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violencia de género

El transporte inclusivo será fundamental para el empoderamiento de las mujeres y el desarrollo en general

Nato Kurshitashvili's picture
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 WRI Brasil Cidades Sustentáveis/Flickr
Foto: WRI Brasil Cidades Sustentáveis/Flickr


¿Separar a las mujeres de los hombres en el transporte público soluciona el problema generalizado del acoso y la agresión sexual, o simplemente lo resuelve de manera temporal? ¿Cómo pueden los Gobiernos combatir el acoso sexual en el transporte público sin segregar a los géneros? ¿Emplear a mujeres en el sector contribuye a diseñar mejores soluciones para mejorar la movilidad y la seguridad personal de las mujeres en el transporte público? Expertos en estas cuestiones abordaron estas y otras preguntas en el evento Las mujeres como usuarias de transporte y proveedoras de servicios de transporte: Qué funciona y qué no funciona organizado por el equipo del Banco Mundial dedicado al tema del transporte. Los datos indican que, si bien un porcentaje importante de las mujeres en todo el mundo sufre acoso sexual en el transporte público, (PDF, en inglés) a menudo en proporciones pandémicas, la mayoría de los casos no se denuncia.

Los podcast y las redes sociales, vías para prevenir la violencia de pareja en los campamentos de refugiados somalíes en Etiopía

Anne Bennett's picture
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Vista aérea del campamento de refugiados de Dollo Ado en Etiopía, donde según estimaciones viven 212 000 personas que han sido desplazadas como consecuencia de la guerra y la sequía.
© Samuel Tewolde.

El 30 % de las mujeres (i) en el mundo ha sufrido violencia física o sexual cometida por su pareja durante su vida. El predominio de la violencia contra la pareja es probablemente mayor durante las crisis humanitarias, (i) cuando las mujeres y las niñas, los hombres y los niños, son más vulnerables a la violencia en la familia y la comunidad, y en las situaciones de desplazamiento. De hecho, un creciente acervo de pruebas (i) indica que la violencia de pareja es la forma más común de violencia en situaciones humanitarias, pero que suele recibir menos atención que la violencia sexual infligida por terceros durante conflictos o crisis humanitarias.

La evidencia (i) apunta a una serie de factores que contribuyen al aumento de la violencia, en particular dentro de la familia, entre ellos el trauma del desplazamiento, la perturbación de las normas de género, las tensiones adicionales debido a la pérdida de medios de subsistencia y el aislamiento de los sistemas de apoyo comunitario y familiar. En análisis recientes de dichos datos (i) se señala que son escasas las pruebas sobre las intervenciones eficaces para prevenir la violencia de pareja en el contexto humanitario y se enfatiza la necesidad de desarrollar y evaluar intervenciones de este tipo para estos entornos.

El progreso crea oportunidades para abordar el problema de la exclusión: Observaciones sobre la 4.a Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos de las Personas LGBTI

Nicholas Menzies's picture
 
Foto: Andrés Scagliola, Intendencia de Montevideo
Foto: Andrés Scagliola, Intendencia de Montevideo

Si bien muchas de las dificultades que encaran las personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI) son muy conocidas —violencia, estigma, discriminación—, la 4.a Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos de las Personas LGBTI, celebrada en Uruguay y de la que acabamos de regresar, nos dejó un cúmulo de historias de cambio positivo. Nos estimulan las crecientes posibilidades que tiene el Banco de ser un asociado valioso de nuestros clientes y los ciudadanos LGBTI de todo el mundo.
 

Poner fin a la pobreza significa cerrar las brechas que existen entre las mujeres y los hombres

Sri Mulyani Indrawati's picture
Una mujer cocina para su familia en un pueblo del Níger. Foto © Stephan Gladieu / Banco Mundial


Por primera vez en la historia, la cantidad de personas que viven en extrema pobreza ha bajado a menos del 10 %. El mundo nunca ha tenido metas tan ambiciosas en materia de desarrollo como sucede hoy. Luego de la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la firma del Acuerdo de París sobre Cambio Climático a fines de 2015, la comunidad mundial está ahora evaluando las mejores y más eficaces vías de alcanzar estos hitos. En esta serie de cinco partes, me referiré a lo que el Grupo Banco Mundial está haciendo y lo que estamos planeando realizar en áreas clave que son cruciales para poner fin a la pobreza a más tardar en 2030: buen gobierno, igualdad de género, conflicto y fragilidad, creación de empleos y, por último, prevención y adaptación al cambio climático.

En 2016, el mundo es un lugar mejor para las mujeres y las niñas que hace una década. Pero no para todas, y definitivamente no en todos los lugares: esto es especialmente cierto en los países más frágiles y más pobres (i) del mundo.

Investigar la violencia que sufren las refugiadas sirias

Bassam Sebti's picture
 ShutterstockA menudo él usaba un palo o un alambre de hierro para golpearla. El cuerpo de la mujer estaba cubierto de moretones, algunas veces de todos los tipos de colores. El esposo de Hamada, (i) frustrado por haber perdido su hijo y su trabajo en la guerra de Siria, dirigía su ira y depresión hacia la madre de sus hijos.

