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Los que faltan por contar: 1100 millones de habitantes no tienen documento de identidad

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Foto: Daniel Silva Yoshisato.

Se calcula que 1100 millones de personas en todo el mundo no pueden demostrar oficialmente su identidad, de acuerdo a datos actualizados correspondientes a 2017 de la iniciativa Identificación para el Desarrollo (IDpD) del Banco Mundial. (i)

La identificación es importante

¿Cómo probamos quiénes somos cuando interactuamos con otras personas y con las instituciones? Imagine que necesita abrir su primera cuenta bancaria, demostrar su elegibilidad para obtener seguro de salud, o inscribirse en la universidad y no tiene un documento de identidad; su calidad de vida y su acceso a oportunidades se verían seriamente limitados. Un carné de identidad oficial es un elemento clave y crucial, no solo para ejercer una amplia gama de derechos, sino también para acceder a servicios de salud, educación, financieros y otras prestaciones esenciales. Según estimaciones más recientes del Grupo Banco Mundial, esto es un problema para unos 1100 millones de personas en todo el mundo. 

“Arreglar” el enfoque sobre la recuperación en casos de desastre

Jo Scheuer's picture
Foto: Danvicphoto, usuario de Flickr.

El vínculo entre la pobreza y los desastres es cada vez más claro: nuevos estudios muestran que los fenómenos meteorológicos extremos empujan a la pobreza a 26 millones de personas cada año. Las fuerzas que impulsan esta tendencia, como el cambio climático, la expansión urbana y el crecimiento demográfico, hacen que las pérdidas anuales superen los USD 500 000 millones, y estas cifras no disminuyen.

Sin embargo, dada la limitación de recursos y tiempo, se suelen descuidar las operaciones de preparación adecuadas para estos eventos que son comunes en los países en desarrollo. Como resultado se obtiene un modelo de recuperación deficiente que pone en peligro el desarrollo sostenible y deja rezagadas a millones de personas altamente vulnerables. (PDF, en inglés)

Gráfica: Pronóstico de crecimiento mundial alcanzará el 2,7 % en 2017

Tariq Khokhar's picture

El Grupo Banco Mundial prevé que el crecimiento económico mundial se fortalecerá hasta ubicarse en el 2,7 % en 2017 debido a que el repunte de las manufacturas y el comercio, el aumento de la confianza del mercado y la estabilización de los precios de los productos básicos permitirán restablecer el crecimiento en las economías en desarrollo y en los mercados emergentes exportadores de dichos productos. Se espera que el crecimiento en las economías avanzadas se acelere al 1,9 % en 2017 y el crecimiento en los mercados emergentes y las economías en desarrollo repunte hasta situarse en un 4,1 % este año, superando el 3,5 % registrado en 2016. Lea más y descargue el informe completo (i).

Diez gráficos del informe Perspectivas económicas mundiales (junio de 2017)

Global Macroeconomics Team's picture



El Banco Mundial prevé que el crecimiento económico mundial se fortalecerá hasta ubicarse en el 2,7 % en 2017 debido a que el repunte de las manufacturas y el comercio, el aumento de la confianza del mercado y la estabilización de los precios de los productos básicos permitirán restablecer el crecimiento en las economías en desarrollo y en los mercados emergentes exportadores de dichos productos. El crecimiento de las economías avanzadas se acelerará hasta llegar al 1,9 % en 2017, lo que beneficiará también a los socios comerciales de dichos países. En este contexto de mejores condiciones del financiamiento en el ámbito internacional y una mayor estabilización de los precios de los productos básicos, el crecimiento de los mercados emergentes y las economías en desarrollo en su conjunto repuntará hasta situarse en un 4,1 % este año, superando el 3,5 % registrado en 2016. No obstante, este panorama presenta también riesgos importantes, que incluyen la posibilidad de mayores restricciones en el comercio, la incertidumbre en materia de políticas monetarias y fiscales y, en el largo plazo, la debilidad persistente de la productividad y del aumento de las inversiones.

La versión 2.0 de Oriente Medio

Bassam Sebti's picture


Seamos honestos. La región de Oriente Medio y Norte de África atraviesa por una situación candente, y algunas zonas están literalmente en llamas. Los conflictos y la fragilidad han afectado negativamente por mucho tiempo lo que una vez fue la cuna de la civilización y de inspiración para muchos de los inventos sin los cuales no podemos vivir hoy. Sin embargo, en medio de esa agitación aumenta la esperanza, un factor que está transformando la desagradable realidad en un futuro más brillante.
 
