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América Latina: la mayoría aún guarda su dinero debajo del colchón

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dinero debajo del colchón

Entregarle una tarjeta de débito o un billete de 10 dólares al encargado de un local de comida rápida probablemente sea tan natural para la mayor parte de las personas como comprar su almuerzo diario. Muchos no consideran que este sea un proceso aparte, sino una parte intrínseca del hecho de "almorzar".

Sin embargo, esto no es necesariamente así para 250 millones de personas en América Latina y el Caribe. Más del 60 por ciento de los adultos latinoamericanos aún no está bancarizado y, por lo tanto, no tiene acceso al plástico, cheques, créditos u otras herramientas bancarias que les faciliten la vida —y, en algunos casos, ayuden a alcanzar objetivos de vida como comprar una casa o ahorrar para la jubilación.

Estos datos, cruciales para los diseñadores de política, investigadores y el público en general, son el foco de atención del recientemente publicado Global Findex, un índice de Indicadores globales de inclusión financiera.

¿Qué tan extendido es el uso de agentes bancarios en América Latina?  ¿Cómo ahorrar las mujeres bolivianas en comparación con las guatemaltecas? ¿En qué país es más común la posesión de una tarjeta de crédito?  El informe y la base de datos abordan preguntas clave como estas y proporcionan respuestas exactas.

Anteriormente, la visión en torno a la inclusión financiera en la región era incompleta, y los detalles poco satisfactorios.  Un mosaico de datos provenientes de diversas encuestas de hogar y bancos centrales, muchas veces incompatibles, representaban la única información disponible para hacernos una idea de la región.

Con la publicación del Global Findex, ahora poseemos una base de datos integral, a nivel individual y disponible al público que permite realizar comparaciones entre 148 economías respecto a cómo ahorran los adultos, de qué manera toman préstamos, realizan pagos y gestionan el riesgo.

El mes pasado, el Banco Mundial publicó la primera ronda de base de datos del Global Findex, en base a más de 150.000 entrevistas realizadas por Gallup Inc. junto a su Encuesta Mundial 2011. La base de datos completa, el informe y la encuesta (en inglés, español y portugués) se encuentran disponibles aquí.

Cuentas y pagos

Dado que la base de datos cubre 20 economías latinoamericanas a través de 40 indicadores, cada uno divisible según género, edad, educación, ingreso y residencia urbana o rural, uno puede perderse fácilmente en los matices.

Sin embargo, comencemos con los trazos gruesos: de acuerdo a los datos, el 39 por ciento de los adultos de la región posee una cuenta formal, variando de 14 por ciento en Nicaragua y El Salvador a 56 por ciento en Brasil.

Esto ubica a América Latina y el Caribe en el mismo nivel que el resto del mundo en desarrollo, donde el 41 por ciento de los adultos posee una cuenta formal. En las economías de ingreso alto, el 89 por ciento de los adultos está bancarizado.

La expansión de los programas públicos de transferencia ha recibido mucha atención en la región. Los datos indican que la recepción de pagos por parte del gobierno es una forma relativamente común de utilizar cuentas formales.

A lo largo de la región, el 26 por ciento de los titulares de cuentas (y el 10 por ciento de todos los adultos) afirma utilizar una cuenta formal para recibir pagos del gobierno. En el mundo en desarrollo en general, el 15 por ciento de los titulares de cuentas afirma recibir pagos del gobierno a través de sus cuentas.

También hemos escuchado mucho en los últimos años en torno a la expansión de los agentes bancarios, pero los datos del Global Findex muestran que la mayoría de los titulares de cuenta no depende en general de estos agentes para llevar a cabo transacciones bancarias.

A nivel regional, apenas el 5 por ciento de los titulares de cuenta indica que su principal método de retiro o depósito sea "directamente en el mostrador de una tienda minorista" o "de alguna otra persona asociada con su banco". Este valor es menor a 10 por ciento en todos los países encuestados.

Ahorros y crédito

La base de datos Global Findex también incluye importantes indicadores nuevos sobre el comportamiento de los ahorristas. Alrededor del 26 por ciento de los adultos afirma haber ahorrado o guardado algo de dinero en los últimos 12 meses; el 37 por ciento de esos ahorristas (o el 10 por ciento de todos los adultos) ahorró en una institución financiera formal.

