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capital humano

Para desarrollar el capital humano, necesitamos más inversiones e inversiones más específicas en salud - El GFF proporciona una vía innovadora

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© Dominic Chavez/Global Financing Facility
© Dominic Chavez/Mecanismo Mundial de Financiamiento (GFF)

Cuando los países invierten en las personas —sobre todo en los jóvenes— están invirtiendo en el futuro y dando a la próxima generación una oportunidad para lograr sus sueños.

Sin embargo, cada año en países de todo el mundo, demasiados sueños se ven interrumpidos: más de 5 millones de madres y niños mueren debido a causas evitables. A nivel mundial, alrededor de una cuarta parte de los niños menores de 5 años sufre malnutrición y 260 millones no asisten a la escuela.

En una era de rápidos avances tecnológicos, en que existe una demanda cada vez mayor de habilidades cognitivas como la solución de problemas complejos, esta crisis debería ser una llamada de atención.

Dado que la mitad de la población mundial no tiene aún acceso a servicios sanitarios básicos, necesitamos de manera urgente más y mejor financiamiento para la salud, particularmente en los países en desarrollo donde las necesidades sanitarias y nutricionales son mayores.

Acelerar los avances hacia el desarrollo del capital humano y la inclusión financiera

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© World Bank
© Banco Mundial

La semana pasada, más de 11 000 delegados de los países miembros del Grupo Banco Mundial —provenientes de los sectores público y privado— se dieron cita en nuestras Reuniones Anuales (i) en Indonesia este mes para analizar cómo podemos acelerar los avances hacia nuestros dos objetivos: poner fin a la pobreza extrema para 2030 e impulsar la prosperidad compartida del 40 % más pobre en todos los países del mundo.

Las tecnologías disruptivas generan oportunidades para el desarrollo, pero también ponen en riesgo esos objetivos. Los debates de la semana pasada se centraron en la naturaleza cambiante del trabajo, el tema de nuestro Informe sobre el desarrollo mundial (i) de este año. Si bien la tecnología y la automatización están eliminando algunos empleos, la innovación también crea nuevas ocupaciones y genera nuevos ámbitos profesionales que hasta hace unos años no existían. Aquellos que estén preparados para este futuro tendrán muchas oportunidades para alcanzar sus aspiraciones. Quienes no lo estén quedarán rezagados.

La tecnología puede ayudar a los trabajadores a salir de la trampa de la informalidad

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Women stitch handicrafts at Everest Fashion Fair Craft in Lalitpur, Nepal. © Peter Kapuscinski/World Bank
Mujeres hacen trabajos artesanales en una feria de artesanía en Lalitpur, Nepal. © Peter Kapuscinski/Banco Mundial

Hoy existe una gran preocupación por la tecnología y cómo cambiará la manera en que trabajamos. La verdad es que nadie sabe con certeza qué va a pasar: lo único cierto es la incertidumbre. ¿Cómo entonces deberíamos prepararnos para empleos que aún no existen?

Nuestro punto de partida es ocuparnos de lo que sabemos, y del mayor desafío que enfrenta el futuro del trabajo y que ha enfrentado por décadas. Esto es el gran número de personas que a diario realizan trabajos ocasionales, y que no saben si van a tener un empleo la semana siguiente (ni mucho menos los meses o años próximos) y que no pueden planificar con antelación para darles a sus hijos lo que necesitan. A esto lo llamamos la economía informal y, como con tanto otro lenguaje seudotécnico que impone barreras, la frase no transmite la lamentable situación que afecta a millones de trabajadores y sus familias en todo el mundo.

¿Cuál será el futuro del trabajo?

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¿Se ha preguntado si sus hijos y sus nietos tendrán acceso a la buena fortuna y las oportunidades que usted ha disfrutado durante su vida profesional? En una época de crecimiento económico mundial sólido, puede parecer paradójico que enfrentemos una crisis existencial en torno al futuro del trabajo. Pero el ritmo de la innovación se acelera, y los empleos del futuro —en unos pocos meses o pocos años— exigirán habilidades específicas y complejas. El capital humano llegará a ser cada vez más un recurso valioso.
 