Después de que escapé de la guerra en Iraq en 2006, no era muy optimista sobre el futuro de la región. Año tras año, el efecto dominó del colapso se convirtió en una realidad que dio forma a la región y sus habitantes. Sin embargo, al avanzar rápidamente a 2017, he sido testigo de lo que nunca pensé que vería en mi vida: el nuevo renacimiento de Oriente Medio y Norte de África.
 
Recientemente asistí al Foro Económico Mundial sobre Oriente Medio y Norte de África (i) en el Mar Muerto en Jordania. Este año, el Foro y la Corporación Financiera Internacional (IFC), (i) la institución miembro del Grupo Banco Mundial que se ocupa del sector privado, se asociaron para reunir a 100 nuevas empresas árabes que están dando forma a la Cuarta Revolución Industrial.
 
Allí, la onda positiva se multiplicó, no hubo negatividad ni pesimismo. En cambio, había un nuevo sentido de optimismo y entusiasmo, ansias de cambio y voluntad de conducir a la región hacia un nuevo futuro, alejado de los conflictos y del pesimismo actual.

Aprovechar las ciencias del comportamiento en la era del big data

Germán Reyes's picture

Este blog es parte de la serie "Pequeños cambios, grandes impactos: aplicando #cienciasdelcomportamiento al desarrollo" 

El acceso a una cantidad extremadamente grande de datos ha permitido conducir investigaciones que hace sólo un par de años hubieran sido inimaginables. Ejemplos de aplicaciones de big data en el campo de la economía están por todas partes: usar datos de los portales de trabajo para informar las políticas del mercado de trabajo; analizar las reacciones de los ciudadanos a las políticas públicas utilizando Twitter; crear datos diarios de inflación utilizando millones de registros de tiendas en línea; e incluso medir el crecimiento económico desde el espacio exterior!

La revolución de datos está abierta a cualquier persona con las herramientas adecuadas, y big data puede ser útil para responder a preguntas de políticas públicas. La vinculación de big data con los métodos tradicionales de recopilación de datos, como las encuestas de hogares, puede proporcionar información oportuna y ayudar a dar forma a las políticas públicas apropiadas. Por ejemplo, los datos de mercado de trabajo (como el desempleo) obtenidos de las encuestas de hogares a menudo son obsoletos al momento en que finalmente están disponibles, ya que las encuestan tardan mucho tiempo en ser implementados y procesadas. Sin embargo, big data puede complementar este esfuerzo en lugares donde las tasas de desempleo se correlacionan con la frecuencia con la que las personas utilizan Google para buscar empleo, como en el caso de Brasil. En casos como estos, big data podría utilizarse para estimar tasas de desempleo en tiempo real.

Para construir ciudades resilientes debemos considerar el problema de las viviendas precarias como una emergencia de vida o muerte

Luis Triveno's picture
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La escena es tan familiar como trágica: un devastador huracán o terremoto arrasa una zona poblada de un país pobre, causa muchas víctimas y satura los recursos y la capacidad de los equipos de rescate y de las salas de emergencia en los hospitales. El personal encargado de responder en primer lugar a una catástrofe debe recurrir al “triaje”: una estrategia médica para usar los recursos existentes de la manera más eficiente posible con el fin de salvar vidas y reducir, al mismo tiempo, el número de muertes.
Pero si los Gobiernos aplicaran el triaje al ámbito de las viviendas precarias, esta estrategia médica sería mucho menos frecuente, porque en el mundo en desarrollo las casas son la principal causa de muerte de personas y no los desastres.
 
En todo el mundo, la mayoría de las lesiones y muertes provocadas por las catástrofes naturales son el resultado de una calidad deficiente de las viviendas. En América Latina y el Caribe, por ejemplo, un tercio de la población −200 millones de habitantes− vive en asentamientos informales, con una alta densidad de unidades habitacionales potencialmente letales. En el caso del terremoto de magnitud 7.0 que afectó a Haití en 2010 y que causó la muerte de 260 000 personas, el 70 % de los daños estuvo relacionado con las viviendas. (PDF, en inglés) Del mismo modo, si un terremoto de magnitud 8.0 azotara a Perú, se estima que los daños en las viviendas provocarían el 80 % de las pérdidas económicas.

