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Acoso sexual: ¿ Dónde nos encontramos en la protección jurídica de las mujeres?

Paula Tavares's picture
Women abused in her home holding her hand up. Stop sexual harassment against women. Violence and abuse in family relations. © Fure/Shutterstock.com
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El movimiento #YoTambién está transformando la manera en que percibimos y que esperamos, se aborde el acoso sexual.

Durante mucho tiempo las mujeres han sufrido este tipo de violencia que tiene consecuencias negativas en su voz y agencia, así como su capacidad de participar plenamente en la economía y la sociedad. Existen numerosas pruebas del costo que representa el acoso sexual para las empresas, ya sea en acuerdos legales, pérdidas de tiempo de trabajo y pérdidas comerciales. Pero el acoso sexual también tiene efectos negativos en las oportunidades económicas de las mujeres (i). Por ejemplo, si no hay recursos disponibles para protegerlas, en lugar de denunciar el problema, las mujeres que enfrentan acoso sexual en su trabajo a menudo dicen (i) que no tienen más salida que renunciar (i). Esto puede significar tener que volver a empezar, y perder aumentos salariales, oportunidades de crecimiento profesional (i) y potencial de generar ingresos. Estudios indican que el acoso sexual afecta negativamente el éxito y la satisfacción profesional de las mujeres. Sin embargo, muchos países aún no ofrecen a las mujeres una protección legal adecuada contra esta forma generalizada de desigualdad de género.

Unión aduanera entre Guatemala y Honduras, ¡de 10 horas a 15 minutos!

Mayra Alfaro de Morán's picture

 
El comercio transfronterizo en Centroamérica ha sido un problema grave durante muchos años. Imagínese tardar 10 horas para recorrer menos de un kilómetro; eso era lo cotidiano para los camioneros de carga en las fronteras entre Guatemala y Honduras en 2017. Esas demoras en los cruces fronterizos han causado que el comercio en toda la región sea lento y costoso.

Gráfico: ¿Por qué existen restricciones que impiden a las mujeres trabajar?

Tariq Khokhar's picture

Las economías crecen más rápido cuando las mujeres trabajan, pero en todas las regiones del mundo existen barreras que impiden a las mujeres tener acceso al empleo. En el informe Mujer, Empresa y el Derecho 2018 se analizan 189 economías y se constata que, en 104 economías, las mujeres enfrentan algún tipo de restricción que les impide trabajar. En el 30 % de las economías existen barreras que prohíben a las mujeres trabajar en empleos considerados peligrosos, arduos o moralmente inapropiados; en el 40 % se impide a las mujeres trabajar en determinados sectores, y en el 15 % hay barreras que no permiten a las mujeres trabajar de noche. Más

 

Hacia una economía más inclusiva y conectada

Jim Yong Kim's picture
La llegada de Internet de banda ancha se establece en los servicios de asistencia médica en Tonga. © Tom Perry/Banco Mundial
La llegada de Internet de banda ancha se establece en los servicios de asistencia médica en Tonga. © Tom Perry/Banco Mundial

Si bien algunos estudios (PDF, en inglés) pronostican que la automatización eliminará empleos a un ritmo vertiginoso, las tecnologías disruptivas pueden también generar nuevos tipos de trabajo. En nuestro documento provisional del próximo Informe sobre el desarrollo mundial 2019, titulado The Changing Nature of Work (La naturaleza cambiante del trabajo), (PDF, en inglés) se señala que en el siglo pasado los robots han creado más trabajos que los que se han eliminado. La capacidad de la tecnología de producir cambios exponenciales en la forma en que vivimos, trabajamos y nos organizamos nos hace preguntarnos constantemente en el Grupo Banco Mundial: ¿cómo podemos adaptar las habilidades y los conocimientos actuales con los empleos del futuro?
 
