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Sierra Leona: El impacto del ébola en la educación

Shawn Powers's picture
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Con la colaboración de Kali Azzi-Huck, Anusha Ramakrishnan y Yinan Zhang.
Retrato de Selina Dougas, quien perdió a su hermana mayor, Hawa Komo, a causa del ébola. La imagen fue tomada en la escuela primaria Cape Community en Freetown, Sierra Leona, el 22 de junio de 2015. Fotografía: © Dominic Chavez/Banco Mundial.


La crisis del ébola que azotó África occidental en 2014‑15 provocó la muerte de más de 11 000 personas, causó alteraciones económicas y sociales en gran escala y dejó decenas de miles de niños huérfanos. En Sierra Leona, las escuelas cerraron durante ocho meses, por lo que se perdió un año de aprendizaje. Con el cierre de las escuelas y la prohibición de las reuniones públicas, los habitantes del país, que habían vivido años de guerra civil, eran conscientes de las dificultades que conllevaría para los jóvenes la pérdida de oportunidades educativas. El Gobierno, en colaboración con los asociados donantes, puso en marcha diversas iniciativas para mitigar estas pérdidas.

Agricultura mundial: El desafío de adoptar sistemas agrícolas inteligentes con respecto al clima

Juergen Voegele's picture
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El Programa de Productividad  de Agricultura de África Occidental. Foto: © Dasan Bobo / Banco Mundial

Tal vez usted no lo sepa, pero la agricultura y los cambios de uso de la tierra ya son responsables del 25 % de las emisiones de gases de efecto invernadero. Este es un dato estadístico importante a la luz de dos retos inexorables que enfrenta el planeta: cómo hacer realidad las promesas que se hicieron en el histórico Acuerdo de París sobre Cambio Climático firmado en diciembre de 2015, y cómo alimentar a la creciente población mundial.

Invertir en la gestión de riesgos financieros antes de las crisis ayuda a atenuar las necesidades de recuperación posteriores a los desastres

Gloria M. Grandolini's picture
Una niña en un centro de evacuación en Filipinas en el año 2009. Fotografía: Jerome Ascano/Banco Mundial.

Dado que los desastres (i) naturales pueden producirse en cualquier momento y en cualquier lugar, hacer preparativos a largo plazo es mucho más eficaz que tratar por todos los medios de responder a una crisis. Me di cuenta de ello cuando el huracán Mitch hizo estragos en Honduras y mi abuela debió ser evacuada porque el río había llegado hasta el primer piso de su casa.

A medida que el cambio climático exacerba los fenómenos meteorológicos en gran parte del planeta, los países recurren al apoyo del Grupo Banco Mundial para mejorar su resiliencia física y financiera a los desastres.

Estamos trabajando cada vez más con los Gobiernos para fortalecer la planificación financiera y la gestión de riesgos antes de que ocurran los desastres, y no solo con el fin de reunir fondos para ayudar a los países a recuperarse luego de la catástrofe.

Los instrumentos basados en el mercado —como los seguros— pueden servir para amortiguar el efecto de los desastres naturales, ayudando a los países a evitar lo peor del impacto financiero de las crisis.

Readaptación: una política de vivienda que salva vidas

Luis Triveno's picture
 USAID/OFDA, Auriana Koutnik/Flickr
Construcción de viviendas resistentes a terremotos en Perú. Imagen: USAID/OFDA, Auriana Koutnik/Flickr

Cuando un huracán, terremoto u otro desastre natural golpea a un país pobre, muchas veces las familias se enfrentan a una doble tragedia: la pérdida de seres queridos y de su activo más preciado (y muchas veces el único): su hogar. Tras el terremoto de magnitud 7,0 que azotó Haití en 2010, y mató a más de 260.000 personas, el 70% de las pérdidas de activos estuvieron relacionadas con la vivienda. 
 
Ecuador debe desembolsar miles de millones de dólares en costos de reconstrucción tras el terremoto de 7,8 en abril, que mató a 900 e hirió a casi 28.000 personas. Si Perú sufriese un terremoto de magnitud 8,0, alrededor del 80% de las pérdidas económicas potenciales estarían relacionadas con la vivienda.
 
