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La Revolución “Big Data” en estudios sociales: ¿Qué hemos aprendido y hacia dónde vamos?

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Aunque muchos han recalcado la falta de precisión con la que se ha usado el término “Big Data” para referirse a una gama de fenómenos cibernéticos, lo cierto es que éste  no deja de causar sensación y controversia,  ya que ha significado un gran brinco que ha permitido superar la barrera de la falta de información frecuente y representativa.
 
     No es sorpresa que tanto académicos de las áreas de  humanidades y las ciencias sociales,  como hacedores de política pública tengan un creciente interés en usar "Big Data" por su gran potencial para responder las preguntas de investigación que no se podían contestar en el pasado. En la época digital, numerosos han sido los avances tecnológicos que nos han permitido compilar grandes cantidades de datos en tiempo real para continuar expandiendo los horizontes que antes se veían limitados al alcance de encuestas esporádicas y registros anecdóticos. Un ejemplo sorprendente es que los 5 exabytes de información que hoy por hoy se generan cada dos días son los mismos que se crearon desde el inicio de la civilización hasta el 2003. Por esto mismo no se puede dejar ignorar el hecho de que la popularidad del “Big Data” va en aumento,  lo que ha generado  que organismos públicos y privados colaboren para trazar un mapa de adaptación que promueva su mejor uso.
 
    Una pregunta de fundamental relevancia para el Banco Mundial es el lugar que "Big Data" pueda ocupar en la batalla contra la pobreza y el incremento del bienestar entre los más necesitados. En los últimos años, se ha visto la oportunidad para que especialistas en temas de desarrollo internacional incorporen "Big Data" a su caja de herramientas de análisis y monitoreo. Son ejemplos las varias publicaciones que han hecho inferencias basadas en datos de consumo de electricidad o inclusive en fotografías satelitales para medir actividad económica principalmente en áreas remotas donde hasta la fecha había sido difícil obtener estadísticas confiables. Otros ejemplos incluyen los patrones encontrados en búsquedas de Google que han ayudado a pronosticar brotes de influenza. Estos y muchos otros ponen en evidencia las posibilidades a futuro en el uso que se le puede dar a este tipo de tecnologías para medir el desempeño de programas de fomento para el desarrollo, entre muchas otras. También es cierto que "Big Data" no siempre ha sido usado con el propósito de mejorar el bienestar social, lo que revela la urgencia de regular el acceso y la gestión de estos datos.
 
A medida que la popularidad de "Big Data" incrementa entre los círculos emprendedores y científicos, los medios de comunicación y en general en los sectores públicos y privados, es importante que se tome en cuenta que los resultados derivados del análisis de estos datos no son completamente imparciales inclusive si se tiene una buena intención. Especialmente el procesamiento de estos datos debe considerar un método estadístico robusto, ya que el hecho de contar con una gran base de datos no es excusa para ignorar ciertas consideraciones elementales que erróneamente sugieran causalidad cuando solo haya una simple correlación entre variables. Por ello, los gobiernos deben ser cautelosos en la promoción del uso de esta herramienta, ya que es imprescindible que se controle la influencia que puedan tener sesgos tales como los errores de medición, las tendencias inter-temporales, la estacionalidad, la falta de consideración de efectos fijos, y/o las correlaciones en la varianza de las perturbaciones que afectan a cada observación. 
 
    Sin embargo, aunque es cierto que dependiendo de la tecnología puede haber varias limitaciones de precisión a corto plazo, no hay duda que las características digitales de "Big Data" ofrecen un gran atractivo para los hacedores de política publica, especialmente como complemento para otros métodos de medición. Hay mucho valor en la posibilidad de generar gran cantidad estadísticas con bajo costo, remotamente y en tiempo real para controlar situaciones de crisis, ya que esto podría significar un incremento en el margen de maniobra que se tiene para reaccionar a corto plazo. Además, a mediano y largo plazo  "Big Data" puede ser útil para la corroboración de los resultados de otras estadísticas. De esta forma "Big Data" puede ser invaluable para el planeamiento, monitoreo, y mejoramiento de la provisión de servicios públicos.
 
Experiencias compartidas
Con el objetivo de hacer un recuento de los beneficios y las limitaciones alrededor de "Big Data", el Banco Mundial y el Colegio de México organizaron en Ciudad de México la conferencia "La Revolución Big Data en Estudios Sociales". El evento reunió a reconocidos investigadores para compartir sus agendas.

Más información del evento, incluyendo la grabación de las ponencias, se encuentra aquí: http://bigdata.colmex.mx 

Entre las conclusiones del evento se plantearon varios desafíos que se tendrán que superar ante el rápido ascenso del uso de “Big Data”. Por ejemplo, ya que la mayoría de estos datos no fueron generados con el propósito de obtener estadísticas, es muy importante que sean vistos como complementos y no como sustitutos de otras operaciones estadísticas como las encuestas, los censos, y los registros administrativos. Además, aún existe un acceso muy limitado a estos datos, ya que no todo “Big Data” es “Open Data.” De hecho, mucha información es confidencial o muy costosa, como en el caso de los datos sobre transacciones financieras o la geolocalización de señales telefónicas. Por último, se requiere una gran inversión en conocimiento computacional que se tendrá que promover continuamente para mantenerse a la vanguardia tecnológica. Sin duda, a medida que se procuren superar estos desafíos, los círculos académicos y de hacedores de política,  se apoyarán en “Big Data” para informar el diseño y monitoreo de sus estudios, así como de sus programas de trabajo y el futuro de la provisión de servicios públicos.
 
 

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