Los programas de alimentación escolar suelen beneficiar a los pobres

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Los programas de alimentación escolar en los países de ingreso bajo y de ingreso mediano han resultado ser eficaces para mejorar la nutrición de los beneficiarios, así como para aumentar la matriculación escolar y las tasas de asistencia a la escuela. En la publicación State of Social Safety Nets 2018 (Estado de las redes de protección social 2018) (i) se indica que 117 economías cuentan con programas de alimentación escolar. Estos programas no solo están dirigidos a zonas en que existe inseguridad alimentaria, sino también procuran mejorar los niveles nutricionales de los individuos a una edad temprana.

Entre 2009 y 2016, los programas de alimentación escolar beneficiaron a alrededor de 270 millones de niños en 89 economías que recibieron asistencia del Banco Mundial, según el Atlas de Protección Social: Indicadores de Resiliencia y Equidad. (i) Más del 20 % de los niños pertenecía al quintil más pobre de la población en términos de la distribución de ingresos/consumo (bienestar per cápita antes de las transferencias asistenciales). En la República Eslovaca, Letonia y Uruguay, más del 50 % de los beneficiarios pertenecía al quintil más pobre.

En una evaluación de un programa de alimentación escolar en India, el más importante a nivel mundial (i) se señala que el suministro de comidas en las escuelas mejoró considerablemente la proporción de la estatura para la edad (0,43 desviaciones estándar) y del peso para la edad (0,22 desviaciones estándar) en el caso de los niños vulnerables afectados por episodios de sequía, parámetros que suelen usarse para medir el retraso del crecimiento y la emaciación. Tales resultados indican el potencial que tienen los programas de alimentación en las escuelas para mejorar la nutrición de los niños en edad escolar.

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