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Empoderar a los refugiados y los desplazados internos a través de la identificación digital

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Oria Adamo, 72 years old and the mayor of a small town in Central African Republic shows his ID card in the village of Ndu, Bas Uele province, Democratic Republic of the Congo where thousands fled after fleeing a surge in violence that began in May 2017. © Simon Lubuku/UNHCR
Oria Adamo, de 72 años y alcalde de una pequeña aldea en la República Centroafricana, muestra su documento de identidad en el pueblo de Ndu, ubicado en la provincia de Bas Uele (República Democrática del Congo), donde miles de personas huyeron tras un estallido de violencia que empezó en mayo de 2017. © Simon Lubuku/ACNU

Fardowsa, una joven somalí de 20 años refugiada en Uganda, sabe bien cuán importante es para los refugiados tener un documento de identidad. Ella y su familia se vieron forzadas a huir de su país en el año 2001 sin portar ninguna identificación oficial. La tarjeta de identidad que le entregó el Gobierno de Uganda, además de proveerle protección y acceso a ayuda humanitaria, le ha permitido estudiar en la universidad y abrir una cuenta de dinero móvil. Con esta base, Fardowsa planea iniciar su propio negocio para mejorar aún más su propia vida y la de su familia. Mientras eso sucede, ella contribuirá también a la economía de Uganda y, al mismo tiempo, desarrollará su potencial como una joven refugiada.

Los podcast y las redes sociales, vías para prevenir la violencia de pareja en los campamentos de refugiados somalíes en Etiopía

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Vista aérea del campamento de refugiados de Dollo Ado en Etiopía, donde según estimaciones viven 212 000 personas que han sido desplazadas como consecuencia de la guerra y la sequía.
© Samuel Tewolde.

El 30 % de las mujeres (i) en el mundo ha sufrido violencia física o sexual cometida por su pareja durante su vida. El predominio de la violencia contra la pareja es probablemente mayor durante las crisis humanitarias, (i) cuando las mujeres y las niñas, los hombres y los niños, son más vulnerables a la violencia en la familia y la comunidad, y en las situaciones de desplazamiento. De hecho, un creciente acervo de pruebas (i) indica que la violencia de pareja es la forma más común de violencia en situaciones humanitarias, pero que suele recibir menos atención que la violencia sexual infligida por terceros durante conflictos o crisis humanitarias.

La evidencia (i) apunta a una serie de factores que contribuyen al aumento de la violencia, en particular dentro de la familia, entre ellos el trauma del desplazamiento, la perturbación de las normas de género, las tensiones adicionales debido a la pérdida de medios de subsistencia y el aislamiento de los sistemas de apoyo comunitario y familiar. En análisis recientes de dichos datos (i) se señala que son escasas las pruebas sobre las intervenciones eficaces para prevenir la violencia de pareja en el contexto humanitario y se enfatiza la necesidad de desarrollar y evaluar intervenciones de este tipo para estos entornos.

Migración: el futuro depende de las acciones que emprendamos hoy

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Cientos de refugiados y migrantes en una embarcación pesquera, fotografiados poco antes de ser rescatados por la Marina italiana como parte de su operación Mare Nostrum en junio de 2014. Entre las últimas consecuencias muy notables de los conflictos en todo el mundo, y el sufrimiento que han ocasionado, se cuenta un aumento extraordinario del número de refugiados en búsqueda de seguridad que emprenden viajes peligrosos por mar, incluso por el Mediterráneo. © Guardia costera de Italia/Massimo Sestini.


Alrededor de 250 millones de migrantes actualmente viven fuera de sus países de nacimiento, y representan aproximadamente el 3,5 % de la población mundial. Pese a la percepción generalizada de una crisis migratoria, esta proporción se ha mantenido bastante estable desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial y está muy por debajo de otras mediciones principales de la globalización: el comercio internacional, los flujos de capital, el turismo, etc. Un dato estadístico más notable es que los refugiados, cuyo número es de alrededor de 15 millones, representan el 6 % de la población de migrantes y tan solo el 0,2 % de la población mundial. En otras palabras, podríamos acomodar a todos los refugiados del mundo en una ciudad de una superficie de 5000 metros cuadrados —que es aproximadamente el tamaño de la zona metropolitana de Estambul, Londres o París— y aún sobraría espacio.

