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Pobreza

Construyamos juntos un #EndPovertyMosaic

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Construyamos juntos un #EndPovertyMosaic © Banco Mundial


Todos los años en octubre, el Grupo Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) realizan de manera conjunta las Reuniones Anuales, un evento en que miles de delegados de diferentes países del mundo se juntan para tratar los desafíos mundiales más acuciantes en la lucha contra la pobreza.

El futuro de las ocupaciones y las habilidades: ¿Un escenario brillante o sombrío para los trabajadores de baja calificación?

Rita Almeida's picture



Existe un creciente temor a que la automatización y otros avances tecnológicos lleven a la pérdida de empleo de trabajadores de baja calificación en países en desarrollo y al aumento de la desigualdad. Cada nueva ola de cambio tecnológico se ha enfrentado con predicciones sombrías. Los más críticos argumentan que el cambio tecnológico actual se produce a un ritmo sin precedentes y tendrá impactos más dramáticos en el futuro del trabajo ya que las nuevas tecnologías (incluyendo robots e inteligencia artificial) están reemplazando trabajadores más educados y tareas cognitivas y analíticas en mayor medida. Al mismo tiempo, muchos economistas sostienen que la adopción de nuevas tecnologías aumentará significativamente la productividad de las empresas e incrementará el empleo, al menos en el mediano plazo y bajo ciertas condiciones de política. El impacto de la adopción de tecnología sobre el nivel de empleo y sobre las habilidades requeridas para desempeñar cada ocupación es, en definitiva, una pregunta empírica.

La mitigación de los riesgos de desastre, una manera de adaptarse al cambio climático

Joaquim Levy's picture
La casa de esta familia en Colombia se inunda todos los años, creando condiciones de vida peligrosas. © Scott Wallace/Banco Mundial.
La casa de esta familia en Colombia se inunda todos los años, creando condiciones de vida peligrosas. © Scott Wallace/Banco Mundial.


Las perturbaciones climáticas tienen profundas repercusiones en las perspectivas de desarrollo de los países clientes del Banco Mundial.  Para muchas economías en desarrollo y mercados emergentes, los impactos negativos ya son una realidad, y los desastres naturales son cada vez más frecuentes e intensos. Desafortunadamente, muchos países todavía no tienen la capacidad de resistir estas catástrofes, y esto puede aumentar la fragilidad política, la inseguridad alimentaria, la escasez de agua y, en casos extremos, los conflictos y la migración. Estos impactos, incluso siendo leves, pueden perturbar el desarrollo y echar por tierra avances generados por años de inversiones. (i)

Tres razones por las que todos debemos preocuparnos por los pueblos indígenas

Ede Ijjasz-Vasquez's picture
Hoy, 9 de agosto, es el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. En todo el mundo, hay alrededor de 370 millones de pueblos indígenas y minorías étnicas que viven en más de 90 países.

No importa dónde vivamos o quiénes somos, todos debemos preocuparnos por los pueblos indígenas. ¿Por qué?



En primer lugar, es más probable que los pueblos indígenas y las minorías étnicas sean pobres.

Si bien los pueblos indígenas conforman solo el 5 % de la población mundial, representan alrededor del 15 % de los pobres extremos del mundo. Están sobrerrepresentados.

Y si uno pertenece a una familia indígena en América Latina, entonces tiene tres veces más probabilidades de ser pobre que alguien de una familia no indígena de la misma región.

Para lograr el objetivo de #ViviendasParaTodos no desperdiciemos lo bueno por culpa de lo malo

Luis Triveno's picture
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En un mundo dividido acerca de cómo ocuparse de problemas graves como el terrorismo, la inmigración, el libre comercio y el cambio climático, los Gobiernos coinciden en que es urgente solucionar el problema que puede afirmarse es el más grande de todos: proporcionar viviendas seguras, bien ubicadas y asequibles a los miles de millones de personas que las necesitan. (i)
Incluso existe acuerdo sobre los pasos básicos para lograr ese objetivo: mejorar la gestión de la tierra (i) y adoptar políticas más neutrales relacionadas con la tenencia de tierras.

También hay consenso en relación a que los Gobiernos no están en condiciones de pagar esta cuenta por sí solos. Según la empresa de consultoría McKinsey & Company, solucionar el “déficit de vivienda en el mundo” tiene un costo anual de USD 1,6 billones, una cifra que representa el doble del costo (i) de las inversiones mundiales necesarias en infraestructura pública para mantener el ritmo del crecimiento del PIB.

