiada, conformada por ministros de Finanzas y Desarrollo que se encargan de tomar decisiones cruciales relativas al gasto público, expertos en el campo del desarrollo, líderes de la sociedad civil y del sector privado, y representantes de los medios de comunicación.
 

No cierre sus puertas a los refugiados

Bassam Sebti's picture
El autor en el día de su graduación de la Maestría en Estudios de escritura en la Universidad de Saint Joseph en Filadelfia en 2008. © Jenny Spinner

Caminé entre los cadáveres de las personas alcanzadas por las bombas. Me agaché y me cubrí de las balas que caían alrededor de mis pies, y casi morí estrangulado a manos de un doliente enfurecido. Era uno de los millones de iraquíes que estaban tratando de sobrevivir a una realidad brutal que nunca parecía terminar.

Todavía no puedo olvidar estas imágenes. Todavía recuerdo el olor de los muertos. Tuve que ir al lugar donde yacía la muerte debido a mi trabajo como periodista. Ese trabajo dejó a muchos periodistas muertos a tiros, entre ellos uno de mis antiguos colegas del Washington Post.

Soy un migrante

Jim Yong Kim's picture
Courtesy Jim Yong Kim


​En 1964 llegué a los Estados Unidos procedente de Corea del Sur, por aquel entonces un país en desarrollo extremadamente pobre que la mayoría de los expertos, entre ellos los del Banco Mundial, habían dado casi por perdido, al considerar que tenía pocas esperanzas de crecimiento económico.
 
Mi familia se mudó a Texas y después a Iowa. Yo tenía apenas 5 años cuando llegamos, y mi hermano, mi hermana y yo no hablábamos inglés. La mayor parte de nuestros vecinos y compañeros de colegio nunca había visto un asiático antes. Me sentía un extranjero residente en todo sentido.

¿Alguna vez dijiste #SoyEmprendedor? ¡Comparte tu historia!

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El viaje en barco desde Port Elizabeth a Kingstown, en el país caribeño de San Vicente y las Granadinas, es un trayecto de una hora que los lugareños hacen varias veces al día. Durante uno de estos viajes cotidianos, el barco de Kamara Jerónimo, un joven pescador sanvicentino, se quedó sin gasolina aproximadamente a seis millas de la ciudad de Bequia,  lo que se conoce localmente como el "Canal de Bequia". Mientras esperaba ayuda, bajo el sol inclemente y en medio de fuertes ráfagas de viento, nació la idea de desarrollar un barco movido por energía solar y eólica. Poco después, la idea se convirtió en prototipo; el barco movido por tecnología "verde" estaba en el agua, y su joven creador –de apenas 20 años-  se convirtió en ganador de concursos internacionales de innovación y en un modelo a seguir para otros jóvenes del Caribe.

En México, Daniel Gómez, un joven ingeniero, dirige una compañía multimillonaria de bio-diesel, originalmente concebida como un proyecto de investigación para su clase de química en la escuela secundaria. Gómez y sus socios - Guillermo Colunga, Antonio López, y Mauricio Pareja - fundaron SOLBEN (Soluciones en Bioenergía) poco después de cumplir 20 años.

Aunque Daniel y Kamara tienen diferentes niveles educativos, comparten una habilidad importante: la capacidad de identificar un problema, desarrollar una solución innovadora, y llevarla al mercado. En otras palabras, ser un empresario, una opción de ser económicamente activo que parece estar funcionando. Y no solo para unos pocos.

Los jóvenes de 15 a 29 años representan más de un cuarto de la población total del mundo. En promedio, tienen niveles de educación superior, se casan y comienzan familias más tarde que las generaciones de sus padres. Además, son conocidos por tener –más que nunca- acceso a, y conocimiento de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

¿Estamos preparados para la próxima epidemia mundial? El público cree que no

Jim Yong Kim's picture
A nurse checks the temperature of a patient at Redemption Hospital in Monrovia, Liberia.  © Dominic Chavez/World Bank


Muchas veces, en los círculos diplomáticos o científicos, el pensamiento convencional es que el público en general no sabe qué le conviene en lo que respecta a la política exterior o al abordaje de las amenazas mundiales. Es demasiado complicado, dicen los expertos; el público no lo entendería. Sin embargo, una nueva encuesta sugiere que muchos integrantes del público entienden muy bien cómo los brotes de enfermedades infecciosas a nivel mundial representan una grave amenaza para sus vidas y para la seguridad económica, y saben qué se debe hacer al respecto.

G-7 reconoce la necesidad de reducir significativamente las emisiones y tomar medidas de inmediato

Rachel Kyte's picture

Disponible en inglés

G7 meeting in Germany. Bundesregierung/Gottschalk
Reunión del G-7 en Alemania en junio de 2015. Bundesregierung/Gottschalk.

Este fin de semana, los líderes del Grupo de los Siete (G-7) se comprometieron (i) a tomar una serie de medidas, lo que constituye el primer paso para reconocer la grave transformación económica que se avecina.

Ellos aceptaron en su conjunto que existe la necesidad de descarbonizar la economía mundial, incluyendo en la cooperación económica lo que los científicos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) nos dijeron el año pasado en su Quinto Informe de Evaluación. Instaron a ser ambiciosos en la cumbre del clima de París de finales de año, algo que no es nuevo, pero reconocieron que, individual y colectivamente, deben tener aspiraciones muy elevadas y que eso significa, al menos, una “transformación del sector de la energía a más tardar en 2050”.

Los alimentos, una materia de reflexión

Kalyan Panja's picture
Repetición del evento: El futuro de los alimentos


Aperitivo de saltamontes, sopa de algas marinas y, como plato de fondo, hamburguesas artificiales a la parrilla. ¿Está usted arrugando la nariz? Sin embargo, deberíamos acostumbrarnos a menús similares. Según cálculos de las Naciones Unidas, para alimentar a los 2500 millones de habitantes adicionales que, según algunos pronósticos, poblarán la Tierra en 2050, necesitaremos duplicar la producción mundial de alimentos, reducir el desperdicio de comida y experimentar con alternativas alimenticias.

 


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