Syndicate content

Gestión de riesgos de desastres: una estrategia de desarrollo sostenible

Joaquin Toro's picture

Also available in English

A estas alturas del debate sobre Manejo de Riesgos Naturales, ya hay consenso en que los desastres, mal llamados "naturales", son en realidad un problema de pobre planificación o falta de ella.

Y esto es algo que tiene consecuencias enormes en términos de vidas y costos materiales. No hay sino que ver la declaración del grupo de los G-20 en su cumbre de Los Cabos, México, para darse cuenta de la dimensión del problema.

En vista del alarmante aumento de pérdidas humanas y económicas por los desastres, los líderes de las economías más grandes del mundo llamaron la atención sobre la gestión del riesgo de desastres como componente de la política de desarrollo.

En 2011 se registraron en el mundo pérdidas sin precedentes, que llegarían a los US$380,000 millones.

La realidad es que los eventos naturales adversos continuarán sucediendo y los impactos negativos en nuestras sociedades dependen del grado de preparación y planificación para enfrentarlos. Este es un mensaje clave que forma parte de toda agenda de desarrollo sostenible o "verde", según hace notar el informe Crecimiento verde e Inclusivo en América Latina y el Caribe.

En efecto, América Latina es una de las regiones más expuestas a eventos naturales por pura cuestión numérica: más de 80 por ciento de la población vive en ciudades y, según proyecciones recientes, un mayor número de habitantes de las grandes urbes -unas 1,500 millones de personas a nivel mundial- estarán expuestos a ciclones y huracanes para el año 2050. Esto es casi el doble de los 680 millones de personas en similar situación hace una década, según el estudio Natural Hazards, Unnatural Disasters.

Ahora bien, cuando hablamos de planificación y preparación nos referimos a que las organizaciones de gobierno, tanto a nivel de sector como de gobierno local, asuman su parte de responsabilidad ante los riesgos a que están expuestos.

Los sectores suelen planificar sin tomar en consideración las variables de riesgo y asumen que la responsabilidad de la preparación de los desastres recae exclusivamente en la Defensa Civil o en los órganos de respuesta. Pues bien, cuando hablamos de desarrollo sostenible en un sector podemos decir con amplios argumentos prácticos, que si el sector no considera los riesgos naturales a los que está expuesto, podría dejar de alcanzar su objetivo como sector en caso de ocurrir un evento natural adverso.

Veamos ejemplos prácticos. Cuando las noticias muestran el daño y destrucción de puentes, carreteras, escuelas, hospitales, tras un desastre, sólo vemos lo material, pero no resulta evidente el valor del servicio que esa infraestructura está prestando.

Es decir sin puente no hay transporte. Se caen las redes logísticas, los productores agrícolas e industriales no pueden transportar sus productos a sus destinos finales, y toda la cadena productiva se ve afectada. El impacto económico del desastre va más allá de solo el daño físico; afecta directamente a la economía del sector privado y público.

Cuando los sectores asumen responsabilidad frente a los riesgos, sus objetivos tienen mayores probabilidades de sostenerse en el tiempo y de cumplirse a cabalidad. Esto no significa que el sector deba ser experto en riesgos, sino que utilice los consejos de los expertos para reducir el riesgo existente y evitar riesgos futuros en sus infraestructuras.

Esta nueva forma de planificar conlleva desafíos. Uno de ellos es la coordinación inter-institucional en la definición clara de roles de las instituciones en la gestión de riesgos. Por un lado tenemos a las instituciones técnico-científicas encargadas de identificar las amenazas, vulnerabilidades y riesgos; por otro lado, están los sectores y los distintos entes territoriales que deberán utilizar las informaciones técnicas para informarse y tomar decisiones sobre esos riesgos y priorizar acciones para reducirlos.

Otro desafío es la información técnica. Especialmente cuando se trata de determinar qué información hay disponible –generalmente dispersa e insuficiente-, cómo se comparte y cómo se toma decisiones a partir de ella. Sólo así podremos invertir en información de riesgos para tomar mejores decisiones en base a la necesidad técnica de los sectores.

Por otro lado, por más que tratemos de evitar los desastres y reduzcamos su riesgo, siempre habrá eventos naturales con efectos negativos en nuestras sociedades. El quid del asunto es: cómo podemos prepararnos para planificar la respuesta más eficiente ante estas situaciones.

Igual que en la etapa de planificación, los sectores y entidades territoriales pueden prepararse mejor para una respuesta al evento. Conociendo el riesgo podemos tener planes de contingencias territoriales y sectoriales más acordes con las posibles ocurrencias. De esta manera podemos prepararnos para los distintos escenarios.

