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Climate Change

Para construir ciudades resilientes debemos considerar el problema de las viviendas precarias como una emergencia de vida o muerte

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La escena es tan familiar como trágica: un devastador huracán o terremoto arrasa una zona poblada de un país pobre, causa muchas víctimas y satura los recursos y la capacidad de los equipos de rescate y de las salas de emergencia en los hospitales. El personal encargado de responder en primer lugar a una catástrofe debe recurrir al “triaje”: una estrategia médica para usar los recursos existentes de la manera más eficiente posible con el fin de salvar vidas y reducir, al mismo tiempo, el número de muertes.
Pero si los Gobiernos aplicaran el triaje al ámbito de las viviendas precarias, esta estrategia médica sería mucho menos frecuente, porque en el mundo en desarrollo las casas son la principal causa de muerte de personas y no los desastres.
 
En todo el mundo, la mayoría de las lesiones y muertes provocadas por las catástrofes naturales son el resultado de una calidad deficiente de las viviendas. En América Latina y el Caribe, por ejemplo, un tercio de la población −200 millones de habitantes− vive en asentamientos informales, con una alta densidad de unidades habitacionales potencialmente letales. En el caso del terremoto de magnitud 7.0 que afectó a Haití en 2010 y que causó la muerte de 260 000 personas, el 70 % de los daños estuvo relacionado con las viviendas. (PDF, en inglés) Del mismo modo, si un terremoto de magnitud 8.0 azotara a Perú, se estima que los daños en las viviendas provocarían el 80 % de las pérdidas económicas.

Sin embargo, la historia es diferente en los países ricos. En la última década, el 47 % de los desastres mundiales ocurrió en las naciones de ingreso alto, pero solo el 7 % de las muertes se atribuyó a dichas catástrofes.
 
Este es un problema con una solución conocida: para tener ciudades resilientes (i) es necesario tener viviendas resilientes. En la Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres 2017, unos 5000 profesionales y representantes de círculos académicos, la sociedad civil y el sector privado debatirán cómo se puede aumentar la resiliencia urbana. (i)
Con el objetivo de reducir el impacto de los desastres en los más pobres y vulnerables y fortalecer su capacidad de recuperación, los Gobiernos deben centrar su atención en las viviendas precarias y poner en marcha programas dirigidos a prevenir que los daños en las casas causen lesiones, muertes y miseria económica innecesarias.
Los fondos para vivienda ya son escasos, por esta razón proponemos recurrir a los manuales médicos y adoptar una estrategia de triaje para disminuir los riesgos planteados por las viviendas, siguiendo la propuesta original del libro Peace of Mind in Earthquake Country, (i)y que comprende tres pasos:
 
En primer lugar, se deben identificar las viviendas donde no puede reducirse el riesgo y donde las intervenciones definitivamente salvarán vidas.
 
Las casas ubicadas en zonas de alto riesgo, como en una falla o en terrenos donde se producen desprendimientos de tierra, deben declararse inhabitables y los residentes tienen que ser reubicados. (i) Perú aprendió esta lección recientemente de la manera más dolorosa cuando deslizamientos de tierra e inundaciones destruyeron viviendas en lugares en que el riesgo no podía ser mitigado, causando la muerte de numerosas personas y afectando a más de 1 millón de habitantes.
 
En segundo lugar, se deben identificar las viviendas con riesgos estructurales muy elevados que podrían ser reparadas.
 
Los ingenieros expertos en construcción de viviendas, al igual que el personal de emergencia que sabe quiénes son las víctimas que necesitan atención inmediata, pueden observar un grupo de unidades habitacionales y determinar rápidamente cuáles presentan problemas estructurales. Por ejemplo, una casa de madera en Estados Unidos o Japón que no esté bien cimentada, que no tenga suficiente contrachapado en áreas críticas, y en que exista una chimenea de ladrillo, es probable que se derrumbe durante un terremoto. Si se abordaran estos tres riesgos, una estructura peligrosa como esta se podría convertir en un lugar lo suficientemente sólido, que incluso podría estar cubierto por una póliza de seguros.
 
Por último, se deben identificar las unidades habitacionales que presentan un riesgo estructural moderado a alto.
 
La buena noticia es que la gran mayoría de las viviendas precarias en el mundo en desarrollo se encuentran en zonas donde el riesgo puede ser mitigado. Estas casas han sido construidas con materiales y métodos de construcción seguros. Aplicar la estrategia de triaje en el sector de la vivienda −que tiene bajos costos iniciales− para identificar y reacondicionar estas casas podría salvar vidas.
 
