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La brecha de género en la inclusión financiera se mantendrá: tres medidas para reducirla

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Marie Hortense Raharimalala visita un agente bancario en Antananarivo, Madagascar. Utiliza la huella digital biométrica para su identificación. © Nyani Quarmyne/Corporación Financiera Internacional
Marie Hortense Raharimalala usa un sensor de huellas digitales para identificarse durante una visita
a un agente bancario en Antananarivo, Madagascar. © Nyani Quarmyne/Corporación Financiera Internacional.

Abrí mi primera cuenta bancaria en 1987 cuando empecé a estudiar en la London School of Economics. Este paso aparentemente pequeño significó que pude administrar mis propias finanzas, gastar mi propio dinero y tomar mis propias decisiones financieras. Me dio libertad para decidir por mí misma.

En todo el mundo, 980 millones de mujeres aún no tienen esa libertad financiera. Y, de manera preocupante, la situación pareciera que no mejora. Nuestra base de datos Global Findex (i) muestra que, si bien cada vez más mujeres abren cuentas bancarias en el mundo, todavía existe una brecha de género de 7 puntos porcentuales que no ha variado desde 2011.

Un llamado a Turquía a cerrar la brecha financiera por razón de género

Asli Demirgüç-Kunt's picture


La inclusión financiera está aumentando en el mundo. La tercera edición de la base de datos Global Findex (i) dada a conocer la semana pasada indica que 1200 millones de adultos han abierto una cuenta financiera desde 2011, y 515 millones han hecho lo propio desde 2014. A nivel mundial, la proporción de adultos que tienen una cuenta con una institución financiera o a través de un servicio de dinero móvil aumentó de 62 % a 69 %.

¿Por qué esto nos importa? Porque tener una cuenta financiera es un paso crucial para escapar de la pobreza. Esto facilita la manera en que se destinan los recursos a salud y educación, o se inicia o desarrolla un negocio. Esto puede ayudar a una familia a sobrellevar un problema financiero. Y la investigación señala que ser titular de una cuenta puede contribuir a la reducción de la pobreza y al empoderamiento económico de las mujeres en el hogar.

Sin embargo, las mujeres tienen menos probabilidades que los hombres de ser titulares de una cuenta financiera. La brecha de género en las economías en desarrollo se ha mantenido inalterable en 9 puntos porcentuales desde que empezamos, por primera vez, a recopilar estos datos en 2011.
 

El apoyo a las emprendedoras es una inversión clave para promover el desarrollo mundial

Jin-Yong Cai's picture
Jacqueline Mavinga, empresaria, República Democrática del Congo. © John McNally / Banco Mundial
Jacqueline Mavinga, empresaria, República Democrática del Congo. © John McNally / Banco Mundial


De niña, Gircilene Gilca de Castro soñaba con montar su propio negocio en Brasil. Cuando lo logró, enfrentó varios problemas para hacerlo despegar. En la época en que su incipiente empresa de servicios alimenticios solo tenía dos empleados y un cliente, se dio cuenta de que necesitaba conocimientos más avanzados sobre cómo hacer crecer un emprendimiento. Para dar ese paso, buscó la educación y las oportunidades de orientación adecuadas,  a la vez que  accedió a nuevas herramientas de negocios y gestión. En 2009, armada por primera vez con una estrategia comercial y una confianza renovada, logró obtener dos préstamos para adquirir equipos nuevos, mejorar las instalaciones y contratar personal.

Así, los ingresos de la empresa de Gircilene aumentaron un 900 % y su equipo de trabajo se amplió a 45 empleados (la mayoría de los cuales son mujeres).