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Brasil

17 cursos sobre ciudades y desarrollo urbano disponibles en línea, y en español

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ISTOCK

Gracias a Internet y los avances tecnológicos de la última década, hoy en día es posible estudiar en las universidades más prestigiosas del mundo a una fracción del costo o incluso de manera gratuita. El auge de los MOOCs (cursos masivos abiertos en línea, por sus siglas en inglés) en años recientes ha sido notorio, atrayendo a muchos que antes solo podían optar por el sistema de formación presencial, hasta el punto de llegar a competir por una buena parte del mercado en el sector educativo profesional.

Para muchos latinoamericanos, especialmente aquellos dedicados a la gestión pública, estudiar en las mejores universidades del mundo solía ser un sueño inalcanzable, pero ahora es posible. Si bien los temas y cursos de formación son cada vez más diversos y asequibles, la mayoría son en inglés y existe poco contenido disponible en español.

Para atender esta problemática, en los últimos años diversas instituciones y bancos de desarrollo multilaterales han liderado esfuerzos para crear y hacer disponible este tipo de contenidos y cursos en línea a funcionarios públicos, académicos, estudiantes, ONGs y el público general. A través de alianzas con el Instituto Tecnológico de Monterrey, la Universidad de Los Andes en Colombia y otras de las universidades más prestigiosas de la región, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y CAF ofrecen una gran variedad de cursos en línea para ampliar la formación de profesionales en el campo del desarrollo sostenible de ciudades, disponibles a través de plataformas como EdX y Coursera.

Así siembran la tecnología los pequeños agricultores de Brasil

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Cleyton, Osni and Zenaide Meyer
La familia Meyer de Anitápolis, Santa Catarina
 

Despertarme con el graznido de unos gansos frente a mi puerta no era lo que imaginaba para comenzar el día. El ordeño de las 6 de la mañana, cuando la temperatura se acercaba a los 0°C, se vislumbraba como una desalentadora tarea inicial en mi pasantía de 12 horas como agricultor familiar en Santa Catarina, Brasil.

Salí de la habitación con varias capas de ropa encima y fui recibido con un mate caliente servido por Zenaide Meyer. Junto a su esposo, Osni, y su hijo, Cleyton, Zenaide administra una granja en Anitápolis, un municipio rural a unos 100 kilómetros al oeste de Florianópolis, capital del estado.

El propósito de mi visita era entender cómo un agricultor familiar toma decisiones con respecto a la adopción de nuevas tecnologías. La producción láctea es la principal actividad de los Meyer, aunque también crían tilapias en lagunas artificiales, así como gallinas, cerdos, árboles frutales y maíz para alimentar a sus vacas.

En 20 minutos ya habíamos ordeñado 40 vacas con los nuevos equipos que adquirió la familia hace dos meses, con el apoyo del programa Santa Catarina Rural. Anteriormente, debían recurrir al lento y trabajoso proceso de ordeñar las vacas a mano. “Decidimos adoptar este sistema automatizado no solo para mejorar la productividad y calidad de la leche, sino también porque Zenaide y yo estábamos teniendo problemas de espalda”, dijo Osni.

En la estación de alimentación de las vacas, la familia también invirtió en mejoras, pero esta vez fue Cleyton quien introdujo una nueva tecnología que controla mejor la nutrición del ganado y ayuda a prevenir las dolencias a las que están expuestas por el ordeño.

Con apenas 20 años, Cleyton participó de un entrenamiento para jóvenes agricultores que también contó con el apoyo del programa. “Después del curso, pude ver que con una inversión relativamente pequeña en equipos nuevos podía ahorrar en alimento y también reducir el número de vacas que sufren infecciones”, explicó Cleyton.

Otras granjas familiares en Anitápolis adoptaron nuevas tecnologías en los últimos años. Como resultado parcial de esto, en la última década se triplicó la producción de leche y la ciudad es ahora uno de los principales centros lácteos de Santa Catarina.
 

