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Sustainable Communities

Un grupo de niños refugiados sirios vuelven a sonreír en Estambul

Qiyang Xu's picture
© Banco Mundial

No hay nada más gratificante que hacer sonreír a un niño o niña. Esto es especialmente cierto cuando los niños han sido víctimas de la guerra.
 
La foto que se volvió viral de Aylan Kurdi, un pequeño sirio de 3 años de edad cuyo cuerpo sin vida fue encontrado en una playa, atrajo nuestra atención. El hecho de que Kurdi no tuviera la oportunidad de escapar a una vida más segura nos animó a actuar. Decidimos ayudar a niños refugiados a adaptarse a las nuevas condiciones de vida que deben enfrentar luego de arribar a un país diferente de su país de origen.
 
Así que nuestro equipo del Fondo de Innovación para la Juventud (YIF) del Banco Mundial se asoció con Small Projects Istanbul (SPI), (i) una organización sin fines de lucro turca, para ayudar a 20 niños sirios a recuperar la alegría en Turquía tras escapar de su país devastado por la guerra.
 
El fondo YIF proporciona una oportunidad a los funcionarios jóvenes del Grupo Banco Mundial de diseñar, implementar y evaluar proyectos de desarrollo en los países clientes, concentrándose en las áreas de la innovación, la eficiencia y el impacto sobre el desarrollo.
 
Nuestra travesía empezó luego de enviar un trabajo a la competencia de propuestas del YIF, que resultó seleccionado. Nuestro proyecto, Programa de Orientación Psicológica, Tutoría y Enseñanza del Idioma Turco, apuntó a apoyar a estos niños a integrarse efectivamente en la sociedad local, desarrollar confianza en sí mismos y tener acceso a educación mientras viven en Turquía.

Cambio climático en las ciudades: promoviendo acciones alineadas a nivel nacional

Min Jung Kwon's picture
La población urbana crece rápidamente y las decisiones que toman los gobiernos locales en el día de hoy respecto a la gestión de sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) tendrán un impacto directo en el bienestar sanitario y económico a largo plazo de sus ciudades. Las acciones contra el cambio climático a nivel local son cruciales. Sin embargo, la mayoría de las ciudades en países de ingreso bajo y medio aún deben incorporar estrategias de bajo carbono a sus procesos de planeamiento.

Lograr proyectos exitosos de prevención de la violencia de género en pequeñas comunidades rurales

Geordan Shannon's picture

Líderes comunitarios discuten sistemas de prevención de la violencia en la comunidad de San Juan de Floresta in Loreto, Perú. Foto: G Shannon, DB Peru

Las comunidades del bajo Napo con las que estamos trabajando en el marco del inminente proyecto para la Prevención de la Violencia de Género en la Región Amazónica del Perú (en adelante, el Proyecto GAP, por su sigla en inglés) están pasando por un proceso de transición a la modernidad en el que el mayor acceso al transporte, las telecomunicaciones y los medios de información ha significado una transformación de la vida comunitaria. Esto ha coincidido con la creciente preocupación frente a la violencia de género: cifras recientes del distrito de Mazán, una localidad aislada a orillas del bajo Napo, muestran que el 79 % de las mujeres de entre 18 y 29 años de edad declara haber sufrido violencia sexual en algún momento de sus vidas.

¿Qué pueden decirnos las imágenes satelitales sobre las ciudades secundarias? (Parte 2/2)

Sarah Elizabeth Antos's picture
 
English version

En el blog anterior, discutimos cómo las técnicas de teledetección se pueden utilizar para mapear e informar las políticas públicas en ciudades secundarias, con una aplicación práctica en 10 ciudades de América Central. En esta publicación, profundizamos en los consejos y consideraciones para lograr replicar estos datos y métodos en su ciudad.
 
¿Podemos utilizar solo satélite? ¿Qué tan precisos son estos resultados?
 
