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Guía sobre transmisiones de eventos de las Reuniones de Primavera 2015

Donna Barne's picture
Banco Mundial en vivo


​La presente primavera en la ciudad de Washington es parte de un año crucial en materia de desarrollo. Miles de funcionarios gubernamentales, periodistas, representantes de la sociedad civil, académicos y ejecutivos empresariales están llegando la semana del 13 de abril para participar en las Reuniones de Primavera del Grupo Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.

Es uno de los últimos encuentros de este tipo antes de que decidan las prioridades y objetivos del desarrollo mundial para los próximos 15 años y cómo financiarlos. De hecho, el único tema en la agenda del 18 de abril del Comité para el Desarrollo (i) se relaciona con estos objetivos posteriores a 2015 y el financiamiento para el desarrollo.
 

Luchar contra el cambio climático por nuestros hijos

Jim Yong Kim's picture
Niños en Bután. © Curt Carnemark / Banco Mundial

Si tiene hijos o nietos, probablemente se ha preguntado cómo será el mundo para ellos en 20 o 30 años. ¿Será un lugar mejor? ¿El cambio climático modificará drásticamente sus vidas?

Es algo en lo que he pensado mucho desde que me convertí en presidente del Grupo Banco Mundial en julio de 2012. Durante los primeros meses en el cargo, recibí información acerca de un próximo informe sobre el cambio climático, (i) y los resultados me sorprendieron. Supe entonces que luchar contra el cambio climático (i) sería una de mis prioridades como directivo de una institución de desarrollo, cuya misión es poner fin a la pobreza extrema para 2030 e impulsar la prosperidad compartida. Si no comenzamos a controlar el cambio climático, no podremos cumplir la misión de acabar con la pobreza.

La preparación para los desastres puede ayudar a salvar vidas y ahorrar dinero

Jim Yong Kim's picture
Tropical Cyclone Pam, a Category 5 storm, ripped through the island nation of Vanuatu on March 13 and 14. © UNICEF
El ciclón tropical Pam golpeó la isla de Vanuatu el 13-14 de marzo. © UNICEF
Sendai, Japón. Si no contamos con una mejor preparación para los desastres, como terremotos o maremotos, fenómenos meteorológicos extremos, o futuras pandemias, estamos poniendo en riesgo las vidas de las personas y el desarrollo económico. Tampoco podremos convertirnos en la primera generación en la historia de la humanidad que acabe con la pobreza extrema.
 
Hace apenas unos días, el mundo volvió a experimentar la vulnerabilidad ante los desastres, después de que el ciclón tropical Pam, una de las tormentas más poderosas que haya tocado tierra, devastó las islas de Vanuatu. Algunos informes concluyeron que hasta un 90 % de las viviendas sufrió graves daños en Port Vila. Durante el paso de la tormenta, estaba en Sendai participando en la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Reducción del Riesgo de Desastres, que se celebró pocos días después del cuarto aniversario del Gran Terremoto del Este de Japón de 2011. Ese sismo y el posterior tsunami causaron la muerte de 15 000 personas y daños por un monto estimado de US$300 000 millones.

De Río a Nueva York: el largo camino hacia un planeta más seguro

Gustavo Alberto Fonseca's picture



La ciencia del cambio climático es lo suficientemente robusta como para afirmar rotundamente que el planeta seguro y estable en el que la humanidad ha prosperado durante miles de años puede estar acercándose al final de un capítulo muy benigno en su historia. Un capítulo que llevó a una sola especie a alterar las tendencias biofísicas globales hasta el punto de inaugurar el Antropoceno -la era geológica del hombre.

Las soluciones que conocemos hasta el momento no han alcanzado la escala necesaria para frenar los trastornos climáticos: las concentraciones de gases de efecto invernadero atmosféricos siguen aumentando a un ritmo rápido, que nos acerca a peligrosos cambios climáticos causados por actividad humana.

