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La película que cambió mi vida

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Anistia

Es muy común para nosotros, los jóvenes de Brasil, escuchar que somos el futuro del país, pero cuando uno conoce personas que creen en el potencial de la juventud, descubrimos que también somos el presente, agentes políticos y sociales que pueden y deben lograr transformaciones en la sociedad.

En 2013, una profesora de historia, Eliane Shimmomura, invitó a sus alumnos a participar en el concurso de cortometrajes sobre la Ley Maria da Penha, de Brasil, bajo el lema “Violencia contra la mujer: ¿cómo se relaciona con usted?”, organizado por la Secretaría de la Mujer de la Cámara de Diputados y por el Banco Mundial.

Como este era un tema ampliamente abordado en nuestras aulas, un grupo de estudiantes se unió a algunas profesoras y juntos realizamos el corto Amnistía ("Anistia" por su nombre en portugués). La obra trata sobre el papel de la mujer a lo largo de la historia y la forma en que el machismo continúa siendo parte de nuestra vida cotidiana. Nuestro video fue el ganador de la región sudeste de Brasil y tuvo una repercusión jamás imaginada.

Tuve la oportunidad de representar a mis colegas en la premiación que se realizó en el congreso nacional, una experiencia que transformó mi vida, así como las de los ganadores de otras regiones. Fue un momento en el que nos convertimos en protagonistas y utilizamos nuestra voz para expresarnos respecto a ese tema tan complejo y fundamental. Después del concurso, fui invitada a asistir a escuelas, eventos culturales y políticos para tratar el tema.



Desde entonces me involucré cada vez más en asuntos sociales. Hoy formo parte del Consejo Municipal Juvenil de mi ciudad natal, Sorocaba. También fui delegada en conferencias regionales, estatales y nacionales de políticas públicas para la mujer; hoy en día, otros ganadores y yo estamos participando en varios proyectos relacionados con el tema.

Curta Maria (Corto María), proyecto que se inspiró en el concurso, tiene como objetivo debatir sobre la Ley Maria da Penha con los estudiantes, sin la mediación de profesores, con vistas a fortalecer la juventud y explorar su protagonismo.

La primera edición, a fines de septiembre de este año, tuvo lugar en el Centro de Educación II de Sobradinho, con más de 100 estudiantes que también realizaron cortometrajes sobre violencia doméstica. También se llevaron a cabo talleres y debates con los ganadores del concurso del que participé.



La experiencia inspiró a los estudiantes de Sobradinho a llevar esta discusión a nuevos espacios y a darse cuenta de que son agentes con el poder real de transformar nuestra sociedad. Fue la primera de muchas otras experiencias que estaremos realizando en todo el país, incluyendo Sorocaba y las ciudades de los demás ganadores, entre otras.

Ahora que el Banco Mundial y la Cámara de Diputados lanzaron un nuevo concurso —esta vez, de fotografía—, ¡espero que este testimonio anime a los jóvenes de todo Brasil a participar! Mi historia es evidencia de que, cuando la juventud tiene oportunidades, es capaz de combatir la violencia y de construir un mundo mejor.
 

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