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Ciudades más habitables y prósperas: los 4 pasos que debería dar el Perú

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Vista del Metropolitano de noche. Lima. Perú.

Comparadas con Lima, la mayoría de las ciudades peruanas de tamaño intermedio están rezagadas en crecimiento económico, infraestructura y servicios públicos. Urge superar estos desequilibrios.

La brecha entre el PBI per cápita de Lima y el resto del país es de aproximadamente 40%: 20 puntos más que la diferencia promedio entre la ciudad más grande y el resto de la economía en los países de la OCDE. La calidad de los servicios públicos e infraestructura en las ciudades del interior (como agua y saneamiento, transporte urbano, salud y educación) es mala, particularmente en las áreas periféricas. Y solo 1 de cada 5 distritos del país cuenta con instrumentos de planeamiento urbano, y apenas 8 de 530 distritos urbanos cuentan con un catastro completo y actualizado.

Sin embargo, las ciudades podrían cumplir un papel crucial en el Perú en materia de productividad, crecimiento económico y reducción de la pobreza, pues más de 23 millones de personas viven en áreas urbanas. Las ventajas de la concentración urbana son obvias. Además de permitir que las empresas aprovechen la cercanía entre ellas, también permite aprovechar mejor los mercados de exportación gracias a las economías de localización y aglomeración. Las ciudades son grandes fuentes de mano de obra y mercados para las empresas y sus productos, y proporcionan a los trabajadores mayores oportunidades de empleo.

La mayor densidad demográfica les facilita asimismo a los gobiernos locales la entrega de mejores servicios básicos a un mayor número de personas. Por ejemplo, el costo de suministrar agua canalizada en un área urbana densa se estima entre 2,5 soles (US$0,70) y 2,7 soles (US$0.80) por metro cúbico, en comparación con 6,6 soles (US$2,00) en áreas de baja densidad poblacional (Kariuki y Schwartz, 2005).

¿Qué pueden hacer las ciudades peruanas para ser más productivas y habitables?

Para desatar el potencial de las ciudades peruanas, las políticas deberían concentrarse en 4 pasos clave:

  1. Flexibilizar la normatividad del planeamiento territorial y adecuar los instrumentos y políticas a las necesidades de las ciudades de diferentes tamaños. Para implementar los factores clave de la estrategia de desarrollo urbano sostenible (es decir, los catastros y el planeamiento urbano) en más de 500 municipios urbanos de diferentes tamaños, capacidades y necesidades, el gobierno nacional podría adoptar un enfoque secuencial de “adecuación al objetivo”, con el fin de abordar las disímiles necesidades de esos municipios. Los esfuerzos del gobierno nacional de crear capacidades y dar asistencia técnica podrían concentrarse en dichos municipios.
  2. Crear sistemas transparentes y armonizados de información territorial. Para que las ciudades intermedias puedan diseñar planes eficaces de crecimiento, evaluar los usos del territorio y crear una base tributaria, se necesita con carácter de urgencia un sistema compartido de información. El Perú ya cuenta con una gran cantidad de información sobre la administración del territorio. Si esta se actualiza, desagrega, sincroniza y comparte adecuadamente entre el gobierno, el sector privado y la ciudadanía, podría convertirse en una poderosa fuente de conocimientos. Además, permitiría empoderar a la ciudadanía, ayudar a reducir los conflictos sociales y apuntalar el potencial económico del país.
  3. Fomentar la inversión en infraestructura en las ciudades intermedias. La inversión en infraestructura y servicios públicos cumple dos funciones: a) apoya el aumento de la productividad y la habitabilidad; y b) envía una señal a las empresas y hogares sobre los diferentes cambios de uso o función de las áreas de la ciudad y da credibilidad a dichos cambios. Cuando los gobiernos invierten en una localidad, las personas y las empresas responden. En el caso de las ciudades intermedias del Perú, la captura del mayor valor de la propiedad, la especulación inmobiliaria y otros enfoques innovadores para la inversión en infraestructura podrían repotenciar las inversiones e influir en el desarrollo de largo plazo de la estructura urbana ex ante. La inversión en infraestructura ex post es un enfoque que preserva el statu quo y a menudo aumenta los costos.
  4. Mejorar la coordinación entre niveles de gobierno, sectores, y ciclos políticos para maximizar el impacto de las inversiones locales (por ejemplo, infraestructura, vivienda, etc.). Aunque la Ley Orgánica de Municipalidades y el marco de descentralización del Perú han descentralizado las decisiones de inversión en favor de los gobiernos locales, el gobierno nacional aún debe cumplir un rol importante de apoyo y acompañamiento del crecimiento y desarrollo de las ciudades. Casos como las plantas de manejo de residuos sólidos, que deben compartirse para reducir los costos, o la construcción de viviendas asequibles, que requieren del subsidio del gobierno nacional, muestran claramente que la inversión en infraestructura exige esfuerzos coordinados y de mayor magnitud. Asimismo, una visión de desarrollo a lo largo plazo requiere mejorar la planificación de los ciclos políticos con cambios de los gobiernos locales.

Estos temas se profundizan en la nota de política “Perú: Hacia un sistema integrado de ciudades, una nueva visión para crecer”, que el Banco Mundial publicó recientemente. Este libro buscar abrir la discusión sobre una visión y estrategias de desarrollo. El libro está disponible en nuestra web http://bit.ly/2pUvBVq.

 Hacia un sistema integrado de ciudades - una nueva visión para crecer



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Publicado originalmente el 06/11/2017 en “ Termómetro para el desarrollo” un Blog de Diario Gestión.

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