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Agregar en el seguimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible datos sobre agua potable recolectados durante la fase de los objetivos de desarrollo del milenio

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Este blog forma parte de una serie que acompaña al Atlas 2017 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En respuesta a las preguntas frecuentes de quienes tratan de familiarizarse con el método de seguimiento de la meta número 1 del ODS 6, usamos este blog para analizar más a fondo el panorama general presentado en el Atlas.

Aquí solo examinaremos el nuevo indicador sobre el agua: “El porcentaje de la población que utiliza servicios de agua potable gestionados de manera segura”, definido como una fuente de agua potable mejorada y tal como se definió en los objetivos de desarrollo del milenio (ODM). Esto significa: 

  • ubicada en las instalaciones donde se necesita;
  • disponible cuando se necesita, y
  • cumple con normas de materia fecal (cero E. coli en una muestra de 100 ml de la fuente de agua potable doméstica) y sustancias químicas prioritarias.

Estos cambios reflejan la evolución del consenso mundial sobre qué aspectos se pueden controlar mejor para respaldar el desarrollo, y se han diseñado para indicar oportunidades, como representar el ciclo completo del agua y la ruta fecal oral, cuantificar cuestiones que eran menos visibles a través de la perspectiva de los ODM, y fundamentar medidas para cumplir metas nacionales, así como los dos objetivos del Grupo Banco Mundial y los ODS. Es decir, siempre y cuando los datos se recopilen.

Hasta que no se incorporen las mediciones adicionales en las encuestas de hogares, la falta de datos implica que solo es posible obtener por el momento información limitada sobre cómo el cambio al marco de los ODS evolucionará en diversos países. Como se señaló en un reciente blog, (i) mediante diagnósticos de la pobreza relacionados con los servicios de abastecimiento de agua, saneamiento e higiene (WASH) se está apoyando la aplicación de las nuevas mediciones de los ODS. Este tipo de estudios fueron impulsados por los Departamentos de Prácticas Mundiales de Agua y de Reducción de la Pobreza y Promoción de la Equidad del Banco Mundial. Los diagnósticos no han ayudado solo a poner de relieve las carencias de pruebas, sino que también han permitido establecer alianzas exitosas para recopilar mediciones críticas de los ODS en Etiopía, Tayikistán, Nigeria, República Democrática del Congo (RDC), y la Ribera Occidental y Gaza, así como en Ecuador.
 
En los diagnósticos mencionados también se ha involucrado a los países para que ayuden a relacionar sus datos históricos con el nuevo marco. De la misma manera que en el caso de la producción de datos, esta actividad se fundamenta en el Programa Conjunto OMS/UNICEF de Monitoreo del Abastecimiento de Agua y del Saneamiento, (i) lo que ayuda a facilitar la aceptación de los resultados en el seguimiento oficial de los ODS.
 
Existen elementos simples para esto: el agua potable “mejorada” tal como se definió en los ODM y el componente “en las instalaciones” de la fase de los ODM (“el agua corriente en las instalaciones”) contribuyen a establecer algunos de los elementos básicos de la categoría de los ODS denominada “gestionada de manera segura”.
 
Muchos países también tienen algunos datos relacionados con la distancia, es decir si una fuente de agua potable se encuentra ubicada a 30 minutos (viaje de ida y vuelta) o más lejos. Aunque no forma parte del indicador binario de los ODS, esto se usará de manera rutinaria para distinguir entre agua potable “básica” y agua potable de peor calidad. ¡Imagine que en su vida cotidiana usted depende del agua obtenida en un lugar que se encuentra a más de 30 minutos de su casa!
 
Los indicadores “disponible cuando se necesita” y “cumple con normas de materia fecal y sustancias químicas de alta prioridad” son nuevos en el marco de seguimiento mundial.
 
Los datos parciales existentes sobre el seguimiento de los ODS, junto con el sentido común, nos ayudan a entender la disminución del número (y el porcentaje) de personas que se ha verificado que tienen el nuevo tipo de acceso. Pero el elemento clave para aumentar la cobertura entre las diversas poblaciones es incalculable y menos predecible si no se tienen datos. Este gráfico amplía el gráfico 6c presentado en el Atlas:

¿Una política habitacional que casi se podría pagar sola? La renovación de viviendas puede ser una solución

Luis Triveno's picture
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La demanda de viviendas decentes, asequibles —y seguras— para las poblaciones urbanas cada vez más numerosas es un problema que preocupa a los Gobiernos con dificultades financieras en todo el mundo en desarrollo. De acuerdo a la empresa de consultoría McKinsey & Company, un tercio de la población urbana del mundo —1600 millones de personas— tendrá dificultades para obtener una vivienda digna antes de 2025.

