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Nutrición en América Latina: nuevo menú de políticas públicas para mejorar las respuestas de emergencia

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¡Las mujeres y los niños primero! ¿Les suena familiar? La caballeresca norma hecha famosa durante el hundimiento del Titanic parece haberse ampliado en nuestro inconsciente colectivo a toda situación de emergencia.

Sin embargo, parecería que en América Latina y el Caribe esta norma no está tallada sobre piedra. Resulta que las mujeres y los niños no suelen ser la prioridad de las políticas públicas en situaciones de crisis y emergencia.

Déjenme explicarles. Con desastres naturales, trastornos económicos y alzas en el precio de los alimentos golpeando tenazmente a nuestra región, uno pensaría que los países estarían bien preparados para proteger a los más vulnerables, preservando su potencial futuro.

Y de hecho lo estamos haciendo, de diferentes maneras. Por ejemplo, estamos mejor preparados para sobrellevar el riesgo que representan los desastres naturales y la volatilidad económica, gracias a las redes de protección y a políticas socioeconómicas sensatas.

Sin embargo, una consulta reciente realizada en doce países latinoamericanos revela que la mayoría de las políticas y programas de respuesta frente a una crisis ignoran las necesidades de las madres y los niños pequeños, particularmente en términos de nutrición. La verdad es que América Latina sigue siendo una de las regiones más desiguales del mundo, un lugar donde la erradicación de la malnutrición sigue siendo una asignatura pendiente.

Realmente es sorprendente que la malnutrición entre los pueblos indígenas y los niños más pobres sea comparable a tasas subsaharianas. A pesar de los importantes avances socioeconómicos de la región en la última década, 7,2 millones de niños son demasiado bajos para su edad a causa de la desnutrición, mientras que millones de madres sufren anemia. Un estudio reciente de la universidad de Harvard apunta que la talla promedio de las mujeres pobres en Guatemala, Honduras y Perú no ha aumentado en los últimos 50 años.

Me desconcierta que se preste tan poca atención a una nutrición adecuada. Una y otra vez se ha documentado que invertir en nutrición materna e infantil es una ecuación en la que todos ganan.

Este año el Consenso de Copenhague clasificó a un conjunto de actividades o ‘intervenciones’ (como las llamamos en nuestro campo) pensadas para reducir la malnutrición entre preescolares como el mejor mecanismo para mejorar el bienestar mundial. Instó a los diseñadores de políticas y filántropos a hacer de la lucha contra la desnutrición su prioridad número uno. Estas ‘intervenciones’ redundarían en una ganancia de US$30 por cada US$1 invertido. Sin embargo, la inversión en nutrición en América Latina y el Caribe se queda muy atrás de otras regiones.

Las actividades más simples son de gran ayuda
La promoción y protección del amamantamiento debería ser una de las principales prioridades, especialmente en épocas de crisis. La leche materna no tiene costo, es altamente nutritiva y protege a los niños de enfermedades como la diarrea.

Algunas de estas actividades son muy simples pero brindan resultados excelentes. Éstas incluyen:
• Prevenir la deficiencia de micronutrientes mediante la distribución de polvos micronutricionales;
• Tratar la desnutrición aguda, especialmente a través de la distribución de alimentos listos para el consumo;
• Tratar la diarrea mediante el uso combinado de solución rehidratante para uso oral y zinc;
• Priorizar a las mujeres embarazadas y lactantes con niños menores de dos años en la distribución de alimentos y agua

La colaboración eficiente y la coordinación entre sectores seguramente deriven en un uso más eficiente de los recursos. También es importante mejorar los débiles sistemas de vigilancia y monitoreo para acelerar la toma de decisiones fundamentadas en épocas de inestabilidad. La mayoría de los países deben modernizar sus políticas haciendo uso de la última información nutricional internacionalmente convalidada.

Espero que este blog sirva para seguir hablando de la nutrición. Las pérdidas en capital humano y las subsiguientes pérdidas de potencial económico derivadas de la desnutrición son demasiado costosas. Para obtener más información sobre el tema, consulte este manual de reciente publicación.

Cómo proteger y promover la nutrición materna e infantil: un conjunto de herramientas para situaciones de estabilidad, crisis y emergencia se diseñó para ayudar a los países en la implementación de sus políticas y prácticas con el afán de proteger mejor a los más vulnerables en épocas de severas necesidades nutricionales. Siéntase libre de descargar, distribuir y compartirlo en medios sociales.

Mientras nos preguntamos como institución, ¿qué tenemos que hacer para terminar con la pobreza?, estoy convencida de que asegurar una nutrición óptima en todo momento a todas las madres y niños es parte de la solución.
 

Comments

ENVIADO POR Gastón EL

Me pregunto si una mejor coordinación del programa Mi Familia Progresa en Guatemala, puede ser una de las estrategias a tener en cuenta para dar respuesta a este problema en este país.

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