Y si bien la furia de la naturaleza no distingue entre áreas urbanas y rurales, la mayor parte de las pérdidas causadas por un desastre se concentra en las ciudades, y afecta de manera desproporcionada a los pobres. Esto representa un gran desafío para los países de ingreso bajo y medio.
 
En América Latina y el Caribe, 200 millones de personas -1/3 de la población- vive en asentamientos informales, donde la mayoría de las viviendas no cumple con las normas de construcción y los seguros de vivienda son inexistentes. No debería sorprender que los distritos informales (es decir, los barrios más pobres) de la región sufran la mayor parte de las muertes relacionadas con los desastres naturales.
 
A pesar de esto, las políticas de vivienda orientadas a los pobres suelen enfocarse en ayudar a construir nuevas unidades, en lugar de readaptar las viviendas existentes para hacerlas más seguras (a veces ignorando el hecho de que suelen ser las construcciones, y no los terremotos, lo que mata a las personas).

Modernización de los pronósticos meteorológicos y la planificación para casos de desastre con el objeto de salvar vidas

Lisa Finneran's picture

© Angela Gentile/World Bank

¿Hace calor afuera? ¿Debería llevar un paraguas?
 
La mayoría de nosotros no pensamos mucho más que eso cuando normalmente escuchamos el informe del tiempo. Sin embargo, la información meteorológica cumple una función mucho más crucial que simplemente proporcionar datos sobre si debemos llevar un paraguas o usar filtro solar. Puede ayudar a gestionar los efectos del cambio climático, prevenir pérdidas económicas y salvar vidas cuando ocurren fenómenos atmosféricos extremos. 

Deportistas del equipo olímpico de refugiados: Un mensaje agridulce al mundo

Farhad Peikar's picture
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En el estadio Maracaná de Brasil, miles de espectadores estaban de pie, en puntillas, mientras que en el resto del mundo millones de jubilosos televidentes seguían las imágenes en directo del desfile del primer equipo olímpico de refugiados (identificado con el código ROT por el Comité Olímpico Internacional) durante la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Los 10 integrantes —seis hombres y cuatro mujeres— fueron seleccionados entre 43 posibles candidatos. El equipo está compuesto por cinco atletas de Sudán del Sur y uno de Etiopía, dos yudocas de la República Democrática del Congo y dos nadadores de Siria. Su inclusión en los actuales JJ. OO. ha sido uno de los momentos más esperanzadores del certamen, porque estos 10 deportistas, además de portar la bandera olímpica, llevaban consigo un mensaje de aliento a millones de jóvenes que han sido desalojados forzosamente de sus hogares.

Sin embargo, si bien hay mucho que celebrar y tantos a quienes congratular por esta iniciativa histórica sin precedente en el ámbito deportivo, en un mundo ideal no debería existir un equipo de esta naturaleza. Los escasos momentos de júbilo —exacerbados por nuestros gritos de aliento— no deberían ocultar la realidad del sufrimiento humano sin parangón que se vive en los campamentos de refugiados de todo el mundo. La mera existencia de un equipo como este nos recuerda que el mundo, en forma colectiva, ha sido incapaz de ayudar a más de 65 millones de desplazados (i) a regresar a sus hogares o a encontrar otro lugar que pueda convertirse en su hogar permanente. Estos deportistas representan a una comunidad que huye de conflictos regionales, guerras civiles, agresiones, genocidios, hambrunas, la pobreza y las enfermedades; algunas de estas situaciones están tan arraigadas, que parece difícil encontrar soluciones viables.

Los jóvenes y la consolidación de la paz: una “función de teatro” a la vez

Bassam Sebti's picture

 

Según Aristóteles “los buenos hábitos adquiridos en la juventud marcan la diferencia”, y ¡qué gran diferencia está haciendo un grupo de jóvenes libaneses (hombres y mujeres) que abogan por la paz!

Sus edades fluctúan entre los 16 años y los 25 años. Son pobres y están desempleados. En el pasado lucharon, literalmente, unos contra otros en Trípoli, una ciudad libanesa dividida por grupos sectarios. Los suníes del barrio de Bab al-Tabbaneh y los alauíes del barrio de Jabal Mohsen se enfrentaron en reiteradas ocasiones.

