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En América Latina y el Caribe el mercado manda

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En términos generales, está claro que las economías latinoamericanas y caribeñas sortearon con relativamente poco perjuicio los azotes de la crisis financiera global. Tras superar la turbulencia económica de 2008-09, el PIB de la región volvió a alcanzar tasas positivas y robustas en 2010.

Es más, este resurgimiento se vio reflejado en el sector privado. El valor agregado, como porcentaje del PIB, retornó a un crecimiento positivo en 2010 después de tasas negativas en 2009. En este período, el consumo del sector público se mantuvo a niveles relativamente fijos.

En otras palabras, si se quiere entender las tendencias económicas de América Latina y el Caribe, hay que mirar al sector privado. Gracias a los datos del Enterprise Surveys, que realizó encuestas con casi 15.000 empresarios y altos directivos a lo largo de 2010 y 2011 en 31 países de la región, nos podemos crear una imagen del ambiente del negocios que imperaba en el mundo justo después de la crisis global.

Especialmente nos podemos dar una idea de qué papel ha tenido el sector privado en la revitalización de las economías en las diferentes regiones del planeta. Estos datos, recogidos durante los años 2010 y 2011, nos permiten ir más allá de las estadísticas macroeconómicas, incluyendo un análisis más profundo para 15 países donde las encuestas también se habían realizado originalmente en 2006.

A primera vista, el sector privado latinoamericano (incluyendo el Caribe) no es diferente al de otras regiones del mundo en desarrollo.

Más del 90% de empresas son pequeñas o medianas (PYMEs), con menos de 100 empleados; en el resto del mundo en desarrollo este porcentaje está alrededor de 93%. Además, el 71% de las empresas de la región se encuentra en el sector de servicios, una tasa que no difiere sustancialmente del promedio -de 68%- encontrado fuera de la región.

Al examinar los datos de América Latina y el Caribe más detenidamente se observa algunas diferencias significativas: 

  • Las empresas de la región suelen tener más años (74% ha estado en operación por 10 años o más) que en otras regiones. Además, entre las PYMEs (con menos de 100 empleados) que típicamente son más jóvenes, sólo el 27% de las empresas han estado operando por menos de una década. En otras regiones en desarrollo el 45% de las PYMEs han permanecido abiertas durante menos de diez años. 
  • Las empresas formales en América Latina y el Caribe reportan un alto nivel de competencia con las empresas informales. Sólo en África subsahariana es más alta la proporción de empresas formales que compiten con las empresas informales (66%) que en Latinoamérica (64%). 
  • Las empresas manufactureras mantienen un nivel alto de dependencia en insumos extranjeros: 71% del sector de manufactura latinoamericano (incluyendo el Caribe) depende de suministros de otros países, en agudo contraste con el promedio global de 61%

¿Cómo se pueden utilizar estos datos para entender las tendencias económicas de la región? Por un lado, contar con dos series de encuestas comparables a través del tiempo nos permite calcular las tasas de salida del mercado, o sea la proporción de empresas que dejan el sector privado.

Entre 2006 y 2010, una cuarta parte de las empresas latinoamericanas cerró sus puertas (figura 1).

Figura 1

Fuente: Enterprise Surveys (Incluye: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela)

Y estas tasas de salida se correlacionan con el tamaño de las empresas encuestadas. Como era de esperar, la tasa de salida del mercado de las PYMEs (26%) fue notablemente mayor que la de las empresas con 100 o más empleados (17%).

Con estas tasas en mente, también podemos decir algo sobre las experiencias de las empresas individuales en un contexto económico más amplio. Las empresas manufactureras que se mantuvieron abiertas registraron mayores ventas por empleado (en 2006) en comparación con aquellas que salieron.

Estas empresas 'sobrevivientes', por otra parte, aumentaron su productividad (en dólares constantes) desde el momento en que fueron entrevistadas por primera vez hasta la segunda ronda de la encuesta (figura 2).

Figura 2

Fuente: Enterprise Surveys y World Development Indicators (Incluye: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela)

Los mismos resultados se obtienen para el sector de servicios. Aunque la diferencia en ventas por empleado es más pequeña, las empresas sobrevivientes incrementaron su productividad substancialmente al momento de la segunda encuesta (figura 3).

Figura 3

Fuente: Enterprise Surveys y World Development Indicators (Incluye: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela)

Por supuesto, nuestros datos solo proporcionan dos vistazos en el tiempo y sería prematuro deducir causalidad de estos resultados. Sin embargo, los datos permiten identificar las características de las empresas que salen del mercado.

No es sorprendente que un análisis más robusto de estas tendencias confirme las observaciones iniciales: las empresas que eran más productivas (en términos de ventas por empleado) en la primera ronda de las encuestas tenían una probabilidad más alta de mantenerse operando en 2010.

Además, las pequeñas empresas y las más jóvenes tuvieron una probabilidad mayor de salir del mercado (un resultado esperado, ya que las empresas más grandes y antiguas probablemente sean las que tienen mayor experiencia, conexiones y conocimientos para sobrevivir).

También corroborando lo esperado, las empresas que experimentaron racionamiento en el crédito –aquellas que necesitaban crédito y no pudieron conseguirlo o fueron desalentadas de buscarlo – tuvieron más probabilidades de salir del mercado.
Los datos cuentan una historia clara de la eficiencia del mercado. Las empresas menos productivas y más pequeñas tienen una probabilidad más alta de salir del mercado, mientras que las empresas productivas son más capaces de sobrevivir y crecer.

Este resultado es confirmado por el hecho de que el sector privado de América Latina se compone predominantemente de empresas grandes y antiguas. Y que una parte sustancial de la economía está constituida por empresas que optan por no ser formales (o no pueden serlo) que presumiblemente operan a niveles de baja productividad.

Asimismo , los datos revelan una nueva perspectiva del sector privado en América Latina y el Caribe. Aunque éste se desempeñó relativamente bien en la crisis económica, algunos problemas estructurales aun persisten.
Por ejemplo, los altos niveles de informalidad y la alta dependencia de insumos importados, que exponen la región a choques externos que pueden poner en peligro el futuro del sector privado.

Durante los próximos meses, el equipo de Enterprise Surveys lanzará una serie de notas sobre las experiencias de las empresas en América Latina y el Caribe, que tienen como fin ampliar nuestro conocimiento en áreas como el género, la creación de empleo y la innovación, entre otras.

Para más detalles sobre los Enterprise Surveys, visita nuestra página web o síguenos en Facebook.

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