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Haití: signos palpables de progreso, dos años después del terremoto

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Milome Brilliere Elementary now has walls and a roof after the old school totally collapsed in the 2010 quake

Hace doce meses, la escuela primaria Milome Brilliere en Puerto Príncipe seguía operando desde una estructura precaria hecha de lona y maderas viejas. Cuando estuvimos de visita hace unas semanas —parte de una misión para registrar el progreso alcanzado en la reconstrucción de Haití— se habían levantado nuevas paredes de cemento y finalmente contaba con un techo permanente.

Clémont Renold, un padre desempleado de tres hijos, se nos acercó y dijo: "Es un gran alivio", en alusión a la nueva escuela y del esfuerzo internacional por mejorar el sistema educativo de Haití.

Este y otros sectores cruciales continúan recuperándose del terremoto haitiano de 2010 que mató a 220.000 personas, destruyendo o inutilizando la mayor parte de Puerto Príncipe. Los desafíos siguen siendo enormes: si bien casi un millón de personas han dejado los campos para desplazados, unas 520.000 siguen viviendo en tiendas o bajo lonas impermeables en alrededor de 800 asentamientos, de acuerdo a la Organización Internacional para las Migraciones. Más de la mitad de la población de diez millones vive con menos de US$1 al día, y el 78 por ciento vive con menos de US$2 al día.

Pero existen signos palpables de progreso —lento pero seguro— como el proyecto financiado por el Banco Mundial —Educación para Todos— que les paga a los hijos de Clémont para asistir a la escuela, proporcionándoles un almuerzo. Desde el terremoto el programa ha beneficiado a 405.000 niños, permitiéndoles asistir a clases sin tener que pagar la matrícula.

"Muchos padres haitianos no tienen trabajo y no pueden enviar a sus hijos a la escuela, por lo que esto es una gran ayuda, ya que el mejor regalo es poder mandar a un niño a la escuela," nos dice Clémont.

Casi la mitad de los escombros que el camarógrafo Romel Simon y yo vimos el año pasado ha desaparecido —un logro nada despreciable: luego del tsunami de Aceh en 2004, le llevó a Indonesia más de cinco años limpiar apenas una fracción de desechos como los que cubrían la capital haitiana.

Esos escombros ahora se tratan y reciclan en un sitio de relleno sanitario, administrado por el Estado, donde filmamos a ex recolectores de basura en plena faena.

"Lo hacemos para que el Estado construya caminos y otras obras en el país," nos dijo Nanouche Rochambert. Agregó que la clasificación de desechos para futuros proyectos de infraestructura le proporciona el salario que necesita para mantener a su hijo de tres años.

En el Campo Pétion-Ville —uno de los más grandes de Puerto Príncipe para desplazados— las familias ya están trasladándose a viviendas más seguras en sus antiguos barrios. Cientos de miles de hogares han sido inspeccionados para evaluar su seguridad y muchos están siendo reconstruidos o reparados bajo códigos de construcción más estrictos con financiamiento y asesoría técnica del Banco Mundial.

Prenstant Madestra y sus padres se están mudando a uno de esos hogares luego de vivir en tiendas separadas en el Campo Pétion-Ville.

"Tuvimos que separarnos tras el terremoto. Ahora viviremos juntos como familia una vez más," nos dice Prenstant mientras observa a los albañiles reconstruir el hogar familiar.

Ese hogar sufrirá menos cortes de luz gracias a E-Power, la nueva central eléctrica que recorrimos en la capital.

Esta empresa privada provee hasta un 35 por ciento más de electricidad a Puerto Príncipe y alrededores, algo que el empresario Morhanges Elizée considera muy alentador para la comunidad —y para la fábrica de cemento que acaba de abrir en la zona.

"Sabíamos que tendríamos más electricidad y más seguridad en la zona, por lo que me impulsó a invertir en la misma," dice Morhanges.

Pero un mayor flujo eléctrico en la capital haitiana no es suficiente para animar a Jhonny Orné, de 29 años, a regresar. Nos contó que luego de que el terremoto destruyera su negocio de soldaduras en Puerto Príncipe hace dos años, se mudó al noreste de Haití. Lo encontramos recibiendo capacitación para convertirse en mecánico de Codevi, una empresa textil.

"Hablé con un ingeniero y me dijo que no había problema, tú trabajas duro y sabes como hacerlo, así que te daré la posibilidad de convertirte en mecánico."

Dos años después del terremoto, dice, su vida finalmente mejoró. Si bien Jhonny es consciente de que Haití enfrenta un duro camino antes de recuperarse totalmente del mortal terremoto de 2010, por primera vez en muchos años el futuro empieza a vislumbrarse más claramente para miles de sus compatriotas.

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