Sin embargo, los responsables de formular políticas habitacionales han socavado su capacidad de aumentar rápidamente la oferta de buenas viviendas, al aceptar el mito que siempre es mejor construir nuevas viviendas en vez de mejorar las ya existentes.

Los que faltan por contar: 1100 millones de habitantes no tienen documento de identidad

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Foto: Daniel Silva Yoshisato.

Se calcula que 1100 millones de personas en todo el mundo no pueden demostrar oficialmente su identidad, de acuerdo a datos actualizados correspondientes a 2017 de la iniciativa Identificación para el Desarrollo (IDpD) del Banco Mundial. (i)

La identificación es importante

¿Cómo probamos quiénes somos cuando interactuamos con otras personas y con las instituciones? Imagine que necesita abrir su primera cuenta bancaria, demostrar su elegibilidad para obtener seguro de salud, o inscribirse en la universidad y no tiene un documento de identidad; su calidad de vida y su acceso a oportunidades se verían seriamente limitados. Un carné de identidad oficial es un elemento clave y crucial, no solo para ejercer una amplia gama de derechos, sino también para acceder a servicios de salud, educación, financieros y otras prestaciones esenciales. Según estimaciones más recientes del Grupo Banco Mundial, esto es un problema para unos 1100 millones de personas en todo el mundo. 

“Arreglar” el enfoque sobre la recuperación en casos de desastre

Jo Scheuer's picture
Foto: Danvicphoto, usuario de Flickr.

El vínculo entre la pobreza y los desastres es cada vez más claro: nuevos estudios muestran que los fenómenos meteorológicos extremos empujan a la pobreza a 26 millones de personas cada año. Las fuerzas que impulsan esta tendencia, como el cambio climático, la expansión urbana y el crecimiento demográfico, hacen que las pérdidas anuales superen los USD 500 000 millones, y estas cifras no disminuyen.

Sin embargo, dada la limitación de recursos y tiempo, se suelen descuidar las operaciones de preparación adecuadas para estos eventos que son comunes en los países en desarrollo. Como resultado se obtiene un modelo de recuperación deficiente que pone en peligro el desarrollo sostenible y deja rezagadas a millones de personas altamente vulnerables. (PDF, en inglés)

Gráfica: Pronóstico de crecimiento mundial alcanzará el 2,7 % en 2017

Tariq Khokhar's picture

El Grupo Banco Mundial prevé que el crecimiento económico mundial se fortalecerá hasta ubicarse en el 2,7 % en 2017 debido a que el repunte de las manufacturas y el comercio, el aumento de la confianza del mercado y la estabilización de los precios de los productos básicos permitirán restablecer el crecimiento en las economías en desarrollo y en los mercados emergentes exportadores de dichos productos. Se espera que el crecimiento en las economías avanzadas se acelere al 1,9 % en 2017 y el crecimiento en los mercados emergentes y las economías en desarrollo repunte hasta situarse en un 4,1 % este año, superando el 3,5 % registrado en 2016. Lea más y descargue el informe completo (i).

Diez gráficos del informe Perspectivas económicas mundiales (junio de 2017)

Global Macroeconomics Team's picture



El Banco Mundial prevé que el crecimiento económico mundial se fortalecerá hasta ubicarse en el 2,7 % en 2017 debido a que el repunte de las manufacturas y el comercio, el aumento de la confianza del mercado y la estabilización de los precios de los productos básicos permitirán restablecer el crecimiento en las economías en desarrollo y en los mercados emergentes exportadores de dichos productos. El crecimiento de las economías avanzadas se acelerará hasta llegar al 1,9 % en 2017, lo que beneficiará también a los socios comerciales de dichos países. En este contexto de mejores condiciones del financiamiento en el ámbito internacional y una mayor estabilización de los precios de los productos básicos, el crecimiento de los mercados emergentes y las economías en desarrollo en su conjunto repuntará hasta situarse en un 4,1 % este año, superando el 3,5 % registrado en 2016. No obstante, este panorama presenta también riesgos importantes, que incluyen la posibilidad de mayores restricciones en el comercio, la incertidumbre en materia de políticas monetarias y fiscales y, en el largo plazo, la debilidad persistente de la productividad y del aumento de las inversiones.

La versión 2.0 de Oriente Medio

Bassam Sebti's picture


Seamos honestos. La región de Oriente Medio y Norte de África atraviesa por una situación candente, y algunas zonas están literalmente en llamas. Los conflictos y la fragilidad han afectado negativamente por mucho tiempo lo que una vez fue la cuna de la civilización y de inspiración para muchos de los inventos sin los cuales no podemos vivir hoy. Sin embargo, en medio de esa agitación aumenta la esperanza, un factor que está transformando la desagradable realidad en un futuro más brillante.
 
