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Durante el último semestre del 2011, la relación entre África y Brasil continuó floreciendo, como parte del “reencuentro” histórico de ambos gigantes en lo comercial, cultural y económico. Más concretamente, los gobiernos africanos pidieron más financiamiento al país carioca para la implementación de proyectos de desarrollo, según indican los datos del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil (BNDES).
Entre los motivos que se perfilan determinantes para el devenir de esta relación, está el hecho de que Brasil se ha asentado como la sexta economía mundial (después de China, Estados Unidos, Francia, Alemania y Japón), y a la vez se ha posicionado como proveedor importante de cooperación Sur-Sur. A este escenario se suman los reajustes en los flujos comerciales que la crisis económica en países del hemisferio norte está provocando.