Se necesita un liderazgo pragmático en materia de energía, alejado de los combustibles fósiles y dirigido hacia las bajas emisiones de carbono

Rachel Kyte's picture

Beijing Smog. Ilya Haykinson/Flickr Creative CommonsAhora mismo, mientras lee esto, dondequiera que esté, nos encontramos en un terreno desconocido. Nuestra población de 7100 millones será de más de 9000 millones en 2050. Nuestras crecientes cifras y aspiraciones de una prosperidad compartida, vienen de la mano de una mayor demanda de energía para los hogares, las empresas, la industria y el transporte. Nuestra continua dependencia de los combustibles fósiles está generando contaminación y una cantidad peligrosamente alta de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI): el verano pasado, la concentración de CO2 en la atmósfera (i) superó los niveles observados en 3 millones de años. (i)
 
Si estuvo en Beijing la semana pasada, habrá sentido el impacto directamente en sus pulmones: apenas habían transcurrido 16 días del nuevo año y la ciudad se despertó con su primer “airpocalypse” (i) (apocalipsis del aire) de 2014, el último de una serie de jornadas con niveles peligrosamente altos de smog. El alcalde de Beijing anunció (i) ese mismo día medidas para reducir el uso del carbón en 2,6 millones de toneladas, prohibir los vehículos altamente contaminantes y disminuir la quema de carbón en el área metropolitana.

Malala: Una luchadora incansable por la educación de las niñas

Ravi Kumar's picture
Jim Yong Kim, presidente del Grupo del Banco Mundial, con Malala Yousafzai, el 11 de octobre 2013.
 

Hace un año y dos días, una adolescente iba en un autobús escolar en el norte de Pakistán. De pronto, un pistolero talibán subió al vehículo. Le disparó. Ella casi murió.

¿Qué tienen en común Islandia y Kenya? Mucha energía geotérmica limpia y renovable

Sri Mulyani Indrawati's picture

Disponible en: Inglés

Al salir del aeropuerto de Keflavik y mientras la brisa del Ártico golpeaba mi rostro a 50 kilómetros por hora, me dije a mí misma: “Me encanta mi trabajo”. Es difícil superar un empleo que permite que una ciudadana de zonas tropicales como yo pueda  disfrutar de la hospitalidad de los cálidos islandeses y aprender de su experiencia. Con 320.000 habitantes y un tamaño como el del estado de Kentucky en Estados Unidos, la subpolar Islandia tiene mucho para enseñar a los profesionales del desarrollo.

La bicicleta gana adeptos en América Latina

Robert Valls's picture

Como si de un brote primaveral se tratara, miles de trabajadores latinoamericanos se están subiendo a sus bicicletas para ir a sus puestos de trabajo. Esta estampa, tradicionalmente asociada a ciudades como Amsterdam o Copenhague, es cada vez más frecuente en núcleos urbanos como Bogotá, Buenos Aires, Santiago o Río, que están impulsando estilos de vida más saludables y comprometidos con el medio ambiente.

Los beneficios son claros: menos contaminación, menos atascos y más salud. Aunque la región aun está lejos de gozar de las infraestructuras necesarias para convertir a la bicicleta en un medio de transporte masivo y seguro, poco a poco los sistemas de transporte alternativo están ganando nuevos adeptos. Un ejemplo lo tenemos en Juan Martín, el protagonista de este video, quien no tiene dudas: ¨¿Metro, bus, carro? En bicicleta llego más rápido, y aprovecho para hacer ejercicio¨.

¿América Latina 4 grados más cálida? ¡Nada refrescante!

Erick Fernandes's picture

Also available in English and Portuguese

Se preguntarán si aquellas escenas de la película “2012” no son una exageración después de todo, ¿verdad? En la superproducción de Hollywood, imágenes apocalípticas de océanos que suben de nivel, volcanes en erupción y ciudades que se derrumban preludian el fin del mundo tal como lo conocemos.

Bueno, déjenme decirles que si bien no soy muy adepto a las películas catástrofe — creo que simplifican excesivamente la cuestión y desensibilizan al público — sí creo que el mundo tal como lo conocemos marcha hacia un peligroso cambio climático.

Salvar el planeta es responsabilidad de todos

María Eugenia Rinaudo's picture

¿Cómo podría convencerte para que cambies tu actitud ante el cambio climático? 

Ese tema es uno de los desafíos más grandes que la humanidad afronta en el siglo XXI y consiste en que cambios drásticos en la estabilidad ambiental del planeta están transformando nuestra forma de ver al mundo y la manera en la que lo habitamos y lo usamos.


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