Es una práctica estándar en estudios de clasificación (particularmente académicos) evaluar la precisión de los mapas desde una computadora. Los analistas tradicionalmente eligen una selección aleatoria de puntos e inspeccionan visualmente el resultado con las imágenes en bruto. Sin embargo, estos mapas están diseñados para ser utilizados por gobiernos locales y no para publicarse en revistas académicas.
 
Por lo tanto, es importante entender como estos mapas reflejan la realidad en el campo.
 
Habiendo utilizado el algoritmo para clasificar la cubierta terrestre de 10 ciudades secundarias de América Central, se quería saber si los edificios identificados por el algoritmo eran de hecho "industriales" o "residenciales". Entonces el equipo se dirigió hacia San Isidro, Costa Rica y Santa Ana, El Salvador para comprobarlo.
 
Cada ciudad se dividió en bloques de 100x100 metros. Enfocándose principalmente en áreas de construcción, aproximadamente 50 bloques fueron seleccionados para validación. La siguiente imagen muestra la ciudad de San Isidro con un búfer de 2 km a la redonda de su distrito central de negocios. Los recuadros negros representan los sitios de validación que visitó el equipo.
 

¿Qué pueden decirnos las imágenes satelitales sobre las ciudades?

Sarah Elizabeth Antos's picture

En los últimos años, el interés hacia las imágenes satelitales se ha vuelto cada vez más fuerte. Herramientas como Google Earth, drones y microsatélites han acaparado los titulares y reducido los precios. Los planificadores urbanos recurren cada vez más a datos obtenidos por teledetección para comprender mejor sus ciudades.
 
Pero el hecho de que ahora tengamos acceso a una gran cantidad de imágenes de alta resolución de una ciudad no significa que de repente tengamos idea de cómo esta funciona.
 

Nuestro sistema agroalimentario necesita información adecuada – ¿Cómo asegurar que eso suceda?

Diego Arias's picture
Photo: CIF Action/Flickr
Para la mayoría de la gente, ver el pronóstico del tiempo en la televisión es una actividad común, ocasionalmente divertida y sin riesgos.  ¡El meteorólogo hasta puede hacernos reír! Pero cuando el ingreso de una familia depende de la lluvia o la temperatura, el pronóstico es más que un programa informativo o entretenido.  La información puede ser la clave del éxito o del fracaso de un agricultor.  Los agricultores conocen los riesgos a enfrentar en el camino y entonces usan el pronóstico del tiempo y otros datos de precios, plagas y enfermedades, cambios en condiciones de crédito y regulaciones para planificar las fechas de cultivo, cosecha, venta, y el uso de insumos como fertilizantes y herbicidas para plantas, y vacunas y alimento para animales.

La disponibilidad y la calidad de dicha información de riesgos agrícolas son altamente importantes para los agricultores y el posible impacto de información puede resultar muy costosa, lo que resulta en decisiones erróneas y pérdidas de ingresos por parte del agricultor.  Los sistemas de información que no tienen fuentes confiables y/o tienen malos protocolos de procesamiento de datos, producen resultados en los cuales no se puede confiar.  En otras palabras, “basura que entra, basura que sale”.  La información es una parte integral de la gestión de riesgos agropecuarios, no solamente en el corto plazo para cubrirse contra eventos adversos, sino también en el mediano y largo plazo para adaptarse al cambio climático y poder adoptar prácticas resilientes.  Los programas de gestión de riesgos agropecuarios y de agricultura climáticamente inteligente (Climate Smart Agriculture en inglés) no tendrán mucho impacto a no ser que los agricultores puedan tener acceso a información confiable para la implementación de los cambios necesarios en el campo.

