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Puerto Rico

¿Alguna vez dijiste #SoyEmprendedor? ¡Comparte tu historia!

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El viaje en barco desde Port Elizabeth a Kingstown, en el país caribeño de San Vicente y las Granadinas, es un trayecto de una hora que los lugareños hacen varias veces al día. Durante uno de estos viajes cotidianos, el barco de Kamara Jerónimo, un joven pescador sanvicentino, se quedó sin gasolina aproximadamente a seis millas de la ciudad de Bequia,  lo que se conoce localmente como el "Canal de Bequia". Mientras esperaba ayuda, bajo el sol inclemente y en medio de fuertes ráfagas de viento, nació la idea de desarrollar un barco movido por energía solar y eólica. Poco después, la idea se convirtió en prototipo; el barco movido por tecnología "verde" estaba en el agua, y su joven creador –de apenas 20 años-  se convirtió en ganador de concursos internacionales de innovación y en un modelo a seguir para otros jóvenes del Caribe.

En México, Daniel Gómez, un joven ingeniero, dirige una compañía multimillonaria de bio-diesel, originalmente concebida como un proyecto de investigación para su clase de química en la escuela secundaria. Gómez y sus socios - Guillermo Colunga, Antonio López, y Mauricio Pareja - fundaron SOLBEN (Soluciones en Bioenergía) poco después de cumplir 20 años.

Aunque Daniel y Kamara tienen diferentes niveles educativos, comparten una habilidad importante: la capacidad de identificar un problema, desarrollar una solución innovadora, y llevarla al mercado. En otras palabras, ser un empresario, una opción de ser económicamente activo que parece estar funcionando. Y no solo para unos pocos.

Los jóvenes de 15 a 29 años representan más de un cuarto de la población total del mundo. En promedio, tienen niveles de educación superior, se casan y comienzan familias más tarde que las generaciones de sus padres. Además, son conocidos por tener –más que nunca- acceso a, y conocimiento de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

Hacer crecer a las clases medias

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Desde la Gran Recesión de 2008, existe un sentimiento generalizado de malestar entre la clase media norteamericana. Sus ingresos están prácticamente estancados, los niveles de empleo no se recuperan y la brecha entre ellos y el fabulosamente rico 1% de arriba sigue creciendo.

Aunque si miramos al sur del Río Bravo, el panorama es muy diferente. En los últimos diez años, la pobreza moderada (menos de US$4 al día) en América Latina y el Caribe disminuyó de más de 40% a 28%.

¿Hay buenas noticias en los desastres naturales? La respuesta es: ‘sí’

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El terremoto en Costa Rica ha causado graves daños, que incluyen importantes instalaciones nacionales como el sistema de agua potable. Más de 1.3 millones de habitantes de San José dependen de este sistema para su consumo diario de agua. La buena noticia es que el suministro del vital elemento está garantizado, con lo cual se salvan vidas y también incomodidades.

Imagínese esta buena noticia en medio de un desastre –aunque ficcional --como el descrito.

Es más. Si usted es ingeniero como yo, imagínese que el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (o AyA, agencia de agua potable del gobierno) informara que, si bien 15% de su infraestructura sufrió daños considerables por el terremoto, no están comprometidos componentes vitales del sistema como tanque elevados y estaciones de bombeo.

Mujeres latinoamericanas impulsan prosperidad regional

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Cada vez más, las mujeres son socias cruciales para el desarrollo de América Latina. Madres, estudiantes, profesionales, mujeres de todos los ámbitos de la vida, son la fuerza detrás de una revolución de género que ha hecho una gran contribución a la prosperidad de nuestra región.

En la última década, los países de América Latina han avanzado mucho en términos de reducción de la pobreza y disminución de la desigualdad. Y ahora sabemos que buena parte de esos avances pueden atribuirse a las mujeres. Tanto, de hecho, que si no hubieran tantas mujeres trabajando la pobreza extrema en la región sería un 30 por ciento más elevada en 2010. Algo similar puede decirse de los recientes avances contra la desigualdad, como se subraya en El efecto del poder económico de las mujeres en América Latina y el Caribe.