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ENVIADO POR Emilio Orlando Avilés EL

Mi Honduras
Espero que no me vayan a juzgar como un antisocial. Soy un adulto y quiero algo mejor para mi país, para mis hijos y para el futuro hondureño. Gracias a todos por sus comentarios. Me agradan y estoy de acuerdo con la gran mayoría. Con la labor de los organismos internacionales no estoy de acuerdo y pido disculpas. Trabajar con un grupo de personas a través de un proyecto aislado no va a sacar a esas personas de la pobreza. Requerimos de proyectos integrales de toda la comunidad mundial, con objetivos visibles no numéricos porque esos se inventan.
Soy un burócrata, que en el término de seis años he recibió dos aumentos de L500.00 cada uno.
Mi país está lleno de empresarios que hacen grandes aportes a los candidatos de los dos partidos políticos tradicionales que lucha por la presidencia de la república. Los dos partidos dejaron de ser enemigos políticos después de que el ex presidente Carlos Roberto Reina, persiguiera a su antecesor y enemigo político licenciado Rafael Callejas. Se unieron entre familias y de allí para acá vino la debacle política. El robo descarado de las arcas del estado en cualquier institución y/o dependencia es la orden del día para aquellos nuevos funcionarios que van a tomar posiciones dentro del engranaje estatal. Se vuelven millonarios en cuatro años de gobierno, todo gracias a las mieles del poder.
Nuestros empresarios, al invertir en la campaña política del candidato triunfador, recomiendan las personas idóneas que van a manejar los grandes negocios y que les van a hacer recuperar con creces su inversión. Los hijos de estos empresarios aparecen de la nada en las campañas políticas y en todos los diarios como grandes salvadores de la nación. Pero, solo vienen a cobrar esos favores.
No les interesa hablar de gestión de recurso humano, de competir, de eficacia o de eficiencia, ni de otra cosa. Eso es perder el tiempo (hace unos días comunique a mi jefe que este año se designó como el año de la familia agrícola, lo que debería de ser de gran trascendencia en la institución donde laboramos. El jefe dijo que solo a tonterías dedicaba mi tiempo).
Los gobernantes por su parte, no les interesa ver la necesidad que tenemos miles de hondureños. Una vez en la casa presidencial, los rodea una cúpula que les maneja la agenda a sus necesidades y los alejan de la realidad de su pueblo. En los puestos de gerencia se nombran a quien anduvo pegando afiches en la campaña política, sin importar que no tengan los conocimientos ni las capacidades requeridas.
Urge que la mayoría de los hondureños reciban educación, que conozcan lo más esencial de la economía, de las políticas, del mundo. Para que tengan capacidad de deducir.
En el 2008, “analistas políticos pagados por los políticos” dieron declaraciones en todos los medios de comunicación que le decían a la población que no importaba que Honduras quedara fuera de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Aquí sale también a relucir que la mayoría de los periodistas son pagados por los políticos, aparte de que prácticamente es un monopolio manejado por unos cuatro “empresarios” que no hacen un real trabajo investigativo.
Los policías y militares son corruptos de inicio a fin. Con salarios modestos aparecen siendo grandes hacendados y terratenientes y contribuyen con los políticos de turno.
El Tribunal Superior de Cuentas que tiene la obligación de auditar todos los entes estatales, lo administran “magistrados” que no son más que activistas políticos. La Corte Suprema de Justicia es igual. Los magistrados y jueces se ubican para defender los intereses políticos.
La moneda nacional no tiene valor. Nuestros ingresos se ven limitados cada vez más. Nos cobran en dólares muchos servicios. Las aduanas sirven para volver incapaces a aquellos pequeños empresarios ya que allí solo legalizan precios subvaluados de la mayoría de los productos e insumos que se importan. El banco Central de Honduras, esta manejado por un político nombrado directamente por el Presidente de la República, su permanencia en ese puesto depende de que cumpla con las órdenes que le mandan.
Es un sueño, pensar que alguien diga las virtudes y desventajas que tiene la dolarización de la economía en beneficio de la mayoría de los hondureños.
Las políticas contraccionistas que gobierno tras gobierno se vienen implementando, nos traen de correr. El dinero no nos ajusta y cada día vemos como miles de hondureños se endeudan a tasas elevadas; los bancos felices porque sus utilidades crecen más y más, los impuestos no les preocupan. La institución encargada de recaudar es un total fiasco. Conducida por políticos y empresarios inescrupulosos, igual a los directores y gerentes de todas las instituciones de servicio público (Agua, luz, etc.) el gobierno no es eficiente y no puede seguir manejando estas instituciones. El sector privado debería de tomar control sobre estas actividades, estamos en un mundo globalizado, el gobierno debe tomar su papel normativo para permitir el libre mercado a lo interno y a lo externo.
¿Será algún organismo internacional que finalmente va a escuchar nuestros lamentos? ¿Los pocos hondureños que arriesgamos nuestra estabilidad laboral y nuestras vidas por elevar una voz de angustia, será oída por alguien?