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Conflict

Gráficos: ¿de dónde provienen los refugiados y dónde son acogidos?

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El nuevo informe "Las víctimas de desplazamiento forzado", dado a conocer hoy, brinda una nueva perspectiva sobre la crisis mundial y la manera en que los organismos humanitarios y de desarrollo pueden trabajar juntos para ayudar a las personas afectadas. El documento se basa en fuentes como el informe ”Tendencias Globales en 2015” publicado por ACNUR, (PDF) en el cual se indica que 9 de cada 10 de los refugiados en el mundo provienen de 20 países, y que 9 de cada 10 son acogidos en alrededor de 40 países.

 

Djibouti: el lugar donde confluyen el desplazamiento forzado y la migración

Varalakshmi Vemuru's picture
En el contexto de una próxima reunión de alto nivel de la ONU para analizar los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes, este blog ofrece una perspectiva en terreno acerca de la situación de Djibouti con respecto a los flujos de refugiados y migrantes. Para preparar el Proyecto de respuesta de desarrollo a los impactos del desplazamiento, visité el campo de refugiados de Ali Addeh en la región de Ali Sabieh, que ha albergado principalmente a refugiados de Somalia durante más de dos décadas. También visité la ciudad de Obock, que ha acogido a refugiados de Yemen en el campo de refugiados de Merkazi después de la crisis de 2015, y tomé contacto con migrantes del Cuerno de África que viven en la ciudad.
En Ali Addeh, se aprecian dos realidades sorprendentes. La primera se relaciona con las sequías que hicieron disminuir la cantidad de ganado que poseían los pastores de las comunidades de acogida locales. Esto los dejó más vulnerables y empobrecidos que los refugiados en los campamentos. Una refugiada que buscaba leña hizo hincapié en que las comunidades de acogida locales necesitaban urgente apoyo e intervenciones de desarrollo.
El puerto de Obock, punto de partida del viaje. (Foto: Benjamin Burckhart)

La segunda realidad se relaciona con la ausencia casi total de hombres y mujeres de entre 16 y 30 años de edad, tanto en los campos de refugiados como en las comunidades de acogida. En las conversaciones que sostuve, quedó claro que este grupo al ver las pocas oportunidades económicas en el entorno local se había trasladado a la capital en búsqueda de empleos informales, poco calificados y con baja remuneración. Cuando hicimos un seguimiento de estos jóvenes, encontramos que muchos quedaron varados en “Balbala”, un barrio precario contiguo a Djiboutiville, la ciudad capital. Sus pocas habilidades y la falta de recursos los habían dejado más vulnerables que antes. Algunos, por supuesto, habían continuado el viaje hasta Obock para explorar la posibilidad de viajar a Oriente Medio y Europa.

Por qué poner fin a la violencia es un imperativo del desarrollo

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Cada año, alrededor de medio millón de personas son víctimas de homicidios intencionales. Esto significa que se pierde una vida cada minuto debido a la violencia en todo el mundo.
América Latina y el Caribe es una de las regiones más afectadas por la violencia crónica. Hoy, en la región se registra una tasa promedio de 24 homicidios por cada 100 000 habitantes, es decir más del doble del umbral de violencia endémica que establece la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Si la violencia es una epidemia, los jóvenes constituyen, por una gran diferencia, el grupo más grande en situación de riesgo. En América Latina, el índice de homicidios de hombres de entre 15 y 24 años de edad llega a ser de 92 por cada 100 000 habitantes, casi cuatro veces el promedio regional. Los jóvenes de entre 25 y 29 años, predominantemente varones, son también los autores principales de delitos y actos de violencia, según un próximo informe del Banco Mundial.

La violencia endémica se traduce también en menos productividad, peores resultados en materia de salud y elevados costos de seguridad. Los costos acumulados de la violencia son enormes (representan hasta el 10 % del PIB en algunos países), y tienen consecuencias negativas a largo plazo en materia de desarrollo humano, social, económico y sostenible.

Poner fin a la violencia no solo es un deber en los ámbitos del derecho y la justicia, sino también un imperativo del desarrollo.

La buena noticia es que la violencia se puede prevenir. Por ejemplo, ciudades como Medellín en Colombia y Diadema en Brasil lograron reducir considerablemente la tasa de homicidios en las últimas décadas, gracias a soluciones ajustadas a sus situaciones específicas y respaldadas por análisis de datos sólidos y un enfoque que incluye a “toda la sociedad”.

