Inclusión financiera: Un trampolín hacia la prosperidad

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In Pakistan, Salma Riaz, right, shows Saba Bibi how to use her new cell phone to receive payments. © Muzammil Pasha/World BankUnos 2500 millones de personas no tienen acceso a servicios financieros formales en el mundo, lo cual incluye al 80 % de los pobres, es decir aquellos que viven con menos de US$2 al día. Las pequeñas empresas también se ven perjudicadas ya que hasta 200 millones de ellas declaran que carecen del financiamiento que necesitan para prosperar.
 
Esta es la razón por la cual nosotros en el Banco Mundial queremos que los hombres y las mujeres en todo el mundo tengan acceso a una cuenta bancaria o a un dispositivo, como un teléfono móvil, que les permita guardar dinero así como enviar y recibir pagos. Se trata de un elemento fundamental para que las personas manejen sus vidas financieras. 


​¿Por qué es tan importante? La inclusión financiera ayuda a sacar de la pobreza a las personas y puede contribuir a acelerar el desarrollo económico. Puede ayudar a incorporar a más mujeres en la actividad económica, aprovechando sus aportes a la sociedad. Y ayudará a que los Gobiernos entreguen los servicios a la población de manera más eficiente mediante la simplificación de las transferencias y la reducción de los costos administrativos.
 
Salir de la pobreza
 
Los estudios demuestran que el acceso al sistema financiero puede disminuir la desigualdad en los ingresos, (i) fortalecer la creación de empleos y hacer que las personas sean menos vulnerables a las pérdidas de ingreso inesperadas. A quienes carecen de servicios bancarios les resulta más difícil ahorrar, planificar para el futuro, comenzar un negocio o recuperarse de una crisis.
 
Tener la capacidad de ahorrar, hacer pagos sin utilizar efectivo, enviar o recibir remesas, obtener préstamos, o conseguir seguros puede ser fundamental para elevar el nivel de vida y ayudar a que las empresas prosperen. Puede ayudar a las personas a invertir más en educación o en atención de salud. 
 
Existen amplias pruebas de que un mejor acceso a los servicios financieros otorga ventajas sociales y económicas. Por ejemplo, en India (i) y México, la expansión de las sucursales bancarias se ha vinculado con la reducción de la pobreza rural y el aumento de los ingresos y del empleo. 
 
En México, la apertura de 800 sucursales bancarias en 2002, (i) que se dirigieron a clientes de ingreso bajo, condujo a un aumento de 7,6 % en el número de propietarios de empresas informales. El empleo total también subió en 1,4 % y el ingreso promedio se incrementó en alrededor de 7 %.
 
Dar acceso a servicios financieros a las mujeres
 
Las mujeres están en una situación de especial desventaja en cuanto al acceso a servicios financieros. En las economías en desarrollo tienen 20 % menos probabilidades que los hombres de poseer una cuenta bancaria y 17 % menos de posibilidades de haber solicitado préstamos de manera formal. Además, tienen menos acceso a mecanismos seguros de ahorro y más probabilidades de usar métodos informales y, por lo tanto, probablemente de mayor riesgo y más caros.
 
Si las mujeres tuvieran mejor acceso al sistema financiero —incluso a algo tan simple como una cuenta bancaria básica de depósito— esto significaría un paso importante para lograr mayor riqueza y empoderamiento económico. Y cuando las mujeres ganan dinero y tienen más control sobre los gastos del hogar, lo usan en educación y salud, lo cual beneficia a los niños.
 
Mejorar los servicios gubernamentales
 
Las mejoras en el acceso a los servicios financieros también proporcionarán beneficios a los Gobiernos, al ayudarles a entregar sus servicios de manera más eficiente. La digitalización de los pagos en efectivo puede permitir que los Gobiernos y las empresas focalicen mejor los programas de subvenciones y prestaciones sociales. Una participación más amplia en la infraestructura financiera también reducirá el despilfarro y la ineficacia y aumentará el ahorro en el gasto público.
 
En Brasil, (i) por ejemplo, las transferencias sociales dirigidas a los pobres hechas a través de cuentas en vez de en efectivo disminuyeron los costos administrativos en 82 %.
 
El sector privado también desempeñará un papel crucial en el suministro de nuevos y mejores servicios financieros. Los Gobiernos pueden ayudar creando un entorno regulatorio y normativo que fomente mayores inversiones del sector privado en el área financiera.
 
Veamos, por ejemplo, el caso de la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN), una de las regiones más dinámicas de Asia. En esta región vive más del 12 % de quienes no tienen acceso a servicios bancarios en el mundo, incluido el 6 % que vive en mi país, Indonesia. (i) En toda la ASEAN, las pequeñas y medianas empresas representan el 96 % de todas las compañías, y proporcionan empleo a entre el 52 % y el 97 % de toda la población. Pero menos del 15 % de estas empresas tiene acceso al crédito.
 
La ASEAN será fundamental para alcanzar la meta del acceso universal a servicios financieros. Esta entidad ya ha tomado importantes medidas y ha fijado metas ambiciosas en materia tanto de acceso como de inclusión. El Grupo Banco Mundial está especialmente entusiasmado al ver que Malasia, (i) en su calidad de presidente de la ASEAN en 2015, ha declarado a la inclusión financiera como una de sus máximas prioridades.
 
El Grupo Banco Mundial está colaborando con la ASEAN de diversas maneras, entre ellas mediante la medición de los niveles de desarrollo financiero, el monitoreo del cumplimiento de los estándares internacionales sobre la supervisión del sector financiero y el reforzamiento de aspectos de la infraestructura financiera, tales como pagos, remesas y sistemas de información crediticia.
 
También estamos trabajando para conseguir que los países y las instituciones financieras incorporen  a las personas de ingreso bajo en el sistema financiero. Un ejemplo en este sentido es lo que están haciendo Indonesia y Viet Nam a través de la digitalización de las transferencias sociales.
 
La inclusión financiera importa no solo porque promueve el crecimiento, sino que porque ayuda además a garantizar que la prosperidad sea ampliamente compartida. El acceso a los servicios financieros juega un papel crucial en la tarea de sacar a la gente de la pobreza, empoderar a las mujeres y ayudar a los Gobiernos a entregar servicios a la población. Se trata de algo decisivo en la lucha contra la pobreza.

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