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Críticas injustas al informe Doing Business

Shanta Devarajan's picture
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Si bien acepto con beneplácito las críticas y los comentarios sobre el informe Doing Business (DB) —o también cualquier producto de datos e investigación del Banco Mundial— considero que las recientes entradas de blog de Justin Sandefur y Divyanshi Wadhwa sobre DB relativas a Chile (i) e India (i) no son esclarecedoras ni útiles.

En 2013, en una evaluación externa (PDF, en inglés) de DB se recomendó, por ejemplo, que se ampliara el conjunto de indicadores para exponer mejor los desafíos que encaran los empresarios, y para que DB se convirtiera en un instrumento integral de comparación para la regulación de la actividad empresarial. En concreto, que se introdujeran o modificaran significativamente los indicadores que ponen en evidencia las diferencias de género, la confiabilidad de la electricidad, y el "comercio transfronterizo". Estos cambios se aprobaron después de amplias consultas con académicos, funcionarios de los países, y el personal, la administración y los miembros del Directorio Ejecutivo del Banco. Debido a estos cambios significativos de metodología, desalentamos la realización de comparaciones de clasificaciones con el año de la introducción de los cambios porque ello equivaldría a comparar manzanas con naranjas. Incluso si se quisiera comparar el mismo conjunto de indicadores en el período de dos años, sencillamente no existen los datos para hacerlo. Por ejemplo, antes de 2015, el conjunto de indicadores del "comercio transfronterizo" de DB también midió el volumen de documentación necesaria para cumplir con los controles fronterizos. Esto ya no es parte del conjunto de indicadores y, por lo tanto, ya no se recopilan los datos pertinentes.

La agricultura podría ofrecer soluciones contra la obesidad, un problema creciente de malnutrición

Aira Htenas's picture
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El aumento de la tasa de obesidad es noticia y hay un mayor reconocimiento de la importante función que cumplen la agricultura y los sistemas alimentarios en esta epidemia. Como economistas agrarios que tenemos interés en la nutrición humana, quisimos averiguar cómo se entrelaza todo esto, entender de qué manera la agricultura y los sistemas alimentarios forman parte del problema y parte de la solución. Mientras realizábamos las investigaciones para un informe reciente, (i) algunos datos nos llamaron la atención.

Antes de pasar a lo que encontramos, es importante señalar que la mayoría de los países en desarrollo se enfrenta a la “doble carga de la malnutrición”. Soportan los costos y los desafíos del sobrepeso y la obesidad, y al mismo tiempo luchan contra las elevadas tasas de desnutrición, dos formas que habitualmente se vinculan con la deficiencia de micronutrientes. Vale aclarar que la malnutrición abarca la sobrealimentación, la desnutrición y la deficiencia de micronutrientes.
 

Por qué la tecnología alterará y transformará el sector agrícola de África... para mejor

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© Dasan Bobo/World Bank
© Dasan Bobo/Banco Mundial

La agricultura es crucial para alcanzar algunos de los objetivos más importantes de desarrollo de África. El sector es motor de la creación de empleo: Hoy en día, la actividad agropecuaria representa por sí sola cerca del 60 % del total del empleo en África al sur del Sahara, mientras que la proporción de puestos de trabajo de todo el sistema alimentario posiblemente sea mucho mayor. En Etiopía, Malawi, Mozambique, Tanzanía, Uganda y Zambia, se prevé que entre 2010 y 2025 el sistema alimentario sumará más empleos que el resto de la economía. La agricultura impulsa también el crecimiento inclusivo y sostenible, y constituye la base de un sistema alimentario que proporciona alimentos nutritivos, seguros y accesibles.

Ser parte de la generación que pone fin a la mutilación genital femenina

Sandie Okoro's picture
© UNFPA
© UNFPA

La mutilación/ablación genital femenina es una realidad cotidiana para millones de niñas y mujeres en todo el mundo. Ya no me sorprende cuando una mujer me confía que ha sido “cortada”, o me cuenta sobre las consecuencias con las que tiene que vivir. Hace poco, tuve el privilegio de reunirme con sobrevivientes de esta práctica que son también activistas, y están luchando para eliminarla en el curso de una generación. Esto me recordó que una persona puede marcar la diferencia en la eliminación de la mutilación/ablación genital femenina.

Con ocasión del Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, el 6 de febrero, apoyamos el movimiento #EndFGM (Fin a la mutilación genital femenina), encabezado por una sobreviviente, y que cobra ímpetu y fuerza en todo el mundo.

La mutilación/ablación genital femenina, conocida como “corte”, es una forma de violencia que afecta al menos 200 millones de niñas y mujeres por todo el mundo. Alrededor de 6000 mujeres y niñas son víctimas de mutilación genital a diario, padeciendo consecuencias prolongadas e irreversibles durante toda su vida.

La práctica se relaciona estrechamente con el fin de la pobreza extrema; las niñas que la sufren tienen mayores probabilidades de ser obligadas a casarse a temprana edad y de ser pobres y permanecer pobres, y menos probabilidades de tener acceso a educación. Más allá de los datos y las estadísticas, investigadores han indicado que la mutilación genital femenina priva a las mujeres de tener una buena salud sexual y psicológica.

El rumbo de Bolivia hacia la resiliencia urbana

Melanie Kappes's picture
A house after a flood in Bolivia. World Bank.

