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Perú: ¿Qué Habilidades debe tener la Fuerza Laboral del S.XXI?

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¿Qué Habilidades debe tener la Fuerza Laboral del S.XXI?

Para conseguir un buen trabajo, ¿Basta con ser listo, inteligente? ¿Sacar buenas notas? ¿Expresarse bien? ¿Saber de números? Por supuesto, que todo esto es importante. No obstante, en los últimos años, muchos economistas están descubriendo algo que los empleadores, sicólogos y muchos educadores y padres han dado por sentado por mucho tiempo. Las cualidades -o habilidades- socio-emocionales de una persona son al menos tan importantes como su capacidad cognitiva o cuánto conocimiento tiene para la inserción en un mercado laboral cambiante.

La capacidad de ser responsable, puntual, organizado, perseverante, de saber interactuar con otros, y cómo reaccionar y adaptarse ante nuevas situaciones y experiencias, definen -junto a la capacidad cognitiva- las habilidades genéricas que son esenciales para una fuerza laboral -bien educada- y preparada para afrontar los retos del futuro.

Debido a la falta de datos de encuestas con representatividad nacional, hasta hace poco no había sido posible describir adecuadamente estas diferentes habilidades, cómo se desarrollan (en el entorno familiar y en la escuela), ni documentar su valoración en el mercado laboral. Esto ha cambiado recientemente en muchos países de la OCDE y Europa donde la creciente evidencia sobre la importancia de las habilidades genéricas las ha colocado en el centro del debate de las políticas educativas y de formación laboral.

En Perú, al igual que en muchos países Latinoamericanos, los empleadores reclaman que muchos trabajadores no tienen las habilidades necesarias. Pero no queda claro cuáles son las habilidades que escasean. Aunando esfuerzos con un equipo interdisciplinario de investigadores Peruanos, el Banco Mundial desarrolló un estudio que se basa en encuestas a empleadores y una encuesta única que mide por primera vez las habilidades cognitivas y socio-emocionales de la fuerza laboral y cómo éstas inciden en la empleabilidad, utilizando instrumentos desarrollados y probados por sicólogos de la personalidad y del desarrollo humano.

Los hallazgos corroboran lo que se sabe de las economías desarrolladas. La mitad de los empleadores Peruanos señala las carencias de habilidades cognitivas y técnicas en los trabajadores, y cerca del 40% destaca la falta de habilidades socio-emocionales relacionadas con la ética de trabajo, la confiabilidad y otras relacionadas con la capacidad para el trabajo en equipo, la persistencia, la capacidad de adaptación y la iniciativa. Iguales resultados arrojan encuestas a empleadores en países de la OCDE, como Estados Unidos e Inglaterra, y otros países de ingreso medio como la India. En palabras de un empleador Peruano: "Tratamos de evaluar las habilidades de comunicación y numéricas de los trabajadores a pesar de que sabemos que los vamos a tener que capacitar. Lo que no sabemos es si van a llegar a tiempo o si van a terminar la capacitación".

Y el mercado laboral lo corrobora: los trabajadores con mayores habilidades cognitivas y socioemocionales consiguen los mejores empleos -ganas más y están más satisfechos-, independientemente de su nivel de escolaridad. De hecho, la perseverancia es premiada tanto como la capacidad cognitiva en el mercado de trabajo del Perú urbano. Ya lo dice el refrán: El que persevera, triunfa.

Una buena base de habilidades genéricas no solo ofrece mejores perspectivas laborales a un graduado de la secundaria. También lo prepara para continuar con éxito una educación terciaria de mayor retorno. Los datos arrojan que al igual que en otros países, la habilidad cognitiva y la perseverancia para perseguir metas de largo plazo pesan más que las limitaciones financieras en determinar los jóvenes Peruanos que acceden a una educación universitaria. Tampoco sorprende: en muchas universidades públicas y privadas del Perú y América Latina los exámenes de admisión para medir la aptitud de los postulantes y la motivación individual son factores preponderantes.

Hay evidencia además de otros países de que las habilidades socio-emocionales, al igual que las cognitivas, reducen las tasas de incidencia de problemas sociales como son la delincuencia, abuso de sustancias, los embarazos de adolescentes y la obesidad. De manera que tienen un impacto mucho más amplio en el bienestar de la población.

Es necesario entonces priorizar las políticas sociales y educativas que permitan sentar las bases para desarrollar las capacidades cognitivas y socio-emocionales que hacen que las personas tengan una inserción laboral más productiva. Hoy sabemos que hay políticas y programas específicos de apoyo a la familia y a los centros educativos de probada efectividad que se han adoptado en varios países. Ejemplos de estas políticas y programas serán sujeto de una próxima entrega.