Después de que escapé de la guerra en Iraq en 2006, no era muy optimista sobre el futuro de la región. Año tras año, el efecto dominó del colapso se convirtió en una realidad que dio forma a la región y sus habitantes. Sin embargo, al avanzar rápidamente a 2017, he sido testigo de lo que nunca pensé que vería en mi vida: el nuevo renacimiento de Oriente Medio y Norte de África.
 
Recientemente asistí al Foro Económico Mundial sobre Oriente Medio y Norte de África (i) en el Mar Muerto en Jordania. Este año, el Foro y la Corporación Financiera Internacional (IFC), (i) la institución miembro del Grupo Banco Mundial que se ocupa del sector privado, se asociaron para reunir a 100 nuevas empresas árabes que están dando forma a la Cuarta Revolución Industrial.
 
Allí, la onda positiva se multiplicó, no hubo negatividad ni pesimismo. En cambio, había un nuevo sentido de optimismo y entusiasmo, ansias de cambio y voluntad de conducir a la región hacia un nuevo futuro, alejado de los conflictos y del pesimismo actual.

Aprovechar las ciencias del comportamiento en la era del big data

Germán Reyes's picture

Este blog es parte de la serie "Pequeños cambios, grandes impactos: aplicando #cienciasdelcomportamiento al desarrollo" 

El acceso a una cantidad extremadamente grande de datos ha permitido conducir investigaciones que hace sólo un par de años hubieran sido inimaginables. Ejemplos de aplicaciones de big data en el campo de la economía están por todas partes: usar datos de los portales de trabajo para informar las políticas del mercado de trabajo; analizar las reacciones de los ciudadanos a las políticas públicas utilizando Twitter; crear datos diarios de inflación utilizando millones de registros de tiendas en línea; e incluso medir el crecimiento económico desde el espacio exterior!

La revolución de datos está abierta a cualquier persona con las herramientas adecuadas, y big data puede ser útil para responder a preguntas de políticas públicas. La vinculación de big data con los métodos tradicionales de recopilación de datos, como las encuestas de hogares, puede proporcionar información oportuna y ayudar a dar forma a las políticas públicas apropiadas. Por ejemplo, los datos de mercado de trabajo (como el desempleo) obtenidos de las encuestas de hogares a menudo son obsoletos al momento en que finalmente están disponibles, ya que las encuestan tardan mucho tiempo en ser implementados y procesadas. Sin embargo, big data puede complementar este esfuerzo en lugares donde las tasas de desempleo se correlacionan con la frecuencia con la que las personas utilizan Google para buscar empleo, como en el caso de Brasil. En casos como estos, big data podría utilizarse para estimar tasas de desempleo en tiempo real.

Para construir ciudades resilientes debemos considerar el problema de las viviendas precarias como una emergencia de vida o muerte

Luis Triveno's picture
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La escena es tan familiar como trágica: un devastador huracán o terremoto arrasa una zona poblada de un país pobre, causa muchas víctimas y satura los recursos y la capacidad de los equipos de rescate y de las salas de emergencia en los hospitales. El personal encargado de responder en primer lugar a una catástrofe debe recurrir al “triaje”: una estrategia médica para usar los recursos existentes de la manera más eficiente posible con el fin de salvar vidas y reducir, al mismo tiempo, el número de muertes.
Pero si los Gobiernos aplicaran el triaje al ámbito de las viviendas precarias, esta estrategia médica sería mucho menos frecuente, porque en el mundo en desarrollo las casas son la principal causa de muerte de personas y no los desastres.
 
En todo el mundo, la mayoría de las lesiones y muertes provocadas por las catástrofes naturales son el resultado de una calidad deficiente de las viviendas. En América Latina y el Caribe, por ejemplo, un tercio de la población −200 millones de habitantes− vive en asentamientos informales, con una alta densidad de unidades habitacionales potencialmente letales. En el caso del terremoto de magnitud 7.0 que afectó a Haití en 2010 y que causó la muerte de 260 000 personas, el 70 % de los daños estuvo relacionado con las viviendas. (PDF, en inglés) Del mismo modo, si un terremoto de magnitud 8.0 azotara a Perú, se estima que los daños en las viviendas provocarían el 80 % de las pérdidas económicas.

Sin embargo, la historia es diferente en los países ricos. En la última década, el 47 % de los desastres mundiales ocurrió en las naciones de ingreso alto, pero solo el 7 % de las muertes se atribuyó a dichas catástrofes.
 