En pocas palabras, la naturaleza cambiante del trabajo y cómo preparar mejor a las personas para los empleos del futuro son algunos de los desafíos más difíciles que enfrentan los países, y por esta razón estos temas son abordados en el Informe sobre el desarrollo mundial (i) de este año.
 
Dado que el futuro del trabajo es importante para todos nosotros, decidimos que este informe se elaborara con un nivel de transparencia sin precedentes. Por primera vez desde que el Banco Mundial empezó a publicar el WDR en 1978, (i) el informe es un proyecto de colaboración abierta. Todos los viernes por la tarde, se publica el último borrador (PDF, en inglés) del documento en el sitio web del Banco Mundial, de manera que cualquiera que tenga internet puede leerlo e interactuar con el equipo de autores. No puedo prometerle que el WDR no cambiará dentro de una semana, por ello lo invito a seguir visitando el sitio mientras continuamos trabajando en la actualización del informe.
 
A los nuevos lectores, les presento aquí algunas ideas sobre el contenido del informe que espero los haga reflexionar acerca del futuro del trabajo:

Preguntas y respuestas: El Proyecto de Capital Humano del Banco Mundial se orienta a lograr mejores resultados

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Annette Dixon, actual vicepresidenta de Desarrollo Humano del Banco Mundial, durante una visita en 2016 al Proyecto de Refugios Multipropósito en el distrito de Barisal, en Bangladesh, en calidad de vicepresidenta del Banco para la región de Asia meridional. Fotografía: Dominic Chavez/Banco Mundial (uso bajo Licencia Creative Commons BY-NC-ND).
 

Publicado originalmente en inglés en Devex


La salud, la educación y los servicios sociales no son esferas de especialidad nuevas para el Banco Mundial(i) pero la necesidad de que los Gobiernos se centren en lograr resultados de calidad nunca parece haber sido tan alta como ahora. 

En las Reuniones Anuales (i) del Banco Mundial que se celebrarán en Bali (Indonesia) en octubre, la institución pondrá en marcha el nuevo Índice de Capital Humano para clasificar a los países de acuerdo con los resultados obtenidos a través de inversiones en salud, educación y servicios sociales. Si bien el índice es un elemento muy visible —y quizás controvertido— de la labor del Banco en estos temas, es tan solo una parte de una cartera más amplia sobre capital humano en la que la institución está haciendo cada vez más hincapié. 

Enriquezca su experiencia de las Reuniones de Primavera de 2018

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Solo faltan unos pocos días para la celebración de las Reuniones de Primavera de 2018, y ya es tiempo de organizarse para ellas. Los principales oradores son representantes de instituciones de primer nivel como LinkedIn, la Universidad de Oxford, Financial Times, Brookings Institution, además de Bill Gates y Jeff Weiner, que son personas influyentes.
 
Conéctese, participe y mire para sacar pleno provecho de todo lo que #WBGMeetings tiene para ofrecer.

Hacia una economía más inclusiva y conectada

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La llegada de Internet de banda ancha se establece en los servicios de asistencia médica en Tonga. © Tom Perry/Banco Mundial
La llegada de Internet de banda ancha se establece en los servicios de asistencia médica en Tonga. © Tom Perry/Banco Mundial

Si bien algunos estudios (PDF, en inglés) pronostican que la automatización eliminará empleos a un ritmo vertiginoso, las tecnologías disruptivas pueden también generar nuevos tipos de trabajo. En nuestro documento provisional del próximo Informe sobre el desarrollo mundial 2019, titulado The Changing Nature of Work (La naturaleza cambiante del trabajo), (PDF, en inglés) se señala que en el siglo pasado los robots han creado más trabajos que los que se han eliminado. La capacidad de la tecnología de producir cambios exponenciales en la forma en que vivimos, trabajamos y nos organizamos nos hace preguntarnos constantemente en el Grupo Banco Mundial: ¿cómo podemos adaptar las habilidades y los conocimientos actuales con los empleos del futuro?
 
