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Energía

Impulsar la revolución de la energía renovable en África

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El presidente Obama y su gabinete se reunirán con los presidentes, primeros ministros y líderes empresariales africanos durante la primera Cumbre de Estados Unidos y África, que se realiza en la ciudad de Washington. Uno de los temas más importantes que se debatirá es cómo los Gobiernos y los ciudadanos pueden tener acceso a energía eléctrica asequible en todo ese continente.

Veamos los hechos: 1 de cada 3 africanos (unos 600 millones de personas) y, aproximadamente, 10 millones de pequeñas y medianas empresas no tienen acceso a electricidad. Aquellos hogares y empresas que tienen la suerte de contar con servicio de luz eléctrica pagan tres veces más que sus pares en Estados Unidos y Europa; es más tienen que soportar cortes de energía habituales que generan pérdidas a sus países de entre 1 % y 4 % del producto interno bruto (PIB) cada año.

Mercado de bonos verdes alcanza un máximo de US$20 000 millones; se amplía a nuevos emisores, estructuras y monedas

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Emisiones anuales de bonos verdes

En enero, el presidente del Grupo del Banco Mundial, Jim Yong Kim, instó a la audiencia en el Foro Económico Mundial de Davos a mirar de cerca los bonos verdes, una nueva prometedora forma de financiamiento para el desarrollo climáticamente inteligente. Este mercado había superado los US$10 000 millones en nuevos bonos durante 2013. El presidente Kim llamó a que se duplique (i) esa cifra cuando se realice en septiembre la Cumbre sobre el Clima convocada por el secretario general de las Naciones Unidas.
 
Hace solo unos días —bastante antes de la cumbre de septiembre— el mercado superó la marca de los US$20 000 millones cuando el Banco Alemán de Desarrollo (KfW) (i) emitió bonos verdes por un monto de 1500 millones de euros para respaldar su programa de energía renovable.

La burbuja de carbono y los activos inmovilizados

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La burbuja de carbono y los activos inmovilizados

Al acumular una extraordinaria cantidad de energía en poco espacio, los combustibles fósiles ayudaron a impulsar el desarrollo humano a niveles inimaginables antes de la Revolución Industrial, desde sintetizar fertilizantes hasta proporcionar la energía para los vuelos espaciales. Pero junto a la energía, producen contaminantes del aire dañinos para la salud y gases de efecto invernadero (GEI).

En la actualidad, las emisiones de GEI son mayores que en cualquier momento en al menos 800 000 años, (i) y siguen en aumento, provocando cambios en el clima que amenazan con echar por tierra décadas de avances en materia de desarrollo. La alteración de los medios de subsistencia, la pérdida de la seguridad alimentaria y de ecosistemas marinos y costeros, la falla de la infraestructura y las amenazas a la seguridad mundial son solo algunos de los riesgos identificados en los últimos informes científicos. (i)

En ausencia de una tecnología que elimine permanentemente los GEI y que permita restaurar la concentración en la atmósfera a niveles seguros, solo queda una solución realista: limitar las emisiones adicionales. Se estima que, para evitar los efectos más negativos del cambio climático, en las próximas décadas podremos emitir como máximo una cantidad igual a un 20 % del total de las reservas comprobadas de combustibles fósiles.

Los años en que vivimos peligrosamente son también años de oportunidades

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Impulsada por temperaturas más cálidas y más humedad en el aire, una tormenta se enrosca como una serpiente lista para atacar. El aumento del nivel del mar amenaza con destruir los paisajes urbanos y costeros. El suelo marrón y árido de tierras agrícolas, que alguna vez fueron verdes, pone en peligro la seguridad alimentaria de millones de personas, y todo esto mientras sube el número de habitantes que hay que alimentar. Furiosos incendios forestales arrasan y las turberas se queman arrojando carbono negro y gases de efecto invernadero hacia la fina capa de nuestra atmósfera.

Otro impacto duradero de los teléfonos inteligentes

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Durante mucho tiempo, los ricos han sabido en cierta medida cómo viven los pobres en todo el mundo. La novedad en el mundo actual es que el secreto mejor guardado para los pobres, esto es, cómo viven los ricos, ha sido revelado. A través de la televisión rural, internet y los aparatos portátiles, que ahora están al alcance de un número cada vez mayor de personas pobres, los estilos de vida de los ricos y de la clase media se transmiten a diario y en colores a sus hogares.

Cuanto más tarden los países en abordar el cambio climático, mayor será el costo

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Climate change ministerial, IMF/World Bank Spring Meetings 2014En septiembre, los principales científicos del mundo dijeron que la influencia de los seres humanos en el clima era clara. El mes pasado, advirtieron sobre los mayores riesgos que el rápido calentamiento del planeta representa para nuestras economías, el medioambiente, el suministro de alimentos y la seguridad mundial. Hoy, el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), describe qué tenemos que hacer al respecto.
 
