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América Latina: más iniciativas público-privadas para mejorar infraestructuras

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América Latina: más iniciativas público-privadas para mejorar infraestructuras

Hay tres personas que se interesan por las Asociaciones Público-Privadas (APP) en América Latina y el Caribe. Puede que las haya conocido en algún lugar... usted podría incluso ser una de ellas. En caso de que no sea así, déjeme presentárselas...

En primer lugar, por favor conozca a la señora Ministra de Economía. Está muy ocupada, estresada y siempre intenta balancear dos preocupaciones contrapuestas, al menos en el corto plazo: crecimiento y presupuesto. La inversión privada en los servicios podría llegar a ayudar al crecimiento sin perjudicar al presupuesto. Finalmente, estoy yo—y algunos otros colegas asesores en instituciones para el desarrollo, reguladores de servicios, y unidades para APP. Anteriormente, solíamos promocionar descaradamente los credos de “separación de interesado y representante” y “recuperación total de costos”. Ahora hablamos con más humildad acerca de “riesgo compartido”.

La economía política cambió, pero es difícil abandonar la creencia de que existe un arreglo estructural que puede compatibilizar lo mejor del gobierno—planificar a largo plazo y proteger el interés público— con lo mejor del sector privado —innovar, operar y promover la eficiencia. Los planteamientos ideológicos para evaluar al sector público o privado como prestadores de servicios son cosa del pasado. Nuestro objetivo principal es—o debería serlo—la prestación de servicios de mayor calidad para el mayor segmento posible de la sociedad, a precios asequibles y sustentable para el medio ambiente. 

Hace veinte años, cuando comencé a trabajar con programas concesionales en América Latina y el Caribe (ALC), buena parte de la región había perdido la confianza en los prestadores de servicios públicos, mientras los ministros de finanzas de ALC respondían a la crisis de la deuda reduciendo la inversión pública. La expectativa era que podíamos apelar al sector privado para reemplazar al sector público como principal inversionista en infraestructura... asegurando de paso enormes dividendos en cuanto a eficiencia.

Mirar atrás y evaluar lo que ocurrió—y lo que no ocurrió—podría servirnos para redefinir los pasos a seguir. Lo primero que no ocurrió fue el reemplazo de la inversión pública por privada. Al mismo tiempo que las subastas de los sistemas de telecomunicaciones y las privatizaciones de las grandes redes energéticas revolucionaban los mercados en 1997 y 1998, el nivel general de inversión en infraestructura de ALC se estancaba en un 2 o 3 por ciento del PIB. Lo que sí ocurrió fue que los países de Asia oriental y meridional comenzaron a invertir dos o tres veces más en infraestructura que ALC—particularmente en redes de bienes de transporte, telecomunicaciones y energía—mediante fuentes tanto públicas como privadas, y como resultado nos pasaron por encima en términos de conectividad.

Claro que ALC logró avances, no vayamos a sufrir amnesia. Pero ahora es el momento de llamar a un segundo impulso de las infraestructuras. Los índices de calidad y densidad de carreteras colocan a ALC en una posición cada vez más desventajosa. Los ferrocarriles continúan perdiendo participación en el mercado regional de cargas. La promoción de la electrificación rural y la telefonía en nuestros países más pobres sigue siendo letárgica. Los sistemas de transporte urbano no dan abasto con el crecimiento urbano. De manera inquietante, los resultados preliminares de una base de datos elaborada por el Banco Mundial con todos los prestadores de servicios de agua en la región indican que el crecimiento del acceso al agua potable y el saneamiento del hogar se ha estancado. Y estos son los sectores de mayor riesgo, las inversiones de segunda y tercera generación, aquellas que ofrecen un gran beneficio económico pero retornos financieros marginales. Es decir, son perfectas para las APP.

Los últimos datos de inversión en proyectos de infraestructura privados de la Base de datos de IPP del Banco Mundial muestran, de manera paradójica, que los proyectos de infraestructura privados en ALC siguen creciendo, al menos en términos de valor. Se registraron aumentos constantes entre 2005 y 2009 —de US$21.500 millones comprometidos a US$52.000 millones—, niveles cercanos al pico de 2008. Pero un estudio más profundo de los datos indica que la realidad es un poco más sutil. Hay una creciente concentración por sector y por país, algo que los hombres de finanzas llaman “huida hacia la calidad”. Básicamente, Brasil por sí solo es responsable del 80 por ciento de los proyectos de infraestructura APP acordados en los últimos dos años, y de todo el crecimiento de la IPP en los últimos años. Esto no se debe exclusivamente al tamaño de la economía brasileña; los flujos de inversión en infraestructura privada exceden el 2 por ciento del PIB brasileño. Solo en Perú y Chile rondan el 1 por ciento del PIB, mientras que en el resto de la región permanecen en menos de 0,5 por ciento. A lo largo de la región, casi toda la inversión se concentra en unos pocos programas energéticos y viales de gran tamaño. El agua se “ha secado”, por decirlo de alguna forma.

Los países con mayor riesgo no participan del crecimiento regional de las inversiones en infraestructura. De manera similar, los sectores "de riesgo" que realmente necesitan construir alianzas cuidadosas -suministro de agua, saneamiento, ferrocarriles, distribución energética- no aparecen en pantalla. Para competir, para servir al interés público, para converger hacia el nivel de ingreso de la OCDE, ALC necesita más y mejores infraestructuras. Como muestra el caso de Brasil, las alianzas crecientes entre los sectores público y privado podrían ser el único camino hacia adelante.