Este es un problema con una solución conocida: para tener ciudades resilientes (i) es necesario tener viviendas resilientes. En la Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres 2017, unos 5000 profesionales y representantes de círculos académicos, la sociedad civil y el sector privado debatirán cómo se puede aumentar la resiliencia urbana. (i)
Con el objetivo de reducir el impacto de los desastres en los más pobres y vulnerables y fortalecer su capacidad de recuperación, los Gobiernos deben centrar su atención en las viviendas precarias y poner en marcha programas dirigidos a prevenir que los daños en las casas causen lesiones, muertes y miseria económica innecesarias.
Los fondos para vivienda ya son escasos, por esta razón proponemos recurrir a los manuales médicos y adoptar una estrategia de triaje para disminuir los riesgos planteados por las viviendas, siguiendo la propuesta original del libro Peace of Mind in Earthquake Country, (i)y que comprende tres pasos:
 
En primer lugar, se deben identificar las viviendas donde no puede reducirse el riesgo y donde las intervenciones definitivamente salvarán vidas.
 
Las casas ubicadas en zonas de alto riesgo, como en una falla o en terrenos donde se producen desprendimientos de tierra, deben declararse inhabitables y los residentes tienen que ser reubicados. (i) Perú aprendió esta lección recientemente de la manera más dolorosa cuando deslizamientos de tierra e inundaciones destruyeron viviendas en lugares en que el riesgo no podía ser mitigado, causando la muerte de numerosas personas y afectando a más de 1 millón de habitantes.
 
En segundo lugar, se deben identificar las viviendas con riesgos estructurales muy elevados que podrían ser reparadas.
 
Los ingenieros expertos en construcción de viviendas, al igual que el personal de emergencia que sabe quiénes son las víctimas que necesitan atención inmediata, pueden observar un grupo de unidades habitacionales y determinar rápidamente cuáles presentan problemas estructurales. Por ejemplo, una casa de madera en Estados Unidos o Japón que no esté bien cimentada, que no tenga suficiente contrachapado en áreas críticas, y en que exista una chimenea de ladrillo, es probable que se derrumbe durante un terremoto. Si se abordaran estos tres riesgos, una estructura peligrosa como esta se podría convertir en un lugar lo suficientemente sólido, que incluso podría estar cubierto por una póliza de seguros.
 
Por último, se deben identificar las unidades habitacionales que presentan un riesgo estructural moderado a alto.
 
La buena noticia es que la gran mayoría de las viviendas precarias en el mundo en desarrollo se encuentran en zonas donde el riesgo puede ser mitigado. Estas casas han sido construidas con materiales y métodos de construcción seguros. Aplicar la estrategia de triaje en el sector de la vivienda −que tiene bajos costos iniciales− para identificar y reacondicionar estas casas podría salvar vidas.
 
No obstante, esta estrategia por sí sola no aumentará la resiliencia de las ciudades. Las políticas públicas de vivienda, incluso bien intencionadas y acompañadas de esta estrategia de triaje rentable, necesitan el apoyo de los sectores de la ingeniería, la construcción y los seguros. Toda política de vivienda, que procure aumentar la resiliencia, tendrá que incluir:
 
  1. Soluciones de bajo costo de mejoramiento de las viviendas, y eventualmente trabajos caseros de reparación o bricolaje;
  2. Mejores subsidios para la rehabilitación de viviendas;
  3. Incentivos para propietarios dispuestos a mejorar la seguridad física de sus hogares, y
  4. Préstamos asequibles y productos de seguros para aumentar y mantener la seguridad de las viviendas.
 
Anualmente, los propietarios invierten hasta 30 veces más en mejoras de sus viviendas que el gasto público destinado a programas habitacionales. Y, sin embargo, los recursos usados en renovar las viviendas constituyen una inversión que podría redundar en beneficios políticos, sociales y económicos significativos.
 
Los Gobiernos ya están invirtiendo en la rehabilitación de escuelas donde los niños pasan solo un tercio de su tiempo. ¿Por qué no invierten en hacer más seguras las estructuras donde los niños pasan dos tercios de su tiempo?
 
Además, las compañías de seguros podrían obtener ganancias cuantiosas al ofrecer productos dirigidos a los propietarios, cuyas viviendas presentan un nivel de seguridad estructural aceptable.
 
El mejoramiento estructural de las viviendas es una iniciativa beneficiosa para todas las partes involucradas.
 
Enlaces relacionados:
 

¿Quién participa en la economía colaborativa en Europa?

Hernan Winkler's picture
Foto: SkyPics Studio/Shutterstock

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La información sobre la economía colaborativa (Uber, Airbnb y otros ejemplos) es escasa, pero en un último estudio se estima que el crecimiento de los ingresos generados por estas plataformas ha sido enorme. En la Unión Europea (UE), los ingresos totales de la economía colaborativa aumentaron de alrededor de 1000 millones de euros en 2013 a 3600 millones de euros (PDF, en inglés) en 2015. Si bien este cálculo equivale a apenas el 0,2 % del PIB de la UE, las tendencias más recientes indican una expansión rápida y constante.​

Esto es importante, ya que la economía colaborativa tiene el potencial de aumentar la eficiencia y mejorar el bienestar de muchos habitantes en la región.

Esto también puede generar perturbaciones importantes.


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