Sin embargo, la historia es diferente en los países ricos. En la última década, el 47 % de los desastres mundiales ocurrió en las naciones de ingreso alto, pero solo el 7 % de las muertes se atribuyó a dichas catástrofes.
 
Este es un problema con una solución conocida: para tener ciudades resilientes (i) es necesario tener viviendas resilientes. En la Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres 2017, unos 5000 profesionales y representantes de círculos académicos, la sociedad civil y el sector privado debatirán cómo se puede aumentar la resiliencia urbana. (i)
Con el objetivo de reducir el impacto de los desastres en los más pobres y vulnerables y fortalecer su capacidad de recuperación, los Gobiernos deben centrar su atención en las viviendas precarias y poner en marcha programas dirigidos a prevenir que los daños en las casas causen lesiones, muertes y miseria económica innecesarias.
Los fondos para vivienda ya son escasos, por esta razón proponemos recurrir a los manuales médicos y adoptar una estrategia de triaje para disminuir los riesgos planteados por las viviendas, siguiendo la propuesta original del libro Peace of Mind in Earthquake Country, (i)y que comprende tres pasos:
 
En primer lugar, se deben identificar las viviendas donde no puede reducirse el riesgo y donde las intervenciones definitivamente salvarán vidas.
 
Las casas ubicadas en zonas de alto riesgo, como en una falla o en terrenos donde se producen desprendimientos de tierra, deben declararse inhabitables y los residentes tienen que ser reubicados. (i) Perú aprendió esta lección recientemente de la manera más dolorosa cuando deslizamientos de tierra e inundaciones destruyeron viviendas en lugares en que el riesgo no podía ser mitigado, causando la muerte de numerosas personas y afectando a más de 1 millón de habitantes.
 
En segundo lugar, se deben identificar las viviendas con riesgos estructurales muy elevados que podrían ser reparadas.
 
Los ingenieros expertos en construcción de viviendas, al igual que el personal de emergencia que sabe quiénes son las víctimas que necesitan atención inmediata, pueden observar un grupo de unidades habitacionales y determinar rápidamente cuáles presentan problemas estructurales. Por ejemplo, una casa de madera en Estados Unidos o Japón que no esté bien cimentada, que no tenga suficiente contrachapado en áreas críticas, y en que exista una chimenea de ladrillo, es probable que se derrumbe durante un terremoto. Si se abordaran estos tres riesgos, una estructura peligrosa como esta se podría convertir en un lugar lo suficientemente sólido, que incluso podría estar cubierto por una póliza de seguros.
 
Por último, se deben identificar las unidades habitacionales que presentan un riesgo estructural moderado a alto.
 
La buena noticia es que la gran mayoría de las viviendas precarias en el mundo en desarrollo se encuentran en zonas donde el riesgo puede ser mitigado. Estas casas han sido construidas con materiales y métodos de construcción seguros. Aplicar la estrategia de triaje en el sector de la vivienda −que tiene bajos costos iniciales− para identificar y reacondicionar estas casas podría salvar vidas.
 
No obstante, esta estrategia por sí sola no aumentará la resiliencia de las ciudades. Las políticas públicas de vivienda, incluso bien intencionadas y acompañadas de esta estrategia de triaje rentable, necesitan el apoyo de los sectores de la ingeniería, la construcción y los seguros. Toda política de vivienda, que procure aumentar la resiliencia, tendrá que incluir:
 
  1. Soluciones de bajo costo de mejoramiento de las viviendas, y eventualmente trabajos caseros de reparación o bricolaje;
  2. Mejores subsidios para la rehabilitación de viviendas;
  3. Incentivos para propietarios dispuestos a mejorar la seguridad física de sus hogares, y
  4. Préstamos asequibles y productos de seguros para aumentar y mantener la seguridad de las viviendas.
 
Anualmente, los propietarios invierten hasta 30 veces más en mejoras de sus viviendas que el gasto público destinado a programas habitacionales. Y, sin embargo, los recursos usados en renovar las viviendas constituyen una inversión que podría redundar en beneficios políticos, sociales y económicos significativos.
 
Los Gobiernos ya están invirtiendo en la rehabilitación de escuelas donde los niños pasan solo un tercio de su tiempo. ¿Por qué no invierten en hacer más seguras las estructuras donde los niños pasan dos tercios de su tiempo?
 