Una mejor manera de construir – promoviendo infraestructuras sostenibles

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A medida que los países se preparan para reunirse en la cumbre del G-20 en Turquía la próxima semana, las necesidades de crecimiento y de infraestructura a nivel mundial serán una de las principales preocupaciones de los tomadores de decisiones. Y con razón: la infraestructura – las carreteras, los puentes, los puertos, las plantas de energía, el suministro de agua - impulsan el crecimiento económico en muchos países, facilitando la manufactura, los servicios y el comercio. Pero no es sólo una cuestión de construir más. Para lograr un buen desarrollo en un planeta estresado por el cambio climático y la disminución de los recursos naturales, la infraestructura tiene que ser sostenible.

América Latina y Asia: los “tigres” aprenden de los “pumas” y viceversa

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Hoy día realmente no es un buen momento para ser ministro de Economía o Finanzas. El panorama mundial en la actualidad no es muy alentador que digamos: precios de las materias primas que colapsan, escasa demanda en las economías de la OCDE y una pronunciada desaceleración en muchos mercados emergentes, flujos de capital impredecibles que afectan los tipos de cambio y una notable caída en el comercio mundial.
 
Este es el panorama que rodea a las Reuniones Anuales del FMI y BM que se celebran esta semana en Lima. Este frágil cuadro global abunda en diagnósticos de lo que aqueja a muchos países en desarrollo, pero es escaso en cuanto a soluciones políticas. En Lima, este será uno de los temas clave del debate de alto nivel que tendrá lugar sobre “Equilibrando el crecimiento sostenible y equidad social: lecciones de América Latina y Asia Oriental”.

#SoyEmprendedor: Jóvenes discuten sobre innovación y creación de empleo de tú a tú con líderes mundiales

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Young entrepreneurs from Latin America

Miles de jóvenes emprendedores de 43 países de todo el mundo participaron en una serie de diálogos online y presenciales como parte de las actividades de Rumbo a Lima. Y la inclusión de los jóvenes en un proceso tan importante fue posible gracias al Grupo del Banco Mundial y el Young Americas Business Trust (YABT).

¿Alguna vez dijiste #SoyEmprendedor? ¡Comparte tu historia!

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El viaje en barco desde Port Elizabeth a Kingstown, en el país caribeño de San Vicente y las Granadinas, es un trayecto de una hora que los lugareños hacen varias veces al día. Durante uno de estos viajes cotidianos, el barco de Kamara Jerónimo, un joven pescador sanvicentino, se quedó sin gasolina aproximadamente a seis millas de la ciudad de Bequia,  lo que se conoce localmente como el "Canal de Bequia". Mientras esperaba ayuda, bajo el sol inclemente y en medio de fuertes ráfagas de viento, nació la idea de desarrollar un barco movido por energía solar y eólica. Poco después, la idea se convirtió en prototipo; el barco movido por tecnología "verde" estaba en el agua, y su joven creador –de apenas 20 años-  se convirtió en ganador de concursos internacionales de innovación y en un modelo a seguir para otros jóvenes del Caribe.

En México, Daniel Gómez, un joven ingeniero, dirige una compañía multimillonaria de bio-diesel, originalmente concebida como un proyecto de investigación para su clase de química en la escuela secundaria. Gómez y sus socios - Guillermo Colunga, Antonio López, y Mauricio Pareja - fundaron SOLBEN (Soluciones en Bioenergía) poco después de cumplir 20 años.

Aunque Daniel y Kamara tienen diferentes niveles educativos, comparten una habilidad importante: la capacidad de identificar un problema, desarrollar una solución innovadora, y llevarla al mercado. En otras palabras, ser un empresario, una opción de ser económicamente activo que parece estar funcionando. Y no solo para unos pocos.

Los jóvenes de 15 a 29 años representan más de un cuarto de la población total del mundo. En promedio, tienen niveles de educación superior, se casan y comienzan familias más tarde que las generaciones de sus padres. Además, son conocidos por tener –más que nunca- acceso a, y conocimiento de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

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