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Desarrollo del sector público

No es el “Cómo”; sino el “Por Qué”

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Casi no pasa una semana sin que escuche la frase: “no es el qué; sino el cómo”.  En el caso de la reforma de los subsidios a la energía en Oriente Medio y Norte de África (MENA), por ejemplo, la discusión no se ha centrado en si se deben reformar los subsidios (todos están de acuerdo en que los subsidios tienen que ser cambiados), sino en cómo se debe realizar tal reforma. Similares son las observaciones respecto a las regulaciones empresariales, la educación, la agricultura o la salud.  Confieso que yo mismo he escrito cosas  parecidas. Y hay numerosas propuestas semejantes en este blog.  

 Se necesitan reformas porque lo que existe en estos momentos es una política o un arreglo institucional que ha llegado a ser contraproducente. Pero antes de sugerir cómo cambiar esta situación, debemos preguntarnos por qué existe en absoluto esa política, por qué ha durado tanto tiempo y por qué no ha sido modificada. Sabemos, que estas políticas no surgieron por accidente, ni tampoco han permanecido porque alguien olvidó cambiarlas. Y es poco probable que sean modificadas solo porque un responsable de formular políticas lea un libro, artículo o una publicación en un blog titulada “Cómo reformar…”.

La tecnología ayuda a combatir la corrupción

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World Bank Group President Jim Yong Kim and Philippines President Benigno S. Aquino III on July 15, 2014. © Dominic Chavez/World Bank

El buen gobierno es fundamental para todos los países del mundo hoy en día. Cuando no existe, muchos Gobiernos no están en condiciones de entregar servicios públicos con eficacia; la salud y la educación son a menudo de baja calidad; la corrupción persiste por igual en los países ricos y pobres, frenando las oportunidades y el crecimiento. Será difícil reducir la pobreza extrema —y mucho más, terminarla— si no se aborda la importancia que tiene el buen gobierno.

El Banco Mundial ayuda a impulsar un desarrollo libre de corrupción en el mundo

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El sector privado ha sido durante mucho tiempo un asociado clave del Grupo del Banco Mundial, proporcionando los bienes y servicios requeridos a los países que los necesitan y, al mismo tiempo, estimulando las economías a través de la creación de nuevos empleos.

Las empresas se han beneficiado de los contratos financiados por el Grupo del Banco Mundial y por una mejor imagen y mayor credibilidad que provienen de la labor que se realiza en proyectos que ayudan  a servir al bien común.

Lo que debería ser una relación mutuamente ventajosa se puede deteriorar rápidamente cuando la corrupción entra en juego. La lista en Internet de las compañías que han sido inhabilitadas por el Grupo del Banco Mundial, que actualmente llegan a 634 entidades, deja claro qué empresas han violado las políticas de la institución. Este listado tiene por objetivo “poner en evidencia”, a mucho pesar de esas firmas y de los países en los cuales tienen sus oficinas centrales y que son miembros del Grupo del Banco Mundial.

Aunque hemos mantenido durante mucho tiempo que los sobornos son negativos para los negocios, las empresas no siempre están convencidas de ello. Sin embargo, hoy en día más firmas —en particular las que recientemente han soportado escándalos— están transmitiendo dicho mensaje y a menudo con mayor repercusión.

Galería fotográfica: Programa de monitoreo identifica principales obstáculos en suministro de agua y saneamiento en América Central

MAPAS es una iniciativa regional que ayuda a los Gobiernos a identificar déficits de financiamiento y priorizar reformas, permitiendo a El Salvador, Honduras y Panamá cumplir con sus metas nacionales de agua y saneamiento.

¿Cuáles son las Fuentes de la Corrupción?