Una respuesta es aprovechando la revolución de los datos para apoyar nuevas vías hacia el desarrollo. Alrededor de 2,5 trillones de bytes de datos se generan todos los días en los teléfonos móviles, sensores, plataformas digitales y otras fuentes. Cuando los datos se usan para ayudar a las personas a adaptarse a la economía que se apoya en la tecnología, esto puede contribuir de manera muy significativa al objetivo de poner fin a la pobreza extrema y la desigualdad. Las empresas tecnológicas, por muy bien intencionadas que sean, no pueden hacer esto por sí solas.

A medida que crece la producción agrícola en el Perú, los pequeños agricultores ansían mejores mercados

David Dudenhoefer's picture
 CIP
Variedades nativas de papa, que solían consumirse solo en la sierra, actualmente se sirven en los mejores restaurantes de Lima y se exportan en forma de hojuelas.
Fotografía: Centro Internacional de la Papa (CIP)
La agricultura peruana ha tenido un crecimiento impresionante durante las últimas dos décadas, lo que ha contribuido a una caída sostenida del número de peruanos que viven en la pobreza. Y sin embargo millones de los pequeños agricultores del país no se han beneficiado de dicha prosperidad.  Un nuevo libro sobre el sector agrícola en el Perú ofrece ejemplos de enfoques más equitativos para  impulsar el desarrollo agrícola, a fin de aprovechar plenamente las potencialidades del sector para aliviar la pobreza.

Para poner fin a la tuberculosis se necesita un liderazgo firme, políticas adecuadas, más financiamiento e intervenciones originales

Ronald Upenyu Mutasa's picture
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Imagen de una aplicación móvil para servicios de cibersalud junto a una imagen de una voluntaria de la comunidad mostrando cómo usar el sistema electrónico.

En la última Cumbre para poner fin a la tuberculosis (TB) realizada en Nueva Delhi, Sudeshwar Singh, un sobreviviente de la enfermedad de 40 años, subió al escenario para compartir su historia. En su relato no solo habló sobre los problemas físicos causados por el mal, sino también sobre el estigma y el miedo que sufrió su familia y que amenazó con quebrantar su espíritu. No obstante, la historia de Sudeshwar tiene un buen final y constituye un llamado a ser optimistas frente a la lucha contra la TB, ya que él completó su tratamiento y se convirtió en un activista, dedicándose a crear conciencia sobre la TB en su estado natal de Bihar.

Su travesía es solo uno de los ejemplos que nos permiten estar optimistas hoy en día respecto de los esfuerzos mundiales para abordar la epidemia de TB. De hecho, hace un año con ocasión del Día Mundial de la Tuberculosis, nosotros escribimos un blog acerca del control de la enfermedad, estando a casi 10 000 kilómetros de distancia: uno en Nueva Delhi (i) y el otro en la ciudad de Washington. (i) Y aunque todavía existen desafíos y hay mucho por hacer, ambos sentimos que se generó un nuevo ímpetu en torno a los esfuerzos mundiales para enfrentar la epidemia de TB. Hace unos años, cuando aumentó la complejidad y la magnitud de la epidemia, era difícil sentirse optimista porque la TB había sobrepasado al VIH/sida como la principal causa de muerte por enfermedades infecciosas.
 
Aun así, la tuberculosis es un importante problema de salud pública y de desarrollo económico, en particular porque afecta desproporcionadamente a los adultos en su mejor época productiva. En el mundo, solo en 2016, 10,4 millones de personas contrajeron TB y 1,7 millones murieron a causa de la enfermedad, incluidas 374 000 personas que padecían tanto TB como VIH. Además, hay muchos otros casos que no son diagnosticados o informados.

India (i) tiene la incidencia más alta de TB en el mundo, con unos 2,79 millones de casos (i) en 2016. Y en África meridional se registra el mayor número de personas que sufren tanto tuberculosis como VIH/sida. En 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) comenzó a agrupar a los países con alta carga de TB, TB/VIH y TB multirresistente; casi todos los países de África meridional pertenecen a uno o más de estos tres grupos.
 