Para más información, visite el estudio y vea un video sobre las habilidades y la empleabilidad en el Perú.

Continuará...

Comments

ENVIADO POR Anonymous el
...se le olvido mencionar el tema tan destructivo, como es la discriminacion liderada por los mismos gobiernos en cuanto a "EDAD". O es que ha visto usted, que las personas mayores de 35 aNos pueden encontrar facilmente trabajo? el mismo gobierno coloca avisos en donde busca personas no mayores de 35 aNos para ocupar sus cargos.....! hasta cuando esta discriminacion?

ENVIADO POR Geovanny Vicente Romero el

Caso República Dominicana:

Educación en igualdad vs Oportunidades laborales.

Por: Geovanny Vicente Romero, Abogado y Politólogo.

En la última década los jóvenes profesionales dominicanos se han visto beneficiados por las múltiples oportunidades de educación superior para realizar estudios en importantes universidades del extranjero en diversas partes del mundo. El resultado de esto es que tenemos una gran cantidad de recursos humanos ampliamente capacitados y con todas las herramientas para poder aplicar sus conocimientos en áreas de vital importancia para el desarrollo humano y económico de nuestro país, como lo es, la educación, las políticas públicas, la salud, la agricultura, entre otros.

Sin embargo, surgen las siguientes incógnitas ¿Están de las manos las oportunidades educativas con las oportunidades laborales? ¿Nos hemos preguntado si acaso no se han beneficiado los países donantes de estas oportunidades a través de la fuga de cerebros? ¿Qué podemos hacer para que este capital humano vuelva a trabajar en pro del país sin poner en detrimento su carrera profesional?

Cuando hablamos de educación en igualdad nos referimos ciertamente a las oportunidades que tienen los jóvenes de excelencia académica, sin distinción de clases sociales, de acceder a una educación superior de calidad. Gracias a los distintos programas de becas otorgadas por algunas instituciones como la MEESCYT, Fundación Carolina, AECID, Organización de Estados Americanos (OEA), entre otras, un gran número de jóvenes han podido acceder y prepararse. El gran reto lo tenemos en la aplicación de estos conocimientos y en las oportunidades laborales. En el país aún persiste ese mal social conocido tradicionalmente como “la cuña” para poder acceder a un puesto de trabajo.

Todo lo anterior, unido al clientelismo político forma un gran sesgo para los jóvenes egresados. A consecuencia de esto tenemos entonces la fuga de cerebros hacia los países donantes y el aumento de la emigración a países donde las oportunidades de empleo son más igualitarias para algunos, como los médicos, pero también el desperdicio de capital, pues muchos deciden emplearse en trabajos donde no se requiere ninguna capacitación pues piensan que aun así ganan más que si trabajaran en su propio país.

En respuesta a esto, instituciones como la MEESCYT han creado una bolsa de empleo para los egresados dominicanos que hayan participado en un programa de becas, pero en un país donde la tradición en el mercado laboral tanto público como privado ha sido el “amiguismo” y “el clientelismo político” se puede confiar en un banco de datos de una institución pública?. Posiblemente debamos explorar las posibilidades de un acercamiento y potenciación de las redes sociales públicas y privadas. Esto es un avance significativo mas no una solución absoluta.

Si queremos construir una sociedad igualitaria para todos, sin exclusión social y laboral, entonces debemos hacer partícipes a todas las instituciones tanto públicas como privadas. Nuestro país no avanza solo con la participación de las empresas públicas, todos estamos en deber de hacer una sociedad inclusiva. La propuesta sería entonces crear una red de base de datos donde todas las instituciones tanto públicas como privadas puedan acceder y donde todos los estudiantes capacitados en distintas áreas puedan tener igualdad de oportunidades.

Esto debe ir de la mano con una campaña de comunicación y apoyo de parte de las instituciones y un compromiso ético para brindar igual oportunidad a todos, tanto a los profesionales formados en el exterior como en las universidades locales del país. Esto conviene a todas las partes, pues las empresas se beneficiaran de un capital humano que desarrollará su trabajo con calidad y eficiencia; a la vez se estará fomentando la inclusión social y la lucha contra la pobreza y el desempleo pues no habrá desigualdad de clases sociales en esta participación.

Solo así dejaremos de ver profesionales con unos grandes conocimientos trabajando en empleos de obreros en un país extranjero. Solo así podemos recuperar la confianza en nuestro país y trabajar en y para él mismo, construyendo un desarrollo económico sostenible con nuestro propio capital humano, que nos permita salir del subdesarrollo para coquetear con el tan anhelado desarrollo.

“Si queremos educar en igualdad debemos hacerlo desde la igualdad de oportunidades para todos”.

Centro de Políticas Públicas, Desarrollo y Liderazgo RD (CPDL-RD)

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