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Tecnologías de la información y de la comunicación

¿Qué pueden decirnos las imágenes satelitales sobre las ciudades?

Sarah Elizabeth Antos's picture

En los últimos años, el interés hacia las imágenes satelitales se ha vuelto cada vez más fuerte. Herramientas como Google Earth, drones y microsatélites han acaparado los titulares y reducido los precios. Los planificadores urbanos recurren cada vez más a datos obtenidos por teledetección para comprender mejor sus ciudades.
 
Pero el hecho de que ahora tengamos acceso a una gran cantidad de imágenes de alta resolución de una ciudad no significa que de repente tengamos idea de cómo esta funciona.
 

Las repercusiones de la automatización en la educación

Harry A. Patrinos's picture
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¿Los trabajadores contarán con las aptitudes para manejar la nueva tecnología? La educación puede facilitar este proceso. (Fotografía: Sarah Farhat/Banco Mundial).

La automatización está anunciando una nueva “carrera” entre la educación y la tecnología. Sin embargo, la capacidad de los trabajadores para competir con la automatización se ve limitada por el desempeño deficiente de los sistemas educativos de la mayoría de los países en desarrollo. Esto impedirá que muchos cosechen los cuantiosos beneficios que otorga la escolarización.

La calidad de la escolarización es baja

La calidad de la escolarización no sigue el ritmo de otros avances, lo que en definitiva pone freno al potencial del “capital humano” (las aptitudes, los conocimientos y la capacidad de innovación que acumulan las personas). (i) Mientras los países continúan esforzándose por transmitir a los estudiantes las aptitudes cognitivas básicas —las habilidades elementales que el cerebro utiliza para pensar, leer, aprender, recordar y razonar—, se van presentando nuevas demandas.

Veinte proyectos innovadores de tecnología educativa en todo el mundo

Michael Trucano's picture
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what did I miss?
¿Qué me perdí?

En las últimas dos décadas, he trabajado en el área en que convergen los sectores de educación y tecnología en países de ingreso mediano y bajo y en mercados emergentes de todo el mundo. Ha sido una labor fascinante. He sido asesor y evaluador, y he colaborado en iniciativas de tecnología educativa (en inglés, edtech) en más de 50 países. En lo que respecta al uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) en la educación, la revolución prometida siempre parece estar a la vuelta de la esquina. Por cierto, a menudo algunas personas me hacen llegar ideas y señalan que, aunque no se han concretado muchas de las promesas del pasado respecto del potencial que encierra el uso de las nuevas tecnologías en la educación, confían en que “esta vez, será diferente”.

Al mismo tiempo, y con mucha frecuencia, me piden que ayude a otras personas a identificar iniciativas interesantes que, en forma individual o en conjunto, permitirían comprender las nuevas tendencias y enfoques en este sector:

"Tengo interés en recibir información sobre proyectos innovadores de tecnología educativa de todo el mundo, en particular aquellos cuyo principal objetivo es ayudar a los docentes y los estudiantes en países en desarrollo. En otras palabras: los que no se difunden habitualmente. ¿Me podría sugerir algunos proyectos y empresas que yo tal vez no conozca, aunque debería hacerlo?".
 

El futuro de las ocupaciones y las habilidades: ¿Un escenario brillante o sombrío para los trabajadores de baja calificación?

Rita Almeida's picture



Existe un creciente temor a que la automatización y otros avances tecnológicos lleven a la pérdida de empleo de trabajadores de baja calificación en países en desarrollo y al aumento de la desigualdad. Cada nueva ola de cambio tecnológico se ha enfrentado con predicciones sombrías. Los más críticos argumentan que el cambio tecnológico actual se produce a un ritmo sin precedentes y tendrá impactos más dramáticos en el futuro del trabajo ya que las nuevas tecnologías (incluyendo robots e inteligencia artificial) están reemplazando trabajadores más educados y tareas cognitivas y analíticas en mayor medida. Al mismo tiempo, muchos economistas sostienen que la adopción de nuevas tecnologías aumentará significativamente la productividad de las empresas e incrementará el empleo, al menos en el mediano plazo y bajo ciertas condiciones de política. El impacto de la adopción de tecnología sobre el nivel de empleo y sobre las habilidades requeridas para desempeñar cada ocupación es, en definitiva, una pregunta empírica.

¿Puede la agricultura crear oportunidades de empleo para los jóvenes?

Luc Christiaensen's picture
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La agricultura sigue ofreciendo muchas oportunidades de trabajo dentro y fuera de las explotaciones agrícolas. ¿Puede la agricultura proporcionar oportunidades de empleo para los jóvenes?
 
Es probable que la tecnología y la Internet —y no la agricultura o la ganadería— sean las primeras cosas que vienen a la mente cuando se piensa en el futuro del trabajo (i) para los jóvenes. Esto tiene sentido desde un punto de vista histórico, ya que la agricultura prescinde de la mano de obra cuando los países se desarrollan. Y las maneras tradicionales de producir alimentos no parecen particularmente atractivas. Sin embargo, la tecnología y la Internet también abren oportunidades para la agricultura, y la urbanización y los cambios en la dieta exigen nuevas formas de procesar, comercializar y consumir nuestros alimentos. Entonces, ¿puede la agricultura proporcionar oportunidades de empleo para la juventud?

Nuestro sistema agroalimentario necesita información adecuada – ¿Cómo asegurar que eso suceda?

