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consolidación de la paz

¿Por qué nos negamos a ver el desarrollo y los avances humanos? Steven Pinker, de Harvard, tiene una explicación

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Steven Pinker, de la Universidad de Harvard, pinta un cuadro esperanzador con datos. Él cree que una revolución humanitaria ha estado en curso durante generaciones. “Nuestra especie tiene una historia de violencia”, señaló el famoso sicólogo y escritor en el Banco Mundial, pero la humanidad es menos violenta de lo que ha sido en el pasado. Estamos viviendo la era más pacífica en toda la historia. Tomando como base su exitoso libro de 2011 “The Better Angels of our Nature: Why Violence Has Declined” (Los mejores ángeles de nuestra naturaleza: Por qué la violencia ha disminuido), Pinker mostró gráfico tras gráfico para probar esa afirmación.

¿Esclavitud avalada por el Estado? Abolida en todas partes. ¿Pena capital? Abolida en casi todos los lugares. En una gran mayoría de los países, ya no hay duelos, deportes sangrientos, tortura judicial, prisión para los deudores o caza de brujas. Y un “datito” muy interesante: la probabilidad de que una persona en Inglaterra sea asesinada en la actualidad es ínfima (1/50) en comparación con la Edad Media.

Los jóvenes y la consolidación de la paz: una “función de teatro” a la vez

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Según Aristóteles “los buenos hábitos adquiridos en la juventud marcan la diferencia”, y ¡qué gran diferencia está haciendo un grupo de jóvenes libaneses (hombres y mujeres) que abogan por la paz!

Sus edades fluctúan entre los 16 años y los 25 años. Son pobres y están desempleados. En el pasado lucharon, literalmente, unos contra otros en Trípoli, una ciudad libanesa dividida por grupos sectarios. Los suníes del barrio de Bab al-Tabbaneh y los alauíes del barrio de Jabal Mohsen se enfrentaron en reiteradas ocasiones.

Pero a comienzos de 2015, el Gobierno declaró un cese al fuego que puso fin a las series interminables de feroces enfrentamientos y restauró la calma en la ciudad.

En ese momento fue cuando representantes de una organización sin fines de lucro libanesa, que promueve la paz mediante el arte, fueron hasta Trípoli para realizar un tipo diferente de “reclutamiento”: uno en favor de la paz. March (i) congregó a los jóvenes para que fueran parte de ¡una obra de teatro!

El grupo organizó audiciones en las que pudieron participar más de 100 jóvenes de los dos barrios, y 16 de ellos fueron seleccionados: ocho de cada “bando”. La idea era simple: escribir y producir una comedia que se basara en sus vidas, y que fuera interpretada por aquellos que quisieran ser actores y presentada en todo Líbano. El proyecto los juntó e hizo que dejaran de ser actores de la guerra para convertirse en actores de teatro.