 

Comments

ENVIADO POR Francisco Pita EL
Concuerdo con el autor en que los sectores público y privado deberían sumar fuerzas en áreas claves de inversión para crear verdaderas sinergías. Por ejemplo, en el área de infraestructura donde lo privado puede aportar su know-how y lo público, las salvaguardas del bien común, en un tema como infraestructura que compete a la gran mayoría de una sociedad.

ENVIADO POR Anonymous EL
en México padecemos el oligopolio de la producción de cemento, vendiéndose al doble de los precios internacionales por CEMEX, dueño de las cementeras Rinker, de autralia, otras en Europa y en EU. Eso no es eficiencia, sino manipulación y conotrl de mercados, en perjuicio del país. En México Salinas concesionó la mayoría de las autopistas y después de construídas, las "quebraron" y obligaron al gobierno a absorver la deuda, con costos de construcción del doble de las de EU o Chile, por ejemplo. ¿Eso es eficiencia?

ENVIADO POR Xavier Gámez EL
Por supuesto que deben colaborar. Todas las empresas privadas y publicas. Puesto que el Desarrollo trae beneficios a toda la población inclusive a los mismos funcionarios y personal de las empresas ya que ellos viven dentro de sus respectivos países. Las empresas privadas ademas de que deben generar utilidades deben conjugar sus esfuerzos para hacer mas viable vivir mejor dentro de las ciudades y comunidades. Todo lo que mejore la calidad de vida mejora la productividad.

ENVIADO POR Anonymous EL
las sociedades público-privadas es la legalización de la privatización de los servicios públicos, dándole todos los beneificios a las empresas privadas que imponen costos fijos crecientes a futuro y que exprimen a las comunidades. ¿Qué no es más eficiente, si no se tienen recursos fiscales suficientes, contratar préstamos para licitar obras públicas, buscando el menor costo? En México se privatizó la empresa parasestatal Telmex, al igual que se vendieron bancos privados a bancos internacionales. Siempre contaron las marivillas que iban a ser estas empresas en manos privadas y más aún en manos de inversionistas internacionales "con altos niveles de eficiencia y ética empresarial". Ahora tenemos las tarifas telefónicas y de telecomunicaciones más altas de la OCDE, y los costos de servicios bancarios estratosféricos, los más altos del mundo. Todo por "privatizar" el interés público, para que se lo apropien traficantes de contratos corruptos, sin ningún mecanismo que asegure el bienestar general y se demuestre y ajuste la gestión empresarial de la sconcesiones a condiciones de competititvidad en costos y calidad. por eso, NO SIGAN MINTIENDO

ENVIADO POR Esperanzas EL
¨¨´innovar, operar y promover la eficiencia´¨...obliga a pensar en la educación,desde unas nuevas perspectivas..donde se piense en que la formación debera ser para afrontar desde los mas elementales problemas locales hasta el abordaje de problemas planetarios como son medio ambiente, geopolitica,ecologia,alimentacion,infraestructura ,entre otros no menos importantes Cualquier activida que no se plantee la enseñanza de la condición y el compromiso humano que implique el trabajo desde una perspectiva de la reflexión,la solidaridad como lo pantea Morin a=cerebro-mente-cultura b-razon-efecto-impulso c=individuo-sociedad-especie ,tenderá a estancarse en esas díficiles condiciones colectivas. Por ello, considero de alta importancia incluir a las Organizaciones sociales o sociedades sin fines de lucro,quienes a nivel mundial tienen mucho que contar,que compartir y qué activar ---han dado la talla en alianzas,compromisos compartidos. Es nuestra experiencia con algunos organismos-multilaterales Nuestra Organización IVESA acumula un histórico interesante en esta misión colectiva

ENVIADO POR JORDAN SCHWARTZ EL

Gracias por los comentarios recibidos. Voy a tratar de responder a algunas de sus preguntas.

A Francisco Pita (CONCUERDO CON EL AUTOR EN QUE):
Estoy de acuerdo. Cuando hay una división de trabajo apropiado entre los partes, las APPs pueden servir al interés común.

Al primer Anonymousm, (EN MEXICO PADECEMOS DE...):
Sin duda, hay varias maneras de aprovecharse o "sacar la vuelta" a las disposiciones de las adquisiciones, y el estado puede se cómplice en eso tanto como el sector privado. La primera fase del programa de concesión de carreteras en México se ha convertido en ejemplo, para casi todo el mundo, de los riesgos asociados a las transacciones inviables. El Banco Mundial escribió una retrospectiva de aquella historia, disponible en la web (http://rru.worldbank.org/Documents/PublicPolicyJournal/125ruste.pdf). Los posteriores programas de concesiones en México corrigieron muchos de las fallas anteriores.

Al Segundo Anonymus, (SOCIEDADES PÚBLICO-PRIVADAS, SÍMBOLO DE CORRUPCIÓN EN AL):
Es interesante que su punto de referencia para la comparación sea la OCDE, una organización de países que han liberalizado sus servicios de telecomunicaciones. Parece difícil hacerse una idea sobre cómo eran los servicios de telecomunicaciones en la región antes de la entrada del sector privado –el periodo de espera para las nuevas líneas, el tiempo esperando al soporte técnico, el costo de las llamadas internacionales, las llamadas caídas, los millones de personas sin servicio. Dicho esto, su frustración es comprensible! El sector de telecomunicaciones es una de las pocas áreas de infraestructura en la que la tecnología puede ayudar a la competencia para la venta de servicios de múltiples proveedores y diferentes tecnologías (por ejemplo, las líneas fijas, celulares e Internet). Cuando la licencia –o el derecho de servir- queda en manos de un solo proveedor, los beneficios de la eficiencia que deberían ir a los consumidores se convierten en “alquileres” o abundantes provechos para ese proveedor.

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