No obstante, esta estrategia por sí sola no aumentará la resiliencia de las ciudades. Las políticas públicas de vivienda, incluso bien intencionadas y acompañadas de esta estrategia de triaje rentable, necesitan el apoyo de los sectores de la ingeniería, la construcción y los seguros. Toda política de vivienda, que procure aumentar la resiliencia, tendrá que incluir:
 
  1. Soluciones de bajo costo de mejoramiento de las viviendas, y eventualmente trabajos caseros de reparación o bricolaje;
  2. Mejores subsidios para la rehabilitación de viviendas;
  3. Incentivos para propietarios dispuestos a mejorar la seguridad física de sus hogares, y
  4. Préstamos asequibles y productos de seguros para aumentar y mantener la seguridad de las viviendas.
 
Anualmente, los propietarios invierten hasta 30 veces más en mejoras de sus viviendas que el gasto público destinado a programas habitacionales. Y, sin embargo, los recursos usados en renovar las viviendas constituyen una inversión que podría redundar en beneficios políticos, sociales y económicos significativos.
 
Los Gobiernos ya están invirtiendo en la rehabilitación de escuelas donde los niños pasan solo un tercio de su tiempo. ¿Por qué no invierten en hacer más seguras las estructuras donde los niños pasan dos tercios de su tiempo?
 
Además, las compañías de seguros podrían obtener ganancias cuantiosas al ofrecer productos dirigidos a los propietarios, cuyas viviendas presentan un nivel de seguridad estructural aceptable.
 
El mejoramiento estructural de las viviendas es una iniciativa beneficiosa para todas las partes involucradas.
 
Enlaces relacionados:
 

Por qué las soluciones para los jóvenes deben provenir de los propios jóvenes

Noreyana Fernando's picture
 Nafise Motlaq / World Bank.
Las estadísticas actuales acerca de los jóvenes son alarmantes. Líderes de todo el mundo, que se reunieron en el Banco Mundial, coincidieron en que la juventud debería tener una función en la búsqueda de soluciones para los problemas que los aquejan. (Foto: Nafise Motlaq/Banco Mundial).

Atlas 2017 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: una nueva guía visual de los datos sobre el desarrollo

World Bank Data Team's picture

El Banco Mundial se complace en dar a conocer el Atlas 2017 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), (i) una nueva publicación (i) con más de 150 mapas y visualizaciones de datos que ilustran los avances realizados por las sociedades para lograr los 17 ODS.
 
El atlas forma parte de los productos relacionados con los Indicadores del Desarrollo Mundial (WDI), (i) una base de datos que contiene estadísticas nacionales comparables y de alta calidad acerca del desarrollo y las condiciones de vida de las personas en todo el mundo. Ud. puede:

Tendencias, comparaciones y análisis nacionales de los 17 ODS 

Historias sobre los bosques y los medios de subsistencia en África contadas por personas reales

Magda Lovei's picture

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减少森林砍伐和退化所致排放机制(REDD+)非洲项目:调动人们参与可持续森林管理,给社区带去效益


Este es el primer blog de una serie de publicaciones sobre los bosques y los medios de subsistencia.

Los bosques, paisajes y ecosistemas de África contribuyen de diversas maneras al desarrollo, aportando directamente al bienestar y la seguridad alimentaria de los pobres. De acuerdo con el Plan de Acción Forestal del Banco Mundial, (i) el impacto de los bosques en la pobreza es mayor en África, donde los ingresos forestales sacan de la pobreza extrema al 11 % de los hogares rurales. Los bosques también suministran materias primas cruciales necesarias para generar crecimiento económico, proporcionar hábitats a las diversas especies de la flora y fauna, regular el ciclo hidrológico y secuestrar el carbono.
 
Sin embargo, este rico recurso natural está bajo una enorme presión y en peligro debido a la demanda de tierras para cultivos, madera, leña y carbón. Estas demandas, sumadas a una deficiente gestión e inseguridad en la tenencia de la tierra, escasos incentivos y malas prácticas, delitos forestales y corrupción, están agotando los activos forestales naturales de África. El cambio climático es otro desafío fundamental que enfrentan los bosques y las personas que dependen de ellos. Se trata de un círculo vicioso: la degradación de los bosques genera gases de efecto invernadero que provocan el cambio climático, el que exacerba tanto las sequías como las inundaciones y aumenta la presión sobre los frágiles ecosistemas y las comunidades pobres.

El “puente de plástico”: una solución de bajo costo y alto impacto para abordar el riesgo climático

Oliver Whalley's picture

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Los puentes son eslabones fundamentales en las redes de transporte. Ellos están expuestos a todos los efectos de las inundaciones y los deslizamientos de tierra por el hecho de encontrarse ubicados sobre las vías navegables, y suelen ser la primera obra de infraestructura que resulta dañada durante un desastre. La reparación de los puentes puede tardar semanas o meses. Las interrupciones en la conectividad, además de causar daños cuantiosos a la infraestructura, tienen un efecto mucho más amplio sobre la productividad económica y la capacidad de las personas para acceder a los servicios esenciales. Dado que se espera que muchos lugares sean afectados por lluvias más intensas y frecuentes debido al cambio climático, los puentes estarán en mayor riesgo: las precipitaciones más abundantes aumentarán los caudales de los ríos y los daños a los puentes, en particular aquellos diseñados para soportar tormentas menos intensas.

