Syndicate content

Octubre 2018

Poner a prueba la resiliencia del sector transporte de Argentina ante el cambio climático

Verónica Raffo's picture


​¿Se imagina tener que evacuar su poblado en bote porque el único camino para ir a la escuela o por donde llegan los suministros está inundado?
 
Puede parecer una ficción, pero para algunos residentes de la provincia de Salta, en el norte de Argentina, se convirtió en una terrible realidad en febrero de 2018, después de que lluvias torrenciales hicieran desbordar los ríos Bermejo y Pilcomayo. Las inundaciones causaron una muerte, forzaron la evacuación de cientos de personas y arrasaron con un segmento de la ruta provincial 54, dejando al poblado de Santa Victoria del Este completamente aislado.
 
De igual forma, una parte de la ruta nacional 7, uno de los principales corredores del Mercosur, ha estado intransitable desde hace más de un año debido al aumento en el nivel de la laguna Picassa producido por precipitaciones extremas y falta de coordinación entre las provincias sobre cómo lidiar con los excedentes hídricos. La expansión de la laguna obliga diariamente a 4000 vehículos a realizar un desvío de 165 kilómetros y agrega un día de tránsito a los 1560 trenes de carga que se desplazan cada año entre Buenos Aires y Mendoza. Las inundaciones lastran la economía e inflan unos costos logísticos ya de por sí elevados.