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resiliencia

Los jóvenes resilientes aprovechan las oportunidades para construir su futuro

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Ella tenía siete años de edad cuando sobrevivió a una noche de horror. Su casa, en Nigeria, había sido marcada para ser objeto de un ataque esa noche. La razón era que pertenecían al grupo étnico “equivocado”.
 
Mi amiga y el resto de su familia iban a ser asesinados. Pero ella sobrevivió. Sus vecinos, que vieron la marca, los alertaron y los ayudaron a escapar en un momento en que otros vecinos eran ejecutados e incluso quemados vivos. Esa noche, mi amiga vio morir a un hombre en circunstancias muy violentas. La impresión fue tan intensa que no pudo hablar durante dos semanas.

 

El clima y el riesgo de desastres en el transporte: ¿No hay datos? ¡No hay problema!

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                      Foto: Beccacantpark/Flickr

Los profesionales del desarrollo se quejan a menudo de la ausencia de datos de buena calidad en zonas propensas a desastres, lo que limita su capacidad de dar forma a los proyectos mediante modelos cuantitativos y análisis detallados.
 
No obstante, los avances tecnológicos están creando rápidamente nuevos métodos para que los Gobiernos y los organismos de desarrollo superen la escasez de datos. En Belice, el Grupo Banco Mundial se asoció con el Gobierno para desarrollar un enfoque innovador y dar forma a las inversiones en carreteras con capacidad de adaptación al cambio climático mediante la combinación de creatividad, experiencia sobre el terreno y recopilación de datos estratégicos.

En Belice, su infraestructura subdesarrollada, particularmente en el sector del transporte, es una limitación clave para la mitigación del riesgo de desastres y el crecimiento económico. La red vial es particularmente vulnerable debido a la falta de redundancia y a la exposición a peligros naturales (principalmente inundaciones). En ausencia de rutas alternativas, cualquier cierre de caminos relacionado con fenómenos meteorológicos puede cortar el acceso y perturbar gravemente el movimiento económico y social.

Los refugiados encuentran un nuevo hogar en Uganda

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Los refugiados encuentran un nuevo hogar en Uganda

Nuestro avión aterrizó en una pista casi de tierra, construida de manera precaria entre los arbustos en el distrito de Adjumani (norte de Uganda), que limita al noroeste con Sudán del Sur. En este distrito viven unos 227 000 refugiados, que representan alrededor del 60 % de la población total. Inmediatamente después de desembarcar, manejamos a través de un camino de tierra, rodeado de campos de maíz, plantaciones de plátano y árboles de mangos y que formaban una densa cobertura vegetal separada por estrechos senderos conducentes a chozas de barro. A medida que nos acercábamos al centro del distrito, traté de detectar las señales habituales de los barrios de refugiados, tales como cercas u otro tipo de demarcaciones.

No había ninguna.

En vez de ello, y para mi grata sorpresa, no existen zonas cercadas para los refugiados. Ellos viven junto a la población local. Este enfoque integrador no se limita a Adjumani. De hecho, Uganda ha sido elogiada por tener la política de refugiados más compasiva en el mundo. Aquí, se recibe cálidamente a los refugiados; se les entregan provisiones y parcelas de tierra, y se les anima a integrarse en la sociedad. Mientras viajaba por los caminos de tierra, era imposible distinguir entre las viviendas de los lugareños y los asentamientos de los recién llegados. También se comparten los servicios públicos comunitarios, tales como hospitales, clínicas de salud, escuelas, suministro de energía, agua potable y otros servicios.

Incluso la palabra “campamento” es mal vista por los funcionarios gubernamentales, quienes orgullosamente llaman “asentamientos” a los albergues.

Como representante especial del Grupo Banco Mundial (GBM) ante las Naciones Unidas, viajé a este país el mes pasado para participar en la Cumbre de Solidaridad sobre Refugiados en Uganda. El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, y el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, convocaron a la comunidad internacional para llamar la atención sobre la situación en Uganda.

Postales de Quito sobre la Nueva Agenda Urbana

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 World Bank

Más de un mes ha pasado desde el torbellino que fue Hábitat III, la cumbre de las Naciones Unidas sobre las ciudades y el desarrollo urbano que se realiza una vez cada 20 años. La conferencia, en la que se trataron temas como los grandes datos, el cambio climático, los espacios públicos y las finanzas municipales, realmente parecía tener algo para cada uno. Había largas colas para entrar a la conferencia, y lo que llamó la atención fue también el gran número de jóvenes participantes en el evento, muchos de los cuales eran estudiantes, planificadores y arquitectos de Quito.

Una historia de resiliencia: Desde un viaje en un bote de goma en el mar a nadar en las Olimpíadas de Río

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Un frío día en octubre de 2015, Rami Anis, de 24 años de edad, se subió a un bote de goma en el mar Egeo en Turquía. Su destino era Europa, y su meta era tener una vida mejor lejos de la guerra y el sufrimiento.

Al mirar a las personas que lo rodeaban en el bote, se horrorizó. Eran niños, hombres y mujeres. Nunca dejó de pensar que era probable que no lo consiguieran, aun cuando él es un nadador profesional.

“Porque con el mar no puedes jugar”, dijo el refugiado sirio.

Pero el 11 de agosto, en vez de estar preocupado de nadar en el mar, Rami participará en las competencias de natación en las olimpíadas. Él arribó de manera segura a Bélgica después de días de realizar un viaje desgarrador, desde Estambul a Esmirna; y luego de Esmirna a Grecia, antes de emprender una caminata a través de Macedonia, Serbia, Croacia, Hungría, Austria, Alemania y, finalmente, llegar a Bélgica.

Rami competirá en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016, como integrante del equipo olímpico de refugiados —el primero de su tipo— y marchará con la bandera olímpica inmediatamente antes de la nación anfitriona, Brasil, durante la ceremonia de apertura.