Invertir en sistemas de información de riesgos agropecuarios es una forma costo-efectiva de asegurarse que los agricultores – y otros actores de la cadena agroalimentaria – tomen las decisiones correctas.  Pero en una gran parte de los países, los sistemas de información de riesgos agropecuarios evidencian una gran falta de capacidad y escasez de financiamiento.  Por ejemplo, México, un país con un sector agropecuario importante, no tiene información de precios del mercado local de productos agrícolas como el maíz, y es por esto que un nuevo proyecto financiado por el Banco Mundial tiene como objetivo ayudar a resolver este problema.  Pero México no es el único.  Argentina acaba de resolver este problema, también con apoyo del Banco Mundial, con la creación de un Sistema de Información de Precios de Mercado para los 7 granos básicos.

Tres razones por las que todos debemos preocuparnos por los pueblos indígenas

Ede Ijjasz-Vasquez's picture
Hoy, 9 de agosto, es el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. En todo el mundo, hay alrededor de 370 millones de pueblos indígenas y minorías étnicas que viven en más de 90 países.

No importa dónde vivamos o quiénes somos, todos debemos preocuparnos por los pueblos indígenas. ¿Por qué?



En primer lugar, es más probable que los pueblos indígenas y las minorías étnicas sean pobres.

Si bien los pueblos indígenas conforman solo el 5 % de la población mundial, representan alrededor del 15 % de los pobres extremos del mundo. Están sobrerrepresentados.

Y si uno pertenece a una familia indígena en América Latina, entonces tiene tres veces más probabilidades de ser pobre que alguien de una familia no indígena de la misma región.

El turismo sostenible puede impulsar la economía azul: invertir en la salud de los mares es sinónimo de generar riqueza oceánica

Rob Brumbaugh's picture
© The Nature Conservancy

El turismo, una de las mayores industrias del mundo, contribuye con billones de dólares a la economía mundial y apoya los medios de subsistencia de aproximadamente 1 de cada 10 personas en todo el planeta. En muchos países, tanto con economías desarrolladas como con economías en desarrollo, se considera al turismo un motor de crecimiento económico y un medio para aumentar el patrimonio de las personas y las comunidades, que de otra manera tendrían dificultades para crecer y prosperar.
                                                    
Gran parte del sector del turismo depende del mundo natural, de los hermosos paisajes terrestres y marinos que visitan los turistas en busca de tranquilidad, descanso y una conexión directa con la naturaleza. El turismo costero y marino representa una proporción considerable de la industria turística y es un componente importante de la creciente y sostenible economía azul, que contribuye con más de 6,5 millones de empleos, ocupando el segundo lugar después de la pesca industrial. Se proyectan tasas de crecimiento mundial de más de 3,5 % y se calcula que para 2030 el turismo costero y marino constituirá el mayor segmento de valor agregado de la economía oceánica con un 26 %.

Corredores de coexistencia para reducir los conflictos entre los seres humanos y los animales silvestres

Claudia Sobrevila's picture
© Assam Haathi Project
© Assam Haathi Project 

En condiciones extremas, un ser humano puede sobrevivir tres minutos sin aire, tres días sin agua y tres semanas sin alimento. Para apoyar a una población mundial de 7500 millones de personas, se necesitan más recursos naturales esenciales lo que está causando deforestación, degradación y fragmentación de los hábitats, pastoreo excesivo y sobreexplotación.
 
En el intento por sobrevivir y prosperar, los seres humanos ya usamos el 38 % de la tierra del mundo para actividades agrícolas; además, hemos deforestado la tierra debido a la industria, la minería y la infraestructura, dejando como zonas protegidas menos del 15 % de la superficie terrestre mundial (i) para fines de conservación de la biodiversidad. Si hay tanta presión de los seres humanos en las zonas protegidas, ¿dónde pueden buscar agua y comida las poblaciones restantes de elefantes, grandes felinos y otras especies silvestres? (Comprensiblemente), una cosecha de maíz, un arrozal desprotegido o una vaca bien alimentada parecen irresistibles. Esta lucha por los recursos naturales —especialmente la tierra y el agua— es la raíz de los conflictos entre los seres humanos y la fauna silvestre.


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