A medida que nos acercamos al año 2018, cuando se celebrará el septuagésimo aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos en que la vivienda se considera un “derecho humano universal”, (i) es hora que los Gobiernos recurran a una solución clara para reducir el déficit de viviendas que continúan ignorando a su propio riesgo, y esta solución es el financiamiento de mercado a largo plazo. Sin un aumento substancial en el capital privado, el déficit de viviendas continuará aumentando, y con ello las probabilidades de descontento social. (i)

Resiliencia para los más vulnerables: gestionar los desastres para proteger mejor a los más pobres del mundo

Stéphane Hallegatte's picture

El novelista Jack London describió en su libro “La gente del abismo” una devastadora tormenta que afectó a Londres a principios del siglo XX. Los habitantes sufrieron terriblemente —algunos perdieron hasta 10 000 libras, una suma desastrosa en 1902— pero nadie perdió más que las personas más pobres de la ciudad.
 
Los desastres naturales son catastróficos para todos los afectados. Sin embargo, no todo el mundo los experimenta de la misma manera. Un dólar en pérdidas no significa para una persona rica lo mismo que para una persona pobre, que tal vez vive a un nivel de subsistencia o carece de los medios para reconstruir y recuperarse después de un desastre. Ya sea por una sequía o una inundación, los pobres siempre sufren más que los habitantes más ricos.

Esta desigualdad se examinó detenidamente en el informe Unbreakable: Building the Resilience of the Poor in the Face of Natural Disasters (Irrompible: Generar resiliencia en los pobres frente a los desastres naturales) del Fondo Mundial para la Reducción de los Desastres y la Recuperación (GFDRR). En la publicación Unbreakable se recomendaron diversas políticas para ayudar a los países a reducir la pobreza y crear resiliencia, proporcionándose un análisis de vanguardia (i) sobre cómo la gestión de riesgos de desastres y un desarrollo bien diseñado pueden aliviar la pobreza y los riesgos en 117 países. 

De barrios marginales a vecindarios: cómo la eficiencia energética puede transformar la vida de los pobres en las zonas urbanas

Martina Bosi's picture



La Villa 31, un icónico asentamiento urbano en el centro de Buenos Aires, alberga a unas 43.000 personas pobres de la ciudad. En Argentina, paradójicamente, los barrios marginales urbanos se denominan “villas”, una palabra ligada generalmente al lujo en muchas partes del mundo.

Pueblos indígenas urbanos: la nueva frontera

Ede Ijjasz-Vasquez's picture

Victoria Ojea/Banco Mundial


Si nos piden que pensemos en Buenos Aires, a la mayoría probablemente le vengan a la mente cafés elegantes, su bella arquitectura, los fanáticos del fútbol y las calles bulliciosas. Si nos piden pensar un poco más, a algunos quizás le surjan imágenes de sus villas (barrios marginales), los niños de la calle y otros escenarios menos glamorosos. Pero no importa cuánto lo intenten, muy pocas personas asociarían a Buenos Aires con pueblos indígenas. Sin embargo, la capital argentina tiene la mayor concentración de población indígena del país, que, aunque no suele ser asociada con indígenas, es la séptima más grande de América Latina (cerca de 1 millón de personas). De hecho, hay más de 40 comunidades indígenas oficialmente registradas en zonas urbanas de la provincia de Buenos Aires y casi una cuarta parte de todos los indígenas de Argentina vive en la Capital del Tango y sus alrededores, ya sea en comunidades o no.

¿Está la Argentina preparada para envejecer? Cómo volvernos ricos antes de volvernos viejos

Rafael Rofman's picture



En la Argentina de hoy, la población en edad de trabajar crece más rápido que la población total.  Este patrón, conocido como el bono demográfico, es una gran oportunidad de generación de riqueza, siempre que se forme a los jóvenes y se creen empleos para que la población en edad productiva efectivamente trabaje y produzca. Pero este escenario favorable no es para siempre. En poco más de 30 años, el porcentaje de población adulta (mayor de 65 años) sobre el total será casi el doble, pasando del 10% actual al 19% 2050 (y al 25% en 2100). 
 
Imaginemos cuán diferente será la sociedad en el futuro con el doble de adultos mayores. De no mediar un cambio tecnológico profundo, subirían los gastos en jubilaciones y salud, y el crecimiento económico se estancaría como consecuencia de una menor cantidad de personas trabajando, un fenómeno que ya viene ocurriendo en países desarrollados. En el caso particular de la Argentina, el problema se complica: corremos el riesgo de volvernos viejos antes de volvernos ricos. 


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