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Honduras, un país comprometido con el cambio

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Cuando uno llega a Honduras, uno de los temas que más destacan en los medios de comunicación es el de la violencia que azota el país. Las cifras por muertes violentas, así como las portadas de algunos periódicos, pudieran llevarle a uno a pensar que este país carece de esperanza. Y sin embargo, cuando uno se acerca a las comunidades, lo que percibe es justamente lo contrario. Honduras es un país con ganas de cambio. Un país que sueña con un futuro mejor. Y que trabaja para ello.
 

Esta es la impresión que me dejó mi reciente visita al municipio de La Ceiba (departamento de Atlántida), donde tuve oportunidad de conocer el apoyo que brinda el Banco Mundial al proyecto Municipios Más Seguros, destinado a mejorar la prevención de violencia en el país. Durante la visita, organizada con el apoyo del Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS), pude conocer las intervenciones que se realizan en tres comunidades: Danto, Melgar 1 y Melgar 2.

Tras ser recibidos por un grupo de música garífuna, visitamos las obras que se están construyendo. Concretamente  pudimos observar como se avanza en la reparación de un jardín de niños y del muro perimetral de una escuela, así como la construcción de gradas, rampas e iluminación, entre otros. Todo ello acompañados por ciudadanos de las tres comunidades, lo que me permitió conocer, de primera mano, a los beneficiarios de este proyecto.

La visita me dio la oportunidad también de conversar con el vicealcalde de la Ceiba, Ángel Munguía, quien destacó la necesidad de fomentar las inversiones privadas para poder mejorar el desarrollo local y abrirse a nuevos mercados. En una de las conversaciones, Ángel me confirmó que, efectivamente, uno de los problemas más graves del municipio eran los elevados niveles de criminalidad.

Mi respuesta fue que, a pesar de la problemática, yo veía mucha alegría entre la población de La Ceiba. Gente dispuesta al cambio. La prueba es que durante la visita al jardín de niños, los padres comentaban ilusionados cómo las obras a realizar podían contribuir al futuro de esa zona.

“Como comunidad no podemos controlar el crimen pero sí podemos mejorar las condiciones de vida de nuestros hijos para que así, de alguna forma, la violencia se reduzca”, mencionaban algunos padres que nos acompañaron en la visita. Sus rostros revelaban la expectación que sentían ante las intervenciones que se van a realizar y que van a estar finalizadas en un plazo de 2 a 3 meses.

La mejora de la infraestructura escolar es solo uno de los aspectos del Proyecto Municipios Más Seguros, que incluye también la mejora del alumbrado público,  la pavimentación de algunas calles y la recuperación de espacios abandonados en parques y sitios de recreo.

El proyecto también contempla otros temas, como capacitaciones a padres, la organización de actividades escolares después de las clases,  la formación laboral para jóvenes y la resolución de conflictos a nivel comunitario, entre otros. Financiado con un crédito de 15 US$ millones, el proyecto incluye acciones en 9 comunidades de Choloma, La Ceiba y el Progreso. Todas ellas orientadas a mejorar las capacidades de las autoridades nacionales y locales en la prevención de la violencia, abordar los factores de riesgo que las causan y mejorar la capacidad de los municipios para responder rápida y eficazmente a una emergencia.

Si bien el proyecto se encuentra todavía en una fase inicial, visitas como la realizada nos demuestran que con pequeñas intervenciones se pueden fomentar grandes cambios. Se puede alimentar la esperanza de comunidades como las de La Ceiba, donde el verdadero  desafío no es la construcción de infraestructura, sino el desarrollo sostenible de las comunidades. Algo que también pasa por garantizar la creación de empleos, fomentar la innovación y aumentar las inversiones como base para mejorar el desarrollo económico local.

Se trata de un reto que en el Banco Mundial tenemos muy claro. Pero que, sobre todo, tienen claro los habitantes de las comunidades de Danto, Melgar 1 y Melgar 2. Personas que, con su compromiso con el futuro, demuestran estar preparados para el cambio. Ellos son la verdadera cara de Honduras.
 

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