El compromiso inquebrantable del Banco Mundial con la educación en la primera infancia

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Un grupo de estudiantes de 4 años y su maestra saludan con el gesto de namaste en una zona rural de Nepal. Foto: © Aisha Faquir/Banco Mundial.


La vida y el futuro de un niño están determinados por el desarrollo de su cerebro en la primera infancia.  El aprendizaje y la estimulación durante esos años son fundamentales para ayudar a los niños pequeños a alcanzar su pleno potencial. La educación en la primera infancia puede mejorar las habilidades cognitivas; reducir las tasas de repitencia y de deserción escolar; aumentar la retención escolar, y ayudar a desarrollar habilidades socioemocionales y de preparación para la vida, así como la capacidad de aprendizaje que requieren los niños para prosperar como adultos en un mundo que podría ser muy diferente de nuestro mundo actual.
 
Sin embargo, en los países de ingreso bajo, tan solo 1 de cada 5 niños está matriculado en la educación preescolar, y en el mundo entero, solo 1 de cada 2 recibe ese tipo de educación. 

El Banco Mundial trabaja con los Gobiernos y los asociados a fin de ampliar el acceso a una educación de calidad en la primera infancia y satisfacer las necesidades de desarrollo de todos los niños. En los últimos cinco años, ha duplicado con creces las inversiones en este ámbito. En 2017, el Banco Mundial desembolsó más de USD 130 millones, convirtiéndose en el principal financista internacional de la educación en la primera infancia. Su cartera actual comprende 50 proyectos a nivel mundial por un monto total superior a los USD 1000 millones en compromisos. ¿Son suficientes esas inversiones? No.
 
A pesar de su tendencia al alza, la inversión actual —del Banco Mundial y de los Gobiernos (y de la sociedad en general)— sigue siendo insuficiente. Dadas las enormes necesidades y los beneficios potenciales que puede brindar la educación en la primera infancia, el Banco Mundial debe seguir colaborando para aumentar notablemente el financiamiento procedente de todas las fuentes, sobre todo, los recursos internos, los recursos aportados por financistas y los recursos de fuentes de financiamiento innovadoras. El Banco Mundial trabaja en estrecha colaboración con los países y los asociados en respuesta a las impresionantes evidencias del impacto de la educación en la primera infancia, las necesidades insatisfechas y la creciente demanda.
 
Pero contar con más recursos es solo una parte de la solución. En las últimas décadas se expandió la escolaridad en los niveles primario y secundario, y con ello la calidad de la educación se deterioró.  Una típica solución de compromiso entre cantidad y calidad. Ahora que el Banco Mundial está ampliando la educación en la primera infancia, eso no puede volver a suceder. La expansión debe ir de la mano de la calidad. Es preciso asegurarse de que los recursos se utilicen con eficacia y eficiencia. Es por ello que la labor del Banco Mundial en educación en la primera infancia se centra en fortalecer la capacidad a nivel local, mejorar la calidad de los servicios y sentar las bases de un servicio que ofrezca la experiencia que los niños requieren. A continuación, se presentan algunos ejemplos:

  • Fortalecimiento de la capacidad: el Banco Mundial trabaja con los responsables de la formulación de políticas actuales y futuros para fortalecer la capacidad e identificar promotores de la educación preescolar. Su programa de becas sobre educación en la primera infancia está formando a un grupo de profesionales altamente motivados que se convertirán en la próxima generación de líderes en sus países. 
     
  • Medición de los resultados de la educación en la primera infancia y de la calidad de las condiciones para impartirla: para crear sistemas eficaces, los países requieren información sobre el desarrollo infantil y la calidad de las condiciones para el aprendizaje en los primeros años de vida. El Banco Mundial está intensificando sus esfuerzos para medir los resultados y la calidad de los servicios, y para generar datos que puedan compararse a nivel mundial.
     
  • Innovación a través de la investigación y la implementación: el Banco Mundial está probando nuevas tecnologías, alianzas público-privadas y el financiamiento basado en resultados. Además, a modo de prueba está aplicando nuevos modelos operativos, como vincular la educación en la primera infancia con programas de empoderamiento, empleo y desarrollo de habilidades dirigidos a las mujeres, a fin de formar una fuerza de trabajo calificada y ampliar el acceso al cuidado infantil. Igualmente, trabaja con los países en la búsqueda de soluciones para apoyar a los niños y las familias en situaciones de fragilidad y conflicto.
     
  • Fomento de la calidad, y no solo del acceso: todos los proyectos del Banco Mundial incluyen actividades orientadas a mejorar la calidad de la prestación de los servicios; de esa forma, se asegura de que la calidad siga siendo fundamental mientras se amplía el acceso.

 Estos esfuerzos están comenzando a producir resultados en los países:
 
El Proyecto de Preparación para la Escuela en Vietnam (i) permitió ampliar la tasa de niños matriculados en la educación preescolar de jornada completa durante todo el año, del 68 % al 85 % en todo el país, y mejorar la calidad gracias a las siguientes medidas:

  • Capacitación en aprendizaje centrado en el niño impartida al 90 % de los profesores y directivos de educación en la primera infancia.
  • Creación de un sistema de aseguramiento de la calidad y establecimiento de un proceso de acreditación.
  • Respaldo de medidas de política para establecer normas y sistemas de aseguramiento de la calidad y mejorar las actividades de seguimiento y elaboración de informes. 

En Côte d’Ivoire, (i) el Banco brinda apoyo al Gobierno en la ejecución de un proyecto financiado por la Alianza Mundial para la Educación. Dicho respaldo consiste en un componente de USD 8 millones sobre educación en la primera infancia a fin de desarrollar y aplicar en mayor escala un nuevo enfoque de la formación docente preescolar y la educación en la primera infancia basada en la comunidad, en colaboración con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. Según una evaluación reciente de este proyecto, los resultados han sido extraordinarios:

  • Los conocimientos sobre prácticas pedagógicas y desarrollo infantil de los docentes capacitados eran casi una desviación estándar superiores a los del grupo de control.
  • A partir de las observaciones en el aula, los docentes que recibieron la capacitación obtuvieron puntuaciones 0,7 desviaciones estándar más altas que las del grupo de control en la práctica en la sala de clases. 

El Programa de Apoyo a la Reforma de la Educación en Jordania (i) está ampliando el acceso al aprendizaje de calidad en la primera infancia y permitirá lograr lo siguiente:

  • Matricular 30 000 niños jordanos y niños refugiados en establecimientos de educación preescolar.
  • Impartir capacitación al 100 % de los profesores de la educación preescolar en incorporación del aprendizaje a través del juego en la sala de clase, la prevención de estereotipos basados en el género y el fomento del desarrollo socioemocional.
  • Apoyar la creación y la puesta en práctica de un nuevo sistema de aseguramiento de la calidad para los establecimientos preescolares públicos y privados.
Temas

Autores

Amanda Devercelli

Senior Education Specialist

Jaime Saavedra

Director Senior de la Práctica Global de Educación del Banco Mundial

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