Ciudades de refugio: un enfoque urbano para el desafío del desplazamiento forzado

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Cities of Refuge
Foto: Mohamed Azakir / Banco Mundial


El conflicto de Siria ha alcanzado el triste récord de convertirse en la mayor crisis de desplazamiento desde la Segunda Guerra Mundial, (i) ya que más de la mitad de la población existente antes de la guerra ha abandonado sus hogares (i) desde 2011, una estadística que da que pensar.
 
Para muchos de nosotros, la crisis siria evoca imágenes de familias de refugiados a las que se les impide el paso en las fronteras de Europa (i) y una proliferación de campamentos humanitarios. (i) Sin embargo, la mayoría de las personas que escapan de la violencia ha permanecido en ciudades del interior de Siria y en los países vecinos con la esperanza de encontrar seguridad y acceder a mejores servicios y empleos.
 
Este paso de los campamentos a ciudades y poblados tiene consideraciones de importancia en cuanto al modo de afrontar adecuadamente el desafío del desplazamiento forzado, y esto no se limita a Siria, sino que es una realidad en muchos países afectados por conflictos en Oriente Medio y otras regiones.

Un grupo de niños refugiados sirios vuelven a sonreír en Estambul

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© Banco Mundial

No hay nada más gratificante que hacer sonreír a un niño o niña. Esto es especialmente cierto cuando los niños han sido víctimas de la guerra.
 
La foto que se volvió viral de Aylan Kurdi, un pequeño sirio de 3 años de edad cuyo cuerpo sin vida fue encontrado en una playa, atrajo nuestra atención. El hecho de que Kurdi no tuviera la oportunidad de escapar a una vida más segura nos animó a actuar. Decidimos ayudar a niños refugiados a adaptarse a las nuevas condiciones de vida que deben enfrentar luego de arribar a un país diferente de su país de origen.
 
Así que nuestro equipo del Fondo de Innovación para la Juventud (YIF) del Banco Mundial se asoció con Small Projects Istanbul (SPI), (i) una organización sin fines de lucro turca, para ayudar a 20 niños sirios a recuperar la alegría en Turquía tras escapar de su país devastado por la guerra.
 
El fondo YIF proporciona una oportunidad a los funcionarios jóvenes del Grupo Banco Mundial de diseñar, implementar y evaluar proyectos de desarrollo en los países clientes, concentrándose en las áreas de la innovación, la eficiencia y el impacto sobre el desarrollo.
 
Nuestra travesía empezó luego de enviar un trabajo a la competencia de propuestas del YIF, que resultó seleccionado. Nuestro proyecto, Programa de Orientación Psicológica, Tutoría y Enseñanza del Idioma Turco, apuntó a apoyar a estos niños a integrarse efectivamente en la sociedad local, desarrollar confianza en sí mismos y tener acceso a educación mientras viven en Turquía.

Los refugiados encuentran un nuevo hogar en Uganda

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Los refugiados encuentran un nuevo hogar en Uganda

Nuestro avión aterrizó en una pista casi de tierra, construida de manera precaria entre los arbustos en el distrito de Adjumani (norte de Uganda), que limita al noroeste con Sudán del Sur. En este distrito viven unos 227 000 refugiados, que representan alrededor del 60 % de la población total. Inmediatamente después de desembarcar, manejamos a través de un camino de tierra, rodeado de campos de maíz, plantaciones de plátano y árboles de mangos y que formaban una densa cobertura vegetal separada por estrechos senderos conducentes a chozas de barro. A medida que nos acercábamos al centro del distrito, traté de detectar las señales habituales de los barrios de refugiados, tales como cercas u otro tipo de demarcaciones.

No había ninguna.

En vez de ello, y para mi grata sorpresa, no existen zonas cercadas para los refugiados. Ellos viven junto a la población local. Este enfoque integrador no se limita a Adjumani. De hecho, Uganda ha sido elogiada por tener la política de refugiados más compasiva en el mundo. Aquí, se recibe cálidamente a los refugiados; se les entregan provisiones y parcelas de tierra, y se les anima a integrarse en la sociedad. Mientras viajaba por los caminos de tierra, era imposible distinguir entre las viviendas de los lugareños y los asentamientos de los recién llegados. También se comparten los servicios públicos comunitarios, tales como hospitales, clínicas de salud, escuelas, suministro de energía, agua potable y otros servicios.