Imagine que vive en una ciudad que se inunda constantemente, e incluso durante semanas en algunas ocasiones, después de lluvias extremas.

Imagine que vive en esa ciudad inundada, donde usted y miles de sus vecinos deben encontrar un lugar donde quedarse hasta que el agua retroceda, y finalmente puede regresar a su hogar con el temor de encontrarlo destruido.

Así es la ciudad de Trinidad, ubicada en las tierras bajas amazónicas de Bolivia, y que sufre con frecuencia los embates de fuertes y prolongadas precipitaciones que provocan el desborde de ríos, lagunas y lagos, afectando a miles de familias.

En Bolivia, el 43% de la población vive en áreas de alto riesgo de inundación. Trinidad y otras ciudades ubicadas en tierras bajas experimentan inundaciones, mientras que, en La Paz, los frecuentes deslizamientos de tierra causan muertes y daños a viviendas e infraestructuras.

¿Cómo preparar a un país para enfrentar un desastre?

Diana Rubiano's picture
Ecuador reconoce la importancia de la información y el compromiso de todos los sectores.

 
 Paul Salazar.
Familia Cruz-Castro tratando de rescatar sus enseres, en una de las casas derruidas luego del terremoto en Pedernales, Ecuador. Foto: Paul Salazar / Banco Mundial 

Los desastres son parte de nuestra vida, en cualquier parte del planeta. Desde que se tiene registro, las inundaciones, huracanes o terremotos han marcado la historia de la humanidad y su evolución. Pero nunca antes como ahora, hacer frente al impacto de estos fenómenos ha captado tanta atención para tratar de disminuir los daños materiales, pero sobre todo los humanos.

Gestionar los riesgos que conllevan los desastres naturales es una prioridad para muchos países de América Latina y el Caribe.

La riqueza mundial creció un 66 % entre 1995 y 2014

Tariq Khokhar's picture

La riqueza mundial creció aproximadamente un 66 % entre 1995 y 2014 (de USD 690 billones a USD 1140 billones en dólares estadounidenses constantes de 2014 a precios de mercado). La proporción de la riqueza mundial de los países de ingresos medianos está creciendo: pasó del 19 % al 28 % entre 1995 y 2014, mientras que la proporción de la riqueza mundial de los países de ingreso alto de la OCDE disminuyó del 75 % al 65 %.  Leer más > 

 

Los podcast y las redes sociales, vías para prevenir la violencia de pareja en los campamentos de refugiados somalíes en Etiopía

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Vista aérea del campamento de refugiados de Dollo Ado en Etiopía, donde según estimaciones viven 212 000 personas que han sido desplazadas como consecuencia de la guerra y la sequía.
© Samuel Tewolde.

El 30 % de las mujeres (i) en el mundo ha sufrido violencia física o sexual cometida por su pareja durante su vida. El predominio de la violencia contra la pareja es probablemente mayor durante las crisis humanitarias, (i) cuando las mujeres y las niñas, los hombres y los niños, son más vulnerables a la violencia en la familia y la comunidad, y en las situaciones de desplazamiento. De hecho, un creciente acervo de pruebas (i) indica que la violencia de pareja es la forma más común de violencia en situaciones humanitarias, pero que suele recibir menos atención que la violencia sexual infligida por terceros durante conflictos o crisis humanitarias.

La evidencia (i) apunta a una serie de factores que contribuyen al aumento de la violencia, en particular dentro de la familia, entre ellos el trauma del desplazamiento, la perturbación de las normas de género, las tensiones adicionales debido a la pérdida de medios de subsistencia y el aislamiento de los sistemas de apoyo comunitario y familiar. En análisis recientes de dichos datos (i) se señala que son escasas las pruebas sobre las intervenciones eficaces para prevenir la violencia de pareja en el contexto humanitario y se enfatiza la necesidad de desarrollar y evaluar intervenciones de este tipo para estos entornos.

Iniciativas privadas en proyectos de infraestructura: un desafío para encontrar el equilibrio entre incentivos y competencia

Philippe Neves's picture


Photo: kupicoo/ iStock

Un desafío clave a la hora de elaborar una política sobre gestión de “IPs” – iniciativas privadas (también llamadas propuestas no solicitadas o “unsolicited proposals” en inglés) en proyectos de infraestructura es lograr un equilibrio entre el hecho de generar interés de empresas privadas para someter IPs y el de crear un entorno que permita generar una tensión competitiva atrayendo a más postores. En un blog anterior, advertimos que las IPs deben utilizarse con cautela como una excepción a la regla general según la cual los proyectos de infraestructura deberían ser iniciativas del sector público, y sostuvimos que contar con una política adecuada para la gestión de las IPs puede ayudar a garantizar la transparencia y la previsibilidad, y a proteger el interés público.
 
Ciertamente, un Gobierno que decida considerar IPs y elabore una política para su gestión esperará recibir propuestas que cumplan los requisitos establecidos. Al mismo tiempo, el Gobierno debe asegurarse de que el proyecto represente un precio justo de mercado y optimice los recursos públicos. Pero, ¿qué incentivo tiene el sector privado para presentar una iniciativa privada si el Gobierno la toma y somete a un proceso de adquisición competitiva? ¿Qué puede hacer un Gobierno para que las IPs despierten el interés del sector privado y, al mismo tiempo, atraigan suficientes oferentes?


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