En cada extremo de los puentes hay una estructura que soporta el peso del tablero. Esta se conoce como contrafuerte (o estribo o muro de contención), y habitualmente es la primera parte del puente que falla. Los escombros pueden bloquear el canal principal y hacer que el agua se deslice por los costados de los puentes, es decir las zonas de menor resistencia, y por consiguiente poner en riesgo los contrafuertes.

En la construcción convencional de puentes se instalan pilotes para cimentar los estribos, y esto es un proceso largo y costoso que implica materiales, habilidades y equipos especializados.

Pero hay otra solución prometedora: los estribos de suelo reforzado con geosintéticos. Esta tecnología agiliza la construcción de los puentes, aumenta la resiliencia de los mismos, permite el uso de materiales disponibles localmente y no requiere el empleo de equipamiento especializado. Con este método, es posible construir puentes en solo cinco días (Von Handorf, 2013) (i) y a un costo entre 30 % y 50 % menor que los métodos de construcción convencionales (Tonkin y Taylor, 2016).

Los muros de contención de suelo reforzado con geosintéticos incluyen mallas geotécnicas, una malla de alta densidad hecha de polietileno (plástico). Las capas de tierra y las geomallas se combinan para crear una base sólida para el tablero del puente. La construcción se puede completar con maquinarias básicas para remover tierra y compactadoras, y se pueden usar diversos materiales de relleno de origen local siguiendo las directrices de especialistas geotécnicos.

Concebir el sistema financiero mundial en una década

Gloria M. Grandolini's picture


Cuatro perturbaciones sin precedentes para el sistema financiero mundial


El cambio climático, la migración, las operaciones bancarias por corresponsales y la ciberdelincuencia ejercen presiones no previstas y sin precedentes en los mercados financieros mundiales.

Pero no solo afectan al sistema financiero mundial, sino que también tienen impacto en la manera en que enfocamos la labor de desarrollo internacional.

Examinemos cada una de las tendencias:

El transporte inteligente en relación con el clima es una pieza clave del rompecabezas del desarrollo sostenible

Jose Luis Irigoyen's picture

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 LukaKikina / Shutterstock
Sistema moderno de tranvía en Rabat Salé, Marruecos. Foto: LukaKikina / Shutterstock

Cuando se trata del cambio climático, el sector del transporte es a la vez víctima y victimario. Por un lado, la infraestructura de transporte es particularmente vulnerable a los efectos del cambio climático, como las temperaturas más altas, el aumento de las precipitaciones y las inundaciones. Al mismo tiempo, el transporte es responsable del 23 % de las emisiones de gases de efecto invernadero (GHG) relacionadas con la energía, y es uno de los sectores donde las emisiones están aumentando más rápidamente. Esta estadística por sí sola deja bastante claro que no habrá progresos significativos en las medidas climáticas sin una movilidad más ecológica y sostenible.

Las conversaciones más populares en nuestros medios sociales en 2016

Analía Martinez's picture
Para el Grupo Banco Mundial el 2016 fue otro año memorable en la lucha contra la pobreza y en la búsqueda de mejores mecanismos económicos para compartir la prosperidad en el mundo.

Por lo anterior, queremos destacar en este espacio lo más comentado, retuiteado y lo que ha gustado a usted y los otros cientos de miles de usuarios, que por su interés en temas de desarrollo, nos siguen todos los días a través de nuestros medios sociales.

Los granjeros, ingenieros, trabajadores de la salud y docentes que están ayudando a reconstruir Haití luego del huracán Matthew

Mary Stokes's picture

Visitamos la región más afectada para conocer cómo sus comunidades se recuperan tras la tormenta del 4 de octubre de 2016.

Dos meses después de que el huracán Matthew devastara las provincias meridionales de Haití, ya están en marcha los esfuerzos de reconstrucción. En algunas áreas se pueden observar paneles de metal corrugado brillando bajo el sol, que tapan los agujeros de los techos arrancados por el huracán el 4 de octubre de 2016.

Tres gráficos: qué piensan los líderes de opinión de todo el mundo sobre el cambio climático

Jing Guo's picture
A principios de noviembre, casi 200 países se reunieron en las sesiones de la Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CP-22) en Marrakech para reafirmar su compromiso con el histórico Acuerdo de París. Si el tema central de la CP-21 era firmar este acuerdo, el eje de la conferencia de este año es el siguiente paso fundamental: transformar los compromisos en acciones.
 



 


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