Una respuesta es aprovechando la revolución de los datos para apoyar nuevas vías hacia el desarrollo. Alrededor de 2,5 trillones de bytes de datos se generan todos los días en los teléfonos móviles, sensores, plataformas digitales y otras fuentes. Cuando los datos se usan para ayudar a las personas a adaptarse a la economía que se apoya en la tecnología, esto puede contribuir de manera muy significativa al objetivo de poner fin a la pobreza extrema y la desigualdad. Las empresas tecnológicas, por muy bien intencionadas que sean, no pueden hacer esto por sí solas.

Para construir un futuro mejor, se debe invertir en las mujeres y las niñas

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Arne Hoel

Al celebrar el Día Internacional de la Mujer 2018, podemos observar que nunca ha habido un momento más crítico para invertir en la gente, en particular en las mujeres y las niñas.

Las habilidades, el conocimiento general y los conocimientos técnicos —denominados en conjunto capital humano— representan una gran parte de la riqueza mundial, mayor que el capital producido, como las fábricas o industrias, o los recursos naturales.

Sin embargo, el capital humano no se encuentra distribuido de manera equitativa en el mundo, y a medida que los países se desarrollan este representa una porción mayor de la riqueza. ¿Cómo y cuándo los países en desarrollo pueden desarrollar su capital humano y prepararse para un futuro más exigente desde el punto de vista tecnológico?

La respuesta es que deben invertir mucho más en los pilares del capital humano, es decir en nutrición, salud, educación, protección social y empleos. Y los mayores beneficios provendrán de educar y apoyar a las niñas, empoderar a las mujeres, y asegurar que las redes de protección social aumentan su capacidad de resiliencia.

Según estimaciones de UNESCO, 130 millones de niñas de entre 6 y 17 años no están escolarizadas, y 15 millones de niñas en edad de asistir a la escuela primaria —la mitad de ellas en África al sur del Sahara— nunca entrarán a una sala de clase. La participación de las mujeres en el mercado laboral internacional es aproximadamente 27 puntos porcentuales menor que la de los hombres, y este indicador disminuyó del 52 % en 1990 al 49 % en 2016.

¿Qué pasaría si solucionamos esto? La adopción de medidas para fomentar la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo y en la propiedad de empresas, y para mejorar su productividad podría agregar miles de millones de dólares a la economía mundial.

Usar los macrodatos y el internet de las cosas para ayudar a poner fin a la pobreza

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La mayoría de nosotros ha sido bombardeado con visiones fantásticas del futuro, según las cuales no necesitaremos caminos, las máquinas se ocuparán de todas nuestras necesidades y un doctor podrá reemplazar el corazón humano por uno creado con una impresora 3D.

Ese tiempo se avecina. Vemos que los teléfonos inteligentes son cada vez más comunes, incluso en los países más pobres, y nos encontramos en el umbral de una nueva época, durante la cual la tecnología ayudará a solucionar algunos de los principales desafíos mundiales. ¿Pero la pobreza será uno de ellos?

En Senegal, se insta a invertir en la gente y en el planeta

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Este mes, durante tres días, Senegal —ubicado en África occidental— fue el centro de atención de los esfuerzos mundiales para combatir el cambio climático y mejorar la educación en un mundo que cambia rápidamente.

El presidente francés, Emmanuel Macron, y el presidente senegalés, Macky Sall, copresidieron una conferencia en Dakar sobre la recaudación de recursos para la Alianza Mundial para la Educación (AME), una plataforma de financiamiento que ayuda a los países de ingreso bajo a aumentar tanto el número de niños que asisten a la escuela como el nivel de aprendizaje.

Líderes africanos y asociados intervinieron y anunciaron sus compromisos de proporcionar una educación que prepare a los niños para competir en la economía del futuro y que fomente el progreso socioeconómico.


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