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¿Libros gratuitos o de pago?: el debate en las redes sociales

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Estudiantes con libros en un curso de educación técnica en Colombia

¿Deben ser gratuitos los libros? ¿Cuán accesible debe ser el conocimiento? Nuestros usuarios de Facebook y Twitter respondieron a esa pregunta con enorme interés en las últimas 48 horas, atizando un debate que es clave para el desarrollo de América Latina y el Caribe y para el Banco Mundial: el libre acceso al conocimiento, la educación de calidad y la creación de oportunidades para todos.

La “conversación”, que aún continúa y acumula cientos de comentarios y ‘likes’ –curiosamente tantos como el número de páginas de un libro mediano- cobró un sentido especial para nuestros usuarios, quienes están parejamente divididos en torno a si el acceso al conocimiento a través de un libro debe ser gratuito o tener un costo que recompense el esfuerzo del autor. Para el Banco Mundial este debate también tiene un significado especial.

De un tiempo a esta parte el Banco se ha comprometido a abrir sus puertas al conocimiento, declarando de libre acceso su acervo en torno a temas de desarrollo. Todas nuestras publicaciones en línea –unas 80,000 entre libros, investigaciones y documentos —son gratuitas bajo la premisa que sólo permitiendo libre acceso a herramientas de investigación se puede impulsar el desarrollo y derrotar la pobreza.

¿Libros gratuitos o de pago?

Cuando uno lee, no suele imaginarse el camino que el libro ha recorrido hasta caer en sus manos. Autores, editores, editoriales, diseñadores gráficos, plantas de impresión, camionetas para la distribución… Evidentemente esto tiene un costo, pero ¿existen medidas para reducirlo (o anularlo), y así acercar el conocimiento a la población? Obviamente, el libro virtual, que está revolucionando el mercado bibliográfico ofrece una opción más barata, pero no exenta de costos y condiciones –como tener una suscripción y conexión de internet.

Tras un debate intenso de nuestros usuarios de Facebook y Twitter, afloraron tres tendencias claras: los partidarios de los libros gratuitos, los partidarios de hacer más asequible el costo de los libros y los partidarios de mantener, en disciplinas específicas, el costo actual.

En el primer grupo se encuentra Viscarra Salvatierra, que desde Facebook afirma que los libros “deben ser gratis para aquellos que no pueden pagarlos y que tienen derecho a utilizarlos”. En esta misma línea está Paul David Mullisaca, quien considera que si los libros fueran gratis se fortalecerían las capacidades de la población, aunque “el tema sería cómo incentivar o despertar el hábito de la lectura en la población en general”. Desde Twitter, @SissyRosario afirma que los libros “deben de estar a disposición de la población, son una herramienta fundamental para crear conciencia y sabiduría”.

Precisamente esta es la premisa de la política que el Banco ha denominado “Datos, conocimiento y soluciones accesibles”, una iniciativa que marca una manera radicalmente diferente de buscar respuestas a los desafíos del desarrollo, donde todo el mudo participa en un red abierta y no exclusiva como en el pasado. Merced a esta iniciativa, lanzada en abril del 2010, se han puesto a disposición del público más de 2,000 indicadores en las áreas de finanzas, salud y negocios de unos 200 países.

Dentro del segundo grupo de usuarios –los que optan por un abaratamiento de los costos-, Andrés García señala que “los autores deberían llevar su beneficio (mayor incluso a lo que ganan hoy ya que los mayores beneficios se lo llevan las editoriales) pero también los libros deberían bajar sus precios para su mayor llegada al consumidor”. También Marta Cecilia Velasquez opta por un costo más accesible, “pero además deberíamos intercambiarlos después de leídos, otras personas los pueden aprovechar”. Desde Paraguay, Teresa Arroyo nos cuenta que en su país los libros son muy caros y no son accesibles a toda la población. “Yo siempre espero ferias para comprarlos, y ahora con la tecnología se pueden obtener algunos”.

Para que la población pueda beneficiarse de los libros de forma gratuita, Didac Echeverry propone que se financien las bibliotecas públicas para acercar mucho más la cultura lectora a las nuevas generaciones. Wagner Sade, por su parte, considera que Internet ofrece nuevas oportunidades de difusión y de abaratamiento de costos de los libros, y la opción de pagar en caso de quedar satisfecho con lo que se lee.

En este sentido, las bibliotecas virtuales o e-library ofrecen ventajas para el investigador como motores de búsqueda más precisos, mejores capacidades organizativas -como la posibilidad de guardar favoritos en su cuenta personal y guardar búsquedas, entre otras capacidades.

Por último, como representante del tercer grupo –los que optan por mantener el precio de los libros- aparece el comentario de @SallyPenaBurgos: "Solo los libros académicos. Hay que propiciar la protección a la propiedad intelectual!". En esta misma línea, @VelezLily considera que no deben ser gratuitos, “porque se tiene que reconocer la creatividad del autor, su esfuerzo. Sí es necesario que tengan precios más accesibles".

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