En este video, analizaremos por qué la violencia es una cuestión de desarrollo importante; cómo los países y las ciudades pueden combatir eficazmente la violencia y el delito, y qué iniciativas están llevando a cabo el Banco Mundial y sus asociados a fin de garantizar condiciones de seguridad y oportunidades para todos, en especial los jóvenes y las personas pobres que viven en zonas urbanas.


Enlaces relacionados:
Artículo: Violencia urbana: un problema con proporciones de epidemia
Artículo: La violencia en América Latina: ¿una epidemia peor que el ébola o el sida?
Blog: Obstáculos para el desarrollo: ¿qué datos sobre la fragilidad, los conflictos y la violencia están disponibles?


 

Deportistas del equipo olímpico de refugiados: Un mensaje agridulce al mundo

Farhad Peikar's picture
También disponible en: Inglés

En el estadio Maracaná de Brasil, miles de espectadores estaban de pie, en puntillas, mientras que en el resto del mundo millones de jubilosos televidentes seguían las imágenes en directo del desfile del primer equipo olímpico de refugiados (identificado con el código ROT por el Comité Olímpico Internacional) durante la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Los 10 integrantes —seis hombres y cuatro mujeres— fueron seleccionados entre 43 posibles candidatos. El equipo está compuesto por cinco atletas de Sudán del Sur y uno de Etiopía, dos yudocas de la República Democrática del Congo y dos nadadores de Siria. Su inclusión en los actuales JJ. OO. ha sido uno de los momentos más esperanzadores del certamen, porque estos 10 deportistas, además de portar la bandera olímpica, llevaban consigo un mensaje de aliento a millones de jóvenes que han sido desalojados forzosamente de sus hogares.

Sin embargo, si bien hay mucho que celebrar y tantos a quienes congratular por esta iniciativa histórica sin precedente en el ámbito deportivo, en un mundo ideal no debería existir un equipo de esta naturaleza. Los escasos momentos de júbilo —exacerbados por nuestros gritos de aliento— no deberían ocultar la realidad del sufrimiento humano sin parangón que se vive en los campamentos de refugiados de todo el mundo. La mera existencia de un equipo como este nos recuerda que el mundo, en forma colectiva, ha sido incapaz de ayudar a más de 65 millones de desplazados (i) a regresar a sus hogares o a encontrar otro lugar que pueda convertirse en su hogar permanente. Estos deportistas representan a una comunidad que huye de conflictos regionales, guerras civiles, agresiones, genocidios, hambrunas, la pobreza y las enfermedades; algunas de estas situaciones están tan arraigadas, que parece difícil encontrar soluciones viables.

Los jóvenes y la consolidación de la paz: una “función de teatro” a la vez

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Según Aristóteles “los buenos hábitos adquiridos en la juventud marcan la diferencia”, y ¡qué gran diferencia está haciendo un grupo de jóvenes libaneses (hombres y mujeres) que abogan por la paz!

Sus edades fluctúan entre los 16 años y los 25 años. Son pobres y están desempleados. En el pasado lucharon, literalmente, unos contra otros en Trípoli, una ciudad libanesa dividida por grupos sectarios. Los suníes del barrio de Bab al-Tabbaneh y los alauíes del barrio de Jabal Mohsen se enfrentaron en reiteradas ocasiones.

Pero a comienzos de 2015, el Gobierno declaró un cese al fuego que puso fin a las series interminables de feroces enfrentamientos y restauró la calma en la ciudad.

En ese momento fue cuando representantes de una organización sin fines de lucro libanesa, que promueve la paz mediante el arte, fueron hasta Trípoli para realizar un tipo diferente de “reclutamiento”: uno en favor de la paz. March (i) congregó a los jóvenes para que fueran parte de ¡una obra de teatro!

El grupo organizó audiciones en las que pudieron participar más de 100 jóvenes de los dos barrios, y 16 de ellos fueron seleccionados: ocho de cada “bando”. La idea era simple: escribir y producir una comedia que se basara en sus vidas, y que fuera interpretada por aquellos que quisieran ser actores y presentada en todo Líbano. El proyecto los juntó e hizo que dejaran de ser actores de la guerra para convertirse en actores de teatro.

Una historia de resiliencia: Desde un viaje en un bote de goma en el mar a nadar en las Olimpíadas de Río

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Un frío día en octubre de 2015, Rami Anis, de 24 años de edad, se subió a un bote de goma en el mar Egeo en Turquía. Su destino era Europa, y su meta era tener una vida mejor lejos de la guerra y el sufrimiento.