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En un blog anterior analizamos los factores que han llevado el tema de la corrupción al centro del debate de políticas acertadas sobre gestión económica. Una pregunta relacionada se refiere a las fuentes de la corrupción: ¿de dónde proviene y qué factores la han impulsado y transformado en un obstáculo tan poderoso para el desarrollo económico sostenible? Los economistas parecen estar de acuerdo en que una importante fuente de corrupción se origina en la función distributiva del Estado. Para bien o para mal, el papel del Estado en la economía ha aumentado en gran medida durante el siglo pasado. En 1913, las 13 economías más grandes del mundo, que representaban la mayor parte de la producción económica mundial, tenían un coeficiente medio de gasto en relación con el producto interno bruto (PIB) de alrededor del 12%. En 1990, este coeficiente había subido al 43%, si bien muchos países superaban ampliamente el 50%. Este incremento estaba asociado a la proliferación de beneficios estatales y a diversas formas en que el Estado impone costos a la sociedad. Aunque un Estado más grande no tiene por qué tener  correlación  con mayores niveles de corrupción —los países nórdicos ilustran esto— se da el caso de que cuanto más grande es el número de interacciones entre funcionarios y ciudadanos particulares, tanto mayor es la cantidad de oportunidades en las que los últimos pueden tener la intención de pagar para recibir beneficios a los que no tienen derecho, o evitar responsabilidades o costos a los que están obligados.

¿Por Qué Hoy la Corrupción no es Tanto un Tabú Como Hace un Cuarto de Siglo?

Augusto Lopez-Claros's picture

A aquellos de nosotros que nos han interesado los actos de corrupción durante la mayor parte de nuestras carreras, no nos cabe duda que en algún momento a fines de los años ochenta y principios de los noventa cambió la manera de pensar dentro de la comunidad del desarrollo respecto a la importancia de la corrupción en el proceso de desarrollo. Este cambio fue vacilante al comienzo; durante un tiempo la continua reticencia a enfrentar un tema que se considera tiene una gran dimensión política coexistió con crecientes alusiones a la importancia del “buen gobierno” para fomentar un desarrollo exitoso.

¿Cuáles fueron los factores que contribuyeron a esta evolución? Uno que me viene rápido a la mente esta vinculado con la caída del muro de Berlín y el consiguiente colapso de la planificación centralizada como una alternativa supuestamente viable al libre mercado. Fue obvio que deficiencias institucionales generalizadas, incluyendo una perniciosa combinación de autoritarismo (esto es, falta de rendición de cuentas) y de corrupción, condujeron al desplome de este tipo de planificación más que la adopción de políticas monetarias inadecuadas.

Se necesita un liderazgo pragmático en materia de energía, alejado de los combustibles fósiles y dirigido hacia las bajas emisiones de carbono

Rachel Kyte's picture

Beijing Smog. Ilya Haykinson/Flickr Creative CommonsAhora mismo, mientras lee esto, dondequiera que esté, nos encontramos en un terreno desconocido. Nuestra población de 7100 millones será de más de 9000 millones en 2050. Nuestras crecientes cifras y aspiraciones de una prosperidad compartida, vienen de la mano de una mayor demanda de energía para los hogares, las empresas, la industria y el transporte. Nuestra continua dependencia de los combustibles fósiles está generando contaminación y una cantidad peligrosamente alta de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI): el verano pasado, la concentración de CO2 en la atmósfera (i) superó los niveles observados en 3 millones de años. (i)
 
Si estuvo en Beijing la semana pasada, habrá sentido el impacto directamente en sus pulmones: apenas habían transcurrido 16 días del nuevo año y la ciudad se despertó con su primer “airpocalypse” (i) (apocalipsis del aire) de 2014, el último de una serie de jornadas con niveles peligrosamente altos de smog. El alcalde de Beijing anunció (i) ese mismo día medidas para reducir el uso del carbón en 2,6 millones de toneladas, prohibir los vehículos altamente contaminantes y disminuir la quema de carbón en el área metropolitana.

Foro de Portavoces de Latinoamérica: más elementos para afrontar desafíos macroeconómicos y financieros

LUCY BENNETT O.'s picture
Fotografía Oficial Ministerio de Hacienda y Crédito Público / Emilio Aparicio Rodríguez - COMH
Fotografía Oficial Ministerio de Hacienda y Crédito Público, Colombia / Emilio Aparicio Rodríguez - COMH


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