Diego Arias's picture
Photo: CIF Action/Flickr
Para la mayoría de la gente, ver el pronóstico del tiempo en la televisión es una actividad común, ocasionalmente divertida y sin riesgos.  ¡El meteorólogo hasta puede hacernos reír! Pero cuando el ingreso de una familia depende de la lluvia o la temperatura, el pronóstico es más que un programa informativo o entretenido.  La información puede ser la clave del éxito o del fracaso de un agricultor.  Los agricultores conocen los riesgos a enfrentar en el camino y entonces usan el pronóstico del tiempo y otros datos de precios, plagas y enfermedades, cambios en condiciones de crédito y regulaciones para planificar las fechas de cultivo, cosecha, venta, y el uso de insumos como fertilizantes y herbicidas para plantas, y vacunas y alimento para animales.

La disponibilidad y la calidad de dicha información de riesgos agrícolas son altamente importantes para los agricultores y el posible impacto de información puede resultar muy costosa, lo que resulta en decisiones erróneas y pérdidas de ingresos por parte del agricultor.  Los sistemas de información que no tienen fuentes confiables y/o tienen malos protocolos de procesamiento de datos, producen resultados en los cuales no se puede confiar.  En otras palabras, “basura que entra, basura que sale”.  La información es una parte integral de la gestión de riesgos agropecuarios, no solamente en el corto plazo para cubrirse contra eventos adversos, sino también en el mediano y largo plazo para adaptarse al cambio climático y poder adoptar prácticas resilientes.  Los programas de gestión de riesgos agropecuarios y de agricultura climáticamente inteligente (Climate Smart Agriculture en inglés) no tendrán mucho impacto a no ser que los agricultores puedan tener acceso a información confiable para la implementación de los cambios necesarios en el campo.

Invertir en sistemas de información de riesgos agropecuarios es una forma costo-efectiva de asegurarse que los agricultores – y otros actores de la cadena agroalimentaria – tomen las decisiones correctas.  Pero en una gran parte de los países, los sistemas de información de riesgos agropecuarios evidencian una gran falta de capacidad y escasez de financiamiento.  Por ejemplo, México, un país con un sector agropecuario importante, no tiene información de precios del mercado local de productos agrícolas como el maíz, y es por esto que un nuevo proyecto financiado por el Banco Mundial tiene como objetivo ayudar a resolver este problema.  Pero México no es el único.  Argentina acaba de resolver este problema, también con apoyo del Banco Mundial, con la creación de un Sistema de Información de Precios de Mercado para los 7 granos básicos.

Inclusión financiera digital: qué medidas dan resultado y cuáles son los próximos pasos

Kristalina Georgieva's picture


Más de 1000 millones de mujeres en el mundo no tienen acceso a servicios financieros. Poseer una cuenta de transacciones es un primer paso para lograr la libertad financiera y para que las mujeres se hagan cargo de sus propias vidas.

Las mujeres representan un recurso poco utilizado en el ámbito del desarrollo. La falta de acceso impide a las mujeres tener igualdad de oportunidades en la sociedad. La inclusión financiera puede fomentar un enorme potencial en materia de desarrollo económico.

Un giro tecnológico de 360 grados

Brittany Walters's picture
Para el Banco Mundial, los cambios en el panorama mundial constituyen un desafío en materia de desarrollo de innovaciones y soluciones que sirvan para abordar cuestiones acuciantes en los sectores de salud, educación y protección social. (Foto: Simone D. McCourtie).

La manera en que nos comunicamos, producimos y nos relacionamos con la tecnología evoluciona rápidamente.
 
Seguramente su reacción será: “dígame algo que no sepa”.

Es aquí donde aparece Benedict Evans, (i) un importante gurú tecnológico que trabaja en la empresa de capital de riesgo Andreessen Horowitz (“a16z”) (i) ubicada en Silicon Valley. Evans compartió ideas inspiradoras, y en cierto modo inquietantes, sobre cómo la tecnología modela nuestro mundo y sus efectos en la comunidad mundial que se dedica a la tarea del desarrollo. El experto ofreció recientemente una charla en el Banco Mundial titulada “Mobile is eating the world”, (i) y estas son algunas de las conclusiones principales:

La versión 2.0 de Oriente Medio

Bassam Sebti's picture


Seamos honestos. La región de Oriente Medio y Norte de África atraviesa por una situación candente, y algunas zonas están literalmente en llamas. Los conflictos y la fragilidad han afectado negativamente por mucho tiempo lo que una vez fue la cuna de la civilización y de inspiración para muchos de los inventos sin los cuales no podemos vivir hoy. Sin embargo, en medio de esa agitación aumenta la esperanza, un factor que está transformando la desagradable realidad en un futuro más brillante.
 
Después de que escapé de la guerra en Iraq en 2006, no era muy optimista sobre el futuro de la región. Año tras año, el efecto dominó del colapso se convirtió en una realidad que dio forma a la región y sus habitantes. Sin embargo, al avanzar rápidamente a 2017, he sido testigo de lo que nunca pensé que vería en mi vida: el nuevo renacimiento de Oriente Medio y Norte de África.
 
Recientemente asistí al Foro Económico Mundial sobre Oriente Medio y Norte de África (i) en el Mar Muerto en Jordania. Este año, el Foro y la Corporación Financiera Internacional (IFC), (i) la institución miembro del Grupo Banco Mundial que se ocupa del sector privado, se asociaron para reunir a 100 nuevas empresas árabes que están dando forma a la Cuarta Revolución Industrial.
 
Allí, la onda positiva se multiplicó, no hubo negatividad ni pesimismo. En cambio, había un nuevo sentido de optimismo y entusiasmo, ansias de cambio y voluntad de conducir a la región hacia un nuevo futuro, alejado de los conflictos y del pesimismo actual.


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