En países como Bolivia o Perú, la brecha de género en el comportamiento de los ahorristas formales es casi inexistente, mientras que las mujeres guatemaltecas, en una proporción de menos de la mitad, fueron menos propensas que los hombres a ahorrar en una institución financiera formal en los últimos 12 meses.

Cuando hablamos de crédito, el 19 por ciento de los adultos de la región informa poseer una tarjeta de crédito, comparado con un 5 por ciento en el resto del mundo en desarrollo. La penetración de las tarjetas de crédito es cercana al 30 por ciento en Brasil y Uruguay. Apenas el 8 por ciento de los adultos informa haber pedido un préstamo en una institución financiera formal en los últimos 12 meses.

Los no bancarizados

¿Por qué el 61 por ciento de los adultos —más de 250 millones de personas— de América Latina y el Caribe permanece fuera del sistema financiero formal?

El 55 por ciento de los no bancarizados alega que no tiene dinero suficiente para abrir una cuenta formal, el 40 por ciento dice que las cuentas son muy caras, y el 21 por ciento dice que carece de la documentación necesaria (se permiten varias respuestas). Comparado a otras regiones, los adultos no bancarizados en América Latina son especialmente propensos a mencionar el costo y la documentación como obstáculos.

Una alternativa cada vez más común a las cuentas formales en algunas partes del mundo es el dinero móvil. El uso de teléfonos celulares para pagar cuentas, enviar o recibir dinero es mencionado por apenas el 3 por ciento de los adultos de América Latina, pero ese valor sube a 15 por ciento en Haití, donde la mitad de esos usuarios de dinero móvil no está bancarizado.

La base de datos Global Findex permitirá una comprensión más profunda y matizada del comportamiento financiero de los adultos en la región y en todo el mundo.

Luego de la publicación de las rondas siguientes, estos datos pueden utilizarse para evaluar la expansión de los agentes bancarios y el dinero móvil, así como el impacto de otras reformas para la inclusión financiera a nivel nacional.

 

Comments

ENVIADO POR Jorge Lemus EL
Hay que tomar en cuenta que muchas personas no utilizan los bancos por la desconfianza que han generado en varios países, donde por malos manejos los han llevado a la quiebra con las consiguientes pérdidas para miles de cuentabientes.

ENVIADO POR adolfo peña olivos EL
no usamos los bancos, porque nos pagan pocos intereses, preferimos las juntas aca en peru, en los conos en este caso en carabayllo lima peru esos hacemos muchos.

ENVIADO POR JORGE LUIS EL
Creo q es por la falta de una educacion financiera --- que les limita a conocer mas de los bancos . su fin .etc

ENVIADO POR JORGE LUIS EL
es por la falta de una educacion financiera ,, q no conocen cual es el fin de los bancos

El sistema financiero es el principal responsable de saber llegar con instrumentos adecuados a la población. En el tema de la bancarización, los agentes bancarios y los pagos móviles son lo más importante para llegar a esa población. Deberían sumar los aspectos como desconfianza, desconocimiento y costos de la banca. En Ecuador, los costos de manejo de cuentas se han eliminado, lo cual en teoría debería crear atractivo para los no bancarizados. Sin embargo, es un asunto de tradición y la falta de mercadeo de la facilidad que puede traer el manejo de dinero virtual, monederos móviles y los servicios básicos de un banco en la tienda del barrio. ¿qué ventajas le trae la bancarización a la población? ¿qué réditos y costos significan para un banco? ¿cómo se beneficia el estado? La introducción de tarjetas inteligentes, pago con celular, expansión de las agencias de un banco mediante Agentes Bancarios, trae mayor dinamismo a la economía, menor necesidad de billetes (ahorro en impresión y mantenimiento del circulante), es posible incluso controlar de mejor forma la entrega de bonos sociales de desarrollo y controlar también la aplicación de subsidios. Nos podríamos acercar tanto al uso de tarjetas inteligentes o celulares para pagar el menudeo de todos los días que el dinero físico sería innecesario en la mayoría de situaciones. ¿que implicaciones sociales adicionales tendrá ese posible cambio?

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