Un proyecto que lleva esperanza a los pequeños productores rurales de Honduras

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Omar Rodríguez es del municipio de Las Capucas, en el departamento hondureño de Copán. Hace 15 años su carácter inquieto lo llevó a Tegucigalpa. Tenía una misión clara: aprender sobre técnicas de comercialización para encontrarle compradores al café cultivado en su zona. Por eso, en 2000 se matriculó en Mercadotecnia y Negocios Internacionales en la capital hondureña.

“En ese momento teníamos un mercado, pero era local”, nos explicaba Omar en marzo, cuando visitamos la cooperativa.

Lo hizo inspirado por el trabajo de su abuelo, el promotor de este cultivo en Las Capucas. “Él inició las primeras plantaciones de café con dos granos, cuatro semillas. Tiempo después llegó a tener hasta 10 manzanas”, nos contaba Omar, al recordar lo difícil que era en esa época convencer a los productores de que creyeran en el futuro. “Muchos de ellos querían vender las tierras pero mi abuelo logró convencerles de que fueran pacientes y plantaran café”.

Hoy, quince años más tarde, en esta zona se encuentra una de las cooperativas de café más conocidas del país,  no solo por la calidad de su producto sino por su capacidad de exportación. El café de Capucas se consume en Alemania, Inglaterra, Holanda, Bélgica, Suiza, Italia y EEUU. Siempre en forma de café especial a tostadores que valoran su calidad y el hecho de estar producido por pequeños productores rurales.

El éxito de Capucas representa para nosotros la apuesta y tenacidad de un equipo de personas pero también el éxito del proyecto de Competitividad Rural, una iniciativa del Gobierno de Honduras apoyada por el Banco Mundial, que busca aumentar la productividad y competitividad de pequeños productores rurales organizados.

El secreto del proyecto está en la existencia de alianzas, con tres sectores clave: organismos financieros, compradores y asesores técnicos. De esta forma, las organizaciones de productores rurales se aseguran desde el principio de tener instituciones financieras privadas que les prestan el dinero para sus inversiones, socios comerciales que adquirirán su producto y aliados técnicos que les apoyen en el campo en aspectos como el tratamiento de enfermedades tan complicadas como la roya.

Nacido en 2008 con un crédito de US$23 millones, el proyecto ha logrado beneficios para 7.035 familias que trabajen en rubros tan diferentes como las hortalizas, los lácteos, las frutas o la miel. A muchos de ellos, Comrural les ha permitido mejorar sus condiciones de vida por el hecho de asociarse en organizaciones, lo cual a su vez les permite lograr mejores precios para sus productos y encontrar nuevos mercados. Pero además, el proyecto ha logrado beneficios para el país, a través de resultados como los siguientes:

  • Incremento de la productividad y competitividad nacional. En la cadena de cafés especiales, que constituye el 65% de la cartera del proyecto, la productividad ha pasado de 11,11 quintales de pergamino seco por manzana en 2012 a 23,81 quintales actuales.
  • Creación de empleo: Se han consolidado los 7200 empleos generados por las organizaciones de productores y se han creado un total de 2040 empleos permanentes, que equivalen a una generación de ingresos de alrededor de US$3,5 millones anuales.
  • Aumento en los ingresos fiscales. Las organizaciones han generado un promedio de US$2,1 millones adicionales en impuestos (impuesto sobre ventas, tasa de seguridad y otros), de los cuales el 92% constituyen impuestos para el gobierno central y el 8% para los gobiernos municipales.
  • Generación de divisas. Las organizaciones participantes de la cadena de café enfrentaron positivamente la crisis de la roya e incrementaron sus exportaciones en un 12,8%, equivalente a US$6,2 millones y/o 45360 quintales.
  • Apalancamiento de financiamiento privado. El modelo ha permitido impulsar inversiones privadas por US$10,1 millones (aproximadamente un 50% del costo total de cada plan de negocios), promoviendo la relación empresarial entre el productor y las instituciones financieras privadas en el sector rural.
  • Promoción de responsabilidad social y ambiental. En algunos rubros, como el del café, con el apoyo del proyecto a la certificación de más de 5,000 manzanas de café especial, se han incrementado en alrededor de US$2.6 millones las inversiones para ejecutar actividades de responsabilidad social como atención médica, escolar y reforestación de bosques y cuencas.
 
Para muchos pequeños productores como Omar, las mejoras conseguidas gracias al apoyo de Comrural les han cambiado la vida. “Todo esto es un sueño hecho realidad”, nos comentaba este emprendedor, consciente también de los retos que hay por delante.

“El café mejora los ingresos de los productores, su calidad de vida, su educación. Yo nací en una generación donde la mayoría de productores estudiaban hasta sexto grado. Hoy los hijos de muchos de ellos llegan hasta una educación media. Tenemos que seguir trabajando para que en el futuro puedan dar el salto a la universidad”, nos explicaba Omar. El Banco Mundial, a través del apoyo a Comrural, seguirá trabajando para que así sea.
 

Autores

Norman Piccioni

Especialista Senior en Desarrollo Rural

Ramon Ernesto Arias

Especialista en Desarrollo Rural

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