Cómo garantizar el acceso al agua para reducir la desigualdad en Centroamérica

Seynabou Sakho's picture

Juan Ángel Sandoval, habitante del municipio hondureño de Siguatepeque, hace cuatro años recibía agua en casa solo tres veces a la semana. La suya no era una realidad aislada. La mayoría de vecinos de Buenos Aires, su barrio, estaban en la misma situación. “Era desagradable porque el agua que llegaba no era suficiente”, señala Juan Ángel.

La revolución tecnológica da esperanza a miles de millones de personas sin derechos formales sobre la tierra

Klaus Deininger's picture
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Muchos de los actuales y cada vez más complejos desafíos del desarrollo, desde la rápida expansión urbana al cambio climático, la resiliencia frente a los desastres y la inclusión social, se relacionan estrechamente con la tierra y el uso de esta. Abordar estos desafíos y asegurar al mismo tiempo que las personas y las comunidades hagan pleno uso de sus tierras depende de que los mecanismos de reconocimiento de los derechos sobre la tierra sean consistentes, confiables y accesibles.

A pesar de los avances registrados en las últimas décadas, el registro de tierras se sigue realizando de forma aislada e incompleta en muchos países en desarrollo. En menos de la mitad de los países del mundo (y solo en el 13 % de África) se han registrado o cartografiado las tierras privadas en las ciudades capitales, y mucho menos más allá de sus límites, y con frecuencia las tierras públicas ni siquiera se registra. En menos de un tercio de los países −y únicamente en dos de África (Rwanda y Sudáfrica) − se mantienen registros digitales, medida que facilita una gestión de la tierra más eficiente frente a niveles de urbanización nunca vistos y otros desafíos ambientales. La informalidad generalizada también deja a las mujeres y otros grupos vulnerables expuestos a la inseguridad y la pérdida de derechos.

Trabajemos juntos para prevenir la violencia y proteger a las poblaciones más vulnerables de la fragilidad

Franck Bousquet's picture
El Foro sobre Fragilidad 2018 reunió a participantes de 90 países y 400 organizaciones para explorar enfoques de desarrollo, humanitarios y de seguridad que permitan promover la paz y la estabilidad en el mundo. © Banco Mundial
El Foro sobre Fragilidad 2018 reunió a participantes de 90 países y 400 organizaciones para explorar enfoques de desarrollo, humanitarios y de seguridad que permitan promover la paz y la estabilidad en el mundo. © Banco Mundial

La semana pasada Gobiernos y organizaciones se congregaron en el Foro sobre Fragilidad 2018, organizado por el Banco Mundial, y la comunidad internacional dio un importante paso en la lucha contra la fragilidad. Al escuchar a los afectados, pudimos comprender mejor el problema y pensar de manera colectiva qué deberíamos hacer para poner fin a las situaciones de fragilidad.
 
Hubo consenso en que se trata de una responsabilidad de todos actuar de forma urgente sobre la base de un mejor entendimiento del problema y de lo que significa para las comunidades vulnerables. Todos hemos sido testigos del sufrimiento de los afectados. En lugares como Siria, Myanmar, Yemen y Sudán del Sur, muchas personas están perdiendo sus vidas, dignidad y medios de subsistencia. Se espera que más de la mitad de los pobres del mundo viva en entornos frágiles para 2030; no podemos poner fin a la pobreza a menos que promovamos la estabilidad, la prosperidad y la paz en estos sitios devastados por conflictos y crisis.

La inclusión social y económica de las mujeres, crucial para el desarrollo de Centroamérica

Seynabou Sakho's picture

Hace un par de meses, en una de mis primeras visitas a Centroamérica como directora de esta región, tuve la oportunidad de escuchar el testimonio de una joven estudiante del municipio de San Dionisio, en el departamento de Matagalpa, Nicaragua, de la que recojo ahora una pequeña frase de enormes implicaciones: “¿Sabe? La escuela no solo me enseña, sino que aquí me siento parte de una comunidad”.
 

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