Pero a comienzos de 2015, el Gobierno declaró un cese al fuego que puso fin a las series interminables de feroces enfrentamientos y restauró la calma en la ciudad.

En ese momento fue cuando representantes de una organización sin fines de lucro libanesa, que promueve la paz mediante el arte, fueron hasta Trípoli para realizar un tipo diferente de “reclutamiento”: uno en favor de la paz. March (i) congregó a los jóvenes para que fueran parte de ¡una obra de teatro!

El grupo organizó audiciones en las que pudieron participar más de 100 jóvenes de los dos barrios, y 16 de ellos fueron seleccionados: ocho de cada “bando”. La idea era simple: escribir y producir una comedia que se basara en sus vidas, y que fuera interpretada por aquellos que quisieran ser actores y presentada en todo Líbano. El proyecto los juntó e hizo que dejaran de ser actores de la guerra para convertirse en actores de teatro.

Datos mundiales demuestran la pobreza y la exclusión que sufren los pueblos indígenas

Gillette Hall's picture
Mujeres Hmong Flor, mercado de Bac Ha, Vietnam. Foto: Tran Thi Hoa/World Bank
Este es el primer blog de una serie relativa a los pueblos indígenas basada en un seminario web realizado recientemente por el Banco Mundial.

Según estimaciones, (PDF, en inglés) en todo el mundo existen actualmente unos 370 millones de indígenas. Ellos representan alrededor del 5 % de la población mundial y viven en más de 90 países, pero constituyen al menos el 15 % de la población extremadamente pobre del mundo y un tercio de los pobres rurales. Habitan, poseen y ocupan aproximadamente la cuarta parte de las tierras y las aguas de todo el mundo, que representan el 80 % de la biodiversidad del planeta. Sin embargo, las investigaciones muestran que los indígenas no solo viven en zonas rurales; también se establecen en zonas urbanas. Según el informe Latinoamérica Indígena en el Siglo XXI: Primera década, (PDF) publicado recientemente por el Banco Mundial, casi la mitad de la población indígena de América Latina vive actualmente en zonas urbanas. Dondequiera que habiten, los pueblos indígenas enfrentan presiones específicas, como el hecho de pertenecer a los sectores más pobres y más marginalizados de sus sociedades.

 
¿Dónde están esos 370 millones de personas, quiénes son, y por qué constituyen un porcentaje tan considerable de la población pobre?
 
Solo un 8 % de la población indígena del mundo vive en América Latina —cifra mucho menor de lo que supone la mayoría de las personas. Por otro lado, más del 75 % de los indígenas habita en China, Asia meridional y Asia sudoriental, según el primer estudio mundial sobre la pobreza entre los pueblos indígenas en el mundo en desarrollo, titulado Indigenous Peoples, Poverty, and Development (Pueblos indígenas, pobreza y desarrollo). (i)  

El progreso crea oportunidades para abordar el problema de la exclusión: Observaciones sobre la 4.a Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos de las Personas LGBTI

Nicholas Menzies's picture
 
Foto: Andrés Scagliola, Intendencia de Montevideo
Foto: Andrés Scagliola, Intendencia de Montevideo

Si bien muchas de las dificultades que encaran las personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI) son muy conocidas —violencia, estigma, discriminación—, la 4.a Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos de las Personas LGBTI, celebrada en Uruguay y de la que acabamos de regresar, nos dejó un cúmulo de historias de cambio positivo. Nos estimulan las crecientes posibilidades que tiene el Banco de ser un asociado valioso de nuestros clientes y los ciudadanos LGBTI de todo el mundo.
 

Obstáculos para el desarrollo: ¿qué datos sobre la fragilidad, los conflictos y la violencia están disponibles?

Edie Purdie's picture

Esta publicación forma parte de una serie de blogs (i) relativo a  los objetivos de desarrollo sostenible y los datos de la edición 2016 de los Indicadores del desarrollo mundial .

Más de 500 000 personas fueron víctimas de homicidios intencionales en 2012, mientras que en 2014 hubo más de 100 000 muertos producto de la guerra. Los episodios de este tipo de violencia y conflicto pueden revertir los esfuerzos de desarrollo y desmantelar rápidamente los logros obtenidos durante un largo tiempo, junto con las dimensiones social, física, y de economía política.


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