El documento, que se centra en la mitigación, señala que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero aumentaron más rápidamente en la última década que en cada uno de los  tres decenios anteriores, a pesar de las medidas para reducirlas. Si no se realizan esfuerzos adicionales de mitigación, a fines del presente siglo la temperatura podría aumentar de 3,7°C a 4,8°C, por encima de los niveles  preindustriales. El IPCC dice que todavía podemos limitar ese aumento a 2°C, pero eso demandará importantes medidas tecnológicas, económicas e institucionales, además de cambios de comportamientos.

¡Actúa!: Qué puedes hacer para ayudar a poner fin a la pobreza extrema

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Una persona puede hacer una diferencia. Muchas pueden cambiar el mundo.

A través de la historia hemos visto –desde el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos hasta la lucha mundial contra el sida– que cuando las personas se unen tras un objetivo, ellas pueden producir soluciones a problemas aparentemente insuperables.

Estamos llamando a que todos nos unamos para ayudar a poner fin a la pobreza extrema a más tardar en 2030.

El Grupo del Banco Mundial, junto con otras organizaciones e individuos con ideas afines, forma parte de un movimiento global que busca cambiar las condiciones de vida de millones de personas que sobreviven con menos de US$1,25 por día.

Ayúdanos a hacerlo posible. Asume un desafío que pueda poner fin a la pobreza extrema, ya sea lograr la igualdad de género, dar acceso universal a educación o combatir el cambio climático. Puedes colaborar de muchas maneras.  

Sé parte de la generación que ayude a que la pobreza pase a la historia.

A continuación, algunas maneras cómo puedes participar:

Firma la petición de Global Poverty Project que llama a los países a respaldar los esfuerzos para poner fin a la pobreza extrema en 2030

Cuando se hayan reunido 1 millón de firmas, la petición será enviada a jefes de gobierno de países de todo el mundo para que tomen medidas al respecto.
 

Firma la petición

Se necesita un liderazgo pragmático en materia de energía, alejado de los combustibles fósiles y dirigido hacia las bajas emisiones de carbono

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Beijing Smog. Ilya Haykinson/Flickr Creative CommonsAhora mismo, mientras lee esto, dondequiera que esté, nos encontramos en un terreno desconocido. Nuestra población de 7100 millones será de más de 9000 millones en 2050. Nuestras crecientes cifras y aspiraciones de una prosperidad compartida, vienen de la mano de una mayor demanda de energía para los hogares, las empresas, la industria y el transporte. Nuestra continua dependencia de los combustibles fósiles está generando contaminación y una cantidad peligrosamente alta de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI): el verano pasado, la concentración de CO2 en la atmósfera (i) superó los niveles observados en 3 millones de años. (i)
 
Si estuvo en Beijing la semana pasada, habrá sentido el impacto directamente en sus pulmones: apenas habían transcurrido 16 días del nuevo año y la ciudad se despertó con su primer “airpocalypse” (i) (apocalipsis del aire) de 2014, el último de una serie de jornadas con niveles peligrosamente altos de smog. El alcalde de Beijing anunció (i) ese mismo día medidas para reducir el uso del carbón en 2,6 millones de toneladas, prohibir los vehículos altamente contaminantes y disminuir la quema de carbón en el área metropolitana.

Tratar de mantenerse a flote mientras aumenta el nivel del mar

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En las conversaciones de las Naciones Unidas (ONU) sobre el clima en Varsovia, que terminaron con poca energía en la noche del sábado, los negociadores mostraron poco interés en asumir firmes compromisos o prometer medidas ambiciosas sobre el financiamiento para abordar el cambio climático. Sin embargo, lograron de nuevo mantener viva la esperanza de un convenio para 2015.

El resultado final fue un acuerdo marco amplio que describe un sistema de compromisos para reducir las emisiones y un nuevo mecanismo para enfrentar las pérdidas y los daños. Se asumieron nuevos compromisos y pagos para disminuir la deforestación mediante REDD+ (i) y para el Fondo de Adaptación. (i) Sin embargo, la reunión se limitó a evitar la creación de obstáculos en el camino hacia un acuerdo de París en 2015. En una de las pocas contribuciones financieras nuevas, el Reino Unido, Noruega y Estados Unidos se comprometieron a aportan, en conjunto, US$280 millones para la creación de paisajes sostenibles a través del Fondo del Biocarbono, establecido por el Grupo del Banco Mundial.
 
Al mismo tiempo, la 19.a sesión de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) se fue haciendo más emotiva. La obertura de esta ronda de drama climático fue protagonizada por el tifón Haiyan, que añadió más elementos, lamentablemente, a las crecientes pruebas de los costos del fracaso en la lucha contra el cambio climático. El lenguaje avanza inexorablemente hacia la adopción de términos como solidaridad y justicia. Pero por el momento, este marco no es suficiente para evitar que retrocedan las promesas de reducción de las emisiones.


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