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gestión de riesgo de desastres

Invertir en prevención: un nuevo enfoque del Grupo Banco Mundial para enfrentar las crisis

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© Riyaad Minty/Creative Commons
© Riyaad Minty/Creative Commons

Una frase famosa de Benjamin Franklin reza: “Más vale prevenir que lamentar”. ​ Ese fue su mensaje a los habitantes de Filadelfia acerca de cómo evitar los incendios en las viviendas, en una época en que estos siniestros provocaban daños extensos a la ciudad y su población.

Sus palabras resuenan hoy, cuando enfrentamos crisis mundiales, como desastres naturales, pandemias, conflictos violentos, crisis financieras y otras, que afectan a los países ricos y pobres por igual, y tienen consecuencias duraderas, en particular para las personas más pobres y vulnerables del mundo. Estas crisis pueden causar millones de pérdidas humanas y billones de dólares en daños y pérdida de potencial en todo el mundo.

El clima y el riesgo de desastres en el transporte: ¿No hay datos? ¡No hay problema!

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También disponible en: English
                      Foto: Beccacantpark/Flickr

Los profesionales del desarrollo se quejan a menudo de la ausencia de datos de buena calidad en zonas propensas a desastres, lo que limita su capacidad de dar forma a los proyectos mediante modelos cuantitativos y análisis detallados.
 
No obstante, los avances tecnológicos están creando rápidamente nuevos métodos para que los Gobiernos y los organismos de desarrollo superen la escasez de datos. En Belice, el Grupo Banco Mundial se asoció con el Gobierno para desarrollar un enfoque innovador y dar forma a las inversiones en carreteras con capacidad de adaptación al cambio climático mediante la combinación de creatividad, experiencia sobre el terreno y recopilación de datos estratégicos.

En Belice, su infraestructura subdesarrollada, particularmente en el sector del transporte, es una limitación clave para la mitigación del riesgo de desastres y el crecimiento económico. La red vial es particularmente vulnerable debido a la falta de redundancia y a la exposición a peligros naturales (principalmente inundaciones). En ausencia de rutas alternativas, cualquier cierre de caminos relacionado con fenómenos meteorológicos puede cortar el acceso y perturbar gravemente el movimiento económico y social.

Fragilidad, conflicto y desastres naturales: ¿Un planteamiento único sobre la resiliencia?

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Un representante de la Unión Europea (EU) evalúa los daños en un edificio de departamentos
en Ucrania. Crédito: UE.

Es una idea simple pero esencial: las guerras y los desastres están vinculados, y los nexos existentes deben ser analizados para mejorar las vidas de millones de personas en todo el mundo.

De manera alarmante, el número total de casos de desastres —y las pérdidas económicas asociadas a estos— continúa aumentando. Esta tendencia ha sido impulsada por el crecimiento de la población, la urbanización y el cambio climático, subiendo los daños económicos de USD 50 000 millones en los años ochenta a entre USD 150 000 millones y USD 200 000 millones anuales en la actualidad. Pero hay otro dato: más de la mitad de las personas que sufren impactos de peligros naturales vive en Estados frágiles o afectados por conflictos.

Luchar contra el cambio climático por nuestros hijos

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Niños en Bután. © Curt Carnemark / Banco Mundial

Si tiene hijos o nietos, probablemente se ha preguntado cómo será el mundo para ellos en 20 o 30 años. ¿Será un lugar mejor? ¿El cambio climático modificará drásticamente sus vidas?

Es algo en lo que he pensado mucho desde que me convertí en presidente del Grupo Banco Mundial en julio de 2012. Durante los primeros meses en el cargo, recibí información acerca de un próximo informe sobre el cambio climático, (i) y los resultados me sorprendieron. Supe entonces que luchar contra el cambio climático (i) sería una de mis prioridades como directivo de una institución de desarrollo, cuya misión es poner fin a la pobreza extrema para 2030 e impulsar la prosperidad compartida. Si no comenzamos a controlar el cambio climático, no podremos cumplir la misión de acabar con la pobreza.

La preparación para los desastres puede ayudar a salvar vidas y ahorrar dinero

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Tropical Cyclone Pam, a Category 5 storm, ripped through the island nation of Vanuatu on March 13 and 14. © UNICEF
El ciclón tropical Pam golpeó la isla de Vanuatu el 13-14 de marzo. © UNICEF
Sendai, Japón. Si no contamos con una mejor preparación para los desastres, como terremotos o maremotos, fenómenos meteorológicos extremos, o futuras pandemias, estamos poniendo en riesgo las vidas de las personas y el desarrollo económico. Tampoco podremos convertirnos en la primera generación en la historia de la humanidad que acabe con la pobreza extrema.
 
Hace apenas unos días, el mundo volvió a experimentar la vulnerabilidad ante los desastres, después de que el ciclón tropical Pam, una de las tormentas más poderosas que haya tocado tierra, devastó las islas de Vanuatu. Algunos informes concluyeron que hasta un 90 % de las viviendas sufrió graves daños en Port Vila. Durante el paso de la tormenta, estaba en Sendai participando en la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Reducción del Riesgo de Desastres, que se celebró pocos días después del cuarto aniversario del Gran Terremoto del Este de Japón de 2011. Ese sismo y el posterior tsunami causaron la muerte de 15 000 personas y daños por un monto estimado de US$300 000 millones.