Las sociedades que buscan un desarrollo sostenible se caracterizarán por ser resistentes, responder organizadamente y recuperarse más eficientemente de un desastre. Incorporar la gestión de riesgos en los procesos de planificación, tanto sectoriales como territoriales, permite que países con políticas públicas orientadas al crecimiento y desarrollo tengan mejores oportunidades de éxito que aquellos que no las consideran.

Comments

ENVIADO POR EFRAIN LEAL PUCCINI, COLOMBIA el
CORRECTO. EN NUESTROS PAISES ESTA SUFICIENTEMENTE EXPUESTO LA INCLUSIÒN DE LA GESTIÒN INTEGRAL DEL RIESGO EN LA PLANIFICACIÒN DEL DESARROLLO Y EN LOS PLANES DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL; LO QUE OCURRE, POR UN LADO, OCURRENCIA DE SITUACIONES ESENCIALMENTE DE ORIGEN NATURAL ALEATORIO, DIFICILES DE ANTICIPAR, Y POR OTRO LADO, HAY CARENCIAS EN LA IMPLEMENTACIÒN Y SEGUIMIENTO DE LO PLANIFICADO.

ENVIADO POR Anonymous el
Es verdad que los eventos no se pueden predecir, sino no estariamos hablando de desastres, lo que si es cierto que cada país tiene su peculiaridades, en el Perú se esta implementando un modelo que no va ha resultar, se ha creado dos entidades paralelas que se duplican funciones, lo cual ha generado desgobierno, se han incrementado los eventos porque el CENEPRED que aparentemente debería actuar en favor de la prevención no lo hace más está preocupado en manejar presupuestos de obras dizque de prevención, porque simplemente esta conformado por gente del anterior gobierno que ha institucionalizado la corrupción por eso nada de la GRD en su verdadera magnitud le importa solo quieren favorecerse economicamente.

ENVIADO POR NOEL RODRIGUEZ M el

Un Modelo Educativo para la Administración de Desastres
Dr. Noel Rodríguez Michelangeli *

Pareciera osado atreverse a emitir tal aseveración, sin embargo compartir para la Administración de Desastres” espacios, disfrutar de las vivencias, transmitir aprendizaje, liderar procesos son más que suficientes como aval para despertar conciencias e iniciar un debate que conlleve a reafirmar cual es el papel del profesional universitario formado en las aulas de clase como administrador.
El termino administración puede verse como sinónimo de gerencia y es que cuando se analizan ambos conceptos se puede notar claramente la similitud de sus componentes; de esta manera también aparecen términos como productividad, racionalización y otros que conceptualmente están ligados con la materia de la administración.
Son muchos los temas que pueden abordarse bajo esta perspectiva; en este orden de idea se aborda el relacionado con la ADMINISTRACIÓN DE DESASTRES.
Se puede iniciar diciendo que es tema obligado, aún cuando permaneció durante algún tiempo en el letargo, las circunstancias lo vuelven a colocar en el tapete; y así notamos que cuando ocurre una tragedia, los analistas del terror salen a la palestra emitiendo opiniones e ideas, que pudiesen ser fructíferas si se dieran en épocas de tranquilidad.
Pero, en otro orden de ideas, existen personas entre las que me cuento, que nos la pasamos dando ideas y emitiendo opiniones, y que por más que insistimos no logramos llegar adonde queremos; a fomentar la ejecución de acciones tendentes a crear en la población una cultura prevencionista.
¿Por qué ADMINISTRACIÓN DE DESASTRES? Pareciera una expresión muy fuerte para abordar un tópico; es cierto, pero más fuerte son los impactos que causan los efectos de esos desastres y en la mayoría de los casos irreversibles; pero lo que muchos de los responsables de las acciones a tomar ignoran o creemos que lo ignoran, es que la gran mayoría de los desastres son causados por los humanos.
Aquí se pudiesen dar a conocer aspectos relacionados con la administración que comienzan a incidir en el tema; cuando se trata la materia de desastres es necesario abordarla en tres (3) etapas, el antes, el durante y el después; aun cuando últimamente aparece una nueva etapa, la postdespues, cada una de estas etapas esta soldada, no se puede tratar alguna de ellos de manera aislada y es aquí donde se da el proceso analítico en el que el profesional de la administración juega papel primordial.
Por lo general se trata el evento cuando está en su esfervecencia, en pleno acontecimiento y posteriormente se evalúan los daños causados y allí queda todo. Ese durante y después es importante por cuanto es lo que permitirá determinar cuales fueron las causas que originaron el siniestro y permitirán prepararse para el antes; es en este momento cuando surgen las acciones correctivas y preventivas que permitirán sino evitar una nueva tragedia al menos minimizar los daños que pueda causar, el postdespues añadido muestra con profundidad esa etapa de recuperación que incluye no solo los aspectos físicos sino también los psicológicos.
Todas estas acciones tienen que estar en franca concordancia para lograr lo esperado. En mi tesis doctoral titulada “Un Modelo Educativo para la Administración de Desastres”.2001, se trata el tema visto desde una visión sistémica en el que se enfatiza acerca de los elementos entrada-proceso-salida; y es en el proceso cuando se tratan metodológicamente los aspectos a considerar desde el punto de vista de la prevención. Un aspecto importante del modelo propuesto es que puede ser aplicado en cualquiera localidad, bajo la premisa de cualquier tipo de evento.
“La Educación para la Administración de Desastres”, es el nombre de la asignatura aprobada por el Consejo Departamental del Proyecto de Carrera Educación Integral de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (UNEG), la cual ha sido dictada durante cuatro (4) cohortes a un total de aproximadamente 250 alumnos(2.004-2007); los resultados han sido exitosos de acuerdo a las opiniones de los educandos. Se trata de transmitir conocimientos para actuar en casos de accidentes que se suscitan en las escuelas. Su basamento está en romper “el miedo”, visto este como el resultado del desconocimiento. Al darle a conocer a los estudiantes las herramientas básicas para como actuar en esos momentos su posición varía.
Al tratar la materia durante estos dos (2) semestres se establece como objetivo de la misma “La Prevención y actuación en casos de accidentes en los espacios escolares”, es hacia los educadores que va dirigido el programa, estableciendo como premisa como actuar durante los cinco (5) primeros minutos de un accidente, considerado este tiempo como vital para mantener con vida a un accidentado.
Pronto será una realidad, el dictado de este taller al personal docente de nuestra universidad, como un aporte del Cuerpo de Bomberos Universitarios de la UNEG, representados por mi persona.

