La energía solar ayuda a que nazcan bebés sanos y haya agricultores felices en India

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El mes pasado, conocí a una obstetra en India y cuando conversamos le pregunté cuántos partos había atendido.

“Después de 10 000 bebés, dejé de contar”, me dijo.

Naturalmente, me dio curiosidad saber si algo la asusta cuando hace su trabajo. Me respondió: “Ruego que haya electricidad para poder esterilizar el agua y otros equipos durante el procedimiento”.

La obstetra es también directora de una parte de un proyecto de salud del Banco Mundial en Nagaland, un remoto estado del noreste de India. Es una ferviente defensora de la expansión y promoción de la energía solar en la atención primaria de salud, porque, al igual que muchos de sus colegas, cree que una mayor cantidad de energía solar en el sector de la salud puede impulsar una revolución aumentando el nivel y la confiabilidad de los servicios sanitarios en el país.

Desde que empecé a trabajar en el Banco Mundial hace cuatro meses como especialista en el tema de las energías renovables, siempre había visto a la energía solar en el contexto del suministro de electricidad para los hogares y las empresas. Pero el hecho de trabajar con otros sectores y explorar las intervenciones en materia de energía solar destinadas a incrementar la productividad de los cultivos, el agua potable y los partos en los centros de salud me ha mostrado el enorme potencial de la energía solar en otras áreas del desarrollo. Existe una clara justificación económica de por qué la energía solar se está convirtiendo en una tecnología dominante para proveer electricidad incluso en sectores no relacionados con la energía, como la agricultura y el abastecimiento de agua.

Hasta hace poco, los mayores obstáculos para adoptar la energía solar eran el alto costo inicial de producirla (más de US$3 por vatio antes de 2010) y la falta de financiamiento para proyectos de este tipo.

Pero gran parte de eso ha cambiado. En los últimos cuatro años, los precios de los módulos solares han caído más de un 70 % (menos de US$1 por vatio), y el costo unitario de la energía solar (kilovatios-hora) ha bajado de 30 centavos de dólar por unidad en 2010 a menos de 8 centavos de dólar por unidad, no solo en India sino también en Brasil, Chile, Emiratos Árabes Unidos y otros países.

Por ejemplo, si comparamos la energía solar con la energía generada a partir del diésel en una situación en que no haya conexión a una red en India, el costo unitario de la energía que se necesita para hacer funcionar una bomba a motor diésel para riego agrícola es de unos 30 centavos de dólar mientras que para una bomba solar es de 8 a 14 centavos de dólar. La energía solar se está convirtiendo lentamente pero sin ninguna duda en una tecnología rentable y varias empresas recaudan fondos a través de mecanismos de financiamiento novedosos como las “yieldcos” [compañías que cotizan en bolsa y agrupan activos] y los bonos verdes. Pero nuestros colegas del sector de la salud, la agricultura, la gestión de desastres y los recursos hídricos están contentos de contar con la ayuda del área de la energía para asegurarse de que pueden conseguir equipos de buena calidad a los mejores precios.

Los equipos de trabajo sobre cambio climático y energía del Banco Mundial en India también están evaluando préstamos para parques solares en otros estados del país, incluyendo Odisha, que fue azotado por un ciclón.

La experiencia del Banco Mundial en materia de energías renovables ha permitido ayudar a India a elegir las especificaciones técnicas adecuadas de los sistemas solares para agua potable exigidas por el Gobierno indio. Hemos podido reunirnos con agricultores que cultivan arroz en zonas aisladas del estado de Bengala occidental y hablarles acerca de la posibilidad de aumentar de una sola cosecha a dos o tres al año, si se emplean bombas de riego que funcionan con energía solar y se optimiza el uso del agua al mismo tiempo.

Ahora estamos en el Banco trabajando con expertos en agricultura para desarrollar un novedoso tipo de contrato de servicios de agua, el cual permitirá que se adjudiquen los contratos sobre la base de la cantidad de agua (controlada y monitoreada) que se suministra para el riego a los agricultores y no sobre la base de la instalación de una bomba solar. El monitoreo vía GPRS y el suministro de agua basado en el servicio pudieron verificar el uso incesante del agua en India, donde la electricidad para la agricultura es casi gratuita, ha conducido a niveles muy bajos de aguas subterráneas. Actualmente, estamos probando 50 a 70 bombas solares en Bengala occidental.

Hasta que empecé a trabajar con estos equipos intersectoriales, estuve inmerso mayormente en los aspectos técnicos del abastecimiento de energía solar, pero los últimos meses han sido reveladores para mí. Ayudamos a la directora de proyecto y obstetra en Nagaland a conseguir ofertas de empresas de energía solar que pueden ofrecer soluciones de energía solar en lugares remotos. El plan es instalar techos solares en 177 centros de salud y 500 aldeas en todo el estado en un plazo de seis años. Eso es más de lo que teníamos previsto hacer en algunos de los proyectos energéticos.

El costo total estimado de la instalación de un sistema de este tipo (incluyendo la carga crítica) en los centros de salud del distrito es de aproximadamente US$900 000 (20 a 30 kilovatios) y en los centros de salud comunitarios es de alrededor de US$320 000 (8 a 13 kilovatios). Un proyecto de techos solares para centros sanitarios no conectados a la red en Nagaland podría costar alrededor de US$2000 a US$3000 por kilovatio, en comparación con menos de US$1000 por kilovatio para una planta solar de gran escala conectada a la red en India. La red es más barata pero no es una opción en estos lugares remotos de Nagaland. Espero con interés la implementación del proyecto que responde a la petición de la obstetra con quien estuve hablando, así como poder introducir la energía solar en las vidas y los medios de subsistencia de tantas personas que viven en zonas aisladas de India.

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