Ciencias del comportamiento en las políticas públicas: ¿futuro de los gobiernos?

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Es impresionante ver que hay más de 202 entidades públicas que, en la actualidad, aplican los conocimientos sobre el comportamiento a sus políticas.  En 2015, el Banco Mundial se convirtió en una de esas entidades que comenzaron a explorar la importancia y el beneficio potencial de los conocimientos sobre el comportamiento para las políticas de desarrollo  al publicar nuestro Informe sobre el desarrollo mundial sobre Mente, sociedad y conducta (i). Desde entonces, nos hemos unido a estos otros países y organismos de desarrollo para crear la Unidad de Integración Mente, Comportamiento y Desarrollo (eMBeD), un equipo para apoyar nuestros proyectos y guiar a las entidades gubernamentales sobre cómo integrar mejor las ciencias del comportamiento en la formulación de políticas.

eMBeD ha trabajado en más de 85 proyectos, incluyendo la mejora de los resultados de los estudiantes a bajo costo en Perú, Indonesia y Sudáfrica, aumentando la participación económica de las mujeres rurales en México y aumentando el cumplimiento fiscal −y cambiando de manera sostenible el comportamiento de las autoridades responsables de las políticas− en Guatemala, Polonia, y Kosovo (i).

Nuestros colegas en los gobiernos de todo el mundo y los éxitos que comenzaron a compartir inspiran constantemente nuestra tarea. Poder aprender de lo que ha funcionado −y lo que no ha funcionado− para otros países en diferentes niveles de gobierno, en diferentes áreas temáticas y en diferentes poblaciones ha sido esencial para dar forma a nuestro propio trabajo. Creemos que la colaboración y el intercambio de conocimientos entre los diferentes equipos y expertos en conocimientos sobre el comportamiento nos permitió crecer y contribuir, no solo en la replicación de las intervenciones existentes, sino también a través de diseñar y probar nuevas soluciones para problemas de políticas persistentes, como la inestabilidad social, la violencia de género, y la ruptura del ciclo de la trampa de la pobreza.

Con ese espíritu compilamos “Las ciencias del comportamiento en todo el mundo: perfiles de 10 países”(i) para documentar la experiencia de los 10 primeros países que invirtieron en ciencias del comportamiento.  

Aportes fundamentales:

Las intervenciones en el cumplimiento tributario son una buena manera de comenzar. Casi todos los países están realizando intervenciones para aumentar el cumplimiento tributario mediante la simplificación de formularios y / o recordatorios y el enmarcado de mensajes. Estos son excelentes ejemplos de intervenciones de bajo costo que pueden dar importantes rendimientos, y generar un compromiso con los responsables de formular políticas antes de abordar temas más complejos. Si bien la mayor parte de este trabajo fue iniciada en un entorno desarrollado, el Banco ha observado impactos sostenibles en Guatemala, Kosovo, y Polonia,  por nombrar algunos.

Mejorar los puntos de contacto con los usuarios y la entrega de servicios es de bajo costo, eficiente y puede fortalecer el contrato social. Muchas unidades se centran en reducir la sobrecarga cognitiva mejorando los puntos de contacto con los usuarios en sus programas y entregas de servicios. Esto incluye incentivar los comportamientos de eficiencia energética, aumentar la atención médica preventiva, reducir la deuda, ampliar la protección del consumidor y aumentar la aceptación de los programas gubernamentales. Australia ha mejorado la capacitación en la entrega de su educación vocacional para ayudar a los estudiantes a completar su capacitación, mientras que Singapur apoyó a los solicitantes de empleo en su búsqueda de trabajo distribuyendo tareas, dispositivos de compromiso para aumentar el seguimiento y preparación ambiental (aumento del 32 % al 49 %). Estos tipos de soluciones no solo mejoran las vidas, sino que también fortalecen el contrato social entre el gobierno y sus ciudadanos y aumentan la confianza.

Las ciencias del comportamiento ofrecen algo más que intervenciones: brindan una nueva óptica para diseñar mejores políticas y programas. Somos testigos del efecto ampliado de las ciencias del comportamiento no solo para impulsar ciertos comportamientos, sino también para mejorar la manera en que enfocamos el diseño de políticas y programas para que sean más realistas, eficientes y eficaces. Por ejemplo, en los Países Bajos, el Ministerio de Infraestructura y Gestión del Agua aplicó los conocimientos sobre el comportamiento en el diseño de un nuevo programa de políticas denominado “Optimizar el uso” para mejorar la movilidad, el uso del transporte público y fomentar el trabajo flexible. Los proyectos con información sobre el comportamiento fueron dos veces más eficaces que los otros proyectos.

Los conocimientos sobre el comportamiento pueden promover comportamientos pro-sociales. En el mundo divisionista de hoy, aumentar la empatía y los comportamientos pro-sociales puede ser fundamental para garantizar sociedades y gobiernos seguros, cohesivos y productivos. Los países que aparecen en el informe han aprovechado las ciencias del comportamiento para aumentar la empatía, las donaciones y la civilidad. En Canadá, las unidades aplican los principios de las ciencias del comportamiento para aumentar las contribuciones a las iniciativas de recaudación de fondos. Australia, Canadá y Singapur también han diseñado intervenciones para aumentar las donaciones de órganos.

Las ciencias del comportamiento para las políticas públicas es el futuro de los gobiernos. En el Banco Mundial, creemos que esto es solo el comienzo y todavía debemos comprender todo el potencial de las ciencias del comportamiento. No basta con tener un equipo con conocimientos sobre el comportamiento dentro de las instituciones. Se requiere una mínima alfabetización conductual para garantizar que los responsables de la formulación de políticas y los que las implementan no solo conozcan las herramientas disponibles para diseñar e implementar mejores proyectos, sino que también conozcan sus propios prejuicios y modos de pensar que podrían limitarlos a ellos y a sus programas. La mayoría de los países lleva a cabo eventos de aprendizaje y capacitación en sus instituciones. Estos incluyen entrenamiento básico, programas de credenciales y talleres. Con una mayor conciencia y habilidades, las ciencias del comportamiento pueden cambiar la manera de pensar acerca de las políticas, programas y soluciones para el desarrollo.

Mientras seguimos observando cómo las ciencias del comportamiento siguen creciendo y generalizándose en estos países, los responsables de la formulación de políticas en todo el mundo han tomado nota y esperamos que nuestra próxima edición de este informe (i) pueda representar las diferentes maneras de evolución y crecimiento en este ámbito.

Autores

Carolina Sánchez-Páramo

World Bank Group Global Director, Poverty

Renos Vakis

Lead Economist, Poverty and Equity Global Practice, World Bank

Zeina Afif

Senior Social Scientist, Poverty and Equity Global Practice

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