Es un hecho: la guerra es una de las muchas formas de violencia a la que son sometidas las mujeres, y para algunas refugiadas sirias se trata de una prolongación de lo que a ha estado sucediendo en su país devastado por un conflicto bélico. (i)

Ellas han sido golpeadas, (i) forzadas a mantener relaciones sexuales y se les ha ordenado no hablar nunca de esos hechos, o de lo contrario serán asesinadas por sus propios maridos.

Porque somos más los que queremos que esto pare… Nuestra experiencia enfrentando la violencia de género en el transporte público

Shomik Mehndiratta's picture
Siga a los autores en Twitter: @shomik_raj and @aldotudela7
 
El cuarto estaba en silencio. El grupo se encontraba sentado, pensante, con cada uno de los participantes pensando cómo resolver un problema complicado, callados. De repente, un hombre se levantó y habló en voz alta, “Tenemos que dejar algo claro, somos más los que queremos que esto pare”. Este sentimiento, expresado durante un taller realizado en la Ciudad de México, se convirtió en un poderoso punto de partida para la iniciativa en marcha que actualmente estamos realizando para entender y atacar la violencia de género en el transporte público.

La seguridad personal dentro y alrededor del sistema de transporte público [de la Ciudad de México] es un problema serio que caracteriza la experiencia de muchos en el transporte público, particularmente de las mujeres. Un estudio reciente del Instituto de las Mujeres del Distrito Federal reveló que alrededor del 65% de las mujeres usuarias del sistema de transporte público han sido víctimas de alguna modalidad de violencia de género dentro del sistema o entrando a él. Sin embargo, se sabe que solo una fracción de estos eventos se reporta… lo cual nos hace pensar que el porcentaje real puede ser mucho mayor.

1 de cada 3: ¿Qué hace falta para que usted se enfade?

Marina Galvani's picture

Circunstancia © Hanifa Alizada

La exposición “1 de cada 3” se inspiró en la obra de una joven fotógrafa afgana, Hanifa Alizada, (i) y elegí su foto “Circunstancia” para este blog, ya que transmite la marcha dolorosa en la que todos estamos presentes para luchar contra este increíble nivel de violencia que sufren las mujeres y niñas en el mundo. La exhibición destaca que esta epidemia realmente no distingue ninguna clase socioeconómica. No reconoce origen étnico, raza, religión, o nivel educativo. El flagelo de la violencia de género trasciende las fronteras internacionales.

Nuevas investigaciones de la Organización Mundial de la Salud concluyen que un 35 % de las mujeres a nivel mundial —1 de cada 3— son sometidas a maltratos durante su vida, en su mayoría por sus maridos o parejas, y estos actos de violencia se traducen en un enorme costo personal y económico.

Acontecimientos terribles, como una violación en grupo en un autobús, son destacados en los titulares de los medios de comunicación, pero en realidad no hay lugar más inseguro para una mujer que su propio hogar. Solo las estimaciones de la pérdida de productividad oscilan entre el 1,5 % y el 2 % del producto interno bruto (PIB), lo que equivale al gasto en educación primaria de la mayoría de los países en desarrollo.
 
Con “1 de cada 3”, el Programa de Arte del Grupo del Banco Mundial busca incentivarla(o) a participar y actuar para combatir la violencia de género.
 
Esta exposición reúne datos concretos a través de unas 80 obras de arte poderosas y con distintas tonalidades, que exploran las diversas formas en que la violencia afecta las vidas de las mujeres y niñas en todo el mundo.
 
Estos trabajos transmiten el impacto de la violencia doméstica tal como la experimentan o presencian los niños, como en las pinturas de Laben John (i) de Papua Nueva Guinea, y de la violencia sexual y de género como arma de guerra, que queda en evidencia en la escultura de Freddy Tsimba de la República Democrática del Congo.
 
El artista Nasheen Saeed de Pakistán representa el abandono total que sufren tantas niñas en sus propias familias, simplemente porque son niñas.

Tres puntos ciegos de la igualdad de género: Empleo, educación y violencia

Jim Yong Kim's picture

Woman in Nepal

En esta celebración del Día Internacional de la Mujer, las mujeres y las niñas están en una mejor situación que apenas hace unos decenios. La misma cantidad de niños y niñas asiste a la escuela en muchos países. Las mujeres viven más y son más sanas que antes.

Pero incluso con el progreso constante que hemos observado en las últimas décadas, uno de nuestros mayores desafíos de hoy es evitar caer en la autocomplacencia. No podemos quedarnos tranquilos; todavía no.

El caso de la violación de Nueva Delhi, un año después

Maria Correia's picture
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El 16 de diciembre de 2012 será recordado en el futuro inmediato como el día en que seis hombres violaron salvajemente a una estudiante de 23 años en un autobús en Nueva Delhi. La joven murió a causa de las lesiones 13 días después. El acontecimiento conmocionó al país y provocó revueltas sin precedentes en la capital de India y en toda la nación. Llamó la atención internacional y nos recordó que la violencia contra la mujer sigue siendo la principal causa de mortalidad femenina en todo el mundo.
 
Hoy, durante el primer aniversario de lo que se denomina simplemente la “violación de Nueva Delhi”, nos vemos obligados a hacer una pausa y reflexionar. En septiembre, cuatro hombres fueron condenados a muerte por el delito pero ¿esto cerró la causa? Más allá de las protestas y los pedidos públicos, ¿ha habido un cambio significativo en India?