Incluso la palabra “campamento” es mal vista por los funcionarios gubernamentales, quienes orgullosamente llaman “asentamientos” a los albergues.

Como representante especial del Grupo Banco Mundial (GBM) ante las Naciones Unidas, viajé a este país el mes pasado para participar en la Cumbre de Solidaridad sobre Refugiados en Uganda. El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, y el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, convocaron a la comunidad internacional para llamar la atención sobre la situación en Uganda.

Superar la brecha entre las acciones humanitarias y de desarrollo en la respuesta para la hambruna

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 UNICEF
Un grupo de personas espera para conseguir agua en un pozo proporcionado por UNICEF en el campamento Muna Dalti para desplazados internos, ubicado en Maiduguri en el estado de Borno (Nigeria), el jueves 2 de marzo de 2017.
Crédito: UNICEF.

La semana pasada representé al Grupo Banco Mundial en una sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) (i) sobre la respuesta a la hambruna en Nigeria, Somalia, Sudán del Sur y Yemen. En estos cuatro países, más de 20 millones de personas padecerán hambre o estarán en peligro de ser afectadas por este problema en los próximos seis meses, y se necesitan medidas urgentes para evitar que la situación se agrave aún más.
 
El Consejo de Seguridad podría parecer un lugar poco usual para que esté presente una institución de desarrollo como el Banco Mundial, especialmente cuando se aborda una crisis humanitaria como la hambruna.

Aumentar la resiliencia de los refugiados y ayudarlos a reconstruir sus vidas con dignidad

Jim Yong Kim's picture

© Dominic Chavez/World Bank

En el Día Mundial de los Refugiados, rendimos homenaje a los rostros de la resiliencia: madres, padres, esposos, esposas y niños, que huyeron de horribles circunstancias, y que continúan luchando todos los días para reconstruir sus vidas con dignidad.

En momentos en que el número de desplazados por los conflictos aumenta a máximos históricos, es fácil perder de vista los rostros detrás de las estadísticas. Pero, recientemente, ha habido un cambio radical en la manera en que el mundo está manejando esta crisis, poniendo a la gente en primer lugar, y haciendo posible que los refugiados trabajen o vayan a la escuela y lleguen a ser autosuficientes, que formen parte integral del desarrollo de los países anfitriones.

¿Papeles, por favor?”: por qué es importante que los refugiados y desplazados a la fuerza puedan probar su identidad

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Un refugiado llena un formulario en el centro de registros de ACNUR en Trípoli, Líbano.
© Mohamed Azakir/Banco Mundial.

Si lo obligaran a huir para salvarse en medio de bombas que caen o en el momento en que se acerca un huracán, ¿qué llevaría consigo usted, además de sus niños y sus seres queridos? Sería aconsejable que empaque en primer lugar sus documentos de identidad. Los certificados de nacimiento, cédulas nacionales de identidad, pasaportes, permisos de residencia, e incluso una licencia de conducir, son documentos que le permitirán probar quién es usted ante las autoridades del país al cual huye y a las autoridades en su país natal cuando pueda regresar.

Tres amenazas para el futuro de Afganistán: aumento de la pobreza, inseguridad y crecimiento lento

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La semana pasada, uno de los tantos camiones cisternas que recorren las calles de Kabul se desplazó pese a la congestión vehicular, pasó por edificios del Gobierno y embajadas, y llegó hasta la plaza Zanbaq. Cuando se tuvo que detener en un puesto de control, el chofer del camión hizo explotar 1500 kilos de explosivos que estaban ocultos en el tanque. Eran las 8.22 de la mañana y muchos afganos iban camino al trabajo y muchos niños se dirigían a la escuela. La explosión causó la muerte de 150 viajeros y transeúntes y otros cientos de personas resultaron heridas. Este es apenas uno de los numerosos hechos que afectan las vidas y los medios de subsistencia de los afganos.


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