Al mirar a las personas que lo rodeaban en el bote, se horrorizó. Eran niños, hombres y mujeres. Nunca dejó de pensar que era probable que no lo consiguieran, aun cuando él es un nadador profesional.

“Porque con el mar no puedes jugar”, dijo el refugiado sirio.

Pero el 11 de agosto, en vez de estar preocupado de nadar en el mar, Rami participará en las competencias de natación en las olimpíadas. Él arribó de manera segura a Bélgica después de días de realizar un viaje desgarrador, desde Estambul a Esmirna; y luego de Esmirna a Grecia, antes de emprender una caminata a través de Macedonia, Serbia, Croacia, Hungría, Austria, Alemania y, finalmente, llegar a Bélgica.

Rami competirá en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016, como integrante del equipo olímpico de refugiados —el primero de su tipo— y marchará con la bandera olímpica inmediatamente antes de la nación anfitriona, Brasil, durante la ceremonia de apertura.

Rapera adolescente de Afganistán canta y aboga por el fin del matrimonio infantil

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A primera vista, ella parece como cualquier novia: tiene puesto un vestido de boda blanco, su cara está cubierta con un velo y lleva consigo un ramo nupcial. Solo que ella no es una novia común y corriente. Ella fue vendida.

Al quitarse el velo de su rostro, en su frente se puede ver la marca de un código. Su ojo izquierdo está muy amoratado y un gran rasguño en su mejilla es tan rojo como una herida de guerra.

El papel de la niña en el video musical “Brides for Sale” (Novias a la venta) lo hace Sonita Alizadeh, una rapera adolescente afgana que canta en el video acerca de la dura experiencia por la que pasan muchas niñas en Afganistán cuando son vendidas por sus familias para casarse a corta edad a cambio de dinero.

¿Pero por qué ella canta sobre este tema?

Programa de telerrealidad árabe pone a prueba la sensibilidad y la empatía de los participantes

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Es el mes del Ramadán y los canales de TV árabes están engalanados con programas que incluyen desde populares telenovelas que se repiten hasta shows de cocina y de concursos, pero hay uno que está en boca de todos.

Al Sadma, o “El choque”, es una versión en árabe del famoso show estadounidense What Would You Do, un programa de telerrealidad de bromas. Pero este no es como muchos otros programas de telerrealidad de mal gusto que aplican el miedo (i) e incluso el terror; (i) se trata de un programa en que se aborda la moralidad y se analiza la sensibilidad de los participantes.

Se necesita una respuesta humanitaria y de largo plazo para la crisis mundial de refugiados

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Denham and his family have been refugees living in this tent for the last four years. © Dominic Chavez/World Bank


Los principales riesgos mundiales no se limitan a las fronteras de un país. Esto queda claro al observar el caso de la actual crisis de refugiados, cuya magnitud no tiene precedentes y que afecta a personas y lugares lejos de donde ocurren las guerras civiles, los conflictos y las situaciones de fragilidad. (i) El voto de los habitantes del Reino Unido en favor de abandonar la Unión Europea mostró, en parte, el alcance de los impactos del desplazamiento forzado y la inestabilidad que este fenómeno provoca.

Surge la esperanza para los más pobres del mundo en Myanmar

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Aung San Suu Kyi, state counselor and minister of foreign affairs for Myanmar, addresses an IDA 18 replenishment meeting on June 21, 2016. © Aung San/World Bank

Daw Aung San Suu Kyi, consejera de Estado de Myanmar y ganadora del Premio Nobel de la Paz, se dirigió a representantes de Gobiernos de países ricos y pobres durante una reunión realizada esta semana en Myanmar. En la ocasión, ella dijo que para reducir la pobreza y garantizar que todos se beneficien del crecimiento económico se debe poner especial atención a los problemas de la fragilidad y el conflicto, el cambio climático, la igualdad de género, la creación de empleo y el buen gobierno.
 
Suu Kyi habló al inicio (i) de una reunión de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo del Banco Mundial para los más pobres, (i) en la cual donantes, representantes de los prestatarios y directivos del Grupo Banco Mundial buscan formas para lograr estos objetivos. Señaló que los habitantes de Myanmar constituyen la verdadera riqueza del país, y que ellos necesitan ser apoyados de la manera adecuada.


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