Además, las compañías de seguros podrían obtener ganancias cuantiosas al ofrecer productos dirigidos a los propietarios, cuyas viviendas presentan un nivel de seguridad estructural aceptable.
 
El mejoramiento estructural de las viviendas es una iniciativa beneficiosa para todas las partes involucradas.
 
Enlaces relacionados:
 

¿Quién participa en la economía colaborativa en Europa?

Hernan Winkler's picture
Foto: SkyPics Studio/Shutterstock

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La información sobre la economía colaborativa (Uber, Airbnb y otros ejemplos) es escasa, pero en un último estudio se estima que el crecimiento de los ingresos generados por estas plataformas ha sido enorme. En la Unión Europea (UE), los ingresos totales de la economía colaborativa aumentaron de alrededor de 1000 millones de euros en 2013 a 3600 millones de euros (PDF, en inglés) en 2015. Si bien este cálculo equivale a apenas el 0,2 % del PIB de la UE, las tendencias más recientes indican una expansión rápida y constante.​

Esto es importante, ya que la economía colaborativa tiene el potencial de aumentar la eficiencia y mejorar el bienestar de muchos habitantes en la región.

Esto también puede generar perturbaciones importantes.

El turismo sostenible puede impulsar la economía azul: invertir en la salud de los mares es sinónimo de generar riqueza oceánica

Rob Brumbaugh's picture
© The Nature Conservancy

El turismo, una de las mayores industrias del mundo, contribuye con billones de dólares a la economía mundial y apoya los medios de subsistencia de aproximadamente 1 de cada 10 personas en todo el planeta. En muchos países, tanto con economías desarrolladas como con economías en desarrollo, se considera al turismo un motor de crecimiento económico y un medio para aumentar el patrimonio de las personas y las comunidades, que de otra manera tendrían dificultades para crecer y prosperar.
                                                    
Gran parte del sector del turismo depende del mundo natural, de los hermosos paisajes terrestres y marinos que visitan los turistas en busca de tranquilidad, descanso y una conexión directa con la naturaleza. El turismo costero y marino representa una proporción considerable de la industria turística y es un componente importante de la creciente y sostenible economía azul, que contribuye con más de 6,5 millones de empleos, ocupando el segundo lugar después de la pesca industrial. Se proyectan tasas de crecimiento mundial de más de 3,5 % y se calcula que para 2030 el turismo costero y marino constituirá el mayor segmento de valor agregado de la economía oceánica con un 26 %.

#Loop4Dev: nuestro desafío de videos Boomerang sobre cosas que mejoran la vida de la gente en las ciudades

Mario Trubiano's picture

¿Has visto que las ciudades pueden contener muchas de las cosas que hacen agradable la vida? Espacios verdes para disfrutar del aire libre, acceso a empleos, viviendas accesibles para todos, sistemas de transporte público bien conectados, acceso a alimentos saludables, escuelas para todos los niños, etc. En algunos sitios, esto se logra con más éxito que en otros, pero desarrollar una ciudad que funcione adecuadamente para todos sus habitantes puede ser todo un desafío tanto para los Gobiernos como para las comunidades.

¿Por qué? Repasemos algunas cifras: Casi 1000 millones de personas viven en asentamientos informales en ciudades de todo el mundo y necesitan mejores servicios; las ciudades consumen 2/3 de la energía mundial y representan el 70 % de las emisiones de gases de efecto invernadero; para 2050, 66 de cada 100 personas vivirán en ciudades, lo que indica que la población mundial se está volviendo cada vez más urbana.

En este sentido, toda ciudad es un proyecto en desarrollo, y para organizaciones como el Banco Mundial, los centros urbanos ofrecen oportunidades para ayudar a sus habitantes a salir de la pobreza. Dada la concentración geográfica de una gran cantidad de personas, es posible introducir mejoras que beneficien a muchos; asimismo, mediante inversiones en múltiples sectores dentro de las ciudades, los Gobiernos pueden realmente generar un impacto en la vida de sus ciudadanos.

Por tal motivo, hemos iniciado una nueva campaña en los medios sociales (el Desafío Boomerang #Loop4Dev) para generar conciencia sobre la importancia de las ciudades como motores clave en la tarea de poner fin a la pobreza. Desafiamos a todos los genios creativos de los medios sociales a mostrarnos en un video Boomerang qué hace que una ciudad sea inclusiva, resiliente, habitable y sostenible.


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