Un antiguo debate: ¿Por qué las personas mayores se oponen a la inmigración?

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La Crisis del Mediterráneo (i) ha avivado el sentimiento contra los inmigrantes en Europa, añadiendo aún más desafíos al debate sobre las políticas de inmigración. También resulta evidente cuán difícil es ponerse de acuerdo sobre estos asuntos, si nos fijamos en el estado actual de la política inmigratoria de la Unión Europea: en lugar de una política común, es una colección de 28 regímenes de migración con marcadas diferencias en cuanto a apertura y flexibilidad.
 
Esto representa un dilema porque se estima que la población europea envejecerá rápidamente. Y aunque la inmigración no resolverá todos los problemas económicos de Europa, un conjunto de políticas de inmigración más abiertas y flexibles inyectará la flexibilidad y el dinamismo que tanto necesitan estas economías “canosas”. (i)

Pero existen grandes obstáculos.

Algunos de los países que podrían obtener el máximo provecho de un aumento de la población en edad de trabajar son también abrumadoramente contrarios a los inmigrantes. (i)
 
Además, son las personas de edad de todas partes las que más se oponen a la inmigración, de modo generalizado (vea el gráfico 1). Los nativos de más edad desaprueban de manera desproporcionada la inmigración, independientemente de los ingresos, la educación y la situación laboral.

Gráfico 1. Actitudes negativas hacia los inmigrantes por grupos de edades de nativos

Esto es paradójico, dado que las personas mayores tienen más probabilidades que nadie de beneficiarse de una afluencia de trabajadores inmigrantes porque:

1. Los ciudadanos mayores tienen más probabilidades de estar retirados y, por lo tanto, de estar menos preocupados de una mayor competencia en el mercado laboral.
2. Suelen tener más ahorros cuya tasa de rentabilidad puede aumentar si la mayor fuerza laboral fortalece la economía.
3. La inmigración puede mejorar la sostenibilidad fiscal de los sistemas de pensiones con un régimen de reparto.
4. El precio de los servicios relacionados con la tercera edad podría disminuir considerablemente al ampliarse la fuerza laboral.

No obstante, el rechazo de los nativos mayores hacia los inmigrantes podría ser impulsado no solo por preferencias que se desarrollan con la edad, sino también por cambios generacionales. Cuando se compara la evolución de las actitudes hacia los migrantes en todo el ciclo de vida de los grupos de personas nacidas en el mismo año, se comprueba que en la mayoría de los países son bastante estables o mejoran a medida que las personas envejecen. (i) Estos resultados concuerdan mejor con las predicciones de las teorías económicas (es decir, en todo caso, los nativos deberían volverse menos reacios a los inmigrantes con la edad).

En otras palabras, nuestros resultados indican que las actitudes más negativas de los nativos mayores contra los inmigrantes son activadas principalmente por un cambio generacional.

Mientras este cambio generacional continúe, nuestros resultados sugieren que las sociedades que envejecen pueden volverse más —no menos— abiertas a la inmigración a medida que los ancianos representen cada vez más una fracción mayor de la población y las nuevas generaciones más cosmopolitas sustituyan a la actual.

Este blog está basado en un informe publicado recientemente por el Banco Mundial titulado “Golden Aging: Prospects for Healthy, Active, and Prosperous Aging in Europe and Central Asia”. (Edad de oro: Perspectivas para un envejecimiento saludable, activo y próspero en Europa y Asia central). (i)

Una versión diferente de este blog se publicó originalmente, el 22 de julio de 2015, en Brookings (i)

Enlaces relacionados:
Comunicado: El envejecimiento en Europa y Asia central: ¿panorama gris o edad de oro?
Infografía: Envejecimiento dorado en Europa y Asia Central
 

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