* Licenciado en Administración Comercial(UCV). Msc. Mercadeo y Ventas. (UNEG). Doctor en Educación. Mención planificación (UNIEDPA). Docente Asociado (J) U.N.E.G. Mayor de Bomberos. Excomandante Bomberos Municipio Caroní (Puerto Ordaz).
NOTA IMPORTANTE ESTOY DISPONIBLE PARA COMPARTIR MI MODELO EN CUALQUIER LOCALIDAD INTERESADA.

ENVIADO POR Mario Ramos Benavides el

Planes de Recuperación en Ecuador
Aún se recuerda con temor el terremoto del día sábado 16 de abril del 2016 a las 18:48, con epicentro ubicado entre las Parroquias Pedernales, y Cojimies del Cantón Pedernales de la Provincia de Manabí, este evento adverso puso en evidencia las construcciones defectuosas, sin normas de sismoresistencia, y con materiales inadecuados que se han asentado en zonas de todo el País. La consecuencia de todo esto es, lamentar el fallecimiento de 663 personas, enumerar el colapso estructural de cientos de edificios y viviendas, y sobre todo evidenciar la desaceleración de la economía de los territorios afectados
Una vez pasado el desastre se trabaja en labores de rescate, ayuda humanitaria, pero después de esto se viene la etapa más técnica y larga en la Gestión de Riesgos que es la recuperación. En este componente se prevé trabajar con la urgencia del caso en la rehabilitación de los servicios básicos, vías de acceso, infraestructura esencial y sobre todo en la recuperación de los medios productivos. Es decir, para una atención oportuna, eficiente y eficaz de los puntos expuestos se debe contar un Plan de Recuperación.
Un Plan de recuperación nace de la necesidad de los habitantes de una población afectada por un desastre de volver a sus condiciones de vida igual o mejor que antes, para esto se debe poner en marcha un sinnúmero de acciones enmarcadas en parámetros de resiliencia y en medidas que garanticen la estabilidad económica, y social al sector.
El Plan debe ser alimentado por la información técnica de los planes de contingencia y emergencia de la zona territorial, pues este es el fundamento de la herramienta. Los objetivos y estrategias del documento deben estar alineados a los planes de desarrollo de los Gobiernos Autónomos Descentralizados, que en este caso están identificados en los Planes de Desarrollo y Ordenamiento Territorial de cada GAD.
En lo que respecta a metodologías de diseño del Plan, hay trabajos muy conocidos como el del PNUD (Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo) o la ISDR (Estrategias Internacionales para Reducción de desastres) pero como herramienta propia del País no se ha dado a conocer por parte de ninguna institución. El hecho de que el Plan de Recuperación sea una herramienta para implementarla después de un evento adverso de grandes proporciones, no significa que no se lo pueda construir antes de acaecido el desastre, pues esta previsibilidad ira en pro de la inmediatez de las acciones destinadas en el mismo después de la emergencia.
Para la elaboración del Plan, este estará ligado a la metodología participativa, donde prestaran su concurso los potenciales afectados, los Líderes comunitarios, Organizaciones, Representantes de ONG, instituciones del estado y Empresarios privados si es necesario, todos estos con sus aportes y críticas constructivas deberán ser tomados en cuenta en el documento. Esta metodología es difícil de realizarla después de que se produzca el desastre por el carácter de urgente que tienen las acciones de recuperación.
Para fundamentar el Plan de Recuperación se debe construir escenarios de riesgos para estimar los posibles efectos del evento adverso, estos escenarios deben construirse en base a datos históricos, factores de vulnerabilidad, y estudios de amenaza. Para valorizar efectivamente un escenario de riesgos se debe realizar estimaciones financieras, y para esto se debe manejar el escenario más crítico para efectos de un plan apegado a la realidad, y que el presupuesto destinado para la operatividad del mismo no falte.
En lo que se refiere a las estrategias de recuperación del Plan, en un inicio se debe priorizar la rehabilitación de las líneas vitales, vías de acceso e infraestructura esencial para afrontar una emergencia, para después concentrarse en la reactivación económica del sector, para esto se debe elaborar proyectos a mediano y largo plazo que generen divisas para darle liquidez al mercado y por ende dinamicen la economía del territorio. Estos proyectos deben propender a enfocarse en reinserción laboral, fortalecimiento de sectores productivos, implementación de pequeños emprendimientos, y soluciones habitacionales.
Hay medidas Microeconómicas que pueden ser implementadas por la empresa pública y privada, como la apertura de líneas de crédito, condonación y/o aplazamiento de deudas, contratación de personal de la zona para labores de reconstrucción, entre otras que vayan en pro del incremento de circulante en el sector y por ende el aumento del poder adquisitivo de las familias. También se puede trabajar bajo políticas Macroeconómicas, como recaudaciones fiscales, declaración de zona de libre comercio al territorio afectado, esto con el objetivo de crear fondos para solventar las acciones de recuperación, estas últimas directrices solo responden al mandato del Gobierno central.
El documento de recuperación debe contar con una Línea base, con toda la información de la infraestructura pública o privada, que cuente con una póliza de seguro, esto ayudara a disminuir el tiempo de atención después de producido el desastre, y mejorara la eficiencia con que se operativizara el Plan de Acción.
La implementación del Plan implica recursos que deben desembolsarse de manera inmediata, por lo que se debe tener un fondo de contingencia de desastres, que debe ser de uso exclusivo para este fin y que debe estar depositado en una cuenta, ganando intereses mientras este no sea utilizado. Este fondo debe estar disponible a nivel Nacional, Zonal, y Local tal como lo indica el Sistema Nacional Descentralizado de Gestión de Riesgos, pues se trabaja desde el territorio más pequeño al más grande, dependiendo de que el evento adverso supere la capacidad de respuesta local.
En el País no hay institución o instituciones que estén a cargo de trabajar en la etapa de recuperación, por ende no hay metodología de Planes en el componente indicado. A pesar que los lineamientos de la Gestión de riesgos específica a la Recuperación como uno de los factores claves para el trabajo integral en el campo, no se ha trabajado adecuadamente la temática indicada por ninguna institución. Mucho tiene que ver en el escaso trabajo en los Planes de Recuperación, el hecho de que un evento de la magnitud del terremoto no se había presentado en décadas en el País.
La Academia en Ecuador, que tiene oferta de pregrado y postgrado en Gestión de Riesgos, es la llamada a trabajar integralmente en todos los componentes de la GR, por lo que las Universidades deben propender a realizar Análisis e investigación en Gestión de Riesgos, con el objetivo de proponer metodologías y formatos locales para elaborar Planes de recuperación.
El evento sísmico que afecto al País debe ser la oportunidad para empezar a trabajar en Planes de recuperación, a todo nivel, y con enfoque multiamenazas. Desde la Universidad proponiendo metodologías de diseño, desde los GAD incluyento esta herramienta en los PDOT, desde el Gobierno asignado los recursos necesarios para implementación de los planes, y desde la población, creando hábitos resilientes, proyectándonos a futuro a una cultura de prevención en Gestión de Riesgos.
Ing. Mario Ramos Benavides Mgtr. En Gestión de Riesgos, CI. 0916241284, Docente de la Universidad Estatal de Bolívar, Escuela de Administración de Desastres y Gestión de Riesgos, Economista Agrícola, Tecnólogo en Evaluación de Desastres, y Técnico en Emergencias, con 9 años de experiencia en